En Lima, un video difundido en redes sociales mostró a Pamela Almenara, bachiller en psicología, golpeando a un niño con autismo en el distrito de Surco. Lejos de negar los hechos, Almenara los reencuadró ante la opinión pública: lo que el video muestra como agresión, ella lo describe como contención necesaria ante crisis violentas que ningún adulto podía manejar solo. El caso abre una pregunta que la sociedad lleva tiempo evadiendo: dónde termina la intervención terapéutica y dónde comienza el maltrato, especialmente cuando el que no puede hablar por sí mismo es un niño con discapacidad.
Pamela Almenara defiende sus acciones contra menor con autismo: "Me estoy defendiendo"
Lo que estoy haciendo es defenderme ante las agresiones del menor
¿Cómo explica que un video muestre golpes a un niño si dice que solo se estaba defendiendo?
Para ella, la defensa no es lo opuesto al golpe. Es la causa del golpe. Dice que el niño tenía crisis violentas que requerían contención física, y que esos golpes eran parte de contenerlo, no agresión separada.
Pero ¿por qué un niño con autismo necesitaría ser golpeado para calmarse?
Esa es la pregunta central que ella no responde completamente. Dice que el niño tenía una fuerza extraordinaria, que requería múltiples adultos para controlarlo. Pero no explica por qué la contención física tenía que incluir golpes.
¿Y lo del humo de cigarrillo?
Reconoce que no debería hacerlo. Pero dice que observó que el niño se relajaba con el humo, que lo buscaba. Así que lo usó como método calmante. Es una justificación que suena a improvisación.
¿Ella es terapeuta?
No. Es bachiller en psicología. Y cuando se le pregunta sobre el humo, aclara que no es terapeuta, que no estaba brindando terapia. Pero entonces, ¿qué estaba haciendo exactamente en la casa del niño?
¿Por qué desapareció después del video?
Dice que no desapareció. Que estaba en shock emocional y coordinando con su abogado. Que está en Lima, dando la cara. Pero el hecho de que tenga que aclarar eso sugiere que la pregunta tiene peso.
¿Qué dice la familia del niño?
El relato que tenemos es solo el de ella. No hay voz del niño, no hay voz de los padres en esta entrevista. Solo su versión de lo que pasó.
The Pulse
- Un video que circuló masivamente muestra golpes a un menor con autismo, desatando indignación pública y una denuncia formal contra Almenara.
- La acusada no niega lo que se ve, pero lo reinterpreta como defensa propia y técnica de contención ante un niño cuyas crisis, según ella, superaban la capacidad de cualquier adulto.
- La imagen de Almenara exhalando humo de cigarrillo electrónico cerca del rostro del menor añadió otra capa de escándalo, aunque ella lo justificó como método calmante que el propio niño buscaba.
- Rumores sobre su fuga fueron desmentidos por ella misma: afirma estar en Lima, coordinando con su abogado y enfrentando el proceso legal.
- Su defensa pública revela contradicciones que el sistema judicial deberá resolver: admite prácticas inapropiadas mientras las justifica, dejando el caso en un terreno legal y ético sin resolver.
En Lima, un video difundido en redes sociales mostró a Pamela Almenara, bachiller en psicología, golpeando a un niño con autismo en el distrito de Surco. Lejos de negar los hechos, Almenara los reencuadró ante la opinión pública: lo que el video muestra como agresión, ella lo describe como contención necesaria ante crisis violentas que ningún adulto podía manejar solo. El caso abre una pregunta que la sociedad lleva tiempo evadiendo: dónde termina la intervención terapéutica y dónde comienza el maltrato, especialmente cuando el que no puede hablar por sí mismo es un niño con discapacidad.
Un video que circuló en redes sociales mostró a Pamela Almenara golpeando a un niño diagnosticado con autismo dentro de una vivienda en Surco, Lima. Almenara, bachiller en psicología, fue entrevistada en el programa Conexión de RPP y no negó lo que aparece en las imágenes, pero ofreció una lectura radicalmente distinta: lo que el video muestra como agresión, ella lo describe como respuesta defensiva ante crisis violentas del menor que requerían contención física de varias personas simultáneamente.
