En el umbral de la primavera austral de 2021, Colombia contaba sus muertos y sus vacunas con la misma urgencia: 138 vidas perdidas en un solo día, más de sesenta mil desde el inicio, y apenas un millón de dosis aplicadas en un país de cincuenta millones de almas. La pandemia no distinguía geografía —de Amazonas a Bogotá, de Chocó a Barranquilla—, pero sí revelaba con crueldad las distancias entre naciones que enfrentan la misma tormenta con recursos muy distintos. Colombia avanzaba, pero lo hacía mirando de reojo a Chile, México y Argentina, consciente de que en una carrera contra el virus, el
Colombia registra 5.139 nuevos contagios y 138 muertes por covid-19 el jueves
El país había aplicado poco más de un millón de dosis mientras Chile reportaba siete millones
¿Por qué el reporte de ese jueves en particular importa? Parece un día más en la pandemia.
Porque muestra el momento exacto en que Colombia estaba atrapada entre dos realidades: el virus seguía matando a 138 personas diarias, pero el país apenas había vacunado a un millón de personas. Es el retrato de una nación en transición, todavía vulnerable.
Pero hay que ser cuidadosos. Esos 138 muertos en 24 horas, ¿son confirmados por el Ministerio o son estimaciones? El reporte dice que el Ministerio los reportó, así que sí, son cifras oficiales. Lo que no sabemos es si hay subregistro.
¿Y por qué Antioquia, Bogotá y Barranquilla tenían tantos más casos que otros departamentos?
Porque son los centros urbanos más grandes del país. Más densidad, más movimiento, más transmisión. Pero también es donde probablemente había mejor capacidad de pruebas.
Exacto. No sabemos si Antioquia realmente tenía más casos o si simplemente hacían más pruebas. El reporte no lo aclara.
¿Y la vacunación? Un millón de dosis suena bien hasta que lo comparas con otros países.
Eso es lo que duele. Colombia estaba aplicando dosis, celebraba haber llegado al millón, pero estaba tres o cuatro veces por debajo de sus vecinos. Y la meta era ambiciosa: 85 por ciento de mayores de 80 años en tres semanas.
Aunque hay que notar que el Ministerio fue honesto sobre las dificultades. Reconoció que había zonas donde la cobertura sería más compleja. Eso sugiere que sabían que no todos lados tenían la misma capacidad.
¿Qué pasó después? ¿Lograron la meta?
Ese es el final de la historia que el reporte no puede contar. Solo nos deja en ese momento, esperando.
Le Pouls
- Cada veinticuatro horas, el tablero epidemiológico colombiano sumaba miles de contagios y decenas de muertes, convirtiendo las cifras en una letanía cotidiana de pérdida.
- Antioquia, Bogotá y Barranquilla concentraban el mayor peso del contagio, pero el virus ya habitaba 1.545 focos dispersos por todo el territorio nacional.
- El gobierno apostaba por una meta ambiciosa —vacunar al 85% de los mayores de 80 años antes de que terminara marzo—, pero el reloj corría más rápido que la logística.
- Con apenas 1,80 vacunados por cada cien habitantes, Colombia ocupaba el último lugar de la región, muy lejos de Chile con 36,77 y México con 5,32.
- En Amazonas y Vaupés, la amenaza de la cepa brasileña obligó a una estrategia de emergencia: vacunar a todos los mayores de 18 años sin distinción de fase ni turno.
En el umbral de la primavera austral de 2021, Colombia contaba sus muertos y sus vacunas con la misma urgencia: 138 vidas perdidas en un solo día, más de sesenta mil desde el inicio, y apenas un millón de dosis aplicadas en un país de cincuenta millones de almas. La pandemia no distinguía geografía —de Amazonas a Bogotá, de Chocó a Barranquilla—, pero sí revelaba con crueldad las distancias entre naciones que enfrentan la misma tormenta con recursos muy distintos. Colombia avanzaba, pero lo hacía mirando de reojo a Chile, México y Argentina, consciente de que en una carrera contra el virus, el rezago tiene nombre y apellido.
El 18 de marzo de 2021, el Ministerio de Salud de Colombia anunció 5.139 nuevos contagios de covid-19 y 138 muertes en las últimas veinticuatro horas. Los laboratorios del país habían procesado más de 46.000 pruebas, y los números acumulados ya hablaban de una pandemia larga y profunda: 2.319.293 contagios totales, 61.636 fallecidos, y cerca de 33.000 casos activos en ese momento.
