Durante décadas, millones de personas con migraña fueron tratadas con medicamentos diseñados para otras enfermedades, como si su dolor fuera un efecto colateral de algo más importante. En el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, trescientos pacientes acceden ahora a los primeros fármacos concebidos específicamente para esta enfermedad, autorizados en 2020, que actúan sobre el péptido CGRP con una eficacia cercana al 70 por ciento. La migraña, que afecta al 14 por ciento de la población y es la primera causa de discapacidad en menores de 50 años, sigue siendo subestimada —y los criterios de financ
Trescientos pacientes del Chuvi acceden a nuevos fármacos específicos contra la migraña
Les han cambiado la vida, dicen algunos pacientes
¿Por qué tardó tanto en llegar un fármaco específico para la migraña si afecta a tanta gente?
Porque durante mucho tiempo nadie entendía realmente cómo funcionaba. Los médicos usaban medicinas para otras enfermedades que casualmente también funcionaban con migrañas. Fue el descubrimiento del papel del péptido CGRP lo que permitió diseñar algo que atacara el problema de verdad.
¿Y eso cambió algo en la práctica?
Completamente. Los pacientes toleran estos nuevos fármacos mucho mejor. No tienen los efectos secundarios de los antidepresivos o antihipertensivos. Algunos dicen que les han cambiado la vida.
Pero solo 300 pacientes en Vigo tienen acceso. ¿Eso es mucho o poco?
Es poco. El hospital atiende a mil pacientes con cefaleas complejas. Y en toda España hay millones de personas con migrañas. El problema es que solo se financian si tienes más de ocho días de migraña al mes y ya has fracasado con tres tratamientos previos.
¿Eso es lo que recomiendan los neurólogos?
No. Los neurólogos dicen que deberían empezar con estos fármacos en pacientes con más de cuatro días de migraña al mes. Pero la financiación es más restrictiva. Es una brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que el sistema paga.
¿Qué significa eso para alguien que sufre migrañas?
Que probablemente siga tomando medicinas que no funcionan bien, que le generan efectos secundarios, y que sienta culpa por no poder trabajar o vivir normalmente. La migraña es invisible, así que muchas personas no entienden que es una enfermedad real y grave.
O Pulso
- La migraña es invisible para quien no la padece, pero destruye productividad, vida social y equilibrio emocional en quienes sí la sufren, con una pérdida laboral media del 35,8 por ciento.
- Durante años, los pacientes recibían antihipertensivos o antiepilépticos que no estaban pensados para ellos, y muchos los abandonaban por los efectos secundarios o la baja eficacia.
- El descubrimiento del papel del péptido CGRP abrió una vía completamente nueva: los anticuerpos monoclonales y los gepantes lo neutralizan con mejor tolerancia y sin efectos secundarios relevantes.
- Trescientos pacientes en Vigo ya acceden a estos tratamientos y algunos médicos describen cambios de vida reales, pero el Ministerio de Sanidad solo los financia para quienes superan ocho días de migraña al mes y han fracasado con tres tratamientos previos.
- Las sociedades científicas presionan para ampliar los criterios de financiación, y la tensión entre evidencia clínica y política sanitaria probablemente seguirá creciendo.
Durante décadas, millones de personas con migraña fueron tratadas con medicamentos diseñados para otras enfermedades, como si su dolor fuera un efecto colateral de algo más importante. En el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, trescientos pacientes acceden ahora a los primeros fármacos concebidos específicamente para esta enfermedad, autorizados en 2020, que actúan sobre el péptido CGRP con una eficacia cercana al 70 por ciento. La migraña, que afecta al 14 por ciento de la población y es la primera causa de discapacidad en menores de 50 años, sigue siendo subestimada —y los criterios de financiación pública reflejan esa subestimación.
La migraña afecta al 14 por ciento de la población española y es la primera causa de discapacidad en adultos menores de 50 años, especialmente en mujeres. Reduce la productividad laboral en casi un 36 por ciento y, sin embargo, la Sociedad Española de Neurología advierte que sigue siendo banalizada y malinterpretada. No deja marca visible, pero su impacto en el trabajo, la vida social y el equilibrio emocional es profundo.
En el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, la doctora Dolores García Bargo y el doctor Luís Manuel López atienden en la consulta monográfica de cefaleas a cerca de mil pacientes con dolores complejos o resistentes. Unos trescientos de ellos acceden ahora a los primeros fármacos diseñados específicamente para la migraña, autorizados en 2020. Durante décadas, los médicos recurrían a antihipertensivos, antidepresivos o antiepilépticos que funcionaban de forma parcial y generaban altas tasas de abandono.