Sobre el golpe inicial visible en el video, Almenara lo calificó como una intervención preventiva de baja intensidad que ya había usado antes y que, según ella, funcionaba para evitar que la crisis escalara. Respecto al humo de cigarrillo electrónico que exhaló cerca del rostro del niño, reconoció que no era una conducta apropiada, pero argumentó que el menor se relajaba con él y buscaba interactuar con el humo, por lo que lo empleó como herramienta calmante. Aclaró que no se presenta como terapeuta habilitada.
Almenara también desmintió los rumores de fuga, asegurando estar en Lima y haber guardado silencio inicialmente por el impacto emocional del suceso y la necesidad de coordinar con su abogado. Su versión construye la imagen de alguien que respondía a una situación peligrosa, no de una agresora, pero sus propias palabras revelan inconsistencias que ahora forman parte del expediente público mientras el caso avanza en el ámbito legal.
Un video circuló en redes sociales mostrando a una mujer golpeando a un niño diagnosticado con autismo dentro de una casa en el distrito de Surco, en Lima. La mujer en cuestión es Pamela Almenara, quien tiene formación como bachiller en psicología. Cuando fue entrevistada en el programa Conexión de RPP, no negó los golpes, pero los reinterpretó completamente: dijo que no eran maltrato, sino defensa propia contra un menor cuyas crisis eran, en sus palabras, violentas y descontroladas.
Almenara construyó su defensa sobre la idea de que el niño requería contención física constante. Según su relato, durante las crisis el menor desarrollaba una fuerza extraordinaria que una sola persona no podía manejar. Afirmó que en la propia casa del niño existen grabaciones que demuestran que tanto los padres como ella y otra terapeuta de aprendizaje necesitaban intervenir juntos para calmarlo. El punto era claro en su narrativa: esto no era un acto de una persona contra un niño indefenso, sino una respuesta necesaria a comportamiento violento que superaba las capacidades de control de cualquier adulto individual.
Cuando se le preguntó específicamente sobre el golpe inicial que aparece en el video —un palmazo en la mano del menor— Almenara lo describió como un método preventivo de pequeña magnitud, diseñado para evitar que la crisis comenzara. Dijo que ya lo había usado antes con el niño y que funcionaba. No lo caracterizó como agresión desproporcionada, sino como una técnica de intervención temprana.
Otro aspecto del video generó crítica particular: Almenara aparece exhalando humo de cigarrillo electrónico cerca del rostro del menor. Cuando se le cuestionó sobre esto, reconoció que no era una conducta apropiada en un espacio terapéutico. Pero luego ofreció una justificación que sorprendió: observó que el niño se relajaba con el humo, que quería tocarlo, que quería interactuar con él. Así que lo usó como método calmante. Aclaró, sin embargo, que ella no se presenta como terapeuta habilitada y que no estaba brindando terapia formal al menor.
Durante la entrevista, Almenara también abordó rumores sobre su paradero. Rechazó categóricamente las afirmaciones de que estuviera desaparecida, en fuga o fuera del país. Dijo estar en Lima, enfrentando la situación de frente y dando su versión de los hechos. Explicó que su silencio inicial no fue por huida sino por el impacto emocional del suceso y por la necesidad de coordinar con su abogado. Describió haber estado en shock emocional terrible durante ese período.
Lo que emerge de su defensa es una narrativa donde Almenara se posiciona no como agresora sino como alguien respondiendo a una situación que, en su descripción, era peligrosa y requería intervención física constante. Sin embargo, la defensa también revela inconsistencias: reconoce prácticas que ella misma admite no son apropiadas, como fumar dentro de la vivienda de un menor, mientras intenta justificarlas con observaciones sobre el comportamiento del niño. El caso permanece en el ámbito legal, con su versión de los hechos ahora en el registro público.
Notable Quotes
No sabe la fuerza que se necesita para contener a ese niño. Nosotros hemos contenido entre tres personas a ese niño, porque una sola persona no lo puede hacer por la fuerza que tiene— Pamela Almenara
El menor se relajaba con el humo, quería agarrar el humo, quería interactuar con él y vi que era una manera de que él también se pueda relajar— Pamela Almenara