En el seno de la izquierda española, las fracturas no siempre se anuncian con grandes gestos: a veces basta con una silla vacía. Podemos ha declinado por segunda vez asistir a la fiesta anual del PCE, rehuyendo deliberadamente la imagen de unidad con IU y Yolanda Díaz en un momento en que la disputa por la candidatura andaluza ha convertido lo que fue una tregua en confrontación abierta. Lo que está en juego no es solo una fotografía de partido, sino la arquitectura misma de la izquierda de cara a las próximas citas electorales.
Podemos rechaza asistir a la fiesta del PCE y evita foto de unidad con IU y Yolanda Díaz
Podemos evita la imagen de unidad y escenifica su nulo interés
¿Por qué Podemos rechaza una foto con IU? ¿No deberían estar unidos?
Porque Podemos quiere que IU salga del Gobierno. Si aparecen juntos, eso normaliza la coalición que Podemos quiere destruir.
Pero ¿qué prueba tenemos de que ese es el cálculo? ¿Lo ha dicho Podemos explícitamente o es lo que la dirección ha comunicado internamente?
La cúpula de Podemos ha condicionado cualquier acuerdo en Andalucía a que IU rompa con Sumar y salga del Gobierno. Eso es público.
¿Y qué gana Podemos con eso? ¿Más votos en Andalucía?
No solo eso. Busca debilitar a Yolanda Díaz para reforzar a Irene Montero de cara a las generales. Es una batalla por el liderazgo de la izquierda.
Pero Podemos está en la oposición. ¿Cuánta influencia real tiene para fracturar una coalición de Gobierno?
Menos de la que cree, probablemente. Por eso la estrategia es de oposición feroz: si no puede gobernar, torpedea.
¿Y qué dice IU de todo esto?
Maíllo acusa a Podemos de frivolizar con derribar al Gobierno. Dice que IU será crítica pero no contribuirá a la caída.
¿Hay presión dentro de Podemos para cambiar de rumbo? ¿La base quiere acuerdos?
Sí. Diego Cañamero, diputado andaluz, pidió una consulta para decidir si unirse a la coalición. Pero Madrid no se da por enterada.
Il Polso
- Podemos rechaza por segunda vez la invitación a la fiesta del PCE, evitando cualquier imagen de reconciliación con IU y Yolanda Díaz.
- La batalla por Andalucía se ha vuelto el epicentro del conflicto: Podemos se niega a sumarse a la coalición Por Andalucía y pone condiciones imposibles para negociar.
- La dirección madrileña de Podemos exige que IU abandone el Gobierno y rompa con Sumar, una condición que IU rechaza de plano y que Maíllo califica de frivolidad peligrosa.
- Desde dentro de Podemos Andalucía, el diputado Diego Cañamero pide una consulta interna para explorar el acuerdo, pero la cúpula nacional ignora la petición.
- Lo que hace un año parecía una luna de miel política entre IU y Podemos se ha transformado en una confrontación que amenaza con fragmentar aún más el espacio de la izquierda.
En el seno de la izquierda española, las fracturas no siempre se anuncian con grandes gestos: a veces basta con una silla vacía. Podemos ha declinado por segunda vez asistir a la fiesta anual del PCE, rehuyendo deliberadamente la imagen de unidad con IU y Yolanda Díaz en un momento en que la disputa por la candidatura andaluza ha convertido lo que fue una tregua en confrontación abierta. Lo que está en juego no es solo una fotografía de partido, sino la arquitectura misma de la izquierda de cara a las próximas citas electorales.
Podemos ha vuelto a declinar la invitación a la fiesta anual del Partido Comunista de España, que se celebrará entre el 27 y 29 de septiembre. La decisión no es accidental: el partido de Ione Belarra evita deliberadamente compartir escenario con Izquierda Unida y la vicepresidenta Yolanda Díaz en un momento en que las tensiones entre estas fuerzas rozan lo irreconciliable.
El trasfondo inmediato es la disputa por las elecciones andaluzas. IU y Sumar lanzarán oficialmente este sábado en Sevilla la coalición Por Andalucía, sin Podemos. Cuando IU tendió la mano para incorporar a los morados, la respuesta fue un muro: la cúpula madrileña solo negociaría si IU abandona el Gobierno y rompe con Sumar. Detrás de esa condición hay una apuesta más ambiciosa: fracturar la coalición de Díaz para reforzar a Irene Montero de cara a las generales.
Hace apenas un año, la llegada de Antonio Maíllo a la coordinación de IU parecía abrir una tregua. Pero las desavenencias se fueron acumulando. Podemos, excluido del Consejo de Ministros desde diciembre de 2023, se instaló en una oposición feroz al Ejecutivo. La ausencia en la fiesta del PCE no es nueva: el año pasado también dio plantón en el último momento, y en primavera fue Irene Montero quien canceló de última hora un homenaje a Julio Anguita con Maíllo.