El cambio llegó con el descubrimiento del papel del péptido CGRP en el mecanismo del dolor migrañoso. Los nuevos anticuerpos monoclonales y gepantes lo neutralizan directamente, con una tolerancia mucho mejor y sin efectos secundarios relevantes. La eficacia ronda el 70 por ciento, la misma que alcanza la toxina botulínica, ya utilizada en el hospital con unos 320 pacientes. La doctora García Bargo cuenta que algunos pacientes le han dicho que estos tratamientos les han cambiado la vida.
Sin embargo, el acceso está limitado. Las fichas técnicas recomiendan su uso desde los cuatro días de migraña al mes, y las sociedades científicas abogan por que sean el tratamiento preventivo de primera elección. Pero el Ministerio de Sanidad solo los financia para quienes superan ocho días mensuales y han fracasado con tres tratamientos previos. Muchas personas que podrían beneficiarse quedan fuera, y la presión para ampliar los criterios de financiación no hará sino crecer.
La migraña es una enfermedad que casi nadie ve venir y casi todos subestiman. Afecta al 14 por ciento de la población española, pero es invisible en el sentido que importa: no deja marca, no sangra, no se nota desde fuera. Sin embargo, es la primera causa de discapacidad en adultos menores de 50 años, especialmente en mujeres, de las que la padecen dos de cada once. Reduce la productividad laboral en un promedio del 35,8 por ciento. Y aun así, la Sociedad Española de Neurología advierte que es frecuentemente «banalizada y malinterpretada».
En el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, alrededor de 300 pacientes acceden ahora a medicamentos que cambian el panorama. Estos fármacos fueron autorizados en 2020 y representan el primer tratamiento diseñado específicamente para combatir la migraña, no como efecto secundario de otra cosa. La doctora Dolores García Bargo y el doctor Luís Manuel López atienden en la consulta monográfica de cefaleas del hospital a aproximadamente mil pacientes con dolores de cabeza complejos o resistentes a tratamientos anteriores. Muchos de ellos son migrañas crónicas.
Durante décadas, los médicos prescribían medicamentos pensados para otras enfermedades: antihipertensivos, antidepresivos, incluso antiepilépticos. Funcionaban en algunos casos, pero un porcentaje alto de pacientes los abandonaba por los efectos secundarios, la baja eficacia o simplemente porque tomarlos por vía oral generaba falta de adherencia. El descubrimiento del papel crucial que juega el péptido CGRP en el mecanismo del dolor migrañoso abrió una puerta completamente nueva. Los investigadores desarrollaron anticuerpos monoclonales y gepantes que neutralizan este péptido. El resultado es una tolerancia mucho mejor, sin efectos secundarios relevantes, y una eficacia cercana al 70 por ciento.
La doctora García Bargo cuenta que algunos pacientes le han confesado que estos tratamientos les han cambiado la vida. Eso importa porque la migraña no es solo dolor de cabeza. Es un ataque neurológico caracterizado por dolor intenso y pulsátil que impacta en el trabajo, en la vida social, en el equilibrio emocional. La falta de comprensión y visibilidad genera culpa en quien la padece, como si fuera responsable de su propia enfermedad. Hay dos opciones orales para aliviar las crisis agudas y seis opciones subcutáneas o intravenosas para la prevención, que se aplican cada tres meses en el caso de la toxina botulínica, que ya se usaba en el hospital con unos 320 pacientes y también alcanza una eficacia del 70 por ciento.
Pero hay un problema de acceso. Las fichas técnicas de estos nuevos fármacos indican que deberían usarse en pacientes con migrañas más de cuatro días al mes, siempre que no tengan patología cardiovascular activa o reciente. Las sociedades científicas de neurología, incluida la española, recomiendan que el tratamiento preventivo se inicie «preferentemente» con estos fármacos específicos. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad solo los financia en pacientes que sufren más de ocho días de migraña al mes y que ya han fracasado con tres tratamientos preventivos previos. Esto significa que muchas personas que podrían beneficiarse quedan fuera. Las organizaciones científicas señalan que se podrían tratar a más pacientes si los criterios de financiación fueran menos restrictivos, una tensión que probablemente seguirá creciendo a medida que más personas reconozcan que lo que padecen no es simplemente un dolor de cabeza.
Citações Notáveis
La migraña es frecuentemente banalizada y malinterpretada— Sociedad Española de Neurología
Impacta a nivel laboral, social y emocional, y la falta de visibilidad genera sensación de culpa en quien la padece— Doctora Dolores García Bargo, neuróloga del Hospital Álvaro Cunqueiro