Madrid registra 141 casos confirmados de viruela del mono con 40 sospechosos en análisis

141 personas confirmadas con viruela del mono en Madrid requieren tratamiento y seguimiento epidemiológico, con potencial impacto en contactos cercanos y asistentes a eventos multitudinarios.
El virus ya circulaba mientras Reino Unido levantaba la voz
Madrid confirmó sus primeros casos dos días después de la alerta británica, pero la infección ya estaba presente en la región.
Mark

¿Por qué Madrid tardó dos semanas en detectar sus primeros casos si Reino Unido ya había lanzado la alerta?

Mimi

El virus no avisa. Circulaba silenciosamente mientras las personas mostraban síntomas leves o atípicos. Cuando Reino Unido alertó el 15 de mayo, Madrid ya tenía casos sin saberlo. El 17 fue cuando los laboratorios confirmaron lo que ya estaba ocurriendo.

Mark

¿Qué rol jugó ese evento en Gran Canaria?

Mimi

Maspalomas Pride reunió a 80.000 personas de varios países en un espacio cerrado durante diez días. Si el virus estaba presente, fue un amplificador perfecto. Luego esas personas se dispersaron por toda España y Europa, llevando la infección con ellas.

Mark

¿Por qué cerraron una sauna pero no otros lugares?

Mimi

Porque los datos epidemiológicos apuntaban allí. Una sauna es un espacio de contacto físico cercano, sin barreras. Fue un foco identificado. Otros lugares probablemente nunca se detectaron como tales.

Mark

¿Qué significa haber alcanzado el pico?

Mimi

Que el número de nuevos casos comenzaría a descender si las medidas funcionaban. Pero "pico" no significa fin. Significa que el crecimiento exponencial se estaba desacelerando, no que el virus hubiera desaparecido.

Mark

¿Por qué la OMS no recomendaba vacunación masiva?

Mimi

Porque en junio de 2022 esto era todavía un brote contenible. La vacunación masiva es para pandemias descontroladas. Aquí bastaba con vacunar contactos cercanos y grupos de riesgo, más vigilancia, más información.

  • En apenas dos semanas, Madrid pasó de los primeros casos a 141 contagios confirmados, revelando la velocidad silenciosa con que el virus se instaló en la ciudad antes de que nadie lo nombrara.
  • Una sauna cerrada preventivamente y un macroevento en Gran Canaria con más de 80.000 asistentes internacionales apuntan a múltiples focos de transmisión que complican el rastreo de cadenas de contagio.
  • Los laboratorios de cinco hospitales públicos y el Centro Nacional de Microbiología trabajan contra el reloj para descartar o confirmar 40 casos sospechosos, mientras ya han descartado otros 101.
  • La llegada inminente de apenas 200 dosis de la vacuna Imvanex —eficaz si se administra en los primeros cuatro días tras el contagio— pone en evidencia la estrechez de los márgenes con que se intenta contener el brote.
  • La OMS frena el impulso hacia una vacunación masiva y apuesta por la vigilancia, la información y la educación, dejando a las autoridades locales la difícil tarea de calmar sin alarmar.

A mediados de mayo, mientras el Reino Unido alertaba al mundo, Madrid descubría en silencio que el virus de la viruela del mono ya habitaba sus calles. Para principios de junio, 141 personas confirmadas y 40 casos en estudio dibujaban una curva que las autoridades sanitarias creían haber alcanzado en su punto más alto. En la intersección entre grandes eventos internacionales, espacios de socialización y la velocidad de los viajes modernos, la ciudad enfrenta una vez más la pregunta perenne sobre cómo una sociedad protege a sus miembros sin sacrificar la vida que los une.

A mediados de mayo, dos días después de que el Reino Unido lanzara su alerta, Madrid confirmaba sus primeros casos de viruela del mono sin saber aún la dimensión de lo que se avecinaba. Para el 3 de junio, el número había escalado a 141 personas infectadas, con otros 40 casos pendientes de análisis en hospitales públicos y el Centro Nacional de Microbiología. Otros 101 casos sospechosos ya habían sido descartados.

