Bajo la arena de El Rocío, aldea que hoy convoca a millones de peregrinos, el tiempo guardaba un secreto de cuatro siglos: estructuras del siglo XVII que atestiguan un asentamiento vivo, comercial y portuario, muy anterior a su vocación religiosa. El grupo Vrbanitas de la Universidad de Huelva ha comenzado a desenterrar esa memoria, recordándonos que los lugares sagrados suelen tener vidas anteriores, igualmente humanas e igualmente necesarias.
Descubren chozas del siglo XVII en El Rocío que revelan un asentamiento histórico medieval
Chozas que revelan movimiento social en una época olvidada
¿Por qué importa descubrir chozas del siglo XVII si ya sabemos que El Rocío existe desde hace siglos?
Porque estas chozas no son solo edificios viejos. Son evidencia física de cómo la gente vivía allí, de que había un asentamiento real, no solo un nombre en un mapa. Cambian nuestra comprensión del lugar.
Pero el artículo dice que El Rocío fue un puerto medieval. ¿Eso no ya lo sabían?
Sabían que probablemente lo fue, basándose en documentos y mapas antiguos. Ahora tienen prueba material. Las chozas confirman que la gente estaba allí, viviendo, trabajando. Es la diferencia entre leer que algo existió y encontrar las manos que lo construyeron.
¿Qué cambió entre el siglo XVII y ahora que convirtió a El Rocío en un lugar de peregrinación?
El terreno cambió. Los caños se secaron, el calado disminuyó. Un puerto necesita agua. Cuando el agua se fue, el comercio se fue. Lo que quedó fue el santuario, que atrajo a peregrinos en lugar de mercaderes.
¿Por qué las lluvias detienen la excavación?
Porque el agua satura el suelo, lo hace inestable. Además, dificulta ver y trabajar con precisión. La arqueología requiere condiciones controladas. Una tormenta puede destruir en horas lo que tardó semanas en excavar.
¿Qué esperas que encuentren en las próximas semanas?
Detalles sobre cómo vivían esas personas. Cerámica, herramientas, restos que cuenten historias de la vida cotidiana. Y confirmación de que lo que el georradar vio hace dos años era exactamente lo que parece ser.
Il Polso
- Las excavaciones iniciadas en noviembre han sacado a la luz chozas del siglo XVII preservadas intactas bajo el suelo de la aldea almonteña, un hallazgo que reescribe la historia conocida de El Rocío.
- Las lluvias de esta semana han paralizado los trabajos, poniendo en tensión la urgencia del equipo arqueológico con la imprevisibilidad del clima y los plazos del proyecto.
- El hallazgo revela que El Rocío fue durante la Edad Media un puerto comercial activo que conectaba el Condado de Huelva con Sanlúcar de Barrameda y Sevilla, apareciendo en mapas históricos como 'Playas del Rocío'.
- El proyecto, promovido por la Hermandad Matriz de Almonte y respaldado por la Junta de Andalucía, combina georradar, prospección superficial y muestras sedimentarias para reconstruir el pasado geoarqueológico del enclave.
- Los investigadores esperan ofrecer resultados detallados en los próximos días, mientras los puntos excavados serán sellados nuevamente una vez concluido el análisis.
Bajo la arena de El Rocío, aldea que hoy convoca a millones de peregrinos, el tiempo guardaba un secreto de cuatro siglos: estructuras del siglo XVII que atestiguan un asentamiento vivo, comercial y portuario, muy anterior a su vocación religiosa. El grupo Vrbanitas de la Universidad de Huelva ha comenzado a desenterrar esa memoria, recordándonos que los lugares sagrados suelen tener vidas anteriores, igualmente humanas e igualmente necesarias.
A principios de noviembre, el equipo del grupo Vrbanitas de la Universidad de Huelva regresó a El Rocío armado con palas y equipos de georradar. Lo que encontraron bajo la tierra de la aldea almonteña no eran fragmentos dispersos ni indicios ambiguos: eran chozas del siglo XVII, preservadas en el subsuelo, idénticas en forma a las que los visitantes contemplan hoy en superficie. Teresa Herrera, delegada de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta en Huelva, confirmó que las estructuras evidencian un asentamiento social establecido en aquella época.
Esta campaña es la segunda fase del Proyecto Geoarqueológico del Rocío, iniciado en 2023. Hace dos años, los georradares detectaron anomalías subterráneas; ahora, el equipo dirigido por el profesor Javier Bermejo trabaja a ritmo acelerado para verificar lo que las máquinas anticiparon. Las lluvias de esta semana, sin embargo, han obligado a detener los trabajos, un recordatorio de que la arqueología exige tanto paciencia como condiciones favorables.
