El fracaso de la Clarity Act frena la regulación integral de criptomonedas en EEUU

Sin claridad regulatoria, la industria sigue esperando
El rechazo de la Clarity Act deja a plataformas, bancos y fondos sin certeza legal sobre cómo operar en criptomonedas.
Mark

¿Por qué importa tanto que el Senado rechazara esta ley? ¿No pueden las agencias regulatorias simplemente hacer su trabajo?

Mimi

Pueden, pero de forma fragmentada. Imagina que quieres abrir un exchange de criptomonedas. Sin una ley clara, tienes que preguntarle a abogados si necesitas permiso de la SEC, de la CFTC, o de ambas. Eso cuesta dinero y tiempo. Una ley federal habría respondido esa pregunta de una vez por todas.

Luke

Pero aquí hay algo importante: la SEC ya está aprobando cosas por su cuenta. Acaba de permitir acciones tokenizadas. Así que la regulación está avanzando, solo que de forma desordenada.

Mark

¿Entonces el rechazo de la ley es realmente un problema si las agencias siguen adelante?

Mimi

Sí, porque lo que una agencia hace, la siguiente administración puede deshacer. Sin una ley, no hay estabilidad. El capital institucional que espera certeza sigue esperando.

Luke

Y hay que mencionar que los demócratas bloquearon esto principalmente por Trump. No es un desacuerdo técnico puro; es política.

Mark

¿Qué pasa con Europa? ¿Nos está dejando atrás?

Mimi

Europa ya tiene MiCA. Una empresa puede obtener una licencia y operar en treinta países. Eso es una ventaja real ahora mismo.

Luke

Aunque hay que ser honesto: Europa está regulando, pero aún no sabemos si esa regulación atraerá realmente capital e innovación o si solo será burocracia.

Mark

¿Cuándo sabremos si la Clarity Act vuelve a votarse?

Mimi

Las elecciones de noviembre son el punto de quiebre. Si los demócratas ganan, negociarán una versión más estricta. Si los republicanos mantienen el control, habrá otro intento en 2027.

Luke

Y eso es especulación. Lo que sabemos es que ahora mismo, en septiembre de 2026, no hay ley, y eso afecta a cualquiera que quiera construir algo en criptomonedas en Estados Unidos.

  • El Senado rechazó la Clarity Act: 50 votos demócratas en contra, 49 republicanos a favor
  • La ley habría definido qué regula la SEC y qué la CFTC, resolviendo ambigüedad de más de una década
  • Los demócratas bloquearon por conflictos de interés de Trump y salvaguardas insuficientes
  • Europa ya tiene 343 entidades autorizadas bajo MiCA; Estados Unidos sigue sin regulación federal integral
  • Las elecciones del 3 de noviembre determinarán si hay nuevo intento legislativo en 2027

La Clarity Act buscaba establecer un marco legal claro sobre qué activos regulan la SEC y cuáles la CFTC, resolviendo años de ambigüedad regulatoria en EEUU. Los demócratas bloquearon la ley por conflictos de interés de Trump y su familia, insuficientes salvaguardas contra finanzas ilícitas y desacuerdos sobre recompensas de stablecoin.

El Senado estadounidense rechazó la Clarity Act, legislación integral para criptomonedas, con 50 votos demócratas en contra y 49 republicanos a favor. El bloqueo mantiene la inseguridad jurídica y retrasa la claridad regulatoria que el sector demanda.

El martes pasado, el Senado estadounidense votó sobre la Clarity Act, una propuesta legislativa que habría establecido por primera vez un marco regulatorio integral para las criptomonedas en el país. La ley no prosperó. Los demócratas votaron en bloque en contra, sumando 50 votos negativos, mientras que los republicanos la respaldaron con 49 votos a favor. Tres días después, en un giro que subraya la fragmentación regulatoria actual, la SEC aprobó la negociación de acciones tokenizadas en Wall Street, avanzando por vía administrativa lo que el Congreso no pudo resolver legislativamente.

La Clarity Act tenía un objetivo específico y de largo alcance: trazar una línea clara entre las responsabilidades de dos agencias federales que llevan años pisándose los talones. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) supervisa los mercados de valores. La Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) controla los derivados y las materias primas. Durante más de una década, nadie sabía con certeza cuál de las dos debería regular cada tipo de criptoactivo y cada operación. La ley habría resuelto esa ambigüedad y, sobre esa base, habría establecido reglas concretas para las plataformas de intercambio: requisitos de registro, normas sobre cómo custodiar los fondos de los usuarios, qué información divulgar, cómo prevenir fraude y blanqueo de capitales. Era, en esencia, la estructura regulatoria que la industria cripto lleva años pidiendo.

