En el umbral de unas elecciones de medio término que ya han comenzado, el Tribunal Supremo de Estados Unidos negó al presidente Trump la posibilidad de alterar las reglas del voto por correo, un mecanismo que utilizan casi un tercio de los ciudadanos del país. La decisión, respaldada por una mayoría que incluye a magistrados conservadores, no cierra el debate constitucional de fondo, pero sí reconoce que la democracia no puede detenerse para esperar reformas de última hora. Es, en su esencia, un recordatorio de que las instituciones electorales tienen un ritmo propio que ningún poder puede int
Supremo de EE.UU. rechaza restricciones de Trump al voto por correo
Los funcionarios electorales carecen de tiempo para implementar cambios antes de las elecciones
¿Por qué Trump quería restringir el voto por correo justo ahora, a semanas de las elecciones?
Porque casi un tercio del país vota por correo, y él cree que eso lo perjudica. Pero la corte dijo que no hay tiempo para cambiar las reglas en medio de una elección.
¿Sabemos realmente cuál es el efecto del voto por correo en los resultados? ¿O es una creencia que Trump tiene?
Eso es lo que él afirma, pero la corte no entró en ese debate. Solo dijo que no hay tiempo.
¿Qué significa que Kavanaugh dijera que el plan "podría ser legal a largo plazo"?
Que la corte podría permitir restricciones al voto por correo en el futuro, si se implementan con tiempo suficiente.
Entonces esto no es una victoria permanente para los defensores del voto por correo. Es solo un aplazamiento.
Exacto. La puerta sigue abierta para que Trump o alguien más intente esto de nuevo después de las elecciones.
¿Cuántos magistrados votaron en contra de Trump?
Solo dos de los nueve. Incluso la corte conservadora lo rechazó.
Pero esos dos votos disidentes importan. Muestran que hay apoyo para la idea de restringir el voto por correo.
Sí, y eso es lo que preocupa a los defensores del acceso al voto.
Der Puls
- Con la votación ya en marcha, Trump intentó que la Corte Suprema revocara una orden judicial que bloqueaba sus nuevas restricciones al voto por correo, creando una crisis de última hora sobre las reglas del juego electoral.
- La magnitud de lo que estaba en disputa era considerable: casi un tercio de los estadounidenses emite su voto por correo, lo que convierte cualquier cambio en esta modalidad en una decisión con impacto directo sobre millones de electores.
- La corte, de mayoría conservadora, rechazó la solicitud presidencial con solo dos votos disidentes, señalando que el argumento de Trump no encontró eco ni siquiera entre sus aliados ideológicos en el tribunal.
- El magistrado Kavanaugh abrió una puerta entreabierta al señalar que el plan podría ser legalmente válido a largo plazo, pero subrayó que los funcionarios electorales carecían del tiempo necesario para implementarlo de forma razonable antes de los comicios.
- Los estados quedan libres para continuar operando bajo sus procedimientos habituales, y los votantes que dependen del correo para ejercer su derecho podrán hacerlo sin interrupciones.
En el umbral de unas elecciones de medio término que ya han comenzado, el Tribunal Supremo de Estados Unidos negó al presidente Trump la posibilidad de alterar las reglas del voto por correo, un mecanismo que utilizan casi un tercio de los ciudadanos del país. La decisión, respaldada por una mayoría que incluye a magistrados conservadores, no cierra el debate constitucional de fondo, pero sí reconoce que la democracia no puede detenerse para esperar reformas de última hora. Es, en su esencia, un recordatorio de que las instituciones electorales tienen un ritmo propio que ningún poder puede interrumpir impunemente.
El lunes 14 de septiembre, la Corte Suprema de Estados Unidos bloqueó el intento del presidente Trump de imponer nuevas restricciones al voto por correo antes de las elecciones legislativas de noviembre. Los magistrados permitieron que los estados siguieran utilizando los mismos procedimientos electorales que han empleado durante años, poniendo fin a una serie de acciones legales de última hora impulsadas por el presidente.
