Acnur abre una experiencia inmersiva sobre huidas forzadas con 117,8 millones de desplazados en el mundo

117,8 millones de personas desplazadas forzosamente en el mundo; 1,3 millones desplazados por conflicto en Mozambique; niñas y mujeres en Afganistán privadas de educación y expuestas a matrimonios forzosos; mujeres en zonas de conflicto sin acceso a apoyo psicosocial tras bombardeos.
A los refugiados los define el peor momento de sus vidas
Omer Elnaiem contrasta cómo se define a quienes huyen frente a quienes permanecen en sus hogares.
Mark

¿Por qué Acnur elige este momento, septiembre, para abrir una experiencia así?

Mimi

Porque es cuando comienza el curso escolar. Millones de niños en el mundo no pueden ir al colegio. Los padres que visiten la exposición mientras preparan la vuelta al colegio de sus hijos verán esa realidad reflejada.

Luke

Pero ¿cuántos visitantes espera realmente en un domingo? ¿Hay datos sobre asistencia prevista o es más un gesto simbólico?

Mimi

Es una instalación de entrada libre en una plaza pública. El objetivo es llegar a quien pueda pasar por ahí, no necesariamente a miles.

Mark

Entonces la experiencia inmersiva de la vivienda destruida en Zaporiyia, ¿qué exactamente hace que sea diferente de ver fotos o un documental?

Mimi

Te pone en la posición de tomar decisiones en tiempo real. ¿Qué llevas? ¿Medicinas o fotos? ¿Dinero o ropa de abrigo? Te obliga a elegir, no solo a observar.

Luke

Pero ¿quién diseña esas decisiones? ¿Están basadas en investigación sobre qué llevan realmente los desplazados o son suposiciones de lo que debería ser vital?

Mimi

Acnur tiene 25 años de experiencia documentada. Fernández recuerda casos reales: hombres que llegaban con rebaños de vacas, con dos toneladas de arroz. La gente no siempre elige lo lógico.

Mark

¿Cuál es el impacto real de que las niñas en Afganistán no puedan estudiar? Elnaiem menciona matrimonios forzosos, pero ¿hay cifras?

Mimi

No hay números específicos en lo que reporta, pero la lógica es clara: sin educación, sin opciones, sin futuro imaginado. Se convierten en cargas para sus familias.

Luke

Eso es una cadena causal que suena lógica pero que merece verificación. ¿Cuántas niñas exactamente están fuera de la escuela en Afganistán? ¿Cuántas de esas terminan en matrimonios forzosos como resultado directo?

Mimi

Son preguntas válidas. Lo que sabemos es que los talibanes prohibieron la educación de las mujeres casi inmediatamente después de 2021. Las consecuencias sociales son predecibles pero no están cuantificadas en este reportaje.

Mark

¿Y el hospital en Mozambique? ¿Sigue siendo un espacio de atención o quedó completamente destruido?

Mimi

Sufrió graves daños en 2020. La recreación está inspirada en la historia de Josefina, una terapeuta que trabajaba allí. El punto es que cuando se bombardea un hospital, desaparecen no solo los servicios médicos sino también los espacios psicosociales para mujeres.

  • 117,8 millones de personas desplazadas forzosamente en el mundo
  • 1,3 millones de desplazados por conflicto en Mozambique desde 2017
  • Experiencia inmersiva abierta solo el domingo 13 de septiembre, de 10 a 20 horas, entrada libre
  • Tiempo promedio para llegar a la frontera: 10-12 días en países de ingresos bajos
  • Talibanes prohibieron educación de niñas y mujeres casi inmediatamente tras llegar al poder en 2021

La instalación simula tres crisis: una vivienda destruida en Zaporiyia, un hospital bombardeado en Mozambique y una escuela cerrada en Afganistán bajo el régimen talibán. Los visitantes pueden reflexionar sobre decisiones cruciales en una huida: medicamentos, dinero, documentos y comida son esenciales, mientras que fotos tienen valor emocional pero no son vitales.

Acnur inaugura una experiencia inmersiva en Madrid que recrea escenarios de desplazamiento forzado en Ucrania, Mozambique y Afganistán, invitando a reflexionar sobre qué llevar al huir y empatizar con 117,8 millones de desplazados en el mundo.

Un misil impacta en un bloque de viviendas en Zaporiyia, en el sureste de Ucrania. Tienes minutos para decidir qué te llevas. El Comité español de Acnur abre este domingo 13 de septiembre una experiencia inmersiva en la plaza de Juan Goytisolo, frente al Museo Reina Sofía en Madrid, que invita a los visitantes a vivir esa fracción de segundo en la que la vida se quiebra y hay que elegir entre lo que importa y lo que se deja atrás. La instalación recrea tres escenarios de crisis humanitaria real: una vivienda destruida en Zaporiyia tras la invasión rusa que comenzó hace cuatro años y medio; un hospital bombardeado en Cabo Delgado, región del norte de Mozambique en guerra desde 2017; y una escuela vacía en Afganistán, donde los talibanes prohibieron casi de inmediato que las niñas y las mujeres estudiaran tras llegar al poder en 2021. La experiencia estará abierta con entrada libre desde las 10 hasta las 20 horas solo ese domingo, y busca poner rostro humano a una cifra que de otro modo permanece abstracta: 117,8 millones de personas desplazadas forzosamente en el mundo según el informe Tendencias globales 2025 de Acnur.

