En la provincia vietnamita de Quang Ninh, un hombre de 79 años llegó a urgencias con algo tan cotidiano como la vista nublada, sin sospechar que sus arterias carótidas —las grandes vías que nutren el cerebro— estaban casi completamente cerradas. Su caso recuerda que el cuerpo humano puede guardar silencio ante peligros extremos, y que la medicina moderna, cuando actúa a tiempo, puede devolver el tiempo que el olvido biológico casi arrebata.
Paciente de 79 años con estenosis del 90% en arteria carótida enfrenta alto riesgo de derrame cerebral
Una arteria completamente bloqueada y la otra estrechada en un 90 por ciento
¿Por qué este caso es importante si el paciente solo tenía visión borrosa? Eso suena como algo que muchas personas mayores experimentan.
Exactamente. Ese es el punto. La mayoría de la gente piensa que los problemas cerebrovasculares graves vienen con síntomas obvios: debilidad, parálisis, dificultad para hablar. Pero este hombre tenía una de sus arterias carótidas completamente bloqueada y la otra estrechada en un 90 por ciento, y su único síntoma era visión borrosa.
Espera. ¿Cómo sabemos que la visión borrosa fue causada por el daño vascular y no por otra cosa? ¿Las cataratas bilaterales que mencionan podrían haber sido la causa?
Buena pregunta. El reporte menciona que tenía cataratas, pero los médicos diagnosticaron el daño vascular como el problema principal que requería intervención inmediata. La visión borrosa fue lo que lo llevó al hospital, y eso es lo que permitió descubrir la enfermedad arterial.
¿Cuál era exactamente el riesgo si no hubiera recibido el tratamiento?
El Dr. Manh fue muy claro: si la arteria derecha permanecía bloqueada, el flujo sanguíneo al cerebro se reduciría gravemente. Las áreas del cerebro sin sangre se expandirían. El riesgo de un accidente cerebrovascular grave o mortal era muy alto.
¿Pero cuán inminente era ese riesgo? ¿Días, semanas, meses? El reporte no especifica.
No, no lo hace. Solo dice que el riesgo era "particularmente preocupante" y que el daño vascular "ya era grave". El hecho de que procedieran inmediatamente con la intervención sugiere que consideraban que era urgente.
¿Y después de la intervención, qué pasó?
Un día después, la salud mejoró notablemente y los dolores de cabeza desaparecieron. Pero el reporte no dice nada sobre el seguimiento a largo plazo o si la visión borrosa se resolvió completamente.
Ese es un agujero importante. Sabemos que el procedimiento fue técnicamente exitoso, pero no sabemos cómo está el paciente semanas o meses después.
¿Cuál es el mensaje más amplio que los médicos quieren que la gente entienda?
Que los adultos mayores con factores de riesgo como hipertensión deben hacerse revisiones regulares, incluyendo ecografías de las arterias carótidas. La enfermedad puede estar avanzada sin síntomas obvios.
Y que si alguien experimenta visión borrosa repentina, asimetría facial, debilidad, dificultad para hablar o mareos, debe ir al hospital inmediatamente. No esperar.
El Pulso
- Un anciano con hipertensión controlada llega al hospital por visión borrosa, sin síntomas neurológicos aparentes, pero las imágenes revelan una crisis vascular silenciosa de máxima gravedad.
- La arteria carótida izquierda está completamente bloqueada y la derecha tiene un 90% de estenosis: el cerebro recibe apenas un hilo de sangre, al borde del colapso irreversible.
- El equipo de neurología actúa con urgencia mediante una intervención endovascular, colocando un stent en la arteria derecha para restaurar el flujo antes de que ocurra un ictus devastador.
- Un día después de la cirugía, los dolores de cabeza desaparecen y el paciente mejora notablemente, confirmando que la detección temprana probablemente le salvó la vida.
- El caso lanza una advertencia pública: los adultos mayores con factores de riesgo cardiovascular deben hacerse ecografías carotídeas periódicas, porque el peligro puede avanzar sin avisar.
En la provincia vietnamita de Quang Ninh, un hombre de 79 años llegó a urgencias con algo tan cotidiano como la vista nublada, sin sospechar que sus arterias carótidas —las grandes vías que nutren el cerebro— estaban casi completamente cerradas. Su caso recuerda que el cuerpo humano puede guardar silencio ante peligros extremos, y que la medicina moderna, cuando actúa a tiempo, puede devolver el tiempo que el olvido biológico casi arrebata.
Un hombre de 79 años llegó al Hospital Bai Chay, en Quang Ninh, con una queja que parecía menor: visión borrosa y dolores de cabeza. Le D.T. tenía hipertensión controlada, estaba consciente y sus signos vitales eran estables. No mostraba debilidad motora ni daño neurológico evidente. Sin embargo, las imágenes lo cambiaron todo.
La ecografía del cuello reveló que la arteria carótida común izquierda estaba completamente ocluida por un trombo, mientras que la arteria carótida interna derecha presentaba una estenosis del 90% en su origen. Una angiografía cerebral confirmó además aterosclerosis extensa en ambas arterias y una lesión antigua en los ganglios basales izquierdos del cerebro.
