El virus del Nilo avanza hacia el norte de Europa impulsado por el cambio climático

Se han registrado 26 fallecidos por virus del Nilo Occidental en Europa, principalmente personas mayores de 80 años, con Italia y Grecia como países más afectados.
El virus ha dejado de ser una amenaza lejana para convertirse en un riesgo anual
El cambio climático está permitiendo que el virus del Nilo se establezca permanentemente en zonas europeas que antes estaban protegidas por el frío.
Mark

¿Por qué el cambio climático está permitiendo que el virus llegue tan al norte?

Mimi

Las temperaturas más cálidas crean las condiciones que estos mosquitos necesitan para sobrevivir y reproducirse. Zonas que antes eran demasiado frías ahora son habitables para ellos. Es como si estuviéramos abriendo puertas que antes estaban cerradas.

Mark

Pero dijiste que el calor extremo de este verano ha ralentizado la reproducción. ¿Cómo funciona eso?

Mimi

Es paradójico. Necesitan calor, pero dentro de un rango específico. El calor extremo evaporó sus hábitats de agua. Así que este verano ha sido extraño: menos mosquitos de lo que cabría esperar, pero el otoño podría ser diferente.

Mark

¿Qué hace que el otoño sea peligroso?

Mimi

Cuando baje la temperatura y lleguen las lluvias, los charcos y las zonas húmedas volverán. Los mosquitos encontrarán exactamente lo que necesitan para reproducirse masivamente. Es el momento en que la transmisión suele alcanzar su pico.

Mark

Italia tiene casi 50 zonas afectadas. ¿Qué la hace tan vulnerable?

Mimi

Geografía, clima, densidad de población. Italia está en el Mediterráneo, donde el virus ha circulado durante años. Tiene las condiciones ideales: calor, humedad, aves migratorias. Es el epicentro natural.

Mark

¿Por qué el 80 por ciento de las infecciones no presenta síntomas?

Mimi

Muchas personas tienen sistemas inmunológicos que controlan el virus sin que cause enfermedad visible. El problema es ese 20 por ciento restante, y especialmente los casos graves. En personas mayores, el riesgo es mucho más alto.

Mark

¿Qué necesita Europa ahora?

Mimi

Coordinación. Cada país está monitoreando su territorio, pero el virus no respeta fronteras. Necesitan compartir datos, estrategias de control de mosquitos, sistemas de alerta temprana. Sin eso, cada brote será una sorpresa.

  • El virus del Nilo Occidental, antes relegado al Mediterráneo, ha irrumpido en el corazón de Europa central, obligando a replantear los mapas de riesgo sanitario.
  • Italia acumula 311 casos y 13 muertos; Grecia suma 157 infectados y otros 13 fallecidos; España registra 63 casos y una víctima, mayoritariamente personas de alrededor de 82 años.
  • Las olas de calor extremo han frenado paradójicamente la reproducción de los mosquitos al evaporar sus hábitats acuáticos, pero los expertos advierten que el otoño podría desencadenar un repunte cuando lleguen lluvias y temperaturas más suaves.
  • El mosquito tigre asiático, vector del dengue y el chikungunya, ya está presente en 16 países europeos y los casos de chikungunya en España se han triplicado respecto al año anterior.
  • El ECDC urge a los gobiernos europeos a coordinar sus sistemas de vigilancia y control de mosquitos, subrayando que la respuesta fragmentada ya no es suficiente ante una amenaza que no respeta fronteras.

Lo que durante décadas fue una amenaza confinada al sur de Europa avanza hoy hacia el norte del continente, llevado por el aliento del cambio climático. El virus del Nilo Occidental ha alcanzado ya Países Bajos, Alemania, Austria y Bélgica, sumando 625 casos humanos y 26 muertes en 12 países durante el verano de 2026. La historia que cuenta este patógeno no es solo epidemiológica: es el relato de cómo un planeta más cálido reescribe las fronteras invisibles que separaban la enfermedad de la seguridad.

El virus del Nilo Occidental ha dejado de ser una amenaza lejana para Europa. Hace pocos años, los casos se concentraban en el sur del continente, donde el clima cálido favorecía a los mosquitos transmisores. Hoy, el patógeno ha llegado a Países Bajos, Alemania, Austria y Bélgica. El cambio climático está redibujando el mapa de riesgo, empujando la enfermedad hacia zonas históricamente protegidas por el frío.

Hasta finales de agosto, los epidemiólogos europeos contabilizaban 625 infecciones humanas en 12 países y 99 zonas afectadas. Italia encabeza el recuento con 311 casos y 13 muertes, seguida de Grecia con 157 infectados y otros 13 fallecidos. En España, el balance es de 63 casos y una muerte, la mayoría en personas de alrededor de 82 años. En el Alt Empordà se ha detectado el virus en aves, aunque sin contagios humanos registrados en la zona.

El 80 por ciento de las infecciones transcurren sin síntomas, pero en una minoría los casos se vuelven graves. El virus circula a través de mosquitos del género Culex pipiens en un ciclo que involucra a las aves silvestres. Frederic Bartumeus, ecólogo coordinador de Mosquito Alert, señala que la transmisión suele alcanzar su pico entre agosto y principios de septiembre, aunque este año el patrón se ha alterado: las semanas de calor extremo han ralentizado paradójicamente la reproducción de los mosquitos al evaporar los charcos donde se crían.

