A mediados de julio de 2022, la Organización Mundial de la Salud constató que el mundo había duplicado sus contagios de COVID-19 en apenas seis semanas, impulsado por la variante BA.5, la más transmisible registrada hasta entonces. Tedros Adhanom Ghebreyesus no solo presentó cifras —de tres a seis millones de casos semanales— sino una advertencia sobre la fragilidad de la memoria institucional: varios países habían comenzado a desmantelar sus defensas justo cuando el virus aceleraba. En la historia larga de las pandemias, la complacencia ha sido siempre tan peligrosa como el patógeno mismo.
OMS alerta: casos globales de COVID-19 se duplicaron en seis semanas
El virus continuará evolucionando y debemos estar preparados
¿Por qué la OMS decidió hacer esta advertencia pública en ese momento específico, cuando muchos países ya estaban dejando atrás las restricciones?
Porque los números eran innegables. Pasar de tres a seis millones de casos en seis semanas no es una fluctuación normal. Era una señal de que algo había cambiado fundamentalmente en cómo el virus se estaba propagando.
¿Y por qué BA.5 era tan diferente de las variantes anteriores?
Era más transmisible. Ómicron ya había sido contagiosa, pero BA.5 encontró formas de evadir incluso la inmunidad que la gente había desarrollado. Eso significaba que incluso quienes ya habían tenido COVID podían infectarse de nuevo.
Tedros mencionó que algunos países habían desmantelado sus planes de respuesta. ¿Eso no era lógico después de dos años de pandemia?
Lógico desde cierto punto de vista, sí. La gente estaba cansada. Los gobiernos querían volver a la normalidad. Pero Tedros estaba diciendo que la normalidad no significaba que el virus hubiera desaparecido. Era un error confundir alivio con victoria.
¿Cuál era el riesgo real que la OMS estaba señalando?
Que si los hospitales se saturaban de nuevo sin estar preparados, el sistema colapsaría. No era solo sobre los casos de COVID. Era sobre la capacidad de atender a cualquier persona que necesitara cuidados médicos.
¿Y la vacunación? ¿Por qué insistía tanto en eso?
Porque era la herramienta que funcionaba. No prevenía la infección completamente con BA.5, pero reducía significativamente las hospitalizaciones y las muertes. Proteger a los trabajadores sanitarios y a los mayores era proteger a los más vulnerables y mantener el sistema de salud funcionando.
O Pulso
- El sublinaje BA.5 de ómicron duplicó los contagios globales en mes y medio, marcando el ritmo de contagio más veloz conocido hasta ese momento.
- Varios gobiernos, convencidos de que lo peor había quedado atrás, estaban desarmando sus planes de respuesta pandémica justo cuando el virus ganaba velocidad.
- La OMS advirtió que el aumento de casos se traduciría en semanas en más hospitalizaciones y más muertes, convirtiendo los datos epidemiológicos en consecuencias humanas concretas.
- Tedros señaló una ventana de oportunidad aún abierta: los hospitales no estaban saturados y todavía había margen para actuar antes de que la situación se desbordara.
- La organización instó a priorizar la vacunación de personal sanitario y personas mayores, mejorar la vigilancia y reconstruir la resiliencia de los sistemas de salud antes de la próxima ola.
A mediados de julio de 2022, la Organización Mundial de la Salud constató que el mundo había duplicado sus contagios de COVID-19 en apenas seis semanas, impulsado por la variante BA.5, la más transmisible registrada hasta entonces. Tedros Adhanom Ghebreyesus no solo presentó cifras —de tres a seis millones de casos semanales— sino una advertencia sobre la fragilidad de la memoria institucional: varios países habían comenzado a desmantelar sus defensas justo cuando el virus aceleraba. En la historia larga de las pandemias, la complacencia ha sido siempre tan peligrosa como el patógeno mismo.