La pregunta central que plantea la instalación es deceptivamente simple: ¿qué te llevarías? Cuando alguien abandona su hogar bajo amenaza, apenas hay minutos para tomar decisiones que pueden determinar su supervivencia. Los medicamentos de uso diario son imprescindibles, aunque en los campos de refugiados y puestos fronterizos se distribuyen fármacos a quienes los necesitan. Un teléfono móvil permite mantener contacto con familiares que pueden haberse separado en la huida o que residen en el país de destino. Dinero en efectivo cubre necesidades básicas cuando los comercios han cerrado o no hay acceso a servicios. Agua y comida son vitales porque el camino hacia la seguridad es incierto y puede alargarse más de lo previsto. Un pasaporte o documento de identidad resulta esencial para la identificación, aunque no sea técnicamente necesario para solicitar asilo. Las fotos de familia, en cambio, no salvan vidas, pero tienen un valor emocional que muchos desplazados no pueden abandonar: es la forma de llevarse parte de su existencia anterior. La ropa de abrigo también importa, especialmente cuando no hay garantía de que las organizaciones humanitarias puedan proporcionar mantas en los puestos fronterizos, como sucedió en 2015 cuando llegaron 60.000 mantas para un millón de refugiados que entraban en Europa, principalmente desde Siria.

Alfredo Fernández, trabajador retirado de Acnur con 25 años de experiencia en 68 países asistiendo a desplazados internos y refugiados, recuerda situaciones que desafían la lógica de la supervivencia. Un hombre llegó a la frontera con un rebaño de 50 vacas. Otro se presentó con dos toneladas de arroz, negándose a abandonar su cosecha porque representaba alimento y posible ingreso. En un paso fronterizo entre Burundi y la República Democrática del Congo, un señor mayor llegó en bicicleta con una estatua de madera del tamaño de una persona: no traía equipaje, solo la última obra en la que estaba trabajando y que quería continuar. El tiempo medio que tarda un desplazado en un país de ingresos bajos en llegar hasta la frontera es de 10 a 12 días. Los primeros en huir cuando la situación se deteriora son quienes tienen mayor poder adquisitivo o familiares en otros países, una red de apoyo que puede recibirlos.

La escuela cerrada en Afganistán representa una crisis dentro de la crisis. Omer Elnaiem, coordinador creativo en la Agencia de la ONU para los Refugiados, estará presente en la inauguración y explica las consecuencias menos obvias de la prohibición talibán: cuando las niñas no pueden estudiar, son vistas como una carga para sus familias y son entregadas en matrimonio forzoso. Dejan de imaginarse como médicas, ingenieras, escritoras. Dejan de imaginarse un futuro. Elnaiem, que cuenta con 14 años de experiencia en Acnur, conoce también Sudán, donde su propia familia sigue residiendo. Recuerda que tiene tres sobrinos y una sobrina que desde que comenzó la guerra hace tres años y medio solo han podido ir al colegio un curso. Septiembre, mes en el que comienza el nuevo curso escolar, es especialmente duro para los refugiados porque muchos no pueden estudiar. Espera que padres que se acerquen a la exposición mientras preparan la vuelta al colegio de sus hijos se den cuenta de que hay millones de niños en el mundo que no están escolarizados.

El hospital bombardeado en Mocímboa da Praia, en Cabo Delgado, sufrió graves daños durante la ocupación de grupos armados no estatales en 2020. La recreación está inspirada en la historia de Josefina, terapeuta que proporcionaba ayuda psicosocial a las mujeres afectadas cuando comenzaron los ataques. El conflicto en Mozambique ha provocado 1,3 millones de desplazados. Elnaiem explica que los bombardeos no solo dejan sin atención sanitaria a quienes la necesitan, sino que eliminan espacios seguros donde las mujeres pueden recibir apoyo psicológico. Esas mujeres no atendidas están abocadas a sufrir un trauma. Lamenta que no exista protección internacional para instituciones civiles como hospitales, escuelas o puentes. "Las escuelas no se bombardean. Los hospitales no se bombardean. Los puentes no se bombardean", afirma. "Pero la realidad es que sí está sucediendo". Añade con sinceridad: "La gente está muriendo a causa de estos ataques".

Natalia Marchenko, la ucraniana cuya vivienda en Zaporiyia fue destruida tras un bombardeo, representa el caso que puede suceder en cualquier parte del mundo. El salón de su casa quedó devastado. Elnaiem subraya que la primera razón por la que la gente huye es para ponerse a salvo y no morir. Si temen por sus vidas, pueden cruzar una frontera y buscar protección, un derecho acordado en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Pero hay una diferencia fundamental en cómo se define a las personas refugiadas frente al resto. A los refugiados los define el peor momento de sus vidas, cuando tienen que dejar su casa y abandonar su país. Al resto nos definen nuestros mejores momentos, nuestras capacidades, lo que hacemos bien. Elnaiem espera que esta experiencia inmersiva permita que los refugiados sean vistos de otra manera: como gente que tiene esperanza y sueños como los demás, no solo como cifras en un informe global.

Lo que espero es que sirva para recordar que estas personas no son solo cifras
— Omer Elnaiem, coordinador creativo de Acnur
Las escuelas no se bombardean. Los hospitales no se bombardean. Los puentes no se bombardean. Pero la realidad es que sí está sucediendo
— Omer Elnaiem
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