Sin embargo, el otoño preocupa. Cuando desciendan las temperaturas y lleguen las lluvias, los mosquitos encontrarán de nuevo las condiciones ideales. El ECDC ha instado a los gobiernos a reforzar la vigilancia y el control, recordando que la expansión del Nilo Occidental coincide con la del mosquito tigre asiático, ya presente en 16 países europeos, el doble que hace doce años. En España, los casos de chikungunya se han triplicado este año hasta 119, y el dengue, aunque ligeramente a la baja, sigue presente. Lo que antes era una preocupación estacional y localizada se ha convertido en un riesgo anual y en expansión que exige una respuesta colectiva.

El virus del Nilo Occidental ha dejado de ser una amenaza lejana y ocasional en Europa. Hace apenas unos años, los casos se concentraban en el sur del continente, cerca de África, donde el clima cálido favorecía la proliferación de los mosquitos que lo transmiten. Hoy, el patógeno ha llegado a Países Bajos, Alemania, Austria y Bélgica. Las temperaturas más altas, impulsadas por el cambio climático, están redibujando el mapa de riesgo, empujando la enfermedad hacia zonas que históricamente habían estado protegidas por el frío.

Hasta el viernes pasado, los epidemiólogos europeos contabilizaban 99 zonas afectadas distribuidas en 12 países. Italia encabeza la lista con 46 áreas infectadas, seguida de Grecia con 17 y Rumania con 14. Francia, Macedonia del Norte, Serbia, España, Albania, Austria, Alemania, Kosovo y Países Bajos completan el registro, cada uno con entre uno y ocho focos. En total, se han confirmado 625 infecciones humanas en lo que va de temporada estival. Italia concentra 311 de esos casos, con 13 muertes. Grecia suma 157 infectados y otros 13 fallecidos. En España, el balance es de 63 casos y una muerte, la mayoría en personas de alrededor de 82 años. En el Alt Empordà, técnicos han detectado el virus en aves, aunque no se han registrado contagios humanos en esa región.

La mayoría de quienes contraen el virus del Nilo no lo saben. Aproximadamente el 80 por ciento de las infecciones transcurren sin síntomas visibles. Pero en una minoría de casos, la enfermedad se vuelve grave. El virus se propaga a través de mosquitos del género Culex pipiens, que establecen un ciclo infeccioso con las aves silvestres. Frederic Bartumeus, ecólogo y coordinador de Mosquito Alert, una plataforma de ciencia ciudadana dedicada a monitorear estos insectos, explica que la transmisión suele alcanzar su pico entre agosto y principios de septiembre. Sin embargo, este año el patrón se ha alterado.

Las semanas de calor extremo han paradójicamente ralentizado la reproducción de los mosquitos. Estos insectos requieren un rango de temperatura óptima entre 27 y 28 grados centígrados, además de ambientes húmedos. El calor prolongado ha evaporado rápidamente los charcos y otros hábitats acuáticos donde se reproducen, limitando su desarrollo. Bartumeus, investigador de ICREA en el CSIC, advierte que el comportamiento de la especie está cambiando de formas más complejas: no solo se reproducen más tarde en la temporada, sino que durante el verano se desplazan hacia el centro de Europa y hacia zonas de mayor altitud, buscando condiciones más favorables.

Esto significa que el otoño podría traer un repunte. Cuando las temperaturas desciendan y lleguen las lluvias, los mosquitos encontrarán nuevamente las condiciones ideales para reproducirse. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) ha instado a los gobiernos a reforzar sus sistemas de vigilancia y control de mosquitos. El organismo subraya que la expansión del virus del Nilo, junto con la propagación de especies invasivas como el mosquito tigre asiático, demuestra la necesidad de un enfoque coordinado entre países.

El mosquito tigre asiático, capaz de transmitir dengue y chikungunya, ya está presente en 16 países europeos, el doble de los que lo albergaban hace doce años. En España, los casos de chikungunya se han triplicado este año: 119 infecciones frente a 42 en 2025. De esos 119 casos, 54 fueron importados de Bolivia y 20 de Cuba. Cataluña registra 30 casos, la Comunidad Valenciana 27 y Madrid 13. El dengue, por su parte, ha mostrado una ligera disminución, con 143 casos reportados este año comparado con 195 el anterior.

Lo que está sucediendo en Europa es un cambio de escala en la amenaza de enfermedades transmitidas por mosquitos. Lo que antes era una preocupación estacional y geográficamente limitada se ha convertido en un riesgo anual y en expansión. El ECDC ha dejado clara su posición: Europa necesita fortalecer su capacidad de control de mosquitos y hacerlo de manera coordinada. Sin esa respuesta colectiva, el otoño podría traer sorpresas desagradables.

El clima está afectando el comportamiento de esta especie que no solo se reproduce más tarde sino que se desplaza en verano hacia el centro de Europa y zonas de mayor altitud
— Frederic Bartumeus, ecólogo y coordinador de Mosquito Alert
Europa necesita reforzar su capacidad de control de mosquitos
— Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC)
Quieres la nota completa? Lee el original en La Vanguardia ↗
Contáctanos FAQ