Lo que estaba en juego no era un detalle menor: casi un tercio de los estadounidenses vota por correo, y la decisión afecta directamente a millones de electores. Trump había pedido a la corte que revocara una orden de un tribunal inferior que bloqueaba sus restricciones, pero la solicitud fue rechazada. De los nueve magistrados del panel, dominado por conservadores, solo dos expresaron su desacuerdo, lo que revela que el argumento presidencial no logró convencer ni a sus propios aliados ideológicos.
El magistrado Brett Kavanaugh acompañó la decisión mayoritaria con una opinión que reconocía cierta validez potencial al plan de Trump en el largo plazo, pero señalaba un obstáculo insalvable: los funcionarios electorales no tenían tiempo suficiente para implementar un cambio tan significativo antes de que se celebraran los comicios. Era una distinción entre lo constitucionalmente posible y lo prácticamente viable.
Para los votantes que dependen del correo por razones de salud, distancia o preferencia personal, la decisión garantiza que podrán ejercer su derecho sin cambios de última hora. Para Trump, representa un nuevo tropiezo judicial en su intento de remodelar las reglas electorales antes de unas elecciones que se perfilan como decisivas.
El lunes 14 de septiembre, la Corte Suprema de Estados Unidos cerró la puerta a un nuevo intento del presidente Donald Trump de transformar cómo vota el país. En una decisión que rechazaba sus esfuerzos por restringir el voto por correo antes de las elecciones legislativas de medio término de noviembre, los magistrados permitieron que los estados continuaran usando los mismos procedimientos que han empleado durante años para enviar y recibir papeletas electorales.
La medida representa otro tropiezo judicial para Trump en el camino hacia unos comicios que se perfilan como decisivos. Ya hay votación en marcha en las elecciones de medio mandato, y la decisión de la corte pone fin a una serie de acciones legales de última hora que el presidente había impulsado. Lo que estaba en juego no era un asunto marginal: casi un tercio de los estadounidenses vota por correo, lo que significa que la decisión afecta directamente a millones de electores.
Trump había solicitado que la corte revocara una orden de un tribunal inferior que bloqueaba su intento de imponer nuevas restricciones al voto por correo. La corte rechazó esa solicitud. De los nueve magistrados que integran el panel, dominado por conservadores, solo dos expresaron su desacuerdo con la decisión mayoritaria. Eso significa que incluso en una corte donde los magistrados conservadores tienen mayoría, el argumento de Trump no logró prosperar.
El juez Brett Kavanaugh, uno de los magistrados conservadores, escribió una opinión que acompañaba la decisión mayoritaria. En ella reconocía que el plan de Trump podría tener validez legal en el largo plazo, pero señalaba un obstáculo práctico insalvable: los funcionarios electorales estatales y locales simplemente no tenían suficiente tiempo para implementar razonablemente una norma tan significativa antes de que se llevaran a cabo las elecciones. Era una forma de decir que, aunque la idea podría ser constitucional en teoría, la realidad electoral no permitía ponerla en práctica ahora.
La decisión deja a los estados libres para continuar con sus operaciones electorales tal como las han conocido. Los procedimientos para enviar boletas por correo, recibirlas y procesarlas seguirán funcionando bajo las reglas existentes. Para millones de votantes que dependen del voto por correo, ya sea por razones de salud, distancia o preferencia personal, la decisión significa que podrán ejercer su derecho al voto de la manera que han elegido. Para Trump, significa que su esfuerzo por cambiar las reglas electorales en su favor, al menos en esta ocasión y en este momento, ha sido detenido por los tribunales.
Bemerkenswerte Zitate
Los funcionarios electorales estatales y locales no cuentan con tiempo suficiente para implementar razonablemente la norma antes de las elecciones— Juez Brett Kavanaugh