En la región de Valparaíso, dos comunidades vecinas descubrieron que la escasez de recursos no siempre exige más inversión, sino más imaginación institucional. El Hospital Dr. Mario Sánchez de La Calera y el Municipio de La Cruz tejieron un acuerdo silencioso pero significativo: compartir lo que cada uno tenía —equipamiento, infraestructura, profesionales— para devolver la audición a quienes esperaban en listas que el sistema, solo, no podía resolver. Es una historia antigua sobre cooperación, contada con tecnología nueva.
Hospital de La Calera reduce lista de espera en hipoacusia con apoyo coordinado de La Cruz
Estamos utilizando las capacidades que existen en nuestra red para avanzar
¿Por qué un hospital pequeño no simplemente compra el equipamiento que necesita?
Porque los hospitales comunitarios tienen presupuestos limitados y no pueden justificar la compra de equipamiento especializado que se usaría solo ocasionalmente. La Cruz ya tenía la cámara silente; La Calera tenía el tecnólogo. Juntos, resuelven el problema.
¿Pero cuántos pacientes estamos hablando? El artículo no dice cuántas personas estaban en la lista de espera ni cuántas han sido evaluadas desde que comenzó esto.
Eso es justo. ¿Cuál es el impacto real?
El impacto es que los pacientes no tienen que viajar a Quillota o más lejos solo para una prueba de audición. Se evalúan localmente, los resultados se revisan de forma remota, y si necesitan audífonos, van al hospital que los proporciona.
Eso es un beneficio real, pero el artículo no cuantifica cuánto tiempo se ahorra o cuántas personas se han beneficiado. Sabemos que existe la estrategia, pero no sabemos su escala.
¿Es este modelo replicable en otros lugares?
Faúndez sugiere que sí. Dice que quieren profundizar esto en otras prestaciones. La idea es que cada municipio y hospital identifique qué recursos tiene y cómo coordinarlos.
Pero eso depende de que exista esa infraestructura en primer lugar. No todos los municipios tienen una cámara silente. El modelo funciona aquí porque La Cruz ya tenía el equipamiento.
Il Polso
- Pacientes con hipoacusia acumulaban meses en listas de espera no GES porque el hospital carecía del equipamiento para realizarles audiometrías.
- La solución surgió no de nuevos presupuestos, sino de una coordinación territorial: La Cruz aportó su cámara silente, La Calera envió a su tecnólogo, y Hospital Digital sumó especialistas remotos.
- El flujo creado permite que los pacientes sean evaluados en La Cruz sin desplazarse a centros de mayor complejidad, reduciendo tiempos y traslados innecesarios.
- Los resultados de cada evaluación son revisados a distancia por especialistas, y quienes requieren audífonos continúan su atención en el Hospital Biprovincial Quillota Petorca.
- El director Faúndez advierte que este modelo apunta a expandirse: la red territorial podría convertirse en un esquema operativo permanente para otras prestaciones escasas.
En la región de Valparaíso, dos comunidades vecinas descubrieron que la escasez de recursos no siempre exige más inversión, sino más imaginación institucional. El Hospital Dr. Mario Sánchez de La Calera y el Municipio de La Cruz tejieron un acuerdo silencioso pero significativo: compartir lo que cada uno tenía —equipamiento, infraestructura, profesionales— para devolver la audición a quienes esperaban en listas que el sistema, solo, no podía resolver. Es una historia antigua sobre cooperación, contada con tecnología nueva.
El Hospital Dr. Mario Sánchez de La Calera tenía un problema que muchos establecimientos de baja complejidad conocen bien: pacientes que necesitaban evaluaciones audiológicas para determinar si requerían audífonos, pero sin los equipos para realizarlas. En lugar de esperar recursos propios, el hospital optó por mirar hacia sus vecinos.
A través de la Comisión de Trabajo Territorial, se articuló un acuerdo con el Municipio de La Cruz y la plataforma Hospital Digital del Ministerio de Salud. La Cruz disponía de una cámara silente y la infraestructura adecuada; La Calera contaba con un tecnólogo disponible; Hospital Digital podía aportar especialistas de forma remota. El resultado fue un flujo simple: los pacientes se evaluaban en La Cruz, con equipamiento municipal y profesional del hospital, y los especialistas revisaban los hallazgos a distancia.
Haroldo Faúndez, director del hospital, explicó la lógica con claridad: su establecimiento no podía ofrecer audiometrías, pero tampoco tenía sentido enviar a cada paciente a un centro de mayor complejidad solo para una prueba de audición. "Estamos utilizando las capacidades que existen en nuestra red para avanzar en la resolución de nuestros pacientes", señaló. Cuando la evaluación confirmaba la necesidad de audífonos, el paciente continuaba su atención en el Hospital Biprovincial Quillota Petorca.