Pero la ley se topó con obstáculos políticos que ningún acuerdo técnico podía resolver. Los senadores demócratas argumentaron que el texto no contenía salvaguardas suficientes contra los conflictos de interés. Donald Trump y su familia tienen negocios vinculados al sector de criptomonedas, y los demócratas temían que una ley demasiado permisiva permitiera que el presidente se beneficiara financieramente de la regulación que su propia administración estaría supervisando. Elizabeth Warren, la senadora demócrata más influyente en el Comité Bancario del Senado, fue explícita: pidió a su partido que rechazara cualquier legislación cripto que permitiera a Trump seguir acumulando miles de millones en ganancias mientras las familias trabajadoras enfrentaban precios más altos e incertidumbre económica.

Hubo también desacuerdos técnicos que reflejaban intereses económicos reales. Parte del sector bancario tradicional se opuso a las disposiciones sobre recompensas para quienes mantienen stablecoin, temiendo que esos incentivos desviaran dinero de los depósitos bancarios convencionales hacia criptomonedas. Otros cuestionaron si las salvaguardas contra el financiamiento de actividades ilícitas eran lo suficientemente robustas. Estos no eran argumentos de principio, sino batallas sobre dinero y poder regulatorio.

El fracaso tiene consecuencias inmediatas y de mediano plazo. Estados Unidos seguirá regulando las criptomonedas de la manera que la Clarity Act pretendía abandonar: mediante decisiones caso a caso de agencias y jurisprudencia, sin un estatuto federal claro. Para cualquier plataforma de intercambio, fintech, fondo o banco que quiera operar en criptomonedas, esto significa incertidumbre continua. ¿Necesito permiso de la SEC o de la CFTC? ¿Ambos? Los costos legales se multiplican. Las decisiones de inversión se retrasan. El capital institucional que espera reglas estables sigue esperando. La SEC ha propuesto exenciones para emisiones de tokens menores a 75 millones de dólares, y la CFTC acaba de aprobar los primeros futuros perpetuos de bitcoin en el país, pero lo que una administración construye por vía regulatoria, la siguiente puede desmantelar.

Hay que hacer una distinción importante. El bitcoin en sí no necesita la Clarity Act para funcionar. Lleva más de diecisiete años operando sin regulación federal integral, y ha evolucionado de ser dinero de internet para unos pocos a un activo global con participación de grandes instituciones financieras. Lo que sí espera esa regulación es toda la industria que se construye encima: bancos que quieren ofrecer servicios cripto, custodios, exchanges, fondos de inversión, empresas de pagos. Sin claridad regulatoria, esa expansión se ralentiza.

El futuro dependerá de las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán el 3 de noviembre. Si los demócratas recuperan el control del Senado, tendrán más palanca para negociar una versión más estricta de la ley, con salvaguardas más fuertes contra conflictos de interés. Si los republicanos mantienen el control, habrá un nuevo intento en 2027 sobre el texto actual. Las proyecciones apuntan a un Congreso dividido el próximo año, el escenario más lento posible. Mientras tanto, Europa avanza. La normativa MiCA (Mercados en Criptoactivos) ya está en vigor, permitiendo que un proveedor obtenga una licencia única y ofrezca servicios en treinta países con reglas claras. Ya hay 343 entidades autorizadas en el registro de la autoridad regulatoria europea. Estados Unidos, que inventó el bitcoin y domina la industria cripto, está siendo alcanzado por una región que llegó tarde pero que ahora ofrece certeza legal. La pregunta no es si Estados Unidos recuperará terreno, sino cuándo y a qué costo.

El bitcoin no está esperando a la Clarity Act para seguir funcionando. Lo que sí espera esa regulación es buena parte de la industria que quiere construir encima: bancos, custodios, exchanges, fondos y empresas.
— Javier Pastor, director de Formación Institucional de Bit2Me
Estados Unidos sigue regulando por la vía que quería abandonar: decisiones de agencias y jurisprudencia en lugar de un estatuto federal. Eso mantiene la inseguridad jurídica para emisores y plataformas.
— Oriol Blanch, director de Bitvavo en España
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