El mapa del virus era también el mapa del país. Antioquia lideraba el reporte diario con 894 nuevos casos, seguida por Bogotá con 799 y Barranquilla con 592. Pero la enfermedad no se detenía en las ciudades grandes: circulaba en 1.545 conglomerados que abarcaban desde el Amazonas hasta la Orinoquía, pasando por departamentos históricamente marginados como Chocó, Cauca y Nariño.
Frente al avance del virus, el Estado intentaba acelerar su respuesta vacunal. Hasta esa mañana se habían aplicado poco más de un millón de dosis, con Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca a la cabeza. La meta oficial era ambiciosa: cubrir al menos el 85% de los mayores de 80 años antes de que terminara el mes, y ya se había iniciado la segunda fase para personas de 75 a 79 años. En las regiones amazónicas, donde la variante brasileña representaba una amenaza particular, se tomó la decisión excepcional de vacunar a todos los adultos mayores de 18 años.
Sin embargo, al comparar con el resto de la región, la brecha era evidente. Mientras Chile había aplicado siete millones de dosis y alcanzaba 36,77 vacunados por cada cien habitantes, Colombia apenas llegaba a 1,80 —el índice más bajo de América Latina según los datos disponibles al 15 de marzo. México y Argentina también superaban ampliamente ese umbral. Se esperaban millones de dosis adicionales antes de fin de mes, pero el desafío logístico que se avecinaba era tan real como las cifras de muertos que llegaban cada día.
El jueves 18 de marzo de 2021, el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia reportó 5.139 nuevos contagios de covid-19. En las veinticuatro horas previas, los laboratorios del país procesaron 46.093 pruebas: 27.815 mediante PCR y 18.278 de antígenos. Junto con estos números llegó otra cifra que pesaba más: 138 colombianos murieron por la enfermedad en ese mismo período.
Con estos registros, Colombia alcanzó un total acumulado de 2.319.293 personas contagiadas desde que el virus llegó al territorio nacional. De ese universo, 2.216.945 ya habían recuperado la enfermedad. Los casos activos en el país sumaban 32.978. El conteo de muertes llegó a 61.636 desde el inicio de la pandemia.
La distribución geográfica del virus mostraba un patrón claro. Antioquia encabezaba el reporte diario con 894 nuevos contagios, seguida por Bogotá con 799 y Barranquilla con 592. En total, el virus circulaba en 1.545 conglomerados distribuidos por todo el país, desde Amazonas hasta Vichada, pasando por departamentos como Córdoba, Nariño, Cauca y Chocó.
Mientras la enfermedad seguía avanzando, el país intentaba acelerar su campaña de inmunización. Hasta la mañana del 18 de marzo, se habían aplicado 1.024.358 dosis en el marco del Plan Nacional de Vacunación. El Ministerio de Salud había establecido una meta ambiciosa: cubrir al menos el 85 por ciento de la población mayor de 80 años antes de que terminara marzo. La segunda fase ya había comenzado, dirigida a personas de 75 a 79 años. Los funcionarios esperaban tener más de 1.800.000 personas vacunadas al cierre del mes.
Las regiones con mayor número de dosis aplicadas eran Bogotá con 211.980, Antioquia con 144.028 y Valle del Cauca con 96.373. En Amazonas y Vaupés se ejecutaba un proceso de inmunización excepcional, vacunando a todos los mayores de 18 años como medida de contención contra la cepa proveniente de Brasil. Amazonas había inmunizado a 21.938 personas y Vaupés a 5.585.
Pero cuando se miraba el panorama regional más amplio, Colombia quedaba rezagada. El país había aplicado poco más de un millón de dosis mientras Chile reportaba siete millones, México 4,5 millones y Argentina 2,5 millones. Los números por habitante eran aún más desalentadores: según Our World In Data, al 15 de marzo Colombia tenía el índice más bajo de la región con 1,80 vacunados por cada cien habitantes. Chile alcanzaba 36,77; Argentina 3,42; y México 5,32. Se esperaba que Colombia recibiera 3.461.000 dosis adicionales antes de fin de mes, pero el ritmo de aplicación sugería que el país enfrentaría un desafío logístico considerable en los meses siguientes.
Citations marquantes
Una buena expectativa sería tener por encima de 1.800.000 personas vacunadas al finalizar marzo— Ministro de Salud y Protección Social