Estudio revela que beber 5 tazas de café diarias reduce la grasa visceral peligrosa

La grasa visceral rodea los órganos vitales, no se ve ni se siente
Explicación de por qué este tipo de grasa es particularmente peligrosa para la salud, a diferencia de la grasa subcutánea visible.
Mark

¿Por qué importa tanto la grasa visceral si el peso total es prácticamente el mismo?

Mimi

Porque la grasa visceral es metabólicamente activa y tóxica. Rodea los órganos y libera sustancias inflamatorias directamente en el torrente sanguíneo. Puedes pesar lo mismo pero tener un riesgo de enfermedad completamente diferente según dónde esté esa grasa.

Mark

Entonces, ¿debería alguien empezar a beber cinco tazas de café al día basándose en este estudio?

Mimi

No necesariamente. Este es un estudio observacional, no una prueba de causa y efecto. Las personas que beben más café podrían tener otras características —mejor dieta, más ejercicio, metabolismo diferente— que expliquen los resultados.

Mark

¿Qué es lo que realmente está haciendo el café?

Mimi

Aún no lo sabemos. Podría ser la cafeína, podrían ser los polifenoles, o alguna combinación. Lo interesante es que el café descafeinado también mostró beneficios en otros estudios, así que hay algo más en juego.

Mark

¿Y esos resultados contradictorios sobre la testosterona en los hombres?

Mimi

Exacto. Tenían más testosterona total pero menos testosterona libre, que es la forma activa. Es un recordatorio de que los sistemas hormonales son complejos y que una métrica positiva no siempre cuenta toda la historia.

Mark

¿Qué necesitaría suceder para que esto fuera realmente concluyente?

Mimi

Un ensayo controlado aleatorio donde algunos bebieran café y otros no, durante años, con mediciones cuidadosas. Eso es costoso y difícil, pero es lo que realmente probaría si el café causa estos cambios o si simplemente está correlacionado con ellos.

  • La grasa visceral, invisible al ojo pero vinculada a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, Alzheimer y varios cánceres, resultó ser un 6% menor en quienes bebían cinco o más tazas de café al día.
  • El hallazgo desafía las métricas convencionales: los grupos comparados tenían índices de masa corporal similares, lo que sugiere que el café podría estar reorganizando la composición corporal de formas que la báscula no detecta.
  • En los hombres, los resultados son ambivalentes: más café se asoció con menos insulina y más testosterona total, pero también con niveles más bajos de testosterona libre, un dato que complica cualquier conclusión optimista.
  • Los investigadores advierten que se trata de un estudio observacional —no prueba causalidad— y que factores como la dieta, el ejercicio o el metabolismo individual podrían estar detrás de las diferencias observadas.
  • La cafeína y los polifenoles emergen como candidatos a explicar el fenómeno, y estudios previos sugieren que incluso el café descafeinado ofrece cierta protección, lo que apunta a que el misterio va más allá de la molécula más famosa de la bebida.

Desde las latitudes frías del norte de Finlandia llega una observación que invita a repensar lo que sabemos sobre una de las bebidas más antiguas y extendidas de la civilización: el café. Un estudio con más de dos mil participantes sugiere que quienes consumen cinco o más tazas diarias acumulan significativamente menos grasa visceral —esa grasa profunda que envuelve los órganos y se asocia con enfermedades graves— sin que su peso corporal total difiera de manera notable. La ciencia aún no puede afirmar que el café cause este efecto, pero la asociación abre una puerta hacia una comprensión más matizada de cómo lo que bebemos moldea, silenciosamente, la arquitectura interior del cuerpo.

Un equipo de la Universidad de Oulu, en Finlandia, publicó en el European Journal of Nutrition un estudio que siguió a 2.264 personas nacidas en 1966, clasificadas según su consumo diario de café. Los resultados mostraron que quienes bebían cinco o más tazas al día tenían un 6% menos de grasa visceral y un porcentaje de grasa corporal total del 27%, frente al 29% de quienes no consumían café. Además, este grupo registraba la mayor masa muscular del estudio.

Lo que hace especialmente llamativo el hallazgo es que estas diferencias aparecieron sin que el índice de masa corporal variara de forma significativa entre los grupos. Esto sugiere que el café podría estar alterando la composición interna del cuerpo de maneras que el peso convencional no revela. La grasa visceral —aquella que se aloja en las profundidades del abdomen rodeando los órganos vitales— es particularmente relevante porque su acumulación se ha asociado con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, Alzheimer y varios tipos de cáncer.

Luca Verroest, autor principal del trabajo y estudiante de doctorado, señaló que a pesar de que millones de personas beben café a diario, su relación con el metabolismo y las hormonas sigue siendo poco comprendida. En los hombres, los datos fueron mixtos: más café se asoció con menos insulina y más testosterona total, pero también con niveles más bajos de testosterona libre, lo que complica la lectura de los beneficios.

