Médico revela 5 hábitos diarios que podrían prevenir hasta el 40% de casos de Alzheimer

Tu cerebro no es reemplazable
El médico José Abellán subraya la importancia de la responsabilidad personal en la prevención del deterioro cognitivo.
Mark

¿Por qué el médico enfatiza tanto que el Alzheimer se desarrolla décadas antes de que aparezcan los síntomas?

Mimi

Porque cambia completamente cuándo deberíamos empezar a preocuparnos. No es algo que aparezca a los 70 años de repente. Si comienza a gestarse a los 40 o 50, entonces los hábitos que tenemos ahora mismo importan muchísimo.

Luke

Pero aquí hay que ser cuidadosos. El estudio dice que estos factores pueden incidir de manera significativa, pero ¿significativa cuánto exactamente? El médico da porcentajes para cada hábito —4 por ciento aquí, 8 por ciento allá— pero ¿esos números son acumulativos o son estimaciones de casos individuales?

Mark

Eso es importante. Si alguien deja de beber, deja de fumar y se mantiene socialmente activo, ¿previene el 40 por ciento o algo menos?

Mimi

El artículo dice que en conjunto podrían prevenirse más del 40 por ciento de los casos, pero no especifica exactamente cómo se suman esos porcentajes individuales. Es probable que haya solapamiento, que algunos factores se refuercen mutuamente.

Luke

Exacto. Y hay otro punto: el estudio identifica catorce factores de riesgo, pero el médico solo destaca cinco. ¿Cuáles son los otros nueve? ¿Son menos modificables o simplemente menos enfatizados en su comunicación?

Mark

¿Qué pasa con la depresión? Parece ser tanto un factor independiente como algo que podría estar conectado con la soledad.

Mimi

Sí, eso tiene sentido. La soledad y la depresión no tratada probablemente se refuerzan mutuamente. Pero el punto del médico es que la depresión es tratable, y tratarla podría prevenir más del 4 por ciento de los casos.

Luke

Aquí el lenguaje es importante: dice que la depresión no tratada aumenta el riesgo. Pero ¿qué significa tratada? ¿Medicamentos, terapia, ambos? El artículo no lo aclara, y eso importa para alguien que está leyendo esto y se pregunta qué hacer.

  • El Alzheimer se gesta en silencio durante décadas, lo que convierte cada hábito diario en una decisión con consecuencias neurológicas a largo plazo.
  • Más del 40% de los casos de demencia son prevenibles, pero la mayoría de las personas desconoce que sus rutinas actuales pueden estar acelerando el deterioro cognitivo.
  • Cinco factores modificables —alcohol, soledad, tabaco, pérdida sensorial no tratada y sedentarismo— concentran el mayor potencial preventivo identificado por la ciencia.
  • La pérdida auditiva no atendida emerge como el factor prevenible más poderoso, capaz de evitar hasta un 8% de los casos si se interviene a tiempo.
  • El llamado del médico es tan simple como urgente: cuidarse hoy, en lo pequeño, es la única forma de proteger la mente que se tendrá en el futuro.

Mucho antes de que el olvido tenga nombre, el cerebro ya lleva años recibiendo señales de lo que comemos, bebemos, sentimos y escuchamos. Un cardiólogo español, apoyado en investigación publicada en The Lancet, recuerda que más del 40% de los casos de demencia no son inevitables: son el resultado acumulado de decisiones cotidianas que, tomadas de otra manera, pueden convertirse en escudo. La prevención, en este caso, no vive en el consultorio médico sino en la mesa, en la conversación, en el silencio que elegimos proteger.

El Alzheimer no aparece de golpe. Se construye en silencio durante décadas, mucho antes de que la persona note el primer olvido. Así lo advierte el cardiólogo y divulgador de salud José Abellán, quien señala que más del 40% de los casos de demencia podrían evitarse con cambios en el estilo de vida, basándose en un estudio publicado en The Lancet en agosto de 2024.

De los catorce factores de riesgo identificados en esa investigación, Abellán destaca cinco que están completamente al alcance de cualquier persona. El primero es el alcohol: no existe una cantidad segura, y cualquier reducción ayuda a preservar las neuronas. El segundo es la soledad, que explica hasta un 4% de los casos; mantener vínculos sociales activos es, en sí mismo, una forma de proteger el cerebro.

