En los riñones, órganos que pocas veces protagonizan nuestra conversación sobre salud, se produce en silencio una proteína llamada Klotho que actúa como guardián del envejecimiento celular. El doctor Borja Quiroga, nefrólogo del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid, recuerda que el 80 por ciento de cómo envejecemos no está escrito en nuestros genes, sino en las decisiones cotidianas que tomamos. En un tiempo en que buscamos la juventud en fórmulas extraordinarias, la ciencia señala hacia lo ordinario: moverse, comer bien y cuidar unos órganos que raramente recordamos que existen.
Klotho: la proteína renal que puede alargar tu vida entre 10 y 15 años
El 80% del envejecimiento depende de nuestras decisiones diarias
¿Por qué los riñones son tan importantes si la mayoría de la gente ni siquiera piensa en ellos?
Porque producen Klotho, una proteína que protege nuestras células del envejecimiento. Es como si tuviéramos un guardián trabajando en silencio dentro de nosotros.
Pero aquí hay un problema: el artículo dice que Klotho se mide más con fines de investigación que en medicina general. ¿Cómo sabe alguien si sus niveles son bajos?
Entonces, ¿cuánto tiempo podríamos ganar realmente si activamos esta proteína?
El doctor Quiroga habla de entre diez y quince años más de vida, pero lo más importante es que esos años serían vividos con salud.
Ese rango es bastante amplio. ¿De dónde viene esa cifra? ¿Es un estudio específico o una estimación general?
¿Qué cambios son los más importantes para aumentar Klotho?
Tres cosas: detectar enfermedad renal, eliminar el fósforo inorgánico de la dieta y hacer ejercicio regularmente. Nada de esto es complicado.
El ejercicio está claro en los estudios, pero sobre el fósforo inorgánico, ¿hay investigación específica que demuestre que eliminarlo aumenta Klotho?
¿Significa esto que la genética no importa?
No, importa, pero solo determina el 20 por ciento. El 80 por ciento depende de nuestras decisiones diarias.
Ese porcentaje viene del doctor Quiroga, pero ¿en qué estudio se basa? Es un número muy específico para una afirmación tan general.
¿Hay algo que no podamos hacer para aumentar Klotho?
Bueno, si tienes enfermedad renal, eso es el factor más importante que la reduce. Pero si tus riñones están sanos, tienes mucho control.
Y ese es el punto clave: la mayoría de la gente no sabe si tiene enfermedad renal porque no se detecta al inicio. Así que el primer paso que sugiere Quiroga es también el más difícil de dar.
Der Puls
- El envejecimiento avanza en silencio: las células dañadas se convierten en 'zombis' que deterioran los órganos antes de que aparezca cualquier síntoma visible.
- El fósforo inorgánico presente en ultraprocesados, refrescos de cola y carnes procesadas suprime activamente la producción de Klotho, acelerando el deterioro celular.
- La proteína Klotho no se mide en analíticas clínicas rutinarias, lo que deja a la mayoría de las personas sin saber si sus niveles son suficientes para protegerlas.
- El ejercicio aeróbico, el entrenamiento por intervalos y hasta caminar en lugar de conducir son vías concretas y accesibles para elevar los niveles de esta proteína.
- Especialistas como Quiroga y la doctora Cristina Minguito coinciden: cambios modestos en los hábitos pueden traducirse en entre diez y quince años adicionales de vida saludable.
En los riñones, órganos que pocas veces protagonizan nuestra conversación sobre salud, se produce en silencio una proteína llamada Klotho que actúa como guardián del envejecimiento celular. El doctor Borja Quiroga, nefrólogo del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid, recuerda que el 80 por ciento de cómo envejecemos no está escrito en nuestros genes, sino en las decisiones cotidianas que tomamos. En un tiempo en que buscamos la juventud en fórmulas extraordinarias, la ciencia señala hacia lo ordinario: moverse, comer bien y cuidar unos órganos que raramente recordamos que existen.
Los riñones rara vez aparecen en las conversaciones sobre longevidad, pero el doctor Borja Quiroga, nefrólogo del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid y autor de dos libros sobre medicina preventiva, sostiene que contienen una de las claves más importantes para envejecer bien. Esa clave es Klotho, una proteína que el cuerpo fabrica en silencio y que funciona como escudo celular: protege los vasos sanguíneos y el cerebro, reduce la inflamación y frena la senescencia, ese proceso por el cual las células dejan de dividirse y se vuelven inútiles, acelerando el deterioro de los órganos.
Quiroga plantea una premisa incómoda pero esperanzadora: todos envejecemos de la misma enfermedad, pero el proceso no es tan inevitable como creemos. La genética solo determina el 20 por ciento de cómo envejecemos; el 80 por ciento restante depende del entorno y de las decisiones diarias. Para aumentar los niveles de Klotho propone tres caminos: detectar a tiempo la enfermedad renal, eliminar el fósforo inorgánico de la dieta —presente sobre todo en ultraprocesados, refrescos y carnes procesadas— y hacer ejercicio físico regular, incluyendo el movimiento cotidiano sin intención deportiva.
La doctora Cristina Minguito, del grupo Neolife de medicina preventiva, confirma que Klotho tiene correspondencia directa con mejor salud cardiovascular y renal, aunque advierte que sus niveles no se miden en analíticas estándar y que no existe aún un valor de referencia establecido como el del colesterol. Aun así, la evidencia científica indica que el ejercicio aeróbico y el entrenamiento por intervalos de alta intensidad son las vías más eficaces para elevarla, junto con el sueño adecuado, la gestión del estrés, una dieta mediterránea y la exclusión del alcohol y los ultraprocesados.
