España registra ligero descenso en vacunación infantil desde la pandemia, según estudio

Cinco vacunas bajan mientras sarampión y rubéola suben
España muestra un patrón mixto desde 2019, con descensos en hepatitis B, neumococo y otras, pero aumentos en sarampión y rubéola.
Mark

¿Cómo es posible que España tenga tasas de vacunación tan altas pero aún así muestre descensos?

Mimi

Los números son engañosos. El 92-97 por ciento sigue siendo muy bueno, pero cuando miras el cambio desde 2019, ves que cinco vacunas están bajando. Son descensos pequeños —menos de un punto porcentual en cada caso— pero son descensos.

Luke

¿Y eso importa? Si España sigue en el 94 por ciento de cobertura, ¿no estamos hablando de un cambio marginal?

Mimi

Sí, pero el patrón es lo que preocupa. Dieciséis países europeos muestran descensos similares. Cuando ves eso en toda la región, empiezas a preguntarte si hay algo sistémico.

Mark

¿Qué pasó en 2019-2022 que explicaría esto?

Mimi

La pandemia. Los servicios de vacunación se interrumpieron. Los recursos se desviaron a COVID-19. Algunas personas se volvieron más reticentes a las vacunas en general.

Luke

Pero el estudio no prueba eso, ¿verdad? Los autores dicen explícitamente que no analizaron las razones.

Mimi

Correcto. Es una correlación temporal, no una causalidad demostrada. Pero es lo suficientemente sugerente como para que los expertos españoles lo mencionen.

Mark

¿Cuál es la vacuna que más ha bajado en España?

Mimi

El neumococo, con un descenso de 0,62 por ciento. Pero incluso eso es pequeño en términos absolutos.

Luke

¿Y las que suben?

Mimi

Sarampión y rubéola, ambas con aumentos de 0,27 por ciento. Eso es interesante porque sugiere que no todo está bajando uniformemente.

Mark

¿Qué debería pasar ahora?

Mimi

Vigilancia. España necesita asegurarse de que estas coberturas no caigan más y que vuelvan a superar el 95 por ciento, que es el estándar ideal.

  • Un análisis de 45 años de datos vacunales en la UE detecta que 16 países, incluida España, han perdido terreno en cobertura infantil desde el inicio de la pandemia.
  • Cinco vacunas clave —hepatitis B, haemophilus, neumococo, poliomielitis y difteria-tétanos-tos ferina— muestran descensos en España, aunque por ahora son leves y no superan el 0,62 por ciento.
  • La pandemia de COVID-19 actuó como disruptor: la priorización de la vacunación contra el virus y el aumento de reticencias vacunales dejaron huecos en los calendarios infantiles sistemáticos.
  • Sarampión y rubéola nadan a contracorriente, con coberturas que siguen creciendo y alcanzan el 97 por ciento en 2024, lo que muestra que el retroceso no es uniforme.
  • Los expertos señalan que el verdadero desafío no es el presente, sino evitar que tendencias leves se consoliden: recuperar y sostener coberturas por encima del 95 por ciento es ahora la prioridad.

España, referente europeo en salud pública, enfrenta una señal de alerta silenciosa: un estudio internacional publicado en The Lancet revela que cinco de las siete vacunas infantiles principales han registrado leves descensos desde 2019, coincidiendo con los años de la pandemia de COVID-19. Aunque las coberturas absolutas siguen entre las más altas de la Unión Europea —entre el 92 y el 97 por ciento—, los expertos advierten que mantener la inmunidad colectiva exige superar el umbral del 95 por ciento, y que la vigilancia no puede relajarse cuando la historia reciente ha demostrado cuán frágiles pueden ser los sistemas de salud bajo presión.

España es uno de los países con mayor cobertura vacunal infantil de la Unión Europea, con tasas que en 2024 oscilan entre el 92 y el 97 por ciento según la vacuna. Sin embargo, un estudio publicado en The Lancet Regional Health–Europe, elaborado por investigadores italianos a partir de datos de la OMS y UNICEF entre 1980 y 2024, ha identificado un patrón que merece atención: desde 2019, cinco de las siete vacunas infantiles principales han experimentado descensos leves en España.

Las vacunas afectadas son hepatitis B, haemophilus influenzae tipo b, neumococo, poliomielitis y difteria-tétanos-tos ferina, con caídas que van desde el 0,11 hasta el 0,62 por ciento. En sentido contrario, las vacunas contra sarampión y rubéola han seguido creciendo, con aumentos del 0,27 por ciento en ambos casos. España ocupa una posición intermedia en el contexto europeo: países como Bulgaria, Chipre o Rumanía registraron descensos en las siete vacunas analizadas, mientras que Francia e Italia presentan un panorama más equilibrado.