El tabaquismo ocupa el tercer lugar. Dejarlo podría prevenir casi un 5% de los casos, y lo más alentador es que el beneficio se obtiene incluso si se abandona el hábito en edades avanzadas. El cuarto factor es la salud sensorial: la pérdida auditiva no tratada es el riesgo prevenible más significativo de todos, con capacidad de evitar hasta un 8% de los casos. La visión no corregida también suma riesgo.

El quinto hábito es más amplio: alimentación equilibrada, ejercicio regular, cuidado de la composición corporal y, de manera crucial, el tratamiento de la depresión. Esta última, cuando no se atiende, daña el cerebro y puede explicar más del 4% de los casos de Alzheimer.

Lo que revela este análisis es tan incómodo como esperanzador: el deterioro cognitivo no es un misterio biológico fuera de nuestro control. Es, en gran medida, el resultado de lo que hacemos cada día. Cuídate, resume Abellán. Una sola palabra que encierra años de ciencia y una invitación a empezar hoy.

El Alzheimer no llega de repente. Comienza a gestarse en silencio, décadas antes de que la persona note el primer olvido, la primera confusión. Esto es lo que subraya el cardiólogo y comunicador de salud José Abellán, quien recientemente llamó la atención sobre un dato que cambia la conversación: más del 40 por ciento de los casos de demencia podrían prevenirse simplemente modificando hábitos cotidianos.

Abellán basa su argumento en un estudio publicado en The Lancet en agosto de 2024, que identificó catorce factores de riesgo significativos en el desarrollo de estas enfermedades neurodegenerativas. De todos ellos, el médico destaca cinco que están completamente bajo nuestro control. No son tratamientos complejos ni intervenciones médicas sofisticadas. Son decisiones que tomamos cada día.

El primero es el alcohol. Según Abellán, el consumo de bebidas alcohólicas mata neuronas y acelera el deterioro cognitivo. No existe una cantidad segura, lo que significa que cualquier reducción en la ingesta puede contribuir a preservar la función cerebral. El segundo es la soledad. El aislamiento social aumenta el riesgo de deterioro cognitivo y explica hasta un 4 por ciento de los casos de demencia. Mantener vínculos activos, participar en actividades comunitarias y fortalecer la red de apoyo personal son formas efectivas de proteger el cerebro.

El tabaquismo ocupa el tercer lugar. Fumar daña la salud vascular cerebral y acelara la neurodegeneración. Abellán señala que dejar el tabaco podría prevenir casi un 5 por ciento de los casos, y lo notable es que el riesgo disminuye incluso si se deja de fumar en edades avanzadas. El cuarto hábito es el cuidado de la audición y la visión. La pérdida auditiva no tratada en la mediana edad es, según el médico, el factor prevenible con más peso, capaz de evitar hasta un 8 por ciento de los casos. La pérdida visual no corregida también representa un riesgo significativo. El uso de gafas o audífonos cuando sea necesario, los controles periódicos y evitar la exposición a ruidos intensos son medidas concretas.

El quinto hábito integra varios elementos: mantener un estilo de vida activo, una alimentación equilibrada, ejercicio físico regular y, crucialmente, tratar la depresión. Abellán resume esto de manera directa: come bien, muévete, cuida tu composición corporal. Estas prácticas estimulan el crecimiento neuronal, mejoran el sueño y reducen el estrés. La depresión no tratada, por su parte, daña el cerebro y aumenta el riesgo de Alzheimer. Detectarla y tratarla adecuadamente podría prevenir más del 4 por ciento de los casos.

Lo que emerge de este análisis es una verdad incómoda pero liberadora: muchas de las causas del deterioro cognitivo están ligadas a decisiones que tomamos diariamente. No son inevitables. No son misterios biológicos fuera de nuestro alcance. El ejercicio físico y la buena alimentación, por ejemplo, ayudan a prevenir más del 3 por ciento de los casos. Abellán cierra su mensaje con una sola palabra: cuídate. Es un llamado simple pero contundente a tomar conciencia de que la prevención comienza en lo cotidiano, en los hábitos más básicos, en el cuidado de la salud emocional. Estas acciones, acumuladas a lo largo de los años, pueden convertirse en una barrera preventiva contra una de las enfermedades neurodegenerativas más prevalentes y desafiantes de la actualidad.

Casi la mitad de los casos de demencia y Alzheimer se podrían prevenir si dejásemos el alcohol, si no estuviésemos tan solos, si no fumásemos, si cuidásemos nuestra audición y si llevásemos un buen estilo de vida, y tratásemos la depresión a tiempo
— Dr. José Abellán, cardiólogo y comunicador de salud
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