Esta vez, Podemos tampoco participará en el debate ¿Cómo enfrentar a la extrema derecha?, al que sí acudirán Sumar, Más Madrid, Comunes y Bildu, junto a la propia Díaz y varios ministros. Maíllo, en una entrevista en RNE, acusó a Podemos de frivolizar con la idea de derribar al Gobierno, marcando distancias con claridad.
Dentro de Podemos Andalucía hay voces discordantes: el diputado Diego Cañamero pidió a la dirección estatal una consulta interna sobre si unirse a la coalición, petición que la sede nacional ignoró. La brecha entre la base andaluza y la dirección madrileña añade una tensión interna que, por ahora, no encuentra salida. La silla vacía en la fiesta del PCE es, en definitiva, el símbolo más elocuente de una ruptura que avanza mes a mes.
Podemos ha rechazado una vez más la invitación a asistir a la fiesta anual del Partido Comunista de España, que se celebrará entre el 27 y 29 de septiembre. La decisión del partido de Ione Belarra no es casual: supone eludir deliberadamente una imagen de unidad con Izquierda Unida y la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, precisamente en un momento en que las tensiones entre estas fuerzas de la izquierda se han vuelto casi insalvables.
El rechazo ocurre en medio de una batalla política sobre la candidatura para las elecciones andaluzas. Podemos ha rechazado revalidar la coalición Por Andalucía, que se lanzará oficialmente este sábado en Sevilla con Izquierda Unida y Sumar como protagonistas principales. Cuando IU tendió la mano para que Podemos se incorporara a esa coalición de izquierdas, los morados declinaron cualquier conversación. La cúpula madrileña del partido ha establecido una condición que funciona como muro infranqueable: solo negociaría en Andalucía si IU abandona el Gobierno y rompe con Sumar. Lo que está en juego es más profundo que una elección regional: Podemos intenta fracturar la coalición actual de Díaz para ganar aliados en el pleno nacional y reforzar a su candidata a las generales, la eurodiputada Irene Montero.
Esta estrategia marca un giro dramático respecto a hace apenas un año. Cuando Antonio Maíllo llegó a la coordinación de IU en primavera del año pasado, parecía abrirse una tregua. Podemos e IU hablaban de construir puentes para futuras citas electorales. Pero las desavenencias se profundizaron, y la presión de Podemos para que IU saliera del Gobierno derivó en nuevas turbulencias. El partido de Pablo Iglesias se ha instalado en una estrategia de oposición feroz, decidido a torpedear al Ejecutivo. El origen de esta ruptura es claro: en diciembre de 2023, Podemos rompió con Sumar precisamente porque quedó excluido del Consejo de Ministros.
La ausencia de Podemos en la fiesta del PCE no es la primera. El año pasado confirmó su asistencia, generando gran expectativa sobre una posible foto de unidad. Pero en el último momento dio plantón y renunció a participar en el debate sobre alianzas en la izquierda. En primavera, fue la propia Montero quien canceló de última hora un acto de homenaje a Julio Anguita con Maíllo, rehuyendo cualquier acercamiento visible. Esta vez, Podemos tampoco estará en el debate titulado ¿Cómo enfrentar a la extrema derecha?, al que sí acudirán Sumar, Más Madrid, Comunes y Bildu. Entre los miembros del Gobierno que participarán estarán la propia Díaz, el ministro de Consumo Pablo Bustinduy y la ministra de Infancia Sira Rego.
Las críticas entre ambas fuerzas se han vuelto cada vez más ásperas. Este martes, Maíllo acusó a Podemos de frivolizar con la idea de derribar al Gobierno. En una entrevista en RNE, señaló: "Estamos observando sus declaraciones y actitudes, y evidentemente eso marca una gran diferencia". Continuó explicando que Izquierda Unida no contribuirá a derribar al Gobierno, aunque sí será crítica con ciertas políticas. Las palabras de Maíllo reflejan la irritación de IU ante los ataques constantes de Podemos contra la coalición progresista que IU defiende.
Dentro de Podemos Andalucía también hay movimientos que buscan un acuerdo. El diputado andaluz Diego Cañamero pidió a la cúpula estatal una consulta para decidir si unirse a la coalición de izquierdas, una petición que fue difundida por la cuenta oficial de la federación andaluza. Pero desde la sede nacional no se dan por enterados y mantienen sus tesis sin cambios. La brecha entre lo que pide la base andaluza y lo que ordena la dirección madrileña refleja una tensión interna que, por ahora, no parece tener resolución.
Las diferencias entre IU y Podemos parecen cada vez más irreconciliables. Mientras IU defiende la coalición progresista y busca mantener la estabilidad del Gobierno, Podemos mantiene una estrategia de durísima oposición. La ausencia en la fiesta del PCE es, en realidad, la manifestación más visible de una ruptura que se ha ido profundizando mes a mes, transformando lo que hace un año parecía una luna de miel política en una confrontación abierta.
Citazioni salienti
Estamos observando sus declaraciones y actitudes, y evidentemente eso marca una gran diferencia. Izquierda Unida no va a contribuir a derribar al Gobierno, aunque sí seremos críticos con ciertas políticas.— Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, en entrevista en RNE