Faúndez reconoció que este modelo responde a una realidad estructural: los hospitales comunitarios no pueden ofrecer todas las especialidades, y deben apoyarse en la red para cubrir necesidades específicas. Lo que comenzó como una solución puntual para la hipoacusia apunta ahora a convertirse en un esquema permanente, demostrando que la eficiencia no siempre exige más recursos, sino mejor coordinación de los que ya existen.
El Hospital Dr. Mario Sánchez de La Calera enfrentaba un problema común en los establecimientos de baja complejidad: pacientes en lista de espera que necesitaban evaluaciones audiológicas para determinar si requerían audífonos, pero sin los equipos para hacerlo. La solución no vino de ampliar su propio equipamiento, sino de tejer una red con sus vecinos.
A través de la Comisión de Trabajo Territorial, el hospital coordinó con el Municipio de La Cruz, la Atención Primaria de Salud local y la plataforma Hospital Digital del Ministerio de Salud para crear un flujo de trabajo que aprovechara lo que cada institución ya tenía. La Cruz disponía de una cámara silente y la infraestructura necesaria para realizar pruebas audiológicas. El Hospital de La Calera tenía un tecnólogo disponible. Hospital Digital podía proporcionar especialistas para revisar los resultados. El acuerdo fue simple pero efectivo: los pacientes se evaluarían en La Cruz, usando el equipamiento municipal y el profesional del hospital, y los especialistas revisarían los hallazgos de forma remota.
Haroldo Faúndez, director del Hospital de La Calera, explicó la lógica detrás del arreglo. Su establecimiento no contaba con los equipos necesarios para hacer audiometrías, pero tampoco tenía sentido que cada paciente viajara a un hospital más grande o especializado solo para una prueba de audición. "Nuestro hospital no cuenta con el equipamiento necesario para realizar este examen, pero la Municipalidad de La Cruz, a través de su Departamento de Salud, dispone de la infraestructura y del equipamiento", señaló. "Nosotros ponemos a disposición un profesional, que es un tecnólogo, para que los exámenes se realicen en La Cruz. De esta manera, estamos utilizando las capacidades que existen en nuestra red para avanzar en la resolución de nuestros pacientes".
Una vez que se completaba la evaluación audiológica, los resultados se incorporaban a un proceso de revisión en el que especialistas de Hospital Digital analizaban los hallazgos. Si se determinaba que el paciente necesitaba audífonos, continuaba su atención en el Hospital Biprovincial Quillota Petorca, donde estaba disponible esa prestación. El modelo evitaba desplazamientos innecesarios y reducía los tiempos de espera para pacientes que de otro modo habrían permanecido en listas no GES durante períodos más largos.
Faúndez reconoció que esta modalidad de trabajo respondía a una realidad estructural de los hospitales comunitarios y de baja complejidad: no pueden ofrecer todas las especialidades, y deben depender de otros establecimientos de la red para resolver necesidades específicas. "Los hospitales comunitarios, los hospitales de baja complejidad, no disponen de muchas especialidades. Nosotros tenemos algunas especialidades acá, pero no contamos, obviamente, con otorrino, que son especialidades más escasas. Es ahí donde recurrimos a las células de Hospital Digital, que nos proveen especialistas para este tipo de casos".
Lo que comenzó como una solución para la hipoacusia apunta hacia algo más amplio. Faúndez expresó que el hospital buscaba profundizar este tipo de integración en otras prestaciones, transformando la coordinación en red en un modelo operativo permanente. El ejercicio demostraba que la eficiencia no siempre requiere más recursos, sino mejor coordinación de los que ya existen en el territorio. Para los pacientes de La Calera y La Cruz, significaba menos tiempo esperando y menos viajes innecesarios.
Citazioni salienti
Nuestro hospital no cuenta con el equipamiento necesario para realizar este examen, pero la Municipalidad de La Cruz dispone de la infraestructura y del equipamiento. Nosotros ponemos a disposición un profesional, que es un tecnólogo, para que los exámenes se realicen en La Cruz.— Haroldo Faúndez, director del Hospital Dr. Mario Sánchez de La Calera
Los hospitales comunitarios, los hospitales de baja complejidad, no disponen de muchas especialidades. Es ahí donde recurrimos a las células de Hospital Digital, que nos proveen especialistas para este tipo de casos.— Haroldo Faúndez