En los humedales de la Comunitat Valenciana, una bacteria antigua está encontrando nuevas condiciones para prosperar. La leptospirosis, enfermedad que durante quince años apenas dejó rastro clínico grave en la región, ha regresado con fuerza tras las inundaciones de la dana de octubre de 2024, recordándonos que el cambio climático no solo transforma paisajes, sino también los mapas de la enfermedad. Los agricultores arroceros de l'Albufera, quienes trabajan con los pies en el agua, se encuentran en el centro de esta silenciosa expansión.
La leptospirosis se dispara en l'Albufera por el cambio climático y la dana
La bacteria crece más rápido con las altas temperaturas y el agua estancada
¿Por qué esta enfermedad ha permanecido prácticamente invisible durante quince años y ahora aparece de repente?
No es que haya aparecido de repente. Probablemente siempre ha estado circulando entre los agricultores, pero en formas leves que la gente confunde con gripe. Lo que ha cambiado es que ahora vemos más casos graves, y eso nos dice que la bacteria está encontrando condiciones mejores para multiplicarse.
¿Qué condiciones son esas exactamente?
El agua estancada después de inundaciones, las temperaturas más altas, la humedad prolongada. La dana de octubre fue un catalizador perfecto. Pero el cambio climático es lo que está creando un patrón: más olas de calor, más eventos extremos, más agua donde la bacteria prospera.
Si solo un pequeño porcentaje de infectados desarrolla la forma grave, ¿por qué preocuparse tanto?
Porque ese pequeño porcentaje nos dice que hay muchos más infectados de los que sabemos. Si seis u ocho personas llegan a cuidados intensivos, significa que cientos o miles podrían estar portando la bacteria sin saberlo. Y algunos de ellos podrían desarrollar la enfermedad grave en cualquier momento.
¿Cuál es el riesgo real para un agricultor que trabaja en los arrozales?
Es alto. Están en contacto directo con el agua contaminada, el lodo, los roedores. Pero el riesgo también es que no saben que están en riesgo. Muchos confunden los primeros síntomas con cansancio o gripe, y cuando finalmente van al médico, la enfermedad ya ha avanzado.
¿Qué significa exactamente 'tropicalización del ecosistema'?
Significa que estamos creando las condiciones climáticas que permiten que enfermedades tropicales prosperen aquí. No es solo la leptospirosis. El dengue, el virus del Nilo, enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas que antes no teníamos. Es un cambio fundamental en lo que puede vivir en nuestro ambiente.
¿Pueden los agricultores hacer algo para protegerse?
Sí, pero necesitan saber qué hacer. Por eso estas reuniones son importantes. Información sobre cómo minimizar la exposición, qué síntomas vigilar, cuándo buscar ayuda médica. Y el estudio de sangre les permite saber si ya han estado expuestos, lo que les da una idea de su nivel de riesgo real.
El Pulso
- El Hospital la Fe ha ingresado en UCI entre seis y ocho pacientes con leptospirosis grave desde 2024, una cifra que no se veía en la región desde hace quince años.
- La mayoría de los infectados nunca llegan al médico porque la enfermedad imita una gripe común, lo que significa que los casos graves son solo la punta visible de una propagación mucho más amplia.
- Los arrozales inundados tras la dana del 29 de octubre crearon condiciones ideales para que la bacteria Leptospira se multiplicara en lodos y aguas estancadas contaminadas por roedores.
- Expertos advierten de una 'tropicalización del ecosistema' que también favorece la expansión del dengue y el virus del Nilo en una región que no estaba preparada para estas enfermedades.
- El doctor García Bustos lidera un programa de concienciación y estudio de exposición entre agricultores, con sesiones informativas en El Palmar, Catarroja, Alfafar y Sueca durante julio.
En los humedales de la Comunitat Valenciana, una bacteria antigua está encontrando nuevas condiciones para prosperar. La leptospirosis, enfermedad que durante quince años apenas dejó rastro clínico grave en la región, ha regresado con fuerza tras las inundaciones de la dana de octubre de 2024, recordándonos que el cambio climático no solo transforma paisajes, sino también los mapas de la enfermedad. Los agricultores arroceros de l'Albufera, quienes trabajan con los pies en el agua, se encuentran en el centro de esta silenciosa expansión.
El Hospital la Fe ha tratado entre seis y ocho casos graves de leptospirosis en los últimos tres años, una enfermedad que durante quince años apenas había generado cuadros críticos en la Comunitat Valenciana. Ninguno de los pacientes ha muerto, pero todos llegaron a la UCI con fallos multiorgánicos. La bacteria, que prospera en aguas estancadas contaminadas con orina de roedores, encontró condiciones ideales tras las inundaciones de la dana del 29 de octubre de 2024.
Lo que más inquieta a los investigadores no es el número de casos graves, sino lo que estos revelan: una propagación silenciosa y mucho más extensa. La mayoría de los infectados presentan síntomas similares a una gripe y nunca buscan atención médica. Solo cuando la infección avanza hacia la llamada fiebre de Weil —con ictericia, insuficiencia renal y hemorragias— los pacientes llegan a los hospitales. El diagnóstico es difícil porque pocos médicos sospechan de esta enfermedad, y las pruebas necesarias no están disponibles en todos los centros.
