En las consultas de psicoterapeutas como Noel McDermott, la ficción y la realidad se tocan con una precisión inquietante: la serie 'Adolescencia' de Netflix retrata con exactitud clínica el proceso por el cual jóvenes aislados son captados por redes de misoginia digital conocidas como la 'manosfera'. Lo que ocurre en las pantallas de los adolescentes no es entretenimiento inocente, sino un ecosistema diseñado para radicalizar, y la sociedad apenas comienza a nombrar lo que los terapeutas llevan años viendo. La pregunta no es si esto sucede, sino si estamos dispuestos a hacer el trabajo —famili
Un psicoterapeuta advierte: la serie 'Adolescencia' retrata con precisión la radicalización de jóvenes
Lo manipulan personas de mala fe que se lucran con nuestros hijos
¿Por qué un psicoterapeuta ve en una serie de ficción algo que otros podrían descartar como solo entretenimiento?
Porque McDermott no está viendo ficción. Está viendo un espejo de lo que ve cada semana en su consulta. Cuando dice que ha trabajado con "muchos Jamies", no está siendo poético. Está diciendo que estos hombres existen, que sus patrones de manipulación y violencia son predecibles, y que la serie los captura con una precisión que sugiere investigación real.
Pero aquí hay que ser cuidadosos. McDermott habla de sus pacientes, de lo que ve en su práctica. Eso es válido. Pero la serie es ficción. ¿Cuánto de lo que dice que es "preciso" es realmente verificable, y cuánto es su interpretación profesional de una narrativa creada por guionistas?
Entonces, ¿la "manosfera" es un problema real o es algo que la serie exagera?
Es real. McDermott habla de una red de sitios, foros e influencers que promueven activamente misoginia y masculinidad tóxica. No es una invención. Existe. Y lo que dice es que estos espacios están radicalizando a adolescentes que están solos, sin supervisión, en sus habitaciones.
Cierto, pero McDermott no da números. ¿Cuántos adolescentes están siendo radicalizados? ¿Cuál es la escala real del problema? Dice que ha visto un aumento en padres que lo contactan, pero eso es anecdótico. Es importante, pero no es datos.
¿Qué hace que un adolescente sea vulnerable a esto?
El aislamiento. La falta de supervisión. La búsqueda de identidad. Un chico solo en internet puede encontrar comunidades que le dicen exactamente lo que quiere escuchar: que sus problemas no son suyos, que son culpa de las mujeres, que hay una lucha que debe ganar. Es seductor.
Y también está el algoritmo. McDermott menciona plataformas sin regulación, pero no profundiza en cómo funcionan realmente. ¿Es que los algoritmos activamente radicalizan, o simplemente no tienen guardianes que detengan la radicalización? Es una diferencia importante.
¿Cuál es la solución que propone McDermott?
Diálogo familiar. Educación. Atención a la salud mental. Grupos sociales diversos. Básicamente, lo opuesto al aislamiento. Y reconocer que los padres tienen un papel que jugar, no solo en supervisar, sino en entender qué está pasando en internet.
Eso suena bien en teoría, pero es vago. ¿Cómo habla un padre con su hijo sobre la manosfera sin sonar como si no entiende nada? ¿Cuál es el diálogo específico que funciona? McDermott no lo dice. Y la ley de seguridad online que menciona, ¿qué hace realmente? ¿Está funcionando?
¿Entonces la serie Adolescencia es responsable de algo, o solo está documentando algo que ya existe?
Está documentando. Pero documentar bien tiene poder. Si la serie es tan precisa como McDermott dice, entonces está haciendo visible algo que muchos padres no ven. Eso es importante.
Pero también hay que preguntarse: ¿podría la serie misma ser un vector de radicalización? ¿Podría un adolescente vulnerable ver cómo funciona la manipulación en la pantalla y aprender de ello? McDermott no aborda eso.
Der Puls
- Jóvenes encerrados en sus habitaciones son manipulados por influencers misóginos que monetizan su soledad y su confusión identitaria, derivando en violencia real y condenas de prisión.
- La 'manosfera' opera como una maquinaria global sin regulación: algoritmos que amplifican el odio porque el odio engancha, y plataformas que no asumen ninguna responsabilidad cuando la situación escala.
- Los padres llegan a consulta asustados y desconcertados, sin reconocer a sus propios hijos: el aislamiento, la ira creciente y el desprecio hacia las mujeres aparecen como señales de alarma que nadie supo leer a tiempo.
- La serie 'Adolescencia' actúa como espejo incómodo: su precisión psicológica ha abierto un debate público sobre una crisis que existía antes de que las cámaras la filmaran.
- Las respuestas posibles existen —regulación de plataformas, diálogo familiar sin juicio, educación en respeto— pero requieren un esfuerzo sostenido que ningún algoritmo puede reemplazar.
En las consultas de psicoterapeutas como Noel McDermott, la ficción y la realidad se tocan con una precisión inquietante: la serie 'Adolescencia' de Netflix retrata con exactitud clínica el proceso por el cual jóvenes aislados son captados por redes de misoginia digital conocidas como la 'manosfera'. Lo que ocurre en las pantallas de los adolescentes no es entretenimiento inocente, sino un ecosistema diseñado para radicalizar, y la sociedad apenas comienza a nombrar lo que los terapeutas llevan años viendo. La pregunta no es si esto sucede, sino si estamos dispuestos a hacer el trabajo —familiar, político y cultural— que detenerlo exige.
