El Supremo bloquea el intento de Trump de controlar el voto por correo

Generar confusión y dudas sobre el proceso electoral para poder decir que se ha producido un fraude
La estrategia republicana va más allá del voto por correo, buscando sembrar desconfianza en las elecciones de noviembre.
Mark

¿Por qué el Supremo bloqueó esto tan rápidamente, sin argumentación extensa?

Mimi

Porque era un caso de emergencia. Los estados ya estaban enviando papeletas. Si permitían la orden, habría caos logístico a semanas de las elecciones. El tribunal necesitaba actuar rápido.

Luke

Pero espera. Kavanaugh dijo que Trump tiene "al menos una perspectiva razonable" de éxito. ¿Eso significa que podría ganar después de las elecciones?

Mimi

Exacto. Kavanaugh bloqueó la orden por el momento, pero su lenguaje deja abierta la puerta. Sugiere que el conflicto legal podría continuar después de noviembre.

Mark

¿Y los votos en contra de Alito y Thomas? ¿Qué decían?

Mimi

Culpaban a los demandantes de presentar las demandas tarde. Argumentaban que los estados demócratas y los tribunales inferiores eran responsables de la demora.

Luke

Pero eso es un poco circular, ¿no? Trump firmó la orden en marzo. Los demandantes respondieron. ¿Cuánto tiempo debería haber pasado?

Mimi

Buena pregunta. El artículo no especifica cuándo exactamente presentaron las demandas. Solo dice que los tribunales inferiores las bloquearon múltiples veces.

Mark

¿Qué significa esto para las elecciones de noviembre?

Mimi

Significa que aproximadamente un tercio de los votantes puede seguir usando el correo. Algunos estados ya habían comenzado a enviar papeletas cuando se emitió el fallo.

Luke

Pero el artículo menciona otras medidas: mapas electorales manipulados, la ley SAVE America, despidos en la comisión bipartidista. ¿Cuál es el patrón aquí?

Mimi

Generar confusión sobre la integridad electoral. Si los republicanos pierden, pueden alegar fraude generalizado. Es lo que Trump ha hecho desde 2016.

Mark

¿Y el fraude electoral real? ¿Cuánto hay?

Luke

Menos del 1% de los votos, según datos oficiales. Eso es lo que hace esto tan notable: están construyendo una narrativa de fraude masivo sobre un problema que es estadísticamente insignificante.

  • Con papeletas ya en camino a los hogares de millones de ciudadanos, Trump intentó en el último momento imponer un filtro federal que habría dejado a muchos votantes sin recibir su voto por correo.
  • La orden ejecutiva, firmada en marzo, habría obligado a los estados a ceder listas de votantes al Departamento de Seguridad Nacional, creando un sistema paralelo que los tribunales inferiores bloquearon en repetidas ocasiones por inconstitucional y logísticamente caótico.
  • El Supremo, con mayoría conservadora, emitió un fallo de emergencia sin argumentación extensa, con solo Alito y Thomas disintiendo, lo que revela una fractura significativa incluso dentro del bloque ideológico afín a Trump.
  • El juez Kavanaugh, designado por el propio Trump, se alineó con la mayoría al considerar que implementar la medida tan cerca de los comicios sería 'arbitrario y caprichoso', aunque dejó abierta la posibilidad de retomar el debate legal tras las elecciones.
  • Grupos de derechos civiles y 23 estados celebraron el fallo, pero advierten que este es solo un frente de una estrategia más amplia que incluye mapas electorales manipulados, leyes de registro más restrictivas y el desmantelamiento de organismos bipartidistas de supervisión electoral.

A menos de dos meses de las elecciones legislativas estadounidenses, el Tribunal Supremo ha interpuesto su autoridad entre el poder ejecutivo y el derecho al sufragio, bloqueando una orden de Trump que pretendía federalizar el voto por correo bajo el argumento del fraude electoral. La Constitución, que reserva a los estados la administración de sus comicios, fue el ancla de un fallo que protege a los aproximadamente cien millones de ciudadanos que dependen del correo para ejercer su voto. La decisión no cierra el debate, sino que lo aplaza: el juez Kavanaugh dejó abierta la puerta a que el conflicto se reanude una vez concluidas las elecciones de noviembre.

A menos de dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato, el Tribunal Supremo de Estados Unidos bloqueó de urgencia la orden ejecutiva con la que Trump buscaba federalizar el voto por correo. El fallo llegó en un momento crítico: varios estados ya distribuían papeletas a sus ciudadanos, y la sentencia garantizó que pudieran continuar haciéndolo bajo los procedimientos vigentes desde hace décadas. Aproximadamente un tercio de los estadounidenses vota por correo.

La orden, firmada en marzo, habría obligado a los estados a enviar listas de votantes elegibles al Departamento de Seguridad Nacional para cotejarlas con registros federales. Solo quienes aparecieran en ambas listas recibirían su papeleta. Trump justificó la medida alegando fraude electoral generalizado, aunque los datos oficiales sitúan ese fraude en menos del 1% de los votos. Los tribunales inferiores la bloquearon en múltiples ocasiones por razones constitucionales y logísticas, hasta que el caso llegó al Supremo.

Los nueve magistrados fallaron sin argumentación extensa, como es habitual en casos de emergencia. Solo Alito y Thomas votaron en contra. El juez Kavanaugh, designado por Trump, se sumó a la mayoría —incluidas las tres juezas progresistas— argumentando que aplicar la medida tan cerca de los comicios sería 'arbitrario y caprichoso', aunque insinuó que el debate legal podría reabrirse tras las elecciones de noviembre.