Varios de los afectados son agricultores arroceros de l'Albufera, un colectivo especialmente expuesto. El doctor Víctor García Bustos, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas de La Fe, advierte de una creciente 'tropicalización del ecosistema' que también favorece la aparición del dengue y el virus del Nilo en la región. Para responder a esta amenaza, García Bustos lidera un proyecto de concienciación en colaboración con el sindicato agrario AVA-Asaja, con sesiones informativas en cuatro localidades durante julio y un estudio voluntario de exposición mediante análisis de sangre. La iniciativa busca no solo informar, sino también mapear la verdadera dimensión de una enfermedad que, hasta hace poco, se consideraba ajena a este territorio.
En los últimos tres años, el Hospital la Fe ha atendido entre seis y ocho casos graves de leptospirosis, una enfermedad que durante quince años apenas había generado cuadros críticos en la región. Ninguno de estos pacientes ha muerto, pero todos llegaron a la unidad de cuidados intensivos con fallos que afectaban múltiples órganos a la vez. La enfermedad, conocida localmente como 'mal de la rata', no requiere un viaje al trópico para contraerse. Está aquí, en los arrozales y humedales de la Comunitat Valenciana, donde la bacteria Leptospira prospera en el agua estancada que se forma tras inundaciones y lluvias torrenciales, como las que dejó la dana del 29 de octubre de 2024.
La infección llega a través del contacto con agua, tierra húmeda o lodos contaminados con orina o tejidos de animales infectados, principalmente roedores. Lo que preocupa a los investigadores es que el aumento de casos graves sugiere una propagación mucho más amplia de lo que los números oficiales revelan. El doctor Víctor García Bustos, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital La Fe, explica que la mayoría de las personas infectadas nunca desarrollan síntomas lo bastante severos como para buscar atención médica. La enfermedad se presenta con manifestaciones similares a una gripe común, lo que hace que muchos infectados ni siquiera acudan al médico. Solo cuando la infección avanza hacia lo que se conoce como fiebre de Weil, la forma grave de la leptospirosis, los pacientes llegan a los hospitales con ictericia, insuficiencia renal, hemorragias y problemas cardíacos que pueden resultar mortales.
El diagnóstico es complicado porque los médicos no suelen sospechar de esta enfermedad. García Bustos subraya que es necesario preguntar específicamente al paciente sobre su ocupación y exposición laboral, además de solicitar pruebas que no están disponibles en todos los centros sanitarios. Varios de los pacientes tratados en La Fe son agricultores de arrozales, un colectivo particularmente vulnerable. La bacteria crece más rápido y se multiplica con las temperaturas elevadas y el agua estancada, condiciones que se vuelven cada vez más frecuentes a medida que el cambio climático intensifica los episodios climáticos extremos.
Lo que García Bustos denomina 'tropicalización del ecosistema' representa una amenaza creciente. No solo la leptospirosis está en aumento. Enfermedades como el virus del Nilo y el dengue, típicamente tropicales, también comienzan a aparecer con mayor frecuencia en la región. Para hacer frente a esta situación, García Bustos lidera un proyecto de concienciación dirigido a los arroceros, en colaboración con el sindicato agrario AVA-Asaja. El objetivo es informar sobre los riesgos de la leptospirosis y otras enfermedades infecciosas emergentes, conocer la perspectiva de los agricultores sobre los cambios en el sector que podrían facilitar nuevas infecciones, y ofrecer participación voluntaria en un estudio de exposición mediante análisis de sangre.
Los participantes en el programa voluntario podrán saber si alguna vez han estado expuestos a la leptospirosis o a otros patógenos emergentes. Quienes se han contagiado desarrollan anticuerpos protectores que permanecen como memoria inmunológica, permitiendo identificar la exposición previa al patógeno. Las sesiones informativas organizadas por AVA-Asaja se llevarán a cabo en cuatro localidades durante julio: el 14 en El Palmar, el 15 en Catarroja, el 16 en Alfafar y el 21 en Sueca. Cada reunión está programada para durar dos horas, comenzando a las 10:30 de la mañana. El proyecto cuenta con el apoyo del Servicio de Microbiología de La Fe y la financiación del Grupo de Estudio de Patologías Importadas de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. A medida que el clima continúa cambiando y los episodios extremos se vuelven más frecuentes, estas iniciativas de educación y vigilancia epidemiológica se perfilan como herramientas esenciales para contener la propagación de enfermedades que hace poco tiempo eran prácticamente desconocidas en la región.
Citas Notables
Todos los pacientes críticos que han llegado ingresan al poco en la UCI y si no fuera por el tratamiento antibiótico, la mortalidad sería alta— Doctor Víctor García Bustos, Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital La Fe
El 'mal de la rata' es difícil de diagnosticar porque no se sospecha, no piensas en esa enfermedad— Doctor Víctor García Bustos