En la ciudad ucraniana de Kramatorsk, mientras compartía una cena con escritores y periodistas colombianos, la escritora Victoria Amelina fue alcanzada por misiles rusos que destruyeron el restaurante donde se encontraban reunidos. Seis días después, el 1 de julio de 2023, murió a causa de sus heridas. Amelina no era simplemente una víctima de la guerra: era una de sus más tenaces testigos, dedicada a documentar los crímenes que ahora la habían consumido. Su muerte nos recuerda que silenciar la memoria es, también, un acto de guerra.
Muere la escritora ucraniana Victoria Amelina por heridas tras ataque ruso en Kramatorsk
Una voz que intentaba preservar la memoria fue silenciada por la guerra
¿Por qué estaba Amelina en Kramatorsk ese martes? ¿Era una visita de rutina?
No era casual. Viajaba con una delegación de escritores y periodistas colombianos. Estaban documentando, observando, recopilando historias. Kramatorsk es una ciudad bajo fuego constante en Donetsk. Ir allí es una decisión consciente.
¿Qué hacía ella exactamente con Truth Hounds?
Registraba crímenes de guerra. Entrevistaba a mujeres que habían presenciado atrocidades, que habían perdido familias, que querían que el mundo supiera qué había pasado. Su libro en inglés era parte de eso: dar voz internacional a esos testimonios.
Entonces el ataque no fue accidental. Fue contra periodistas y documentadores.
Eso es lo que Reporteros Sin Fronteras subraya. No es que un restaurante haya sido alcanzado por error. Es que civiles que documentaban crímenes de guerra fueron atacados mientras cenaban juntos.
¿Cuánto tiempo pasó entre el ataque y su muerte?
Seis días. Fue trasladada al hospital con una lesión grave en la cabeza. Estuvo en estado crítico. El sábado murió. Sus heridas eran incompatibles con la vida.
¿Qué pasó con los otros que estaban con ella?
Los colombianos sufrieron heridas leves. La periodista sueco-británica también resultó herida. Pero Amelina recibió el impacto más grave. Fue la única de ese grupo que no sobrevivió.
¿Su trabajo continuará?
Su libro quedó inconcluso. Pero su editorial, su familia, las organizaciones que la apoyaban, todas están preservando lo que dejó. Su muerte es parte de la historia que intentaba contar.
El Pulso
- Un ataque con misiles rusos destruyó un restaurante en Kramatorsk el martes, matando a trece personas e hiriendo a al menos sesenta y cinco en uno de los bombardeos más letales contra civiles en semanas.
- Entre los presentes estaban escritores y periodistas internacionales, incluida una delegación colombiana de alto perfil, lo que convirtió el ataque en un golpe directo contra quienes documentan el conflicto.
- Victoria Amelina, documentadora de crímenes de guerra y voz literaria comprometida con la resistencia ucraniana, sobrevivió seis días en estado crítico antes de morir por heridas incompatibles con la vida.
- Reporteros Sin Fronteras y PEN Ucrania condenaron el ataque como un crimen de guerra deliberado, no como daño colateral, señalando un patrón de violencia contra quienes preservan la verdad del conflicto.
- La muerte de Amelina deja inconcluso su libro de no ficción sobre mujeres que documentan la guerra, convirtiendo su propia historia en el testimonio más brutal de aquello que intentaba narrar.
En la ciudad ucraniana de Kramatorsk, mientras compartía una cena con escritores y periodistas colombianos, la escritora Victoria Amelina fue alcanzada por misiles rusos que destruyeron el restaurante donde se encontraban reunidos. Seis días después, el 1 de julio de 2023, murió a causa de sus heridas. Amelina no era simplemente una víctima de la guerra: era una de sus más tenaces testigos, dedicada a documentar los crímenes que ahora la habían consumido. Su muerte nos recuerda que silenciar la memoria es, también, un acto de guerra.
