Los antiguos egipcios eran una sociedad recatada donde el sexo humano apenas aparecía en el arte oficial, contrario a la percepción popular influida por cine y griegos. El papiro erótico de Turín, de 3.150 años, muestra posiciones específicas y posiblemente la primera representación histórica de squirting, interpretado como crítica a la masculinidad hegemónica.
Marc Orriols: Hollywood distorsionó nuestra visión del sexo en el Antiguo Egipto
Eran una sociedad más bien recatada, pese a la fama popular
¿Por qué Hollywood ha tenido tanto poder para distorsionar nuestra comprensión del Antiguo Egipto? Parece que una película tiene más peso que siglos de arqueología.
Porque el cine ofrece una narrativa visual y seductora. La arqueología requiere que leas fuentes fragmentarias, óstracos rotos, papiros parcialmente preservados. Hollywood te da Cleopatra en un baño de leche, y eso se queda en la memoria. Además, los griegos y romanos ya habían sexualizado Egipto como forma de dominarlo culturalmente. El cine simplemente heredó esa tradición.
Pero espera. Orriols dice que hay treinta representaciones eróticas en toda la historia faraónica. ¿Treinta en cuántos años exactamente? Porque si hablamos de tres mil años, eso es una representación cada cien años. ¿Eso es realmente marginal o es que simplemente no se conservó más?
Es una pregunta justa. Orriols reconoce que los egiptólogos tradicionales probablemente destruyeron material que les parecía ofensivo. Así que treinta es lo que sobrevivió, no necesariamente lo que existió.
Entonces, ¿qué nos dice el papiro de Turín que sea diferente? ¿Por qué es tan importante?
Porque es excepcional en sus detalles. Muestra posiciones específicas, y Orriols interpreta que contiene posiblemente la primera representación histórica de squirting. Pero lo crucial es su contexto: cree que es una sátira, una burla sobre la masculinidad hegemónica, no un manual de sexo.
¿Una sátira? ¿Eso está documentado o es interpretación? Porque hay una diferencia entre lo que el papiro muestra y lo que Orriols cree que significa.
Es interpretación basada en el análisis del documento completo. Parece ser una narrativa sobre la humillación de un individuo poderoso, un mundo al revés. Pero tienes razón en señalar que es lectura, no certeza.
¿Y qué hay de Cleopatra? ¿Realmente no hay nada en las fuentes egipcias que sugiera que fuera diferente de lo que los romanos dijeron?
Los romanos la sexualizaron como arma política. Ella era una amenaza inteligente, así que la convirtieron en un objeto sexual. Las fuentes egipcias la muestran como gobernante. Pero esa versión nunca tuvo el poder visual que tiene la fantasía romana.
Lo que me preocupa es que estamos reemplazando un mito con otro. Primero Hollywood nos dijo que eran todos desinhibidos. Ahora Orriols nos dice que eran recatados. ¿Cuál es la verdad que podemos sostener realmente con la evidencia?
Probablemente la verdad incómoda: no sabemos mucho. Lo que sabemos es que el sexo humano no aparecía en el arte oficial. Eso es un hecho. Todo lo demás es interpretación de fragmentos.
Il Polso
- Papiro erótico de Turín: 3.150 años de antigüedad, ramésida
- Treinta representaciones eróticas documentadas en toda la historia faraónica
- Marc Orriols presentó en el VIII Congreso de Egiptología en la Universidad Autónoma de Barcelona
- Sociedad formalmente binaria y heteronormativa, sin documentación de homosexualidad
- No hay evidencia de prostitución en el Antiguo Egipto
Los antiguos egipcios eran una sociedad recatada donde el sexo humano apenas aparecía en el arte oficial, contrario a la percepción popular influida por cine y griegos. El papiro erótico de Turín, de 3.150 años, muestra posiciones específicas y posiblemente la primera representación histórica de squirting, interpretado como crítica a la masculinidad hegemónica.
Marc Orriols, doctor en Egiptología, presenta investigaciones sobre sexualidad faraónica en congreso de Barcelona, desmintiendo mitos hollywoodienses y revelando que la sociedad egipcia era más recatada y binaria de lo que se cree.
Marc Orriols llegó a Barcelona con una pregunta incómoda: ¿qué sabemos realmente sobre el sexo en el Antiguo Egipto, y cuánto de eso es cine? El egiptólogo, de 51 años y doctor en la disciplina, presentó sus hallazgos en el VIII Congreso de Egiptología celebrado en la Universidad Autónoma de Barcelona, retomando un tema que lo obsesiona desde hace dos décadas. Hace veinte años sorprendió en Tenerife con una comunicación sobre las prácticas sexuales de los antiguos egipcios basada en grafitis y óstracos. Ahora vuelve con una investigación más profunda, centrada en el papiro erótico de Turín, un documento ramésida de hace 3.150 años que contiene representaciones detalladas de actos sexuales y que, según su interpretación, constituye posiblemente la primera representación histórica de squirting documentada.