Lo que otorga mayor peso al hallazgo es la historia que desvela: durante la Edad Media, El Rocío no era un destino de devoción, sino un puerto. Los caños tenían entonces mayor calado, lo que permitía la llegada de embarcaciones. Bajo el nombre de Playas del Rocío, este enclave funcionaba como nodo comercial entre el Condado de Huelva, Sanlúcar de Barrameda y Sevilla. La investigación, patrocinada por la Consejería de Cultura y Deporte y promovida por la Hermandad Matriz de Almonte, promete ofrecer resultados concretos en los próximos días, antes de que los puntos excavados sean cerrados de nuevo. Bajo las chozas que cada año contemplan millones de peregrinos, una historia más antigua apenas empieza a salir a la luz.
A principios de noviembre, el equipo de investigadores de la Universidad de Huelva volvió a El Rocío con palas y equipos de georradar. Lo que encontraron bajo la tierra de la aldea almonteña cuenta una historia que había permanecido enterrada durante siglos: pruebas de que este lugar fue algo muy distinto a lo que es hoy.
El grupo Vrbanitas, dirigido por el profesor Javier Bermejo, ha sacado a la luz estructuras que datan aproximadamente del siglo XVII. No son restos fragmentarios o inciertos. Son chozas. Las mismas chozas que los visitantes ven hoy en El Rocío, pero estas están preservadas en el suelo, intactas, esperando ser estudiadas. Teresa Herrera, delegada de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta en Huelva, confirmó el hallazgo a través de una declaración: estas estructuras demuestran que hubo movimiento social en la aldea durante esa época, que la gente vivía allí, que había un asentamiento establecido.
Esta campaña de excavación es la continuación de un proyecto que comenzó en 2023, el Proyecto Geoarqueológico del Rocío, pasado y presente de Doñana. Hace dos años, los investigadores utilizaron georradares para detectar anomalías bajo tierra, evidencias de estructuras soterradas. Ahora, con las manos en la tierra, están verificando lo que las máquinas les dijeron que podría estar allí. Bermejo explica que el equipo está trabajando con urgencia, excavando a ritmo acelerado para obtener respuestas rápidamente. Pero el tiempo no colabora: las lluvias de esta semana han obligado a paralizar los trabajos, un recordatorio de que la arqueología depende tanto de la paciencia como de las condiciones.
Lo que hace significativo este hallazgo es lo que revela sobre la función histórica de El Rocío. Durante la Edad Media, esta aldea no era un lugar de peregrinación religiosa, sino un puerto. Los caños y el calado del terreno eran mucho más profundos entonces, lo que permitía que las embarcaciones llegaran hasta allí. El Rocío funcionaba como punto de entrada y salida de mercancías, conectando el Condado de Huelva con las tierras del bajo Guadalquivir, estableciendo vínculos comerciales con lugares como Sanlúcar de Barrameda y Sevilla. En los mapas de los siglos XVI y XVII, aparecía bajo el nombre de Playas del Rocío, un nombre que refleja su naturaleza portuaria.
La investigación utiliza tres métodos fundamentales. Primero, la prospección geofísica mediante georradar en el área del santuario y otros puntos de la aldea, que permite identificar restos arqueológicos bajo tierra. Segundo, una prospección superficial en las inmediaciones del enclave y en zonas anexas del Parque Nacional de Doñana. Tercero, la toma de muestras sedimentarias en el entorno de la Marisma de la Madre para entender los aspectos geoarqueológicos del lugar.
El proyecto es promovido por la Hermandad Matriz de Almonte y patrocinado por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, con apoyo del Ayuntamiento local. Una vez que los restos sean verificados y estudiados, los puntos excavados serán cerrados nuevamente. Herrera ha señalado que las estructuras están pendientes de análisis más profundo, pero ha adelantado que próximamente se proporcionará información detallada. Bermejo promete detalles más concretos a partir de la próxima semana. Lo que está claro es que bajo las chozas que millones de peregrinos ven cada año, existe una capa de historia que apenas comienza a revelarse.
Citazioni salienti
Han aparecido estructuras propias del terreno. Son las chozas que todos conocemos hoy en día y que están preservadas, indicando que ya había movimiento social en aquella época y que hubo un asentamiento.— Teresa Herrera, delegada de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta en Huelva
Estamos trabajando en la excavación a marchas forzadas para arrojar luz cuanto antes.— Javier Bermejo, director del grupo Vrbanitas