Victoria Amelina estaba cenando en Kramatorsk, en la provincia ucraniana de Donetsk, junto a una delegación de escritores y periodistas colombianos cuando los misiles rusos alcanzaron el restaurante. Sufrió una grave lesión en la cabeza y fue trasladada en estado crítico al Hospital Mechnikov de Dnipró. El sábado 1 de julio murió, seis días después del bombardeo, elevando a trece el número de víctimas fatales del ataque, que dejó además al menos sesenta y cinco heridos.
Entre quienes sobrevivieron con heridas leves estaban sus compañeros de mesa: el ex Alto Comisionado para la Paz de Colombia Sergio Jaramillo, el escritor Héctor Abad Faciolince y la periodista Catalina Gómez Ángel. También resultó herida la periodista sueco-británica Anastasia Taylor-Lind.
Amelina no era una observadora pasiva de la guerra. Trabajaba con la iniciativa Truth Hounds documentando evidencia de atrocidades rusas, y estaba escribiendo un libro de no ficción en inglés sobre mujeres ucranianas que también registraban crímenes de guerra. Su editorial española, Avizor ediciones, la describió como una escritora profundamente comprometida con los derechos humanos y el patrimonio cultural ucraniano.
PEN Ucrania confirmó su muerte con el consentimiento de la familia. Reporteros Sin Fronteras calificó el ataque como un crimen de guerra deliberado contra civiles y profesionales de medios, subrayando que bombardear a quienes cuentan la verdad no es daño colateral. Amelina, que dedicó su vida a preservar la memoria de la guerra, fue silenciada por la guerra misma.
Victoria Amelina estaba cenando en un restaurante de Kramatorsk cuando los misiles llegaron. Era martes. Ella había viajado a la ciudad ucraniana en la provincia de Donetsk con una delegación de escritores y periodistas colombianos. El ataque ruso alcanzó el lugar donde estaban reunidos. Amelina sufrió una lesión grave en la cabeza. Fue trasladada al Hospital Mechnikov en Dnipró en estado crítico. El sábado 1 de julio, seis días después del bombardeo, murió por heridas que resultaron incompatibles con la vida.
La muerte de Amelina elevó el número de víctimas fatales del ataque a trece personas. Al menos sesenta y cinco resultaron heridas por los dos impactos de misiles que golpearon el restaurante. Entre los sobrevivientes estaban sus compañeros de cena: Sergio Jaramillo, ex Alto Comisionado para la Paz de Colombia; el escritor Héctor Abad Faciolince; y la periodista Catalina Gómez Ángel. Los tres sufrieron heridas leves. También resultó herida la periodista sueco-británica Anastasia Taylor-Lind.
Amelina no era una civil cualquiera atrapada en el fuego cruzado. Era una escritora comprometida con documentar los crímenes de guerra rusos. Trabajaba con la iniciativa Truth Hounds registrando evidencia de atrocidades. Había comenzado a escribir su primer libro de no ficción en inglés, titulado "War and Justice Diary: Looking at Women Looking at War", que recogía testimonios de mujeres ucranianas que también documentaban los crímenes de guerra. Su trabajo era un acto de resistencia: preservar la verdad mientras la guerra destruía todo alrededor.
La ONG PEN Ucrania confirmó su muerte en un comunicado publicado con el consentimiento de la familia. La editorial española de Amelina, Avizor ediciones, la describió como una excelente escritora profundamente comprometida con los derechos humanos y la protección del patrimonio cultural ucraniano. Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, Amelina había dedicado su energía a este trabajo de documentación, sabiendo los riesgos que implicaba.
Reporteros Sin Fronteras condenó el ataque como un crimen de guerra contra civiles y profesionales de medios. La organización subrayó que estos bombardeos dirigidos contra periodistas y escritores que documentan el conflicto no son daño colateral sino ataques deliberados contra la capacidad de contar la verdad. Amelina se convirtió en un símbolo de esa vulnerabilidad: una voz que intentaba preservar la memoria de la guerra fue silenciada por la guerra misma.
Citas Notables
Excelente escritora, una mujer comprometida al máximo con la defensa de los Derechos Humanos y la protección del patrimonio cultural de su país— Avizor ediciones, editorial de Amelina
Estos ataques contra civiles y periodistas son crímenes de guerra— Reporteros Sin Fronteras