En el espacio de un año, las herramientas de inteligencia artificial que millones consultan como oráculo cotidiano han pasado de difundir información falsa en una de cada cinco respuestas a hacerlo en más de una de cada tres. Según NewsGuard, esta aceleración no es accidental: los modelos de lenguaje absorben un ecosistema digital ya contaminado por propaganda estatal disfrazada de periodismo local, y al querer ser más útiles, se vuelven más peligrosos. La pregunta que emerge no es técnica sino civilizatoria: ¿qué ocurre con el juicio colectivo cuando las herramientas en las que depositamos nu
La IA duplica su tasa de difusión de información falsa en un año
La IA valida propaganda como si fuera realidad
¿Por qué duplicó la IA su tasa de desinformación en solo un año? ¿Qué cambió?
Los sistemas fueron diseñados para ser más "útiles" y receptivos. Pero al hacerlos más accesibles, también los hicieron más propensos a absorber y repetir lo que encuentran en internet sin cuestionarlo. El ecosistema en línea está contaminado de propaganda disfrazada de noticias legítimas, y la IA no sabe la diferencia.
¿Entonces ChatGPT es deliberadamente deshonesto?
No es intención. Es que trata todas las fuentes como si tuvieran el mismo peso. Una noticia de un medio respetable y un artículo de propaganda estatal disfrazado de periódico local se ven idénticos para el algoritmo. Ambos son texto en internet.
¿Por qué algunos modelos como Claude tienen tasas mucho más bajas?
Probablemente porque fueron entrenados de forma más cuidadosa, con filtros más estrictos sobre qué fuentes usar. Pero eso requiere más trabajo, más supervisión. Es más fácil dejar que el modelo absorba todo.
¿Qué pasa cuando millones de personas usan ChatGPT para entender noticias importantes?
Reciben propaganda con la apariencia de autoridad. Un chatbot suena confiable. La gente no sabe que está repitiendo una narrativa rusa o china. Simplemente cree lo que le dice.
¿Esto se puede arreglar?
Sí, pero requiere que los desarrolladores sean mucho más selectivos sobre las fuentes que usan para entrenar. Significa auditar constantemente qué está diciendo el modelo. Significa aceptar que ser "útil" no es suficiente si lo que proporcionas es falso.
O Pulso
- En solo doce meses, la tasa de desinformación generada por IA casi se duplicó, pasando del 18% al 35%, según el análisis de NewsGuard publicado en 2025.
- ChatGPT y Meta lideran el deterioro con un 40% de respuestas falsas, mientras sistemas como Inflection alcanzan el alarmante 56.67%, convirtiendo la excepción en norma estadística.
- Los modelos no solo cometen errores: replican activamente narrativas de campañas como Storm-1516, la red rusa de desinformación, presentándolas como información periodística legítima.
- Frente al caos, algunos modelos como Claude (10%) y Gemini (16.67%) demuestran que la precisión es posible, abriendo el debate sobre qué decisiones de diseño marcan la diferencia.
- Sin correcciones estructurales, NewsGuard advierte que el riesgo mayor no es el error puntual, sino la normalización de un entorno informativo donde la propaganda extranjera lleva el sello de autoridad de la automatización.
En el espacio de un año, las herramientas de inteligencia artificial que millones consultan como oráculo cotidiano han pasado de difundir información falsa en una de cada cinco respuestas a hacerlo en más de una de cada tres. Según NewsGuard, esta aceleración no es accidental: los modelos de lenguaje absorben un ecosistema digital ya contaminado por propaganda estatal disfrazada de periodismo local, y al querer ser más útiles, se vuelven más peligrosos. La pregunta que emerge no es técnica sino civilizatoria: ¿qué ocurre con el juicio colectivo cuando las herramientas en las que depositamos nuestra confianza amplifican sistemáticamente la mentira?
En agosto de 2024, la inteligencia artificial difundía información falsa en una de cada cinco respuestas. Un año después, esa proporción casi se había duplicado: del 18% al 35%, según NewsGuard, plataforma especializada en verificación de contenido. El cambio no es menor. Refleja un deterioro acelerado en la confiabilidad de herramientas que millones consultan diariamente como si fueran fuentes de autoridad.
El mecanismo del problema es revelador. Los modelos de lenguaje no distinguen entre fuentes confiables y aquellas que forman parte de redes de propaganda: las tratan por igual, alimentándose de lo que NewsGuard llama un ecosistema en línea «contaminado». Al optimizarse para ser más receptivos y útiles, los desarrolladores han creado inadvertidamente sistemas más propensos a reproducir narrativas falsas con apariencia de certeza.