Noel McDermott lleva años atendiendo en su consulta a jóvenes cuyas vidas han sido capturadas por ideologías de odio hacia las mujeres. Algunos han pasado por prisión por violencia o agresión sexual. Cuando vio la serie de Netflix 'Adolescencia', reconoció cada giro psicológico, cada momento de vergüenza que precede a la violencia. "He trabajado con muchos Jamies", dice sobre el personaje central. "Así de realista es el asesino de niños".
Lo que McDermott identifica en pantalla tiene un nombre fuera de ella: la 'manosfera', una red global de foros, canales e influencers que venden una masculinidad hipermasculinizada donde la misoginia no es un accidente, sino el producto. Un adolescente solo, conectado sin supervisión, puede pasar de la curiosidad a la radicalización en semanas. "Lo manipulan personas de mala fe que se lucran con nuestros hijos y luego se desentienden cuando la situación se complica", advierte el terapeuta.
El experto ha notado un cambio en su práctica: cada vez más padres llegan asustados porque sus hijos se aíslan, su ira crece y sus actitudes hacia las mujeres se endurecen. Las plataformas digitales, señala, no tienen guardianes reales: solo algoritmos que amplifican lo más divisivo porque eso mantiene a la gente enganchada.
Las soluciones que propone McDermott no son simples ni rápidas. Diálogos regulares en familia, espacios donde se escuche a los jóvenes sin juzgarlos, grupos sociales diversos y atención constante a la salud mental. La ley de seguridad online es un primer paso necesario, pero el verdadero trabajo, insiste, ocurre en las mesas de las cocinas, en conversaciones incómodas, en la disposición de escuchar antes de condenar.
Noel McDermott ha pasado años en su consulta viendo lo que otros apenas nombran. Como psicoterapeuta en Mental Health Works, trabaja con hombres jóvenes cuyas vidas han sido capturadas por ideologías de odio hacia las mujeres. Algunos han sido encarcelados por violencia. Otros por agresión sexual. Cuando se sentó a ver la serie de Netflix Adolescencia, reconoció cada movimiento, cada giro psicológico, cada momento de vergüenza que precede a la violencia. "He trabajado con muchos Jamies", dice refiriéndose al personaje central de la serie. "Así de realista es el asesino de niños".
La serie, que se estrenó recientemente, toma como punto de partida una crisis real en Reino Unido: una epidemia de apuñalamientos entre adolescentes y el crecimiento exponencial de la misoginia entre hombres jóvenes. Pero lo que McDermott vio en pantalla fue algo más específico. El tercer episodio, en el que una psicóloga llamada Briony Ariston intenta evaluar el riesgo que representa el protagonista, le golpeó con una precisión que pocas representaciones ficticias logran. "Fue la representación más precisa que he visto de una evaluación", explica. "La manera en que el personaje reacciona ante su vergüenza y vulnerabilidad es asombrosa en su precisión". McDermott ha estado en esas mismas habitaciones, viendo a jóvenes peligrosos intentar manipular a profesionales, intentar parecer menos amenazantes de lo que realmente son.
Pero la serie no inventa el problema. Existe una red global de sitios web, foros y canales que McDermott y otros expertos llaman la "manosfera": espacios donde se vende una versión hipermasculinizada de la masculinidad, donde la misoginia no es un accidente sino el producto. Influencers con millones de seguidores venden promesas imposibles sobre las mujeres, sobre luchas que no existen, sobre enemigos que no son reales. Un adolescente solo en su habitación, conectado a internet sin supervisión, puede pasar de curiosidad a radicalización en semanas. "Lo manipulan sexualmente mientras está conectado solo a internet en su habitación. Lo manipulan personas de mala fe que se lucran con nuestros hijos y luego se desentienden cuando la situación se complica", dice McDermott.
El experto ha notado un cambio en su práctica. Cada vez más padres lo contactan asustados. Sus hijos se están aislando. Su ira crece. Sus actitudes hacia las mujeres y la autoridad se endurecen. La serie retrata esto también: una familia ordinaria, sin extremismo, cuyos hijos se transforman lentamente en algo que sus padres no reconocen. McDermott subraya que el papel de las plataformas de redes sociales sin regulación está "magníficamente representado" en Adolescencia. Estas plataformas no tienen medidas de seguridad reales. No hay guardianes. Solo algoritmos que amplifican lo más divisivo porque lo más divisivo mantiene a la gente enganchada.
La pregunta que queda es cómo detener esto. McDermott no ofrece soluciones simples. Propone, en cambio, lo que suena a trabajo: diálogos regulares en familia, reuniones donde se establezcan claramente qué comportamientos nunca serán tolerados, pero donde también se escuche a los jóvenes sin juzgarlos. Propone grupos sociales diversos, educación en tolerancia y respeto, atención constante a la salud mental. Propone que los padres entiendan su papel en un mundo donde sus hijos pueden ser alcanzados por manipuladores profesionales mientras duermen. La ley de seguridad online, dice, es un primer paso. Pero el verdadero trabajo ocurre en las mesas de las cocinas, en conversaciones incómodas, en la disposición de escuchar antes de condenar.
Bemerkenswerte Zitate
He trabajado con muchos Jamies, así de realista es el asesino de niños— Noel McDermott, psicoterapeuta
El tercer episodio fue la representación más precisa que he visto de una evaluación. La manera en que el protagonista reacciona ante su vergüenza y vulnerabilidad es asombrosa en su precisión— Noel McDermott, sobre el episodio 3 de Adolescencia