El reparto a domicilio se concentra en tres gigantes tras acumular miles de millones en pérdidas

Delivery Hero pagó 524 millones a la Seguridad Social por multas derivadas de la reclasificación de repartidores como empleados, acumulando hasta 1.000 millones en riesgos potenciales por conflictos judiciales.
Gastar para crecer funcionó mientras el dinero fue fácil
El modelo de las plataformas de entrega colapsó cuando los inversores exigieron rentabilidad en lugar de expansión.
Mark

¿Por qué estas empresas perdieron tanto dinero si el sector crecía tan rápido?

Mimi

Porque crecimiento no es lo mismo que rentabilidad. Gastaban en marketing, en subsidios de entregas, en adquisiciones. Querían usuarios, no ganancias. Cuando el dinero era fácil, eso funcionaba.

Mark

¿Y qué cambió?

Mimi

El acceso al crédito se endureció. De repente, los inversores querían ver números negros, no solo crecimiento. Y el sector ya no crecía como antes. La demanda se había estabilizado.

Mark

Entonces, ¿la consolidación era inevitable?

Mimi

Sí. Con márgenes tan ajustados, solo los gigantes podían sobrevivir. Necesitaban escala para negociar mejor, para diversificar, para monetizar datos.

Mark

¿Y los repartidores? Pagaron un precio alto por esto.

Mimi

Sí. Delivery Hero pagó 524 millones en multas por reclasificarlos como empleados. Pero eso no fue lo que mató a estas empresas. Fue el modelo de negocio mismo.

Mark

¿Qué viene ahora?

Mimi

Tres gigantes controlando el mercado. Menos competencia, más datos en manos de Uber, Doordash y Napsers. Y probablemente menos opciones para los consumidores.

  • Tres operadores globales controlan ahora el sector: Uber, Doordash y Napsers
  • Delivery Hero y Just Eat acumularon casi 20.000 millones en pérdidas entre 2020 y 2025
  • Delivery Hero pagó 524 millones a la Seguridad Social por multas laborales en 2025
  • Tres grandes fusiones en menos de un año por más de 7.500 millones de euros

Delivery Hero, Just Eat y Deliveroo han sido absorbidas en menos de un año por gigantes estadounidenses y sudafricanos en operaciones por más de 7.500 millones de euros. El sector acumuló pérdidas netas de casi 20.000 millones entre 2020 y 2025 tras estrategias agresivas de adquisición y marketing para captar usuarios sin rentabilidad.

El sector de entrega a domicilio, que creció exponencialmente durante la pandemia, enfrenta pérdidas acumuladas de miles de millones y se consolida bajo tres operadores globales: Uber, Doordash y Napsers.

Cuando la pandemia cerró los restaurantes en 2020, el reparto a domicilio se convirtió en la única forma legítima de comer fuera de casa. Durante meses, mientras la mayoría de actividades se detenían, las plataformas de entrega vivieron un auge sin precedentes. En España, los ingresos del sector crecieron un 60% entre 2019 y 2021, según datos del Gastrómetro de Just Eat. Era el momento de crecer, y el dinero fluía sin restricciones. Nuevas empresas nacieron, las existentes se multiplicaron mediante compras agresivas, y nadie parecía preocuparse demasiado por las pérdidas que se acumulaban en los balances.

Cinco años después, ese modelo ha colapsado. El sector que prometía revolucionar cómo comemos ha terminado concentrándose en manos de tres gigantes globales tras acumular casi 20.000 millones en pérdidas netas. Delivery Hero, el operador europeo más grande, está siendo absorbido por Uber en una operación que le permitirá al gigante estadounidense controlar el 100% del grupo, del que ya posee el 25%. Es la tercera gran consolidación en menos de un año. En octubre de 2025, Just Eat Takeaway fue comprada por el fondo Prosus, vinculado al grupo sudafricano Napsers, por 4.100 millones de euros. Ese mismo mes, Doordash adquirió a Deliveroo, la plataforma británica, por aproximadamente 3.400 millones.

La estrategia que llevó a estas empresas al borde del colapso fue simple en teoría pero devastadora en práctica: gastar sin límite para captar usuarios, asumiendo que la escala eventualmente traería rentabilidad. Delivery Hero absorbió Pedidos Ya, Foodpanda, Talabat, Woowa y Glovo, abriéndose paso en Latinoamérica, Asia, Oriente Medio y África. Just Eat compró marcas españolas como La Nevera Roja y Sin Delantal, además de empresas europeas, y en 2020 pagó 7.000 millones de dólares por Grubhub, la plataforma estadounidense. Las ventas crecieron espectacularmente, pero muchas de esas adquisiciones no generaron el retorno esperado. Delivery Hero acumuló pérdidas netas de casi 9.400 millones entre 2020 y 2025. Just Eat superó los 10.000 millones en pérdidas entre 2020 y 2024, y apenas dos años después de comprar Grubhub ya buscaba venderla.

Lo que cambió fue el acceso al dinero. Mientras la financiación fue abundante, el modelo funcionó: gastar para crecer. Pero cuando la guerra en Ucrania endurecció el acceso al crédito, los inversores comenzaron a exigir rentabilidad. De repente, el sector que había crecido sin freno enfrentaba una realidad incómoda: márgenes muy ajustados, demanda estabilizada tras el fin de las restricciones, y la necesidad urgente de consolidarse para sobrevivir. El delivery representaba el 14% del negocio de la restauración en España en 2025, el doble que en 2019, pero apenas un punto más que el año anterior. La recogida en local, entretanto, crecía con más fuerza.

Los operadores que sobrevivieron diversificaron. Dejaron de entregar solo comida de restaurantes y comenzaron a aliarse con supermercados y otros sectores, llevando cualquier producto que cupiera en una mochila. Eso les permitió acceder a datos masivos sobre los hábitos de consumo de millones de personas. Con Delivery Hero, Uber gestionará reservas de transporte y pedidos a domicilio por valor de 236.000 millones de dólares. Son muchos datos para monetizar, y eso explica por qué los compradores son estadounidenses y sudafricanos, no europeos: en sus mercados, los repartidores no son empleados con derechos laborales, lo que reduce costos y complejidad regulatoria.

Esa cuestión laboral ha sido costosa. En septiembre de 2020, el Tribunal Supremo español determinó que los repartidores debían ser considerados empleados, no autónomos. El Gobierno lo fijó en la ley rider, y la Unión Europea lo consagró en una directiva. Delivery Hero, como propietaria de Glovo, pagó 524 millones a la Seguridad Social el año pasado por multas y obligaciones derivadas de esa reclasificación. Acumula hasta 1.000 millones en riesgos potenciales por conflictos judicales abiertos. Uber Eats calculaba un impacto potencial de 172 millones en su filial española por la misma razón. Para los analistas, sin embargo, esto no fue lo que llevó a los operadores europeos a manos foráneas. Fue la búsqueda de escala, de datos, de rentabilidad. Y eso solo era posible consolidándose.

La dinámica de operadores locales o regionales era difícil que siguiese siendo sostenible, y ahora se ha estabilizado la demanda en el sector
— Javier Bustillo, socio de fusiones y adquisiciones de EY
Para conseguir masa crítica, escalabilidad y rentabilidad con esos datos, la única forma es la consolidación
— Enrique Porta, socio responsable del sector consumo y retail de KPMG
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