En noviembre de 2019, una joven milanesa acudió a una clínica con una erupción cutánea inexplicable, sin saber que su piel guardaba las primeras huellas del Covid-19 en Italia. Investigadores de la Universidad Estatal de Milán, analizando biopsias de dermatosis atípicas, encontraron secuencias del ARN del Sars-CoV-2 en su tejido, retrocediendo la cronología oficial de la pandemia italiana más de tres meses. Este hallazgo, publicado en el British Journal of Dermatology, nos recuerda que las grandes crisis de la humanidad no comienzan con declaraciones formales, sino en silencio, en los cuerpos
Italia identifica nuevo paciente 1: mujer contagiada de Covid en noviembre de 2019
Las huellas dactilares del Covid-19 estaban en su piel todo el tiempo
¿Cómo es posible que una infección de hace más de un año se descubra solo ahora?
Porque nadie estaba buscando. Los investigadores examinaron biopsias de piel que habían sido tomadas años atrás, pero sin saber qué virus buscar. Una vez que tuvieron la secuencia del Sars-CoV-2, pudieron mirar hacia atrás y encontrar sus huellas.
Entonces esta mujer nunca supo que tenía Covid.
Probablemente no. Tuvo urticaria y un dolor de garganta leve. Fue a un dermatólogo, se hizo una biopsia, y luego simplemente continuó con su vida. El virus pasó desapercibido.
¿Qué significa esto para nuestra comprensión de cuándo comenzó la pandemia?
Significa que la pandemia no comenzó cuando creíamos. Italia pensaba que todo empezó en febrero de 2020 en Codogno. Pero el virus ya estaba aquí en noviembre de 2019, infectando gente en silencio.
¿Podría haber estado en otros lugares de Europa también?
Es muy posible. Si estaba en Milán en noviembre, es probable que estuviera en otros sitios también. Este descubrimiento es solo una ventana. Hay probablemente muchas otras historias como esta que aún no hemos encontrado.
¿Por qué los síntomas de piel fueron tan leves?
Porque el virus afecta a diferentes personas de diferentes maneras. En algunos causa neumonía grave. En otros, como en esta mujer, solo causa una erupción. Eso es lo que hace que sea tan difícil de detectar cuando no sabes qué estás buscando.
O Pulso
- El virus circulaba en Italia desde al menos el 10 de noviembre de 2019, semanas antes de que China alertara a la OMS sobre un patógeno desconocido.
- Una simple biopsia de piel, tomada sin sospechar nada extraordinario, terminó siendo la evidencia que reescribió la historia oficial de la pandemia.
- El descubrimiento desplaza al anterior paciente cero italiano —un niño de cuatro años— y abre la pregunta de cuántos otros casos silenciosos precedieron al brote visible de Codogno en febrero de 2020.
- Entre el 5 y el 10% de los infectados por Covid-19 presentan manifestaciones cutáneas como único síntoma, lo que sugiere que el virus pudo propagarse ampliamente sin ser reconocido.
- La comunidad científica ahora enfrenta una pregunta más vasta: si el virus estaba en Milán en noviembre de 2019, ¿en qué otros lugares de Europa circulaba ya en silencio?
En noviembre de 2019, una joven milanesa acudió a una clínica con una erupción cutánea inexplicable, sin saber que su piel guardaba las primeras huellas del Covid-19 en Italia. Investigadores de la Universidad Estatal de Milán, analizando biopsias de dermatosis atípicas, encontraron secuencias del ARN del Sars-CoV-2 en su tejido, retrocediendo la cronología oficial de la pandemia italiana más de tres meses. Este hallazgo, publicado en el British Journal of Dermatology, nos recuerda que las grandes crisis de la humanidad no comienzan con declaraciones formales, sino en silencio, en los cuerpos de personas ordinarias que aún no tienen nombre para lo que les ocurre.
En noviembre de 2019, una mujer de veinticinco años llegó a una clínica de Milán con urticaria en los brazos, leve dolor de garganta y una dermatosis que los médicos no lograban explicar. Le realizaron una biopsia. Nadie imaginaba entonces que ese tejido contenía la evidencia más temprana del Covid-19 en Italia.
Años después, un equipo liderado por Raffaele Gianotti, de la Universidad Estatal de Milán y en colaboración con el Instituto Europeo de Oncología, se preguntó si las biopsias de dermatosis atípicas sin diagnóstico claro podían guardar huellas del virus. Al examinar la muestra de aquella joven, encontraron secuencias del ARN del Sars-CoV-2 incrustadas en su piel. El hallazgo, publicado en el British Journal of Dermatology, la convierte en el paciente cero confirmado de Italia, precediendo en once días al anterior registro: un niño de cuatro años con síntomas desde el 21 de noviembre de ese mismo año.