Los investigadores sitúan el origen de estas caídas entre 2019 y 2022, período que coincide directamente con la pandemia de COVID-19. Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología, apunta a dos factores: la priorización de la vacunación contra el coronavirus, que desplazó recursos y atención, y un posible aumento posterior de reticencias vacunales en algunos sectores de la población.

Luigi Russo, uno de los autores del estudio, subraya que España mantiene buenas coberturas en el primer año de vida y figura entre los ocho países de la UE con una tendencia positiva a largo plazo en los siete antígenos evaluados. Aun así, el umbral considerado ideal —el 95 por ciento— no se alcanza en varias vacunas, lo que convierte la vigilancia y la recuperación de coberturas en el principal reto sanitario de los próximos años.

España mantiene algunas de las mejores tasas de vacunación infantil de toda la Unión Europea, con coberturas que oscilan entre el 92 y el 97 por ciento dependiendo de la vacuna. Pero un análisis internacional publicado esta semana en The Lancet Regional Health–Europe ha identificado un patrón inquietante: desde 2019, cinco de las siete vacunas infantiles principales han experimentado descensos leves en la población española. El estudio, realizado por investigadores afiliados a centros italianos, examinó datos de vacunación en los 27 países de la Unión Europea durante un período de 45 años, desde 1980 hasta 2024, utilizando información de la Organización Mundial de la Salud y UNICEF.

Las siete vacunas analizadas fueron sarampión, rubéola, difteria-tétanos-tos ferina, hepatitis B, haemophilus influenzae tipo b, poliomielitis y neumococo. Cuando los investigadores enfocaron su atención en los años más recientes —de 2019 a 2024— encontraron que 16 países de la UE registraron caídas en las tasas de vacunación para siete o más de estas vacunas. Algunos países como Bulgaria, Chipre, Irlanda, Holanda, Rumanía y Suecia mostraron descensos en las siete vacunas estudiadas durante este período. España y Alemania ocupan una posición intermedia, con disminuciones en cinco de las siete vacunas, mientras que Francia e Italia presentan un cuadro más mixto, con aumentos en cuatro vacunas y descensos en tres.

La mayoría de estos descensos comenzaron entre 2019 y 2022, un período que coincide directamente con la pandemia de COVID-19. En España específicamente, los cinco antígenos que han mostrado caídas son la hepatitis B (descenso de 0,20 por ciento), haemophilus influenzae tipo b (0,11 por ciento), neumococo (0,62 por ciento), poliomielitis (0,20 por ciento) y difteria-tétanos-tos ferina (0,17 por ciento). En contraste, las vacunas contra sarampión y rubéola han continuado creciendo ligeramente, con aumentos de 0,27 por ciento en ambos casos desde 2019.

A pesar de estas tendencias recientes, los números absolutos de cobertura en España siguen siendo sólidos. En 2024, la primera dosis de sarampión y rubéola alcanzó el 97 por ciento de cobertura. Las terceras dosis de difteria-tétanos-tos ferina, hepatitis B, haemophilus influenzae tipo b y poliomielitis llegaron al 94 por ciento de los niños en el primer año de vida, mientras que la tercera dosis de neumococo alcanzó el 92 por ciento. Los investigadores señalan que la cobertura ideal de vacunación infantil debe estar por encima del 95 por ciento.

Luigi Russo, uno de los autores del estudio e investigador en la Universidad del Sagrado Corazón en Roma, observó que España mantiene buenas coberturas vacunales en el primer año de vida de los niños, independientemente de las tendencias recientes. Russo también señaló que España se sitúa entre los ocho países de la UE que han logrado un cambio porcentual anual medio positivo a largo plazo en los siete antígenos evaluados, aunque el período más reciente muestra una ralentización o ligero descenso en cinco de ellos.

Los investigadores sugieren que la coincidencia temporal de estos descensos con la pandemia de COVID-19 apunta a que el virus pudo haber interrumpido los servicios de vacunación sistemática. Sin embargo, advierten que su estudio no fue diseñado para analizar las razones subyacentes de estos resultados. Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología, ofrece una perspectiva complementaria: el período final del estudio coincide con la pandemia, cuando en general se observó un pequeño descenso en las coberturas de vacunas, en parte debido a la priorización de la vacunación contra COVID-19 y, posteriormente, a un posible aumento de reticencias vacunales en algunos casos. El desafío ahora es restaurar y mantener las coberturas por encima del umbral ideal del 95 por ciento.

España refleja, independientemente de las tendencias, unas buenas coberturas vacunales en el primer año de vida de los niños
— Luigi Russo, investigador en la Universidad del Sagrado Corazón en Roma
La etapa final del estudio coincide con la pandemia, período en el que se observó un pequeño descenso de coberturas en parte debido a la priorización de la vacunación covid-19 y, posteriormente, por un posible aumento de reticencias vacunales
— Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología
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