El cambio de nombre de ovario poliquístico a síndrome ovárico metabólico poliendocrino refleja que es un trastorno endocrino complejo, no solo ginecológico. Los síntomas incluyen reglas irregulares, acné, exceso de vello, caída de cabello, dificultad para perder peso y problemas de fertilidad, lo que complica su identificación.
Endocrina alerta sobre infradiagnóstico del síndrome ovárico metabólico poliendocrino
Hay que ir a buscarlo, porque si no lo sospechas no lo diagnosticas
¿Por qué un cambio de nombre importa tanto si es el mismo problema?
Porque el nombre que usamos determina cómo pensamos sobre algo. Ovario poliquístico suena a un problema de los ovarios. Síndrome ovárico metabólico poliendocrino te obliga a reconocer que es hormonal, endocrino, sistémico. Los médicos buscan lo que creen que existe.
Pero si los síntomas son tan variados, ¿cómo una mujer sabe que tiene esto y no solo acné o estrés?
Exactamente ese es el problema. Una mujer ve a un dermatólogo por acné, a otro médico por ciclos irregulares, a otro por infertilidad. Nadie conecta los puntos. Por eso Cadenas insiste en que hay que sospecharlo, hay que buscarlo activamente.
¿Y si una mujer tiene solo algunos síntomas, no todos?
Hay casos silenciosos. Por eso los antecedentes familiares importan, por qué la edad de la primera menstruación importa. Son pistas que ayudan a los médicos a sospechar incluso cuando el cuadro no es textbook.
¿Entonces el tratamiento es solo dieta y ejercicio?
Es la base, pero no es todo. Hay anticonceptivos, hay nuevas opciones terapéuticas. Pero sin los hábitos de vida, nada funciona bien. El ejercicio de fuerza específicamente reduce la resistencia a la insulina, que es el motor del problema.
¿Por qué Cadenas advierte contra buscar respuestas en redes sociales?
Porque hay mucho ruido, mucha desinformación, y porque cada mujer es diferente. Lo que funcionó para una puede no funcionar para otra. Necesitas un médico que entienda tu perfil específico, no un protocolo de TikTok.
¿Cuál es el riesgo real si sigue sin diagnosticarse?
Infertilidad, complicaciones metabólicas a largo plazo, problemas de salud mental por los síntomas no tratados. Una mujer vive años sintiéndose mal sin saber por qué. Eso tiene un costo.
El Pulso
- Afecta a una de cada ocho mujeres en el mundo
- Fue renombrado en 2026 de ovario poliquístico a síndrome ovárico metabólico poliendocrino
- Los síntomas incluyen ciclos irregulares, acné, vello excesivo, caída de cabello, resistencia al peso y problemas de fertilidad
- El tratamiento se basa en dieta mediterránea y ejercicio de fuerza, sin cura definitiva
El cambio de nombre de ovario poliquístico a síndrome ovárico metabólico poliendocrino refleja que es un trastorno endocrino complejo, no solo ginecológico. Los síntomas incluyen reglas irregulares, acné, exceso de vello, caída de cabello, dificultad para perder peso y problemas de fertilidad, lo que complica su identificación.
Especialista advierte que el síndrome ovárico metabólico poliendocrino, que afecta a una de cada ocho mujeres, está siendo infradiagnosticado debido a confusión sobre su naturaleza y síntomas variados.
Aída Cadenas, endocrinóloga del Hospital Quirónsalud Bizkaia, ha levantado la voz sobre un problema que afecta a millones de mujeres sin que muchas de ellas lo sepan: el síndrome ovárico metabólico poliendocrino está siendo pasado por alto con demasiada frecuencia en las consultas médicas. La condición, que impacta a una de cada ocho mujeres en el mundo, ha sido renombrada recientemente por consenso internacional para reflejar su verdadera naturaleza: no es simplemente un problema ginecológico, sino una alteración compleja que involucra el sistema endocrino y el metabolismo en su totalidad.