La demanda fue impulsada por organizaciones de derechos civiles, 23 estados y el Distrito de Columbia. La ACLU subrayó que la Constitución no autoriza al presidente a dirigir las elecciones ni al Servicio Postal a decidir qué voto cuenta. El senador Chuck Schumer calificó el fallo como uno de los más importantes para proteger el sufragio.

Sin embargo, el bloqueo judicial es solo una pieza de un tablero más amplio. Los republicanos han aprobado mapas electorales manipulados en varios estados, impulsan la ley SAVE America —que exigiría pasaporte para registrarse a votar, documento que solo posee la mitad de la población— y Trump disolvió en julio la comisión bipartidista que asistía a los estados en la gestión electoral. El patrón es el mismo que ha seguido desde 2016: sembrar dudas sobre el proceso para poder invocar fraude si los resultados no le son favorables.

A menos de dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha frenado un esfuerzo de última hora del presidente Donald Trump para tomar el control federal del voto por correo. El fallo de emergencia, emitido el lunes, llega en un momento crítico: algunos estados ya estaban distribuyendo papeletas a los ciudadanos, y la sentencia garantiza que podrán continuar haciéndolo bajo los mismos procedimientos que han regido durante décadas. La decisión tiene peso real porque aproximadamente un tercio de los estadounidenses dependen del correo para emitir su voto.

En marzo, Trump firmó una orden ejecutiva que intentaba federalizar el voto por correo, argumentando la existencia de un fraude electoral generalizado. Sin embargo, los datos oficiales muestran que el fraude representa menos del 1% de los votos totales. El decreto habría obligado a los estados a enviar listas de ciudadanos elegibles al Departamento de Seguridad Nacional, donde serían comparadas con registros federales. Solo los votantes que aparecieran en ambas listas recibirían sus papeletas a través del Servicio Postal. La Constitución otorga a los estados, no al gobierno federal, la autoridad para administrar las elecciones.

Los tribunales inferiores bloquearon la orden en múltiples ocasiones, citando tanto preocupaciones constitucionales como los caos logísticos que generaría en un año electoral. La Casa Blanca apeló repetidamente hasta llegar al Tribunal Supremo. Los nueve jueces, con mayoría conservadora, emitieron su fallo sin argumentación extensa, como es habitual en casos de emergencia, aunque con dos votos en contra: los del juez Samuel Alito y Clarence Thomas.

El tribunal concluyó que es poco probable que el gobierno tenga éxito en su impugnación y que los factores de equidad no justificaban suspender la medida cautelar dictada por el tribunal de distrito. El juez Brett Kavanaugh, designado por Trump en 2018, se alineó con la mayoría, incluidas las tres juezas progresistas. Aunque señaló que la administración Trump tiene "al menos una perspectiva razonable" de éxito, optó por bloquear la orden ejecutiva porque implementarla tan cerca de las elecciones sería "arbitrario y caprichoso". Su razonamiento sugiere que el conflicto legal podría reanudarse después de las elecciones de noviembre.

Alito y Thomas argumentaron en su voto discrepante que los estados demandantes, una coalición de estados demócratas, presentaron sus demandas demasiado tarde, lo que obligó al Supremo a pronunciarse tan cerca de los comicios. Culparon a los demandantes y a los tribunales inferiores de ser responsables de la demora. La decisión fue celebrada por grupos de derechos civiles y congresistas demócratas. El senador Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado, la calificó como "uno de los más importantes" fallos para proteger el derecho al voto, afirmando que el plan de Trump era "claramente inconstitucional".

La demanda fue presentada por organizaciones defensoras del derecho al voto, junto con 23 estados y el Distrito de Columbia, que argumentaban que el plan de Trump era inconstitucional y suponía una amenaza existencial para el proceso democrático. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, que representó a estas organizaciones, recordó que según la Constitución, el presidente no dirige las elecciones, el Servicio Postal no decide qué papeleta cuenta, y serán los votantes, no la Casa Blanca, quienes decidan el resultado de noviembre.

Pero este fallo es solo una pieza de una estrategia más amplia. Los republicanos han aprobado mapas electorales manipulados en múltiples estados para ganar más representación en la Cámara Baja. En el Senado, buscan aprobar la ley SAVE America, que obligaría a presentar pruebas más estrictas de ciudadanía para registrarse a votar, incluyendo pasaporte, del que solo dispone la mitad de la población. Además, Trump despidió en julio a los últimos tres miembros de una comisión bipartidista que asiste a los estados a garantizar el correcto funcionamiento de las elecciones. Todas estas políticas persiguen un objetivo común: generar confusión y dudas sobre el proceso electoral para poder alegar fraude generalizado si los republicanos pierden el control del Senado y la Cámara en noviembre. Es la misma estrategia que Trump ha seguido en cada contienda electoral desde su primera victoria en 2016.

Es poco probable que el Gobierno tenga éxito en cuanto al fondo de su impugnación de la medida cautelar preliminar dictada por el tribunal de distrito
— Tribunal Supremo de Estados Unidos
El plan de Trump para dificultar el voto era claramente inconstitucional. El Tribunal Supremo no tenía más remedio que tomar la decisión correcta
— Senador Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata
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