Vithas Vigo es el primer hospital gallego en usar nuevos fármacos contra el alzhéimer leve

Los pacientes con alzhéimer leve que cumplen criterios de selección acceden a tratamientos que ralentizan el deterioro cognitivo y mejoran su calidad de vida durante la progresión de la enfermedad.
Una especie de quimioterapia para el alzhéimer que consigue que la enfermedad no progrese
Descripción del neurólogo Antonio Pato sobre cómo funcionan lecanemab y donanemab en la práctica clínica.
Mark

¿Por qué solo el 10% de los pacientes con alzhéimer pueden recibir estos fármacos? ¿Qué los hace tan selectivos?

Mimi

Los medicamentos funcionan específicamente contra la acumulación de proteína amiloide. Si un paciente no tiene esos acúmulos confirmados, o si está tomando anticoagulantes, o tiene riesgo de hemorragia cerebral, el tratamiento no es seguro para él. Es medicina de precisión: necesitas el biomarcador correcto antes de poder usarlo.

Mark

¿Cuál es la diferencia real entre frenar el deterioro en un 27% y en un 35%? ¿Qué significa eso en la vida de una persona?

Mimi

Significa meses o años de diferencia en mantener la capacidad de reconocer a tu familia, de vivir de forma más independiente. No es una cura, pero es tiempo ganado. Tiempo que importa.

Mark

¿Por qué requieren tantas resonancias magnéticas? ¿Qué están buscando los médicos?

Mimi

Están monitorizando si el fármaco está eliminando realmente esas placas de amiloide, y también vigilando por si aparecen efectos secundarios graves, aunque sean raros. Es un seguimiento muy cercano porque estamos hablando de intervenciones en el cerebro.

Mark

¿Qué significa que sea "una especie de quimioterapia para el alzhéimer"?

Mimi

Que funciona de manera similar: no cura la enfermedad de base, pero detiene su progresión. En cáncer, la quimioterapia mata células malignas. Aquí, el fármaco elimina las placas que están destruyendo las neuronas. El objetivo es el mismo: ganar tiempo y calidad de vida.

Mark

¿Qué pasa después de los 18 meses de tratamiento? ¿El paciente mejora o simplemente se detiene el deterioro?

Mimi

Se detiene el deterioro. No es una mejora, es una pausa. Por eso el seguimiento médico es tan importante: para entender cuándo continuar, cuándo pausar, cómo cada paciente responde individualmente.

  • El alzhéimer afecta a millones de personas sin que hasta ahora existiera ningún tratamiento capaz de alterar su curso, lo que convierte cada avance terapéutico en una noticia de peso humano extraordinario.
  • Solo el 10% de los pacientes con alzhéimer cumple los estrictos criterios de selección —fases tempranas, amiloide confirmado, sin anticoagulantes ni riesgo hemorrágico— lo que limita el acceso y exige una evaluación clínica muy precisa.
  • Los fármacos reducen el deterioro cognitivo entre un 27% y un 35%, pero requieren infusiones hospitalarias cada dos a cuatro semanas y hasta seis resonancias magnéticas anuales, imponiendo una carga logística significativa tanto para pacientes como para el sistema sanitario.
  • Con efectos adversos graves excepcionales y leves en apenas el 12% de los casos, el perfil de seguridad respalda su uso, aunque el tratamiento se asemeja en exigencia a una quimioterapia oncológica.
  • Vithas Vigo lidera en Galicia una transición que otros centros de la región podrían seguir, ampliando progresivamente el acceso a estas terapias para los pacientes que más pueden beneficiarse de ellas.

En el horizonte del tratamiento del alzhéimer, el Hospital Vithas Vigo ha dado un paso que resuena más allá de Galicia: sus neurólogos pueden ahora prescribir lecanemab y donanemab, los primeros fármacos capaces de frenar —no solo acompañar— el deterioro cognitivo en fases tempranas de la enfermedad. Aprobados por la Agencia Europea del Medicamento en 2025, estos anticuerpos monoclonales no ofrecen cura, pero sí algo que hasta hace poco parecía inalcanzable: tiempo de mejor calidad para quienes viven con la enfermedad. Vigo se convierte así en el primer centro gallego y el tercero en España en incorporar estas terapias, señalando un antes y un después en cómo la medicina española se enfrenta al alzhéimer.

El Hospital Vithas Vigo ha cruzado una frontera clínica que pocos centros en España han alcanzado: sus neurólogos pueden ya prescribir lecanemab y donanemab, dos anticuerpos monoclonales que frenan el avance del alzhéimer en sus fases iniciales. Con este paso, el hospital se convierte en el primero de Galicia y el tercero de España en incorporar estas terapias, aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento en 2025.

No todos los pacientes pueden acceder a ellos. Los candidatos deben encontrarse en etapas tempranas de la enfermedad, tener acúmulos confirmados de proteína beta amiloide en el cerebro y no presentar factores de riesgo como el uso de anticoagulantes o predisposición a hemorragias cerebrales. Se estima que apenas el 10% de los afectados por alzhéimer reúne estos requisitos.