El Dr. Giap Hung Manh, jefe de Neurología del hospital, explicó que la situación era una emergencia vascular silenciosa: con una arteria completamente bloqueada y la otra casi cerrada, el riesgo de un accidente cerebrovascular grave o mortal era extremadamente alto. Su equipo realizó una angioplastia y colocó un stent en la arteria derecha mediante un sistema DSA. El procedimiento fue exitoso, y al día siguiente el paciente ya no sentía dolor de cabeza.
El Dr. Manh subraya la lección central de este caso: la enfermedad carotídea severa puede avanzar sin los síntomas neurológicos clásicos. Este paciente no tenía parálisis ni trastornos del habla, solo visión borrosa, y aun así estaba al borde del colapso cerebral. Por ello, recomienda que los adultos mayores con hipertensión, diabetes, dislipidemia o antecedentes cardiovasculares se sometan a revisiones periódicas y ecografías carotídeas. Ante síntomas como visión súbita borrosa, asimetría facial, debilidad en extremidades o mareos, acudir de inmediato a un centro médico puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Un hombre de 79 años llegó al Hospital Bai Chay en la provincia de Quang Ninh con una queja que parecía menor: visión borrosa en ambos ojos y dolores de cabeza. Le D.T., residente del barrio de Phong Coc, tenía antecedentes de hipertensión controlada y se presentaba consciente, con signos vitales estables. Los médicos no detectaron debilidad motora ni daño en los nervios craneales durante el examen inicial. Pero lo que encontraron en las imágenes cambió todo.
La ecografía del cuello reveló anomalías graves en el sistema de arterias carótidas. La arteria carótida común izquierda estaba completamente ocluida por un trombo. La arteria carótida interna derecha mostraba estrechamiento significativo. Para obtener una evaluación más precisa, los médicos realizaron una angiografía cerebral con tomografía multicorte, que confirmó lo que temían: la arteria carótida interna derecha presentaba una estenosis del 90 por ciento en su origen, mientras que la arteria carótida común izquierda estaba completamente bloqueada. Las imágenes también mostraban aterosclerosis en múltiples segmentos de ambas arterias carótidas internas, y una lesión hipodensa antigua en los ganglios basales izquierdos del cerebro.
El riesgo era extraordinario. Las arterias carótidas internas son los grandes vasos que suministran la mayor parte de la sangre al cerebro. Tener una completamente bloqueada mientras la otra está estrechada en un 90 por ciento crea una situación de emergencia vascular silenciosa. El Dr. Giap Hung Manh, jefe del Departamento de Neurología, Fisioterapia y Rehabilitación del hospital, explicó que si la arteria derecha permanecía obstruida, el flujo sanguíneo al cerebro se reduciría drásticamente. Las zonas cerebrales privadas de sangre se expandirían. El riesgo de un accidente cerebrovascular grave, potencialmente mortal, era muy alto.
El equipo del Dr. Manh procedió con una intervención endovascular. Utilizando un sistema DSA, los médicos realizaron una angioplastia en la zona estrechada de la arteria carótida interna derecha y colocaron un stent para restaurar el flujo sanguíneo. El procedimiento fue exitoso. Un día después de la intervención, la salud del paciente mejoró notablemente. Los dolores de cabeza desaparecieron.
Este caso ilustra una lección clínica importante que el Dr. Manh enfatiza: el daño grave de las arterias carótidas no siempre se anuncia con los signos neurológicos típicos que la mayoría de las personas asocia con problemas cerebrovasculares. El paciente experimentó principalmente visión borrosa, sin debilidad, parálisis ni trastornos neurológicos evidentes, a pesar de que ya tenía daño vascular severo. Eso significa que muchas personas con enfermedad carotídea avanzada podrían no saber que están en peligro.
El Dr. Manh aconseja que los adultos mayores, especialmente aquellos con hipertensión, dislipidemia, diabetes, antecedentes de tabaquismo o enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares previas, controlen activamente sus factores de riesgo y se sometan a revisiones médicas periódicas. La ecografía de las arterias carótidas puede detectar signos tempranos de aterosclerosis y estrechamiento en personas en riesgo. Y cuando aparecen síntomas como visión borrosa o pérdida repentina de visión, asimetría facial, debilidad o parálisis de extremidades, dificultad para hablar, entumecimiento en un lado del cuerpo, mareos o pérdida del equilibrio, los pacientes deben acudir inmediatamente a un centro médico. El tiempo es crítico. En el caso de este hombre de 79 años, la detección temprana y la intervención rápida probablemente le salvaron la vida.
Citas Notables
Si la arteria carótida derecha permanece bloqueada, el flujo sanguíneo al cerebro se reducirá gravemente, la zona del cerebro privada de sangre puede extenderse y el riesgo de un accidente cerebrovascular grave, incluso mortal, es muy alto— Dr. Giap Hung Manh, jefe del Departamento de Neurología, Fisioterapia y Rehabilitación del Hospital Bai Chay
El daño grave de la arteria carótida no siempre se manifiesta con signos neurológicos típicos— Dr. Giap Hung Manh