La tesis central de Orriols desafía la imagen popular que Hollywood y la cultura occidental han construido durante décadas: los antiguos egipcios no eran la sociedad desinhibida y lujuriosa que imaginamos. Esa percepción proviene de una mirada sesgada de griegos y romanos, y luego fue amplificada por el cine. La realidad arqueológica es más sobria. El sexo humano casi nunca aparece en el arte oficial egipcio. Las representaciones eróticas que existen son marginales, fuera de lo normativo, y apenas alcanzan treinta ejemplos en toda la historia faraónica. Orriols reconoce que los egiptólogos tradicionales probablemente ocultaron o destruyeron materiales que les parecían ofensivos, pero incluso considerando esa pérdida, la evidencia apunta a una sociedad más bien recatada.
La confusión sobre la sexualidad egipcia comienza con la iconografía. Las mujeres con ropa transparente y los hombres con faldellín que vemos en películas y museos no reflejan la realidad cotidiana. El lino que usaban los egipcios no producía esas transparencias, y exponer tanta piel bajo el sol del desierto habría sido impracticable. Esas imágenes tienen sentido religioso y simbólico, muchas de ellas funerarias. Lo que parece erótico a nuestros ojos modernos frecuentemente se refería a la fertilidad o a conceptos espirituales. La religión sí muestra una cierta fluidez sexual, con dioses que copulan o se masturban, pero eso permanecía en la esfera celeste, separado de la vida cotidiana.
Cuando el sexo humano aparece en el registro arqueológico, muestra patrones específicos. La posición a tergo, o del perrito, aparece en varios óstracos. También hay representaciones de mujeres con las piernas sobre los hombros del hombre. Ambas posiciones permitían una penetración profunda y probablemente se asociaban con el placer femenino. El papiro de Turín, excepcional en sus detalles, muestra a la mujer en posición superior, pero Orriols interpreta esto no como una práctica común sino como una inversión deliberada de la norma, un mundo al revés. El documento completo parece ser una narrativa sobre la humillación de un individuo poderoso, una sátira sobre la masculinidad hegemónica. Posiblemente sea la primera representación histórica de squirting, aunque incluso esto debe entenderse dentro de ese contexto de burla y transgresión.
La heteronormatividad era la norma formal en la sociedad egipcia, como lo era en cualquier sociedad patriarcal antigua. Aunque existían divinidades que podrían considerarse no binarias —Atum, Hapi, Sejmet, Neit— en la sociedad humana el tercer género que se intuye parece haber sido principalmente castrados. Los niños se consideraban agéneros, un patrón que aparece en muchas culturas. Lo que es notable es la ausencia de documentación sobre homosexualidad, ni masculina ni femenina. Los temas de identidad sexual no existían culturalmente en el Antiguo Egipto.
Otros mitos se desmorona bajo el escrutinio. La prostitución, ese supuesto oficio más antiguo del mundo, no está documentada en Egipto. No hay evidencia de intercambio económico por sexo. El sexo oral es prácticamente inexistente en las representaciones, excepto en contextos divinos. Un difunto en el Libro de los Muertos declara que no lo ha practicado, como si eso lo hiciera más virtuoso. Hay un óstraco que muestra a una mujer recibiendo eyaculación en la boca, pero por fuera, no dentro.
Y luego está Cleopatra, quizá la figura más distorsionada de toda la historia egipcia. Los romanos la sexualizaron brutalmente, convirtiéndola en la gran fellatrix oriental lujuriosa, no para describirla sino para denigrar a una mujer poderosa que les infundía miedo. Ese cliché persiste. Todavía es frecuente en películas pornográficas usar el nombre de Cleopatra. La realidad histórica de una gobernante inteligente y política desapareció bajo capas de fantasía sexual romana y occidental.
Sobre el placer femenino, la evidencia es limitada. Existe la palabra nedjemet, que significa algo agradable o dulce, pero parece referirse únicamente al placer masculino. La documentación sobre cómo los antiguos egipcios concebían el orgasmo femenino es prácticamente inexistente. Lo que queda es un retrato de una civilización que, contrario a la narrativa popular, era formalmente binaria, heteronormativa, y donde el sexo humano era un tema marginal en la representación oficial, reservado para contextos religiosos o para esas raras representaciones satíricas que burlaban el orden establecido.
Citazioni salienti
Hollywood ha hecho mucho daño a nuestra visión del sexo en el Antiguo Egipto— Marc Orriols
El papiro de Turín muestra un cachondeo sobre la masculinidad hegemónica, posiblemente la primera representación histórica de squirting— Marc Orriols