A mediados de julio de 2022, la OMS lanzó una advertencia difícil de ignorar: en seis semanas, los casos globales de COVID-19 habían pasado de tres a seis millones semanales. Tedros Adhanom Ghebreyesus presentó los números en rueda de prensa con una claridad que no dejaba espacio para la interpretación optimista. El responsable era el sublinaje BA.5 de ómicron, el más contagioso conocido hasta entonces, que avanzaba con velocidad inédita en prácticamente todas las regiones del mundo.
Más allá de las cifras, lo que inquietaba a la OMS era la respuesta de muchos gobiernos. Confiados en que la pandemia remitía, varios países habían comenzado a desmantelar sus estructuras de contención: planes construidos durante dos años, recursos reasignados, vigilancia reducida. Tedros fue directo: esos países estaban asumiendo riesgos enormes, y el virus seguiría evolucionando sin garantías de que BA.5 fuera la última variante preocupante.
Sin embargo, la OMS no presentó un panorama fatalista. Los hospitales aún no estaban saturados y existía una ventana real para actuar. El llamado era concreto: reforzar la vacunación de trabajadores sanitarios y personas mayores, mejorar el seguimiento de casos y preparar los sistemas de salud antes de que llegara la siguiente ola. La diferencia entre una ola manejable y una crisis hospitalaria, subrayó Tedros, dependía exactamente de lo que los gobiernos decidieran hacer —o dejar de hacer— en ese momento.
A mediados de julio de 2022, la Organización Mundial de la Salud emitió una advertencia que no podía ignorarse: en apenas seis semanas, los contagios de COVID-19 se habían duplicado en el planeta. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, presentó los números en una rueda de prensa: de tres millones de casos semanales se había pasado a seis millones. No era un incremento gradual. Era un salto abrupto que señalaba algo más profundo en movimiento.
La causa principal de este repunte era clara. El sublinaje BA.5 de la variante ómicron estaba circulando con una velocidad sin precedentes, ganando terreno en prácticamente todas las regiones. Tedros lo describió sin ambigüedad: era el virus más contagioso que se conocía hasta ese momento. La cifra de casos duplicados no era solo un dato epidemiológico abstracto. Significaba algo concreto: más personas enfermas, más demanda en los sistemas de salud, y en las semanas siguientes, más hospitalizaciones y más muertes.
Lo que preocupaba particularmente a los líderes de la OMS era la respuesta que muchos gobiernos estaban dando a esta situación. Varios países, confiados en que lo peor había pasado, habían comenzado a desmantelar sus estructuras de contención. Planes de respuesta que se habían construido durante dos años de pandemia estaban siendo desarmados, recursos reasignados, vigilancia reducida. Tedros fue directo en su crítica: estos países estaban asumiendo riesgos enormes. El virus, advirtió, continuaría evolucionando. No había garantías de que BA.5 fuera la última variante preocupante.
La OMS insistía en que aún había una ventana de oportunidad. Los hospitales no estaban saturados. Todavía había tiempo para actuar antes de que la situación se deteriorara. Tedros enfatizó que era el momento preciso para reforzar lo que faltaba: mejorar el seguimiento de casos, acelerar las campañas de inmunización, asegurar que el personal sanitario estuviera protegido y preparado, y construir resiliencia en los sistemas de salud. La vacunación de trabajadores de la salud y personas mayores en todos los países era una prioridad inmediata.
La visión que presentaba la OMS era realista pero no fatalista. Más olas de contagios llegarían, eso era inevitable. Pero lo que se podía evitar era que esas olas se convirtieran también en olas de hospitalizaciones masivas y de muertes. La diferencia entre una ola de casos manejable y una crisis hospitalaria era precisamente lo que la OMS estaba pidiendo a los gobiernos que hicieran ahora: prepararse, reforzar, no relajarse. El mensaje era claro: la pandemia no había terminado, y la complacencia sería el mayor error que los países podrían cometer en ese momento.
Citações Notáveis
Un aumento de casos significa que puede haber más hospitalizaciones y fallecimientos en las semanas venideras— Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS
Algunos países ya han desmantelado partes de su plan de respuesta y con ello están asumiendo grandes riesgos— Tedros Adhanom Ghebreyesus