Lecanemab logró frenar el deterioro cognitivo en un 27% de los pacientes en ensayos clínicos; donanemab alcanzó reducciones cercanas al 35%, especialmente en quienes presentaban niveles más bajos de proteína tau. El tratamiento se administra en el hospital cada dos o cuatro semanas y requiere un seguimiento riguroso con entre cuatro y seis resonancias magnéticas al año.

El neurólogo Antonio Pato los describe como "una especie de quimioterapia para el alzhéimer": no curan la enfermedad, pero consiguen que no progrese, mejorando la calidad de vida del paciente durante el tiempo que permanece en tratamiento. Los efectos adversos graves son excepcionales, y los leves se presentan en torno al 12% de los casos.

Para los pacientes gallegos con alzhéimer leve que cumplen los criterios, esta disponibilidad representa una oportunidad que hasta hace muy poco no existía en la región. No es una cura, pero es un freno real —y la posibilidad de que otros centros gallegos sigan el mismo camino convierte este avance en el inicio de algo más amplio.

El Hospital Vithas Vigo acaba de cruzar una línea que pocos centros en España han alcanzado. A partir de ahora, sus neurólogos pueden prescribir lecanemab y donanemab, dos fármacos antiamiloide que frenan el avance del alzhéimer en sus fases iniciales. Con este paso, Vigo se convierte en el primer hospital gallego y el tercero en toda España en incorporar estas terapias a su práctica clínica habitual. Los medicamentos fueron autorizados por la Agencia Europea del Medicamento en 2025, y su llegada marca un cambio significativo en cómo se aborda una enfermedad que hasta ahora solo podía observarse avanzar.

No todos los pacientes con alzhéimer pueden acceder a estos tratamientos. Los candidatos deben estar en fases tempranas de la enfermedad y presentar acúmulos confirmados de proteína beta amiloide en el cerebro, detectados mediante resonancia magnética o análisis del líquido cefalorraquídeo. Los médicos también deben verificar el estado del gen ApoE y descartar que el paciente esté tomando anticoagulantes o tenga riesgo de hemorragia cerebral. Se estima que apenas el 10% de todos los pacientes con alzhéimer reúnen estos requisitos. Para quienes sí califican, la puerta se abre a una intervención que, aunque no cura la enfermedad, la ralentiza de manera medible.

Lecanemab y donanemab funcionan como anticuerpos monoclonales intravenosos que atacan directamente las placas de proteína amiloide acumuladas en el cerebro, facilitando su eliminación. Durante los ensayos clínicos previos a su comercialización, lecanemab logró frenar el deterioro cognitivo en un 27% de los pacientes estudiados. Donanemab mostró resultados aún más prometedores, con una reducción del deterioro cognitivo cercana al 35%, especialmente en personas con niveles más bajos de proteína tau, un biomarcador que refleja el daño neuronal y la progresión de la enfermedad.

La administración de estos fármacos requiere un compromiso considerable. Los neurólogos deben aplicarlos en el hospital cada dos o cuatro semanas, en un tratamiento que puede ser continuado o tener una duración finita de aproximadamente 18 meses, según cómo evolucione cada paciente. Esto implica un seguimiento exhaustivo e individualizado con resonancias magnéticas cerebrales regulares, entre cuatro y seis al año, incluyendo una basal antes de comenzar. No es un tratamiento que pueda administrarse en casa ni sin supervisión médica constante.

Antonio Pato, uno de los cuatro neurólogos de Vithas Vigo, describe estos fármacos como "una especie de quimioterapia para el alzhéimer". La comparación es reveladora: así como la quimioterapia detiene el avance del cáncer sin necesariamente curarlo, estos medicamentos consiguen que la enfermedad neurodegenerativa no progrese, mejorando la calidad de vida del paciente durante el tiempo que permanece en tratamiento. Los efectos adversos son generalmente leves, presentándose en aproximadamente el 12% de los casos, mientras que los efectos graves son excepcionales.

Para los pacientes diagnosticados con alzhéimer leve que cumplen los criterios de selección, esta disponibilidad en Vithas Vigo representa una oportunidad que hace poco tiempo no existía en Galicia. No es una cura, pero es un freno. Es la diferencia entre ver cómo la enfermedad avanza sin obstáculos y tener una herramienta médica que ralentiza ese avance, ganando tiempo de mejor calidad cognitiva. Con esta incorporación, el hospital se posiciona en la vanguardia del tratamiento del alzhéimer en España, y abre la puerta a que otros centros gallegos consideren seguir el mismo camino.

Son una especie de quimioterapia para el alzhéimer, que consigue que la enfermedad no progrese, mejorando la calidad de vida del paciente
— Antonio Pato, neurólogo de Vithas Vigo
Quieres la nota completa? Lee el original en Atlántico ↗
Contáctanos FAQ