La minería ilegal de oro ha desplazado a la cocaína como principal motor económico de organizaciones criminales en la región fronteriza. Los Comandos de la Frontera expanden su control territorial a través de ríos Putumayo y San Miguel, penetrando instituciones locales más allá de la violencia.
Informe alerta sobre escalada criminal en triple frontera por convergencia de narcotráfico y minería ilegal
La minería ilegal es ahora lo fuerte porque ya no se habla mucho de la coca
¿Por qué es importante que el oro haya reemplazado a la coca como motor económico de estos grupos?
Porque cambia la naturaleza del control territorial. La coca requería cultivos dispersos y vulnerables a fumigación. El oro se extrae de ríos y minas, es más difícil de erradicar y genera flujos de dinero más estables. Los grupos criminales pueden financiar operaciones más sofisticadas.
Pero el informe dice que ambas economías funcionan de manera complementaria. Entonces, ¿realmente la coca ha sido desplazada o simplemente coexisten?
Coexisten, pero con un cambio de énfasis. Un líder comunitario dice que en Colombia ya no se habla mucho de la coca porque no hay comercialización. Eso sugiere que la demanda o la rentabilidad bajaron, no que desapareció.
¿Qué tan confiable es la información sobre torturas y desapariciones forzadas en Ecuador?
El informe dice que existen "reportes" sobre eso. No especifica cuántos reportes, quién los documentó, o si fueron verificados. Es una afirmación importante pero sin detalles que permitan evaluarla.
Lo que sí está documentado es que las operaciones militares han afectado a civiles. Eso es un patrón confirmado en la región.
¿Por qué el informe dice que la reducción de violencia en Putumayo no significa recuperación del control estatal?
Porque los grupos armados siguen controlando la economía, regulando la sociedad, extrayendo recursos. La ausencia de homicidios no es lo mismo que la ausencia de poder criminal.
Pero eso es una interpretación. El informe no presenta datos sobre cuánto control territorial mantienen los Comandos de la Frontera después de las negociaciones. Es una conclusión lógica, pero no está cuantificada.
¿Qué tan viable es la propuesta del informe de combinar acciones contra finanzas criminales con desarrollo económico?
Es la única propuesta que reconoce la complejidad. No puedes sacar el crimen solo con militares si las comunidades dependen económicamente de él.
Pero el informe no explica cómo se implementaría eso en territorios donde los grupos criminales ya controlan las instituciones locales. ¿Quién ejecutaría esos programas de desarrollo si la gobernanza está capturada?
Le Pouls
- Operación militar ecuatoriana en Sucumbíos en marzo de 2026 con apoyo estadounidense
- Bomba de 500 libras sin detonar hallada en territorio colombiano días después del operativo
- Minería ilegal de oro ha desplazado a la cocaína como principal fuente de ingresos criminales
- Comandos de la Frontera expanden control a través de ríos Putumayo y San Miguel hacia Ecuador, Perú y Brasil
- Reportes de torturas y desapariciones forzadas en operaciones militares ecuatorianas
La minería ilegal de oro ha desplazado a la cocaína como principal motor económico de organizaciones criminales en la región fronteriza. Los Comandos de la Frontera expanden su control territorial a través de ríos Putumayo y San Miguel, penetrando instituciones locales más allá de la violencia.
Un informe advierte sobre la convergencia del narcotráfico y minería ilegal en la Amazonía compartida por Colombia, Ecuador y Perú, transformando la región bajo estrategias militares y presencia estadounidense.
En marzo de este año, tropas ecuatorianas ejecutaron una operación militar en la provincia de Sucumbíos con respaldo estadounidense. Las autoridades la presentaron como un golpe contra una estructura de narcoterrorismo. Pero el dueño del terreno donde ocurrió contó una historia distinta: preguntó cómo podía ser un campamento de entrenamiento en una zona ganadera. El New York Times después verificó su versión. Días más tarde, una bomba de 500 libras sin detonar apareció en territorio colombiano, cerca de Jardines de Sucumbíos. El presidente Gustavo Petro culpó a Ecuador; Daniel Noboa lo negó. Una investigación conjunta concluyó que la munición provenía del bombardeo ecuatoriano de días antes. Estos episodios no son aislados. Son síntomas de una transformación profunda en la Amazonía compartida por Colombia, Ecuador y Perú.