Quiroga concluye que pequeños cambios en los hábitos pueden añadir entre diez y quince años de vida saludable, pero advierte que Klotho no es una varita mágica: forma parte de una red compleja en la que intervienen la microbiota, el sistema inmunológico y el entorno social. Lo que representa, en el fondo, es algo más profundo: la prueba de que envejecer bien no es cuestión de años, sino de biología cuidada.
Los riñones son órganos que raramente ocupan nuestras conversaciones sobre salud, pero según el doctor Borja Quiroga, especialista en Nefrología del Hospital Universitario de la Princesa en Madrid, contienen una de las claves más importantes para vivir más años y en mejores condiciones. Esa clave tiene nombre: Klotho, una proteína que nuestro cuerpo produce de manera silenciosa y que funciona como un guardián celular contra el deterioro que trae el paso del tiempo.
Quiroga, autor de dos libros sobre medicina preventiva del envejecimiento y considerado uno de los principales referentes en España en este campo, plantea una premisa incómoda pero liberadora: todos envejecemos de la misma enfermedad, pero la mayoría desconoce que el proceso no es inevitable en la forma en que lo experimentamos. El envejecimiento ocurre cuando nuestras células sufren daños progresivos que detienen su funcionamiento normal. Este deterioro es lento, acumulativo, y solo se manifiesta cuando ya ha generado pérdida de funcionalidad, enfermedades crónicas y dependencia. Sin embargo, aquí viene lo importante: mientras que la genética determina apenas el 20 por ciento de cómo envejecemos, el 80 por ciento restante depende del entorno y de las decisiones diarias que tomamos.
La proteína Klotho actúa como una especie de escudo. Protege los vasos sanguíneos y el cerebro del daño, reduce la inflamación en el cuerpo y frena lo que los especialistas llaman senescencia celular: el proceso mediante el cual las células dejan de dividirse y se convierten en células "zombis", vivas pero inútiles, que aceleran el deterioro de los órganos. Según Quiroga, durante años hemos buscado el secreto de la juventud en lugares equivocados: cremas milagro, suplementos imposibles, dietas extremas. Mientras tanto, esta proteína trabajaba en silencio dentro de nuestros riñones.
Para aumentar los niveles de Klotho en el organismo, Quiroga señala tres caminos concretos. El primero es detectar si existe enfermedad renal, una de las principales causas de mortalidad futura que pasa desapercibida en sus etapas iniciales. El segundo es la alimentación: específicamente, eliminar el fósforo inorgánico de la dieta, un compuesto artificial que se añade a los alimentos como conservante o estabilizante y se encuentra principalmente en ultraprocesados, refrescos de cola, carnes procesadas y comida rápida. El tercero es el ejercicio físico, tanto en sus variantes cardiovasculares y de fuerza como en actividades cotidianas sin intención de ejercicio, lo que los especialistas llaman NEAT: caminar en lugar de conducir cuando sea posible, subir escaleras, cargar bolsas de compra.
La doctora Cristina Minguito, del grupo Neolife especializado en medicina preventiva orientada a la longevidad, confirma que Klotho se considera un escudo contra el envejecimiento y sus enfermedades asociadas, con correspondencia directa con mejor salud cardiovascular y renal. Sin embargo, señala una limitación importante: los niveles de esta proteína no suelen medirse en las analíticas clínicas regulares porque no es una prueba estándar en medicina general. Se utiliza más con fines de investigación o en algunos entornos de medicina preventiva como parte de lo que técnicamente se denomina un panel de metabolismo mineral y envejecimiento vascular. Además, no existe un nivel de referencia estándar establecido, como sí existe para el colesterol.
La buena noticia, según Minguito, es que los niveles de Klotho pueden incrementarse con buenos hábitos. Los estudios científicos indican que el ejercicio aeróbico regular y el entrenamiento por intervalos de alta intensidad son vías eficaces para elevar la presencia de esta proteína. El ejercicio de fuerza puede mejorar indirectamente los niveles al reducir la inflamación, mejorar la sensibilidad a la insulina y la composición corporal. Un sueño adecuado, un buen manejo del estrés, una dieta equilibrada con predominio de frutas, verduras, legumbres y proteínas de alta calidad, la exclusión de ultraprocesados y alcohol, e incluso el ayuno supervisado en algunas ocasiones, son aliados de la producción de Klotho.
Quiroga concluye con una afirmación que resume el mensaje central: pequeños cambios en los hábitos pueden hacer que vivas entre diez y quince años más, y sobre todo que los vivas con salud. Pero advierte que Klotho no funciona sola ni es una varita mágica. Forma parte de una red compleja en la que intervienen otros órganos, la microbiota, el sistema inmunológico y el entorno social. Lo que representa es algo fundamental: la prueba de que el envejecimiento no es solo cuestión de años, sino de biología cuidada. Para frenar el envejecimiento también es esencial mantener a raya los factores que lo aceleran —sobrepeso, estrés, alcohol, ultraprocesados— y fomentar aquellos que lo ralentizan: ejercicio físico, cafeína con moderación, dieta mediterránea, buena salud bucodental, sueño de calidad, ayuno intermitente.
Bemerkenswerte Zitate
Envejecer es inevitable, pero hacerlo mal no lo es— Doctor Borja Quiroga, especialista en Nefrología
Pequeños cambios en tus hábitos pueden hacer que vivas entre diez y quince años más, y sobre todo que los vivas con salud— Doctor Borja Quiroga