Durante años, esta enfermedad fue conocida como ovario poliquístico, un nombre que, según explica Cadenas, generaba confusión fundamental. "Realmente no existen quistes en el ovario, sino folículos inmaduros que en una ecografía pueden recordar a un quiste sin serlo", aclara. Ese error terminológico no era trivial: llevaba a médicos y pacientes a pensar en un problema ovárico cuando en realidad se trataba de algo mucho más amplio, una disfunción que toca múltiples sistemas del cuerpo.
Los síntomas son variados y a menudo dispersos, lo que complica enormemente su identificación. Una mujer con esta condición puede experimentar ciclos menstruales irregulares, acné persistente, vello excesivo en zonas atípicas, caída de cabello con patrón masculino, resistencia al peso que no cede con dieta, acumulación de grasa en el abdomen, hambre voraz, fatiga constante o dificultades para concebir. Cuando estos síntomas aparecen de forma fragmentada en diferentes pacientes, es fácil que cada uno sea tratado de manera aislada, sin que nadie vea el cuadro completo. "Hay que ir a buscarlo, porque si no lo sospechas no lo diagnosticas", advierte Cadenas, señalando que el cambio de nombre debe servir para mejorar cómo se aborda esta enfermedad, requiriendo un trabajo conjunto entre endocrinólogos, ginecólogos, médicos de atención primaria, y según cada caso, nutricionistas, dermatólogos o especialistas en salud mental.
En el corazón del síndrome está una alteración del ciclo menstrual combinada con resistencia a la insulina. El cuerpo necesita producir más insulina para mantener el equilibrio, lo que desencadena un efecto dominó de alteraciones metabólicas y hormonales, incluyendo un aumento de andrógenos, las hormonas típicamente más elevadas en hombres. "Para todos estos síntomas hay una explicación bioquímica, hormonal, que antes no se tenía en cuenta. Hay que desenredar esa madeja, diagnosticar y llegar al fondo de la cuestión", subraya la especialista.
El diagnóstico requiere un enfoque cuidadoso: revisar la historia clínica, realizar una exploración física y solicitar pruebas analíticas específicas que evalúen alteraciones hormonales, exceso de andrógenos y resistencia a la insulina. Cadenas señala que existen casos más silenciosos donde no aparecen todos los síntomas clásicos, pero ciertos antecedentes pueden servir como pistas: historia familiar de diabetes, menstruación temprana en la adolescencia o diabetes gestacional previa.
No existe cura definitiva para esta condición, pero el tratamiento puede ser efectivo cuando se personaliza. El manejo depende de la edad de la paciente, su deseo de tener hijos y su perfil metabólico particular. Sin embargo, existe una base común: mejorar los hábitos de vida. "La base siempre es la misma: unos buenos hábitos, tanto de nutrición, apostando por la dieta mediterránea, como practicar ejercicio de fuerza, porque es el que ha demostrado que disminuye la resistencia a la insulina", explica Cadenas. En algunos casos, los anticonceptivos con efecto antiandrogénico pueden ayudar a controlar síntomas relacionados con el exceso de hormona masculina. Para quienes desean embarazarse, el enfoque cambia hacia la regulación de la ovulación y la mejora del entorno hormonal. En años recientes han surgido nuevas opciones terapéuticas para ciertos perfiles de pacientes, siempre bajo supervisión médica.
Cadenas hace un llamado directo a las mujeres que reconocen estos síntomas: consulten con profesionales sanitarios en lugar de buscar respuestas únicamente en internet y redes sociales. "Podemos ayudarles, sin duda", afirma, reconociendo que el primer paso hacia el cambio es que el síndrome sea reconocido, nombrado correctamente y buscado activamente en las consultas médicas.
Citas Notables
Realmente no existen quistes en el ovario, sino folículos inmaduros que en una ecografía pueden recordar a un quiste sin serlo— Dra. Aída Cadenas, endocrinóloga
Para todos estos síntomas hay una explicación bioquímica, hormonal, que antes no se tenía en cuenta. Hay que desenredar esa madeja, diagnosticar y llegar al fondo de la cuestión— Dra. Aída Cadenas