Rusia vota en parlamentarias dominadas por la guerra con Ucrania

El conflicto ha causado cientos de miles de muertos desde la invasión rusa de febrero de 2022.
Solo se permitió que participaran partidos que respaldaban la guerra
La exclusión de Yabloko y el encarcelamiento de su líder revelan los límites del debate electoral permitido.
Mark

¿Por qué importa que Rusia Unida gane estas elecciones si ya sabemos que va a ganar?

Mimi

Porque el margen y la participación cuentan una historia sobre cómo el Kremlin mantiene el control político mientras libra una guerra impopular. Una victoria abrumadora con participación alta le da legitimidad internacional que una victoria estrecha no tendría.

Luke

Pero espera—¿cómo sabemos que los números serán reales? ¿Hay observadores internacionales independientes?

Mark

Buena pregunta. Entonces, ¿la gente realmente quiere la paz pero vota por Putin de todas formas?

Mimi

No necesariamente. Solo se permitió votar por partidos que apoyan la guerra. Yabloko, que pedía negociaciones, fue excluido. Es como preguntar a alguien qué sabor de helado prefiere cuando solo hay un sabor disponible.

Luke

Pero el 59 por ciento dice que quiere paz en las encuestas. ¿Eso es creíble? ¿Quién encuesta en Rusia ahora sobre temas sensibles?

Mark

¿Y los territorios ocupados? ¿Realmente pueden votar desde allí?

Mimi

Moscú dice que sí, que los territorios anexionados son ahora parte de Rusia. Pero la comunidad internacional no reconoce esas anexiones. Así que técnicamente están votando, pero sobre territorio que la mayoría del mundo considera ocupado ilegalmente.

Luke

Eso es importante: esos votos cuentan en los números finales de Rusia, pero no tienen legitimidad internacional. Son votos fantasma en términos de derecho internacional.

  • Rusia celebra sus primeras elecciones legislativas desde la invasión de Ucrania, con cientos de miles de muertos como telón de fondo de una votación de tres días.
  • Solo participan partidos afines al Kremlin; Yabloko fue expulsado de la contienda y su líder Lev Shlosberg está encarcelado por oponerse a la guerra.
  • Moscú extiende la votación a territorios ucranianos ocupados y anexionados unilateralmente, incorporando esos votos al proceso legislativo ruso.
  • El 59% de los rusos desea negociaciones de paz según el Centro Levada, pero esa mayoría no encuentra representación en ninguna de las opciones en la boleta.
  • Los resultados se esperan el domingo al cierre de urnas, aunque el dominio de Rusia Unida se considera una certeza antes de que se cuente un solo voto.

En un país que lleva más de cuatro años en guerra, Rusia abre las urnas para renovar su parlamento sin que la pregunta más urgente —cuándo termina el conflicto— tenga cabida en la papeleta. Solo los partidos que respaldan a Putin y la campaña militar pueden competir, convirtiendo el acto electoral en una ratificación del poder existente más que en una deliberación genuina. La democracia, como espejo de la voluntad popular, refleja aquí una imagen cuidadosamente recortada.

Los colegios electorales abrieron el viernes en el extremo oriente ruso, dando inicio a tres días de votación para elegir a los 450 diputados de la Duma. Son las primeras elecciones legislativas desde que Moscú enviara sus tropas a Ucrania en febrero de 2022, un conflicto que ha dejado cientos de miles de muertos y que sigue sin resolución.

El resultado, sin embargo, no genera incertidumbre. Rusia Unida, el partido de Vladimir Putin, llega con una ventaja prácticamente insuperable. Las únicas formaciones autorizadas a competir —el Partido Comunista, el LDPR, Rusia Justa y Gente Nueva— comparten el respaldo fundamental al presidente y a la guerra. La exclusión más reveladora fue la de Yabloko, el único partido que pedía el fin de los combates: fue retirado de la contienda poco antes de la votación, y su dirigente Lev Shlosberg se encuentra encarcelado por haber criticado públicamente el conflicto.

Moscú también organizó votaciones en los territorios ucranianos que ocupa y ha anexionado unilateralmente, integrando esos sufragios en el proceso parlamentario ruso. Mientras tanto, una encuesta del Centro Levada revela que el 59% de los ciudadanos rusos desea negociaciones de paz, una mayoría silenciosa que no encuentra eco en ninguna papeleta. Los primeros resultados se esperan el domingo al cierre de urnas, pero la pregunta de fondo —quién gobierna la Duma— ya tiene respuesta antes de que se cuente un solo voto.

Los colegios electorales abrieron sus puertas el viernes en el extremo oriente de Rusia, marcando el inicio de una votación de tres días que se extendería hasta el domingo. Los rusos acudían a las urnas para elegir a los 450 diputados de la Duma, la cámara baja del Parlamento, en las primeras elecciones legislativas desde que Moscú enviara tropas a Ucrania en febrero de 2022. Cuatro años y medio de conflicto habían dejado cientos de miles de muertos en su estela.

No había sorpresas esperadas. El partido Rusia Unida, que gobierna desde principios de la década de 2000 bajo el liderazgo de Vladimir Putin —quien ocupa la presidencia desde finales de 1999—, llegaba a estas elecciones con una ventaja prácticamente insuperable. Solo se había permitido que participaran formaciones políticas que respaldaban tanto a Putin como la prolongada campaña militar del Kremlin. El Partido Comunista, el nacionalista LDPR, Rusia Justa y Gente Nueva competirían, pero todos ellos compartían el apoyo fundamental a la dirección del país y a la guerra.

La exclusión más notable fue la del partido Yabloko, que había pedido explícitamente el cese de los combates. Poco antes de la votación, las autoridades lo sacaron de la contienda. Lev Shlosberg, uno de sus principales dirigentes, se encontraba encarcelado por haber criticado públicamente la guerra. Su caso ilustraba el espacio político disponible: la disidencia sobre el conflicto no era bienvenida en el proceso electoral.

Moscú había extendido la votación más allá de sus fronteras reconocidas internacionalmente. También organizaba elecciones en los territorios del este de Ucrania que Rusia había ocupado y anexionado unilateralmente, incorporando esos votos al proceso legislativo ruso. Era una extensión del conflicto hacia el propio acto de elegir representantes.

Pero había una grieta entre lo que el Kremlin permitía electoralmente y lo que los ciudadanos decían en privado. Según una encuesta del Centro Levada, el 59 por ciento de los rusos abogaba por el cese de los combates y el inicio de negociaciones de paz. Era una mayoría clara pidiendo lo que el Kremlin se negaba a hacer: declarar un alto el fuego. Los primeros resultados se esperaban inmediatamente después del cierre de las urnas el domingo a las 18H00 GMT, pero nadie dudaba de quién gobernaría la Duma durante los próximos años.

El 59 por ciento de los rusos aboga por el cese de los combates y el inicio de negociaciones de paz
— Centro Levada (encuesta citada)
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