La Fed prevé recesión en EE.UU. a partir del cuarto trimestre, pero mantiene abierta una subida de tipos en junio

La decisión sobre la pausa no se ha tomado hoy
Powell rechaza cerrar la puerta a nuevas subidas de tipos, dejando abierta la posibilidad de un aumento en junio.
Mark

¿Por qué la Fed espera una recesión si hace un año que decimos que viene y no llega?

Mimi

Porque los datos han ido confirmando lo que los modelos predecían. El endurecimiento crediticio es real ahora, no especulativo. La Fed está viendo cómo se contrae el crédito disponible después de los problemas bancarios de marzo.

Luke

Pero espera. Las actas dicen que prevén una recesión leve. ¿Quién define leve? ¿Es eso verificable o es solo lo que esperan que pase?

Mimi

Powell lo definió: una recesión donde el desempleo no sube tanto como en las recesiones modernas típicas. Es una definición, aunque sea subjetiva.

Mark

¿Y si se equivocan? ¿Si la recesión es más profunda?

Luke

Ese es el riesgo. Las actas muestran división interna. Los halcones quieren más subidas, las palomas no. Eso significa que ni siquiera internamente hay consenso sobre si la estrategia está funcionando.

Mimi

Powell sigue creyendo en un aterrizaje suave sin recesión. Pero sus propios técnicos no lo ven así. Eso es una tensión importante.

Mark

¿Qué pasa en junio entonces?

Luke

Depende de tres semanas de datos. Eso es lo que dice Waller. Pero tres semanas es poco tiempo para cambiar una trayectoria económica. Parece que la decisión ya está casi tomada, solo que no quieren admitirlo.

Mimi

O quizá genuinamente no saben. La inflación sigue siendo un problema, pero la economía se está enfriando. Eso es un dilema real.

Mark

¿Cuál es el peor escenario?

Luke

Una recesión profunda con inflación aún alta. Eso sería estanflación. Las actas no sugieren que lo vean venir, pero tampoco dicen que lo descarten.

  • La Fed ha puesto fecha oficial a la recesión esperada: cuarto trimestre de 2023 y primero de 2024, aunque prevé que el golpe sea contenido y sin colapso del mercado laboral.
  • La institución está atrapada entre una inflación que no cede lo suficiente y señales claras de que la economía ya se está enfriando, sin una salida evidente.
  • Las actas revelan una profunda división interna: los halcones exigen más subidas de tipos, mientras las palomas consideran que el ciclo de endurecimiento podría haber terminado.
  • El gobernador Waller y el presidente Powell coinciden en mantener la flexibilidad, pero advierten que la decisión de junio dependerá de los datos de inflación de mayo y de la evolución del crédito.
  • La crisis bancaria de marzo sigue pesando: el endurecimiento de las condiciones crediticias podría hacer el trabajo que de otro modo harían nuevas subidas de tipos, aunque nadie sabe con qué intensidad.

La Reserva Federal de Estados Unidos ha dado un paso inusualmente explícito al proyectar una recesión leve para finales de 2023 y principios de 2024, reconociendo en sus propias actas lo que muchos economistas ya anticipaban. El banco central, dividido internamente entre quienes exigen más firmeza monetaria y quienes abogan por una pausa, pospone su próxima decisión sobre tipos de interés a junio, a la espera de nuevos datos. En este momento de incertidumbre, la Fed encarna una tensión universal: la dificultad de gobernar el presente cuando el futuro se niega a ser legible.

La Reserva Federal ha dejado de especular y ha puesto fecha a la recesión que los economistas llevan un año anticipando. Según las actas de su última reunión, los técnicos del banco central prevén una contracción económica en el último trimestre de 2023 y el primero de 2024, precedida de una desaceleración gradual del PIB. No se espera una caída abrupta, sino un descenso modesto con un desempleo moderadamente elevado.

El presidente Jerome Powell ha matizado el alcance de ese pronóstico: una recesión leve, en su vocabulario, es aquella en la que el mercado laboral no se derrumba como en contracciones anteriores. Pero Powell también ha insistido en que el pronóstico de sus técnicos no obliga al comité de política monetaria, y que él mismo sigue creyendo posible un aterrizaje suave, es decir, domar la inflación sin caer en recesión.

Lo que las actas no resuelven es qué hará la Fed con los tipos de interés. Tras elevarlos al 5%-5,25% en su última reunión, el banco central dejó de garantizar nuevas subidas. El comunicado fue cauteloso, pero Powell fue más directo en rueda de prensa: no era momento de declarar el fin del ciclo. Las decisiones se tomarían reunión por reunión, y la de junio quedaría pendiente de los datos.