Las diferencias entre modelos son significativas. ChatGPT y Meta alcanzan un 40% de respuestas falsas; Inflection llega al 56.67% y Perplexity al 46.67%. En el otro extremo, Claude se mantiene en un 10% y Gemini en 16.67%, lo que demuestra que el problema no es inevitable, sino el resultado de decisiones concretas de diseño y entrenamiento.
Lo más inquietante es el patrón subyacente. En julio de 2024, NewsGuard detectó que el 32% de los diez modelos más destacados difundieron narrativas vinculadas a Storm-1516, una campaña rusa de desinformación coordinada, presentadas como si provinieran de medios locales legítimos. No se trata de errores aislados, sino de una amplificación sistemática de mentiras diseñadas para moldear la opinión pública.
La advertencia de NewsGuard apunta más allá del dato técnico: si esta dinámica no se corrige, el riesgo es normalizar un ecosistema donde la propaganda extranjera llega validada por herramientas en las que el público deposita su confianza. Cuando un chatbot responde con la autoridad de lo automatizado, la frontera entre realidad y ficción no solo se difumina, sino que se desplaza silenciosamente.
En agosto de 2024, los sistemas de inteligencia artificial difundían información falsa en una de cada cinco ocasiones. Un año después, esa proporción casi se había duplicado. Según el análisis de NewsGuard, una plataforma especializada en verificación de contenido, la tasa de difusión de desinformación por parte de la IA pasó del 18 por ciento al 35 por ciento en el mismo mes de 2025. El cambio refleja un deterioro acelerado en la confiabilidad de las herramientas que millones de personas consultan diariamente para obtener información.
El problema radica en cómo funcionan estos modelos de lenguaje. Los sistemas de IA tratan las fuentes poco confiables como si fueran legítimas, alimentándose de lo que NewsGuard describe como un ecosistema en línea "contaminado". En su búsqueda por ser más útiles y receptivos, los desarrolladores han creado inadvertidamente chatbots más propensos a reproducir propaganda. El resultado es que estas herramientas no solo cometen errores ocasionales, sino que sistemáticamente validan narrativas falsas como si fueran hechos establecidos.
Los números varían significativamente según el modelo. ChatGPT, el sistema más popular en el mundo, proporciona datos falsos el 40 por ciento del tiempo. Meta, la empresa detrás de Facebook e Instagram, alcanza el mismo porcentaje. En el extremo opuesto, Claude mantiene una tasa de solo el 10 por ciento, mientras que Gemini llega al 16.67 por ciento. Otros modelos ocupan posiciones intermedias: Grok y You.com ambos en 33.33 por ciento, Mistral y Copilot en 36.67 por ciento. Pero algunos sistemas son aún más problemáticos. Inflection difunde información falsa el 56.67 por ciento del tiempo, y Perplexity el 46.67 por ciento.
Lo más preocupante es el patrón detrás de estas cifras. NewsGuard descubrió que los principales chatbots repiten habitualmente narrativas promovidas por redes de propaganda vinculadas a gobiernos, presentadas como si fueran medios locales legítimos. En julio de 2024, la plataforma detectó que en el 32 por ciento de los casos, los diez modelos más destacados difundieron narrativas de propaganda extranjera conectadas con Storm-1516, una campaña rusa de desinformación coordinada. Estos no son errores aislados o malinterpretaciones ocasionales. Son patrones sistemáticos en los que la IA amplifica deliberadamente narrativas falsas diseñadas para influir en la opinión pública.
NewsGuard advierte sobre las consecuencias a largo plazo. Si esta dinámica no se corrige, existe el riesgo de "normalizar un ecosistema informativo contaminado", donde la propaganda extranjera y las afirmaciones falsas son validadas por herramientas en las que el público confía. Cuando la gente recurre a un chatbot para entender un evento importante y recibe información falsa presentada con la autoridad de un sistema automatizado, la línea entre realidad y ficción se difumina. El problema no es solo que la IA miente ocasionalmente. Es que está siendo entrenada, deliberada o accidentalmente, para reproducir y amplificar mentiras a escala global.
Citações Notáveis
Los modelos de lenguaje tratan fuentes poco fiables como si fueran confiables y obtienen información de un ecosistema en línea contaminado— NewsGuard
Se corre el riesgo de normalizar un ecosistema informativo contaminado donde la propaganda extranjera es validada por herramientas en las que confía el público— NewsGuard