Un informe elaborado por Amazon Underworld, Amazon Watch y Al Margen, titulado "Triple amenaza: Geopolítica, economías ilegales y los riesgos de la guerra contra el narcoterrorismo en la triple frontera Colombia-Ecuador-Perú", documenta cómo la región enfrenta una convergencia de factores que podría intensificar el conflicto armado, agravar las tensiones diplomáticas y profundizar la crisis humanitaria. La investigación identifica tres dinámicas entrelazadas: la expansión de economías criminales, un nuevo escenario geopolítico marcado por gobiernos que priorizan estrategias militares, y una mayor presencia estadounidense a través de lo que se conoce como Escudo de las Américas, una estrategia diseñada para combatir organizaciones criminales transnacionales bajo el marco de una "guerra contra organizaciones terroristas extranjeras".
Lo que más ha cambiado en la región es el desplazamiento del narcotráfico como principal fuente de ingresos criminales. La minería ilegal de oro ha ganado terreno de manera acelerada. Un líder comunitario citado en el informe lo resume así: la minería ilegal es ahora lo fuerte porque en Colombia ya no se habla mucho de la coca, pues no la están comprando ni hay comercialización. Las dos economías funcionan de forma complementaria. El dinero del narcotráfico financia operaciones mineras ilegales, mientras que el comercio del oro lava dinero y fortalece las finanzas de las organizaciones criminales. Esta transformación económica ha reconfigurado el poder en la frontera.
Los Comandos de la Frontera, la organización criminal que domina la región, han consolidado su influencia a lo largo de los ríos Putumayo y San Miguel, extendiendo su control desde Colombia hacia Ecuador, Perú e incluso Brasil. Un funcionario ecuatoriano reconoció en el informe que los integrantes del grupo cruzan la frontera de un lado a otro y que las Fuerzas Armadas han perdido el control sobre ese tramo. En Perú, funcionarios describen el territorio como una "zona de descanso" para la organización, una plataforma desde la cual financian actividades de minería ilegal y narcotráfico. Pero los Comandos de la Frontera no operan solos. En la región convergen otras estructuras: el Estado Mayor de los Bloques y Frentes, el Estado Mayor Central, Los Lobos, Los Choneros y el Comando Vermelho de Brasil, creando un escenario criminal cada vez más complejo y fragmentado.
Las respuestas militares, según el informe, no están resolviendo el problema. Por el contrario, las operaciones de fuerza han afectado a comunidades civiles y generado denuncias por violaciones a derechos humanos. En Ecuador, existen reportes sobre torturas y desapariciones forzadas durante operaciones militares ejecutadas en el marco del conflicto armado interno que el país declaró. El informe reconoce que en Putumayo los homicidios y desplazamientos disminuyeron durante las negociaciones entre el Gobierno colombiano y los Comandos de la Frontera, pero advierte que esa reducción de violencia no significa recuperación del control estatal. Los grupos armados mantienen mecanismos de coerción, regulación social y control económico. La lenta implementación de los acuerdos de paz ha permitido que estas organizaciones consoliden su influencia sobre amplios territorios de la frontera amazónica.
Los autores del estudio sostienen que insistir únicamente en estrategias de mano dura podría agravar el conflicto. Estos enfoques subestiman cómo opera el crimen organizado, no solo a través de la violencia sino mediante su penetración en las economías e instituciones locales. Además, corren el riesgo de alienar aún más a las comunidades, cuyo apoyo es esencial para restaurar la autoridad del Estado y reducir la inseguridad. La investigación propone combinar acciones focalizadas contra las finanzas del crimen organizado con programas de protección para las comunidades, fortalecimiento institucional y políticas de desarrollo que reduzcan la dependencia de las economías ilegales. El futuro de la Amazonía, concluyen los investigadores, dependerá menos del incremento de operaciones militares y mucho más de la capacidad de los Estados para recuperar la gobernanza, proteger a las comunidades y evitar que la triple frontera siga consolidándose como uno de los principales corredores del crimen organizado en América Latina.
Citations marquantes
¿Cómo va a ser un campamento de entrenamiento si aquí es una zona ganadera?— Propietario del predio donde ocurrió la operación militar ecuatoriana
Lo fuerte ahora es la minería ilegal, porque incluso en Colombia ya no se habla mucho de la coca, ya que no la están comprando, no hay comercialización— Líder comunitario citado en el informe
Las Fuerzas Armadas han perdido el control sobre este tramo— Funcionario ecuatoriano sobre la presencia de Comandos de la Frontera