El virus, con un período de incubación de entre 5 y 21 días, hacía difícil trazar con precisión el origen de cada contagio. Las autoridades, encabezadas por el consejero Enrique Ruiz Escudero, creían haber alcanzado el pico epidemiológico, aunque la Dirección General de Salud Pública mantenía una vigilancia intensa en busca del paciente cero y de las cadenas de transmisión, que apuntaban a varios focos simultáneos.

Entre esos focos destacaban una sauna madrileña cerrada de forma preventiva y el Maspalomas Pride 2022, celebrado en Gran Canaria entre el 5 y el 15 de mayo, donde más de 80.000 personas de distintos países —incluidos Reino Unido e Italia— compartieron espacios durante días de alta concentración, para luego dispersarse por sus lugares de origen.

En el frente terapéutico, la ministra Carolina Darias anunció ante el Congreso la llegada de tratamientos con el antiviral tecovirimat y, más decisivo aún, la recepción inminente de unas 200 dosis de la vacuna Imvanex. Administrada en los primeros cuatro días tras el contacto, la vacuna puede prevenir la enfermedad por completo; aplicada hasta el decimocuarto día, atenúa los síntomas. Aun así, la OMS descartó por el momento una campaña masiva de vacunación, apostando en cambio por la vigilancia epidemiológica y la educación ciudadana como pilares de la respuesta.

A mediados de mayo, cuando Reino Unido levantaba la voz sobre los primeros casos de viruela del mono, Madrid aún no sabía que el virus ya circulaba en sus calles. El 17 de mayo, dos días después de la alerta británica, la región confirmó sus primeros contagios. Para el viernes 3 de junio, ese número había crecido a 141 personas infectadas, con otros 40 casos bajo investigación en los laboratorios de cinco hospitales públicos madrileños y el Centro Nacional de Microbiología.

La enfermedad viral, causada por el virus de la viruela del simio (MPXV), tiene un período de incubación que oscila entre 5 y 21 días, aunque típicamente aparecen síntomas entre 6 y 16 días después de la infección. Esto significa que los casos detectados a principios de junio probablemente se contagiaron a finales de mayo o incluso antes. Los laboratorios habían descartado ya otros 101 casos sospechosos tras analizar la presencia de orthopoxvirus, el conjunto de virus responsable de la viruela.

Las autoridades sanitarias de Madrid, bajo la dirección de Enrique Ruiz Escudero, consideraban haber alcanzado el pico de la curva epidemiológica. Sin embargo, la Dirección General de Salud Pública continuaba con vigilancia exhaustiva, intentando identificar al paciente cero y rastrear las cadenas de transmisión. Los primeros indicios mostraban que los contagios no provenían de una única fuente, sino de varios focos de propagación.

Uno de esos focos era una sauna de la capital que fue cerrada de manera preventiva. Otra línea de investigación apuntaba hacia el Maspalomas Pride 2022, un evento multitudinario celebrado en Gran Canaria entre el 5 y el 15 de mayo que había reunido a más de 80.000 personas procedentes de varios países, incluidos Reino Unido e Italia. Durante su último fin de semana, la concentración de asistentes fue especialmente densa, creando condiciones propicias para la transmisión del virus entre personas que luego regresarían a sus lugares de origen.

En el frente de los tratamientos, la ministra de Sanidad Carolina Darias anunció durante una comparecencia ante el Congreso de los Diputados que habían llegado algunos tratamientos del antiviral tecovirimat. Más importante aún, Madrid recibiría con carácter inminente aproximadamente 200 dosis de la vacuna Imvanex, producida por la farmacéutica danesa Bavarian Nordic. La región había reclamado insistentemente estas dosis como herramienta clave para contener el virus.

La vacuna mostraba un potencial considerable: administrada en los primeros cuatro días tras el contacto con una persona infectada, podría prevenir completamente la enfermedad. Incluso si se aplicaba entre el cuarto y el decimocuarto día, los síntomas se atenuarían significativamente. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud mantenía una posición cautelosa, indicando que por el momento no consideraba necesaria una campaña de vacunación masiva. En su lugar, la OMS enfatizaba la importancia de la vigilancia epidemiológica, la información clara a la población y la educación sobre medidas de protección personal.

La administración de la vacuna en los primeros cuatro días desde el contacto eliminaría por completo la enfermedad
— Consejería de Sanidad de Madrid
Por ahora no cree necesario una vacunación masiva contra esta viruela
— Organización Mundial de la Salud
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