Wall Street cierra al alza impulsada por recuperación de tecnológicas tras ola vendedora

La volatilidad se concentraba en acciones de tecnología muy sobrevaloradas
Un gestor de inversiones explica por qué las caídas del mercado, aunque dramáticas, reflejan una corrección necesaria.
Mark

¿Por qué cayeron tanto las acciones tecnológicas el lunes si el martes se recuperaron tan rápido?

Mimi

El lunes fue pánico por la deuda federal. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron porque hay miedo real a un incumplimiento, y eso asusta a los inversores en tecnología porque sus ganancias futuras valen menos cuando las tasas suben.

Luke

Pero espera—¿cuánto subieron exactamente esos rendimientos? El artículo no lo dice. Solo dice que "escalaron".

Mimi

Es verdad, no tenemos el número exacto. Pero fue suficiente para que Microsoft, Apple y Amazon cayeran fuerte el lunes.

Mark

¿Y entonces el martes simplemente decidieron que no era tan malo?

Mimi

No exactamente. El martes hubo un cambio de narrativa. Los inversores empezaron a pensar que tal vez el Congreso resolvería el tema de la deuda, así que el pánico se calmó.

Luke

Pero el artículo dice que el Senado votaría el miércoles. Entonces el martes aún no había certeza. ¿Por qué el mercado se recuperó si el problema seguía sin resolver?

Mimi

Eso es lo interesante—a veces los mercados se recuperan por alivio técnico, no por noticias nuevas. Después de una caída fuerte, hay compradores esperando.

Mark

¿Qué significa que "cerca de la mitad de los componentes del índice han caído 10% o más"?

Mimi

Significa que aunque los índices principales subieron el martes, hay muchas acciones individuales que siguen muy por debajo de donde estaban hace meses.

Luke

Y eso es importante porque sugiere que la recuperación del martes fue concentrada en unos pocos nombres grandes, no un repunte generalizado del mercado.

Mark

¿Entonces no deberíamos estar celebrando?

Mimi

Depende. Si crees que la tecnología estaba sobrevalorada, como dice Bahnsen, entonces esta volatilidad es saludable. Si crees que fue solo pánico temporal, entonces el martes fue una oportunidad de compra.

  • La escalada en los rendimientos de los bonos del Tesoro, alimentada por el fantasma de un incumplimiento de deuda de 28,4 billones de dólares, había desatado ventas masivas el lunes, golpeando con especial dureza a las acciones de crecimiento tecnológico.
  • Microsoft, Apple, Amazon y Alphabet lideraron la recuperación del martes, mientras Facebook intentaba recomponerse tras el colapso de sus plataformas que la había castigado doblemente.
  • El sector energético emergió como refugio inesperado: el petróleo rozó los 79 dólares por barril y los futuros del gas natural saltaron casi 10%, señalando una rotación silenciosa en el liderazgo del mercado.
  • A pesar del rebote, el S&P 500 acumulaba una caída de más del 3% desde su récord de septiembre, y la mitad de sus componentes habían perdido 10% o más desde sus máximos anuales.
  • El miércoles, el Senado votaría sobre la suspensión del techo de deuda; el viernes, los datos de empleo podrían definir cuándo la Fed comenzará a retirar su estímulo monetario: el respiro del martes era real, pero la semana aún no había dicho su última palabra.

En los mercados financieros, el alivio suele ser tan frágil como la ansiedad que lo precede. El martes, Wall Street recuperó el aliento tras el golpe del lunes, con el Nasdaq, el S&P 500 y el Dow Jones avanzando entre 0,9% y 1,25%, liderados por las grandes tecnológicas. El repunte llegó en medio de una semana cargada de incertidumbre: el techo de la deuda federal pendía sobre el Congreso y los datos de empleo de septiembre aguardaban en el horizonte, listos para orientar las decisiones de la Reserva Federal sobre el futuro del dinero barato.

La mañana del martes en Wall Street llegó como un suspiro de alivio después de una jornada de ventas generalizadas. El Nasdaq subió 1,25%, el S&P 500 ganó 1,05% y el Dow Jones avanzó 0,92%, impulsados por una recuperación coordinada de las grandes tecnológicas que habían sido las más golpeadas el día anterior.

El origen del pánico del lunes había sido la escalada en los rendimientos de los bonos del Tesoro, avivada por la advertencia del presidente Biden: sin un acuerdo bipartidista en el Congreso, el gobierno podría superar su límite de deuda de 28,4 billones de dólares en cuestión de semanas. Esa incertidumbre había castigado especialmente a las acciones de crecimiento, más vulnerables a las variaciones en las tasas de interés.