La advertencia central del estudio es que su diseño observacional impide establecer causalidad. Las diferencias podrían responder a la dieta, el ejercicio o características metabólicas propias de quienes eligen beber más café. Los investigadores aún no han identificado qué componentes específicos de la bebida podrían estar implicados, aunque la cafeína y los polifenoles son los candidatos más probables. Un dato adicional refuerza la intriga: un estudio de 2026 con más de 350.000 adultos encontró que el café descafeinado también reducía el riesgo de cáncer de hígado, lo que sugiere que hay algo más en la taza de lo que la ciencia aún alcanza a ver.

Un equipo de investigadores finlandeses ha encontrado una asociación sorprendente entre el consumo diario de café y la reducción de un tipo de grasa particularmente peligrosa que se acumula alrededor de los órganos internos. El estudio, publicado en la revista European Journal of Nutrition, siguió a 2.264 personas nacidas en 1966 en el norte de Finlandia, con una edad promedio de 46 años, y las clasificó según cuánto café bebían cada día, desde quienes no consumían nada hasta quienes tomaban cinco tazas o más.

Los hallazgos fueron notables por su especificidad. Quienes bebían cinco o más tazas diarias tenían aproximadamente un 6% menos de grasa visceral —esa grasa profunda que rodea los órganos— en comparación con quienes no bebían café. El porcentaje promedio de grasa corporal total en el grupo de mayor consumo fue del 27%, frente al 29% en quienes no bebían café. Además, los bebedores de café más frecuentes registraban la mayor masa muscular del estudio. Lo particularmente interesante es que estos cambios ocurrieron sin que el índice de masa corporal de los grupos fuera significativamente diferente, lo que sugiere que el café podría estar alterando la composición del cuerpo de maneras que las métricas tradicionales de peso no capturan.

La grasa visceral es distinta de la grasa subcutánea que se puede ver o sentir bajo la piel alrededor de la cintura. Se localiza en las profundidades de la cavidad abdominal, envolviendo los órganos vitales, y su presencia se ha vinculado con numerosas enfermedades graves: problemas cardiovasculares, diabetes tipo 2, enfermedad de Alzheimer, y varios tipos de cáncer incluyendo los de hígado, colon y estómago. Por eso la reducción observada en este estudio podría tener implicaciones significativas para la salud pública.

Luca Verroest, estudiante de doctorado de la Universidad de Oulu y autor principal del trabajo, señaló que aunque millones de personas beben café diariamente, la relación entre esta bebida, el metabolismo y las hormonas sigue siendo poco comprendida. El patrón observado persistió incluso después de que los investigadores ajustaran sus análisis para el índice de masa corporal y otros factores relacionados con el estilo de vida. El equipo también descubrió que un mayor consumo de café estaba asociado con niveles más bajos de un aminoácido que previamente se creía vinculado con la obesidad y la diabetes tipo 2.

En los hombres, los resultados fueron mixtos. Quienes bebían más café mostraban niveles más bajos de insulina y niveles más altos de testosterona total. Sin embargo, tenían niveles más bajos de testosterona libre, un hallazgo que complica la interpretación, ya que los niveles bajos de testosterona libre se han asociado con disminución de la libido, fatiga y pérdida de masa muscular.

Pero aquí viene la advertencia importante: este es un estudio observacional, no un ensayo controlado. Eso significa que los científicos solo pudieron identificar una relación entre los hábitos de consumo de café y ciertos indicadores de salud, no que beber más café cause directamente la pérdida de grasa. Las diferencias observadas podrían estar influenciadas por la dieta individual, el nivel de ejercicio, los patrones de sueño o características metabólicas inherentes de las personas que eligen beber más café. Los autores aún no han identificado qué componentes específicos del café podrían estar implicados en estos cambios, aunque la cafeína y los polifenoles —compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias— son candidatos probables.

Lo que sí es notable es que investigaciones previas sugieren que los beneficios del café para la salud no se limitan necesariamente a las variedades con cafeína. Un estudio de 2026 con más de 350.000 adultos encontró que quienes bebían cinco o más tazas al día tenían un 47% menos de riesgo de padecer cáncer de hígado, una asociación que se mantuvo incluso entre quienes consumían café descafeinado. Esto sugiere que hay algo más en la bebida además de la cafeína que podría estar ofreciendo protección.

Millones de personas consumen café a diario, pero la relación entre esta bebida, el metabolismo y las hormonas aún no se comprende del todo
— Luca Verroest, autor principal del estudio, Universidad de Oulu
El patrón observado persistió incluso después de ajustar para el índice de masa corporal y otros factores relacionados con el estilo de vida
— Equipo de investigación del estudio
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