Este descubrimiento retrocede la cronología oficial de la pandemia italiana hasta el 10 de noviembre de 2019, semanas antes de que China comunicara a la OMS la existencia de un virus desconocido. El brote que el mundo reconoció comenzó el 21 de febrero de 2020 en Codogno, Lombardía, pero para entonces el virus llevaba meses circulando en silencio, manifestándose en algunos pacientes únicamente como una erupción pasajera que duraba alrededor de nueve días y que raramente era grave.
Las manifestaciones cutáneas del Covid-19 afectan a entre el 5 y el 10% de los infectados y, en ciertos casos, constituyen el único signo visible de la enfermedad. Esto implica que durante meses, personas ordinarias portaron el virus sin saberlo, sus cuerpos enviando señales que la medicina aún no estaba preparada para descifrar. La joven milanesa se convierte así en un punto de referencia que amplía la pregunta: si el virus estaba en Italia en noviembre de 2019, ¿cuántos otros lugares de Europa lo albergaban ya, en silencio, antes de que alguien supiera qué buscar?
En noviembre de 2019, una mujer de veinticinco años acudió a una clínica de Milán con un problema de piel que nadie sabía explicar. Tenía urticaria en los brazos, un leve dolor de garganta, y una dermatosis que no respondía a los diagnósticos convencionales. Los médicos le hicieron una biopsia. Nadie en ese momento sabía que estaban sosteniendo en sus manos la evidencia de algo que cambiaría el mundo.
Esta joven milanesa es ahora el paciente cero confirmado en Italia. No el primero que se reportó oficialmente, sino el primero que realmente estuvo infectado. Su caso retrocede la cronología de la pandemia italiana tres meses y once días, hasta el diez de noviembre de 2019, semanas antes de que China comunicara a la Organización Mundial de la Salud, el veintiuno de diciembre, que un virus desconocido estaba causando neumonías inusualmente graves. El descubrimiento fue hecho por un equipo de investigadores dirigido por Raffaele Gianotti de la Universidad Estatal de Milán, en colaboración con el Instituto Europeo de Oncología, también con sede en la ciudad. Sus hallazgos fueron publicados en el British Journal of Dermatology, la revista dermatológica más prestigiosa del mundo.
Lo que hizo posible este descubrimiento fue una pregunta simple pero profunda. Gianotti y su equipo sabían que en algunos pacientes con Covid-19, la única manifestación visible de la enfermedad era una lesión en la piel. Se preguntaron si podrían buscar hacia atrás en el tiempo, en las biopsias de dermatosis atípicas que no habían tenido diagnóstico claro, y encontrar allí las huellas del virus. Cuando examinaron el tejido de la joven milanesa, encontraron exactamente eso: secuencias de genes del ARN del virus Sars-CoV-2 incrustadas en su piel. Metafóricamente, como explicó Gianotti, habían encontrado las huellas dactilares del Covid-19.
Este hallazgo desplaza un descubrimiento anterior. Hasta ahora, el paciente cero italiano identificado era un niño de cuatro años que comenzó a mostrar síntomas respiratorios, vómitos y fiebre persistente el veintiuno de noviembre de 2019, con confirmación mediante test orofaríngeo el treinta de noviembre. Pero la mujer de Milán lo precede en once días.
Lo que el descubrimiento revela es que el virus circulaba silenciosamente en Italia mucho antes de que la epidemia fuera oficialmente reconocida. El brote que todos conocemos comenzó el veintiuno de febrero de 2020 en Codogno, Lombardía, cuando los casos comenzaron a multiplicarse de manera visible y alarmante. Pero para entonces, el virus ya llevaba meses en el país, infectando personas cuyos síntomas eran tan leves o tan atípicos que nadie los conectaba con una enfermedad respiratoria grave.
Las manifestaciones cutáneas del Covid-19 aparecen en entre el cinco y el diez por ciento de los pacientes infectados. En algunos casos, como el de esta mujer, son el único signo de que el virus está presente. Las lesiones típicamente duran alrededor de nueve días y en la gran mayoría de los casos no son graves. Esto significa que durante meses, mientras el virus se propagaba en Italia, algunas personas lo portaban sin saberlo, sus cuerpos mostrando solo una erupción que los médicos no podían explicar.
El descubrimiento reescribe no solo la cronología italiana de la pandemia, sino también plantea preguntas más amplias sobre cuándo y dónde el virus comenzó realmente a circular en Europa. Si estaba en Milán en noviembre de 2019, ¿dónde más estaba? ¿Cuántas otras personas llevaban el virus sin saberlo, sus síntomas tan sutiles que pasaban desapercibidos? La mujer de veinticinco años que acudió a una clínica con urticaria inexplicable se convierte así en un punto de referencia, un recordatorio de que las pandemias no comienzan con anuncios oficiales. Comienzan en silencio, en la piel de personas ordinarias, semanas o meses antes de que alguien sepa qué buscar.
Citações Notáveis
Hemos demostrado que en esta pandemia hay casos en los que el único signo de infección por Covid-19 es una enfermedad de la piel— Raffaele Gianotti, director del equipo de investigadores