Las actas retratan una institución dividida. Los halcones del comité argumentan que si la inflación sigue bajando lentamente, hará falta más firmeza. Las palomas responden que quizás ya no sea necesaria. El gobernador Christopher Waller resumió la postura dominante: es pronto para saber qué ocurrirá el 13 y 14 de junio, y lo prudente es mantener la flexibilidad hasta entonces.

Sobre todo esto pesa la tormenta bancaria de marzo. Powell ha reconocido que, aunque la estabilidad del sector se ha recuperado, el endurecimiento de las condiciones crediticias derivado de esa crisis podría frenar el crecimiento, el empleo y la inflación por sí solo, reduciendo la necesidad de nuevas subidas. Pero el alcance de ese efecto, admite, es muy incierto. La Fed ha dejado de pretender tener todas las respuestas. Ahora simplemente espera ver qué traen las próximas tres semanas.

La Reserva Federal ha dejado de especular y ha puesto fecha a la recesión que los economistas estadounidenses llevan un año esperando. Según las actas de su última reunión, publicadas el miércoles, los técnicos del banco central prevén que la economía se contraiga en el último trimestre de 2023 y el primero de 2024. No será una caída abrupta. Los expertos hablan de una desaceleración del producto interior bruto en los dos trimestres anteriores, seguida de un modesto descenso en esos dos últimos períodos del ciclo.

La caracterización que hace la Fed de esta recesión es deliberadamente suave. El presidente Jerome Powell ha dejado claro que cuando habla de una recesión leve, se refiere a una en la que el desempleo no suba tanto como ha sido habitual en las contracciones económicas modernas. Es una forma de decir que el golpe será contenido, que no habrá un colapso del mercado laboral. Pero Powell también ha insistido en que el pronóstico de sus técnicos no vincula a los miembros del comité de política monetaria. Él mismo sigue confiando en que sea posible un aterrizaje suave, es decir, controlar la inflación sin caer en recesión. La realidad, sin embargo, apunta en otra dirección.

Lo que las actas no aclaran es qué hará la Fed con los tipos de interés en los próximos meses. En su última reunión, el banco central elevó los tipos hasta el 5%-5,25%, pero dejó de dar por seguras nuevas subidas. El comunicado posterior fue cauteloso: el comité seguiría de cerca la información y evaluaría sus implicaciones. Parecía una pausa. Pero Powell fue más explícito en la rueda de prensa. No era momento de declarar el fin de las subidas. Las decisiones se tomarían reunión por reunión. La cuestión de si subir o no en junio se abordaría entonces.

Las actas revelan una institución dividida. Los halcones del comité argumentan que si la inflación sigue bajando lentamente hacia el objetivo del 2%, probablemente hará falta más firmeza monetaria en el futuro. Las palomas responden que si la economía evoluciona como esperan, podría no ser necesaria más firmeza después de esta reunión. La conclusión es que nadie sabe con certeza qué pasará. Christopher Waller, gobernador del comité de política monetaria, fue más directo el mismo miércoles. Dijo que es pronto para saber qué ocurrirá en la próxima reunión, prevista para el 13 y 14 de junio. Waller se mostró partidario de mantener la flexibilidad hasta entonces.

El gobernador fue claro en sus prioridades. No quiere dejar de subir tipos a menos que haya pruebas claras de que la inflación se acerca al objetivo del 2%. Pero reconoce que la decisión de junio dependerá de cómo lleguen los datos en las próximas tres semanas. Para entonces se conocerá la cifra de inflación de mayo y muchos otros indicadores económicos. Waller también mencionó que necesita entender mejor cómo evolucionan las condiciones crediticias, un factor que Powell ha señalado como crucial.

La tormenta bancaria que sacudió el sistema financiero estadounidense en marzo sigue pesando en las decisiones de política monetaria. Powell explicó recientemente que aunque los instrumentos de estabilidad financiera han calmado las condiciones en el sector bancario, la evolución de ese sector está endureciendo las condiciones crediticias. Es probable que lastre el crecimiento económico, el empleo y la inflación. Por eso, dijo Powell, es posible que el tipo de interés oficial no tenga que subir tanto para alcanzar los objetivos de la Fed. Pero reconoció que el alcance de este efecto es muy incierto.

La próxima reunión de junio será decisiva. Los datos que lleguen en las próximas tres semanas determinarán si la Fed sigue apretando o hace una pausa. La institución está atrapada entre dos presiones: la necesidad de controlar una inflación que aún no ha cedido lo suficiente y la evidencia de que la economía se está enfriando. Las actas muestran una Fed que ha dejado de pretender tener todas las respuestas. Ahora simplemente dice que verá qué pasa.

No soy partidario de dejar de subir los tipos a menos que tengamos pruebas claras de que la inflación se está acercando a nuestro objetivo del 2%
— Christopher Waller, gobernador del comité de política monetaria
Es posible que nuestro tipo de interés oficial no tenga que subir tanto para alcanzar nuestros objetivos
— Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal
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