En el segundo trimestre de 2022, China reveló el ritmo de crecimiento más lento que ha conocido en dos años: apenas un 0,4 por ciento, cifra que condensa el peso acumulado de los confinamientos por covid, una política de cero tolerancia sostenida con firmeza y una crisis inmobiliaria que erosiona los cimientos del modelo económico. Shanghai, corazón industrial y financiero del país, permaneció paralizada durante dos meses, y sus cadenas de suministro arrastraron consigo a medio mundo. La desaceleración no es solo un dato estadístico; es el reflejo de las tensiones entre el control político y l
China desacelera su crecimiento al 0,4% por segundo trimestre consecutivo por política de covid cero
Las bases para la recuperación siguen siendo aún inestables
¿Por qué un crecimiento de 0,4 por ciento es tan preocupante? China sigue creciendo, ¿no?
Porque es el más lento en dos años, y porque viene de una caída del 2,6 por ciento respecto al trimestre anterior. Para una economía del tamaño de China, eso es un cambio brusco. Además, es casi cero.
Pero hay que ser precisos: ese 0,4 por ciento es el crecimiento trimestral. Los analistas proyectan alrededor del cuatro por ciento para el año completo. Son números muy diferentes.
¿Y qué causó realmente esta caída? ¿Solo el covid?
Shanghai estuvo cerrada dos meses. Eso paralizó fábricas, rompió cadenas de suministro. Pero también hay un problema más profundo: el sector inmobiliario está en crisis. Los compradores se niegan a pagar hipotecas porque temen que sus casas no se terminen.
El comunicado oficial dice que el impacto del covid "persiste", pero no cuantifica cuánto de la caída es covid y cuánto es inmobiliario. Son dos problemas distintos con soluciones distintas.
¿Qué tan grave es la crisis inmobiliaria?
Lo suficientemente grave como para que sea un factor importante en la desaceleración. El sector representa aproximadamente una cuarta parte del PIB, según algunas estimaciones. Cuando falla, todo falla.
Ojo: "según algunas estimaciones". Eso es un rango, no una cifra confirmada. Y los compradores que rechazan hipotecas es un fenómeno real, pero no sabemos cuántos son ni cuál es el impacto total.
¿Qué viene ahora?
El gobierno enfrenta presión política. Xi Jinping se prepara para asumir otro mandato en el Congreso del Partido. Necesita mostrar estabilidad económica.
Y hay un problema de credibilidad: los economistas han cuestionado durante años la precisión de los datos oficiales chinos. Así que incluso estos números están bajo sospecha.
Il Polso
- El PIB chino creció apenas 0,4% en el segundo trimestre, su peor registro en dos años, tras una caída del 2,6% respecto al trimestre anterior.
- Dos meses de cierre en Shanghai paralizaron fábricas, enredaron cadenas de suministro globales y sumieron a los consumidores en una incertidumbre prolongada.
- La crisis inmobiliaria se agrava: compradores que se niegan a pagar hipotecas por miedo a que sus viviendas no se terminen generan una espiral de desconfianza en un sector que representa cerca de una cuarta parte del PIB.
- Junio trajo señales de alivio —la producción industrial repuntó al 3,9% y las ventas minoristas al 3,1%— pero los analistas advierten que la recuperación es frágil y proyectan un crecimiento anual de solo el 4%.
- La presión política se intensifica: el primer ministro Li Keqiang reconoció que la recuperación sigue siendo 'aún inestable', justo cuando el liderazgo comunista se prepara para el 20º Congreso del Partido.
En el segundo trimestre de 2022, China reveló el ritmo de crecimiento más lento que ha conocido en dos años: apenas un 0,4 por ciento, cifra que condensa el peso acumulado de los confinamientos por covid, una política de cero tolerancia sostenida con firmeza y una crisis inmobiliaria que erosiona los cimientos del modelo económico. Shanghai, corazón industrial y financiero del país, permaneció paralizada durante dos meses, y sus cadenas de suministro arrastraron consigo a medio mundo. La desaceleración no es solo un dato estadístico; es el reflejo de las tensiones entre el control político y la vitalidad económica, justo cuando el Partido Comunista se prepara para renovar su mandato.
La economía china cerró el segundo trimestre de 2022 con un crecimiento de apenas el 0,4 por ciento, su ritmo más lento en dos años y una caída del 2,6 por ciento respecto al trimestre anterior. Los datos oficiales publicados el viernes pusieron cifras al costo de la política de covid cero: Shanghai, la mayor ciudad del país, estuvo paralizada durante dos meses, lo que desarticuló la producción industrial, enredó las cadenas de suministro globales y dejó a los consumidores en un estado de incertidumbre sostenida. La Oficina Nacional de Estadísticas reconoció que el impacto de la epidemia seguía reduciéndola demanda y provocando interrupciones generalizadas.