Microsoft y Apple encabezaron el rebote del martes, seguidas por Amazon y Alphabet. Facebook también avanzó modestamente, intentando recuperarse tras el doble golpe de la caída de sus plataformas y la presión regulatoria. En paralelo, el sector energético mostró una fortaleza que no pasó desapercibida: el petróleo subió 1,7% y los futuros del gas natural saltaron casi 10%, lo que para algunos analistas era señal de una rotación en el liderazgo del mercado.

Sin embargo, el rebote no disimulaba las grietas del fondo. Aproximadamente la mitad de los componentes del S&P 500 habían caído 10% o más desde sus máximos de 52 semanas. David Bahnsen, director de inversiones de Bahnsen Group, calificó las caídas de 'increíblemente modestas' y concentradas en tecnológicas que consideraba sobrevaloradas, pero el nerviosismo colectivo era difícil de ignorar.

La semana tenía dos pruebas decisivas por delante: la votación del Senado sobre el techo de deuda el miércoles y la publicación de los datos de empleo de septiembre el viernes, cifras que podrían determinar cuándo la Reserva Federal comenzaría a retirar su programa de compra de activos. El martes fue un respiro, no una resolución.

La mañana del martes en Wall Street trajo alivio después de una jornada de pánico. Los principales índices rebotaron con fuerza, impulsados por una recuperación dramática en las acciones de tecnología que habían sido masacradas el día anterior. El Nasdaq Composite subió 1,25% hasta 14.433,83 puntos. El S&P 500 ganó 1,05% llegando a 4.345,73 puntos. El Promedio Industrial Dow Jones avanzó 0,92% a 34.314,67 puntos. Fue un movimiento coordinado de recuperación, pero también una señal de que los mercados seguían nerviosos.

Lo que había desencadenado la venta del lunes fue la escalada en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, alimentada por temores crecientes sobre un posible incumplimiento de la deuda federal. El presidente Joe Biden había advertido que el gobierno podría superar su límite de deuda de 28,4 billones de dólares en un colapso histórico a menos que republicanos y demócratas llegaran a un acuerdo en las próximas dos semanas. Esa incertidumbre había golpeado especialmente a las acciones de crecimiento, que son más sensibles a cambios en las tasas de interés.

Microsoft y Apple lideraron el repunte del martes, seguidas por Amazon y Alphabet. Facebook avanzó poco más de 1% después de haber sido castigada severamente la sesión anterior, cuando sus plataformas Instagram y su aplicación principal estuvieron caídas durante horas. El mercado de energía también mostró señales de fortaleza: el petróleo estadounidense subió 1,7% para situarse justo por debajo de los 79 dólares por barril, mientras que los futuros del gas natural saltaron 9,5%.

Pero la recuperación del martes no borraba una realidad más amplia. El S&P 500 había caído más de 3% desde su cierre récord del 2 de septiembre. Peor aún, aproximadamente la mitad de los componentes del índice habían caído 10% o más desde sus máximos de 52 semanas. No era un mercado uniformemente saludable; era un mercado donde la volatilidad se había concentrado en sectores específicos.

David Bahnsen, director de inversiones de Bahnsen Group, ofreció una perspectiva que reflejaba el sentimiento de algunos operadores profesionales. Señaló que las caídas recientes eran "increíblemente modestas" y que se concentraban principalmente en acciones de tecnología que consideraba "muy sobrevaloradas". Agregó que el sector energético había superado significativamente al resto de Wall Street durante el período más turbulento del año, sugiriendo que se estaba produciendo una rotación en el liderazgo del mercado.

Los inversores tenían los ojos puestos en dos eventos críticos que podrían definir el próximo movimiento. El viernes se publicarían los datos de empleo de septiembre, cifras que podrían determinar cuándo la Reserva Federal comenzaría a reducir su programa de compra de activos. Además, el Senado votaría el miércoles sobre una medida respaldada por los demócratas para suspender el techo de la deuda federal. Esa votación era crucial: un fracaso podría llevar a un impago del crédito federal con consecuencias económicas graves. El martes fue un respiro, pero la semana estaba lejos de terminar.

Es imposible preocuparse demasiado por estas caídas del mercado, increíblemente modestas, que se concentran principalmente en acciones de tecnología muy sobrevaloradas
— David Bahnsen, director de inversiones de Bahnsen Group
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