Con el levantamiento gradual de restricciones en junio llegaron señales de recuperación: la producción industrial subió al 3,9 por ciento interanual, las ventas minoristas repuntaron un 3,1 por ciento y el desempleo urbano bajó del 5,9 al 5,5 por ciento. Sin embargo, los analistas advirtieron que ese rebote era frágil y que la presión sobre el consumo no había desaparecido.
Más allá del covid, el sector inmobiliario —estimado en cerca de una cuarta parte del PIB— atravesaba una crisis estructural. Un número creciente de compradores se negaba a seguir pagando hipotecas ante el temor de que sus viviendas nunca se terminaran, alimentando una espiral de desconfianza que agravaba la desaceleración general. Los analistas proyectaban un crecimiento anual de apenas el cuatro por ciento para 2022.
El momento era especialmente delicado para el Partido Comunista, que se prepara para su vigésimo Congreso, donde se espera que Xi Jinping renueve su mandato. El primer ministro Li Keqiang admitió que las bases de la recuperación seguían siendo 'aún inestables' y llamó a redoblar esfuerzos para estabilizar la economía, mientras el escepticismo internacional sobre la fiabilidad de los datos oficiales chinos continuaba creciendo.
La economía de China se contrajo a su ritmo más lento en dos años durante el segundo trimestre de 2022, creciendo apenas un 0,4 por ciento, según datos oficiales publicados el viernes. La cifra representaba una caída del 2,6 por ciento respecto al trimestre anterior y reflejaba el costo económico de la política de covid cero que el gobierno había mantenido con determinación durante meses.
Shanghai, la ciudad más grande del país, había permanecido bajo cierre durante dos meses mientras las autoridades intentaban contener un resurgimiento de contagios. El aislamiento paralizó las operaciones fabriles, enredó las cadenas de suministro global y dejó a los consumidores en un estado de incertidumbre prolongada. La Oficina Nacional de Estadísticas reconoció en su comunicado que el impacto de la epidemia seguía presente en toda la economía nacional, reduciendo la demanda y provocando interrupciones generalizadas en los suministros.
Los números parciales mostraban signos de recuperación una vez que Shanghai comenzó a aliviar las restricciones en junio. La producción industrial repuntó a un 3,9 por ciento interanual en junio, comparado con apenas el 0,7 por ciento de mayo. Las ventas minoristas también se recuperaron, alcanzando un aumento del 3,1 por ciento después de haber caído un 6,7 por ciento el mes anterior. La tasa de desempleo urbano bajó al 5,5 por ciento desde el 5,9 por ciento de mayo. Sin embargo, los analistas advertían que esta recuperación era frágil y que la presión sobre el consumo probablemente continuaría.
Más allá de los cierres por covid, el sector inmobiliario chino enfrentaba una crisis estructural que agravaba la desaceleración. El sector, que según algunas estimaciones representaba aproximadamente una cuarta parte del producto interno bruto total, había experimentado ventas de viviendas débiles durante meses. Un número creciente de compradores se negaba a pagar sus hipotecas, temiendo que sus casas no se completaran a tiempo, lo que generaba una espiral de desconfianza en un pilar fundamental de la economía.
Los analistas proyectaban que el crecimiento para todo el año 2022 rondaría el cuatro por ciento, una reducción significativa respecto a las estimaciones anteriores. China había registrado una contracción del PIB solo una vez en las últimas décadas, lo que hacía que esta desaceleración fuera particularmente notable. La Oficina Nacional de Estadísticas también señaló que el riesgo de estanflación en la economía mundial estaba aumentando, con incertidumbres externas en expansión.
La noticia llegaba en un momento delicado para el liderazgo del Partido Comunista, que se preparaba para su vigésimo Congreso, donde se esperaba que el presidente Xi Jinping asumiera otro mandato de cinco años. El primer ministro Li Keqiang había declarado el jueves anterior que las bases para la recuperación de China seguían siendo "aún inestables" y había pedido más esfuerzos para estabilizar la economía. La presión política se sumaba así a la presión económica en un contexto de creciente escepticismo internacional sobre la precisión de los datos económicos oficiales chinos.
Citazioni salienti
A nivel nacional, el impacto de la epidemia persiste, reduciendo la demanda e interrumpiendo los suministros— Oficina Nacional de Estadísticas (NBS)
Las bases para la recuperación de China son aún inestables— Primer ministro Li Keqiang