La Fed sube tipos sin asustar a los mercados, que mantienen la calma

No sobrerreaccionar a los movimientos de corto plazo es la disciplina que importa
Los gestores de inversión advierten contra cambios de estrategia precipitados ante la volatilidad del mercado.
Mark

¿Por qué los mercados no han entrado en pánico si la Fed está subiendo tipos? Normalmente eso asusta a los inversores.

Mimi

Porque ya lo esperaban. La Fed ha sido clara sobre su plan: una subida más este año, luego estabilidad en 2027. Esa previsibilidad es lo que calma a los mercados.

Luke

Pero ¿qué tan confiables son esas previsiones de la Fed? Las cosas cambian. Si la inflación repunta o hay un shock externo, esos planes pueden cambiar rápidamente.

Mark

Entiendo. Entonces, ¿en qué están enfocados realmente los inversores ahora?

Mimi

En dos cosas: los precios de la energía y los bonos de gobiernos. Son los factores que pueden descarrilar el escenario base.

Luke

Esos son factores reales, pero el análisis que tenemos aquí viene principalmente de Santander Asset Management. ¿Hay otras voces en el mercado con perspectivas diferentes?

Mark

¿Y qué dicen sobre los beneficios empresariales? ¿Realmente están tan fuertes como se sugiere?

Mimi

Las estimaciones siguen siendo positivas, y no hay señales de que la inflación esté acelerándose de nuevo. Eso es lo que sostiene la confianza.

Luke

Pero "estimaciones positivas" es lo que siempre dicen los analistas. ¿Cuántas de esas estimaciones se han revisado a la baja en los últimos meses? Ese contexto falta aquí.

Mark

Entonces, ¿cuál es la apuesta segura en este momento?

Mimi

Renta variable y crédito investment grade. Pero con disciplina: no sobrerreaccionar a los movimientos de corto plazo.

Luke

Eso es sensato, pero también es lo que dicen cuando no hay claridad. Es el consejo por defecto cuando el futuro es incierto.

  • La Fed ejecutó la subida de tipos que el mercado llevaba semanas descontando, retirando estímulo monetario de forma deliberada y ordenada.
  • La tensión persiste en dos frentes: los precios energéticos, capaces de reavivar la inflación sin previo aviso, y los movimientos de los bonos gubernamentales, que reflejan la salud fiscal de las naciones.
  • Los fundamentales macroeconómicos siguen siendo sólidos y no hay señales de efectos de segunda ronda inflacionarios, lo que ofrece un suelo firme bajo los pies de los inversores.
  • Los gestores apuestan por crédito investment grade y renta variable, aprovechando el carry y las estimaciones positivas de beneficios sin asumir riesgos innecesarios.
  • La disciplina es la consigna: ante episodios de volatilidad, la recomendación es preservar la flexibilidad y no dejar que el corto plazo dicte la estrategia de largo plazo.

La Reserva Federal estadounidense elevó sus tipos de interés en un movimiento ampliamente anticipado, marcando un hito en el gradual repliegue del estímulo monetario que ha sostenido la economía global durante años. El presidente Warsh confirmó que el ciclo de endurecimiento toca a su fin, con solo una subida más prevista antes de que concluya el año y una pausa prolongada durante 2027. Los mercados, lejos del pánico, respondieron con la serenidad de quien recibe una noticia esperada, aunque sin bajar la guardia ante la energía y los bonos soberanos.

La Reserva Federal hizo lo que todos esperaban: subir los tipos de interés. El presidente Warsh fue explícito en el propósito, retirar gradualmente el estímulo monetario que ha venido sosteniendo la economía, y los mercados respondieron con una calma tensa, la de quien recibe una mala noticia previsible. No hubo pánico, pero tampoco relajación.

Lo que verdaderamente importa es el horizonte que la Fed ha trazado: una sola subida más antes de que acabe el año y tipos estables durante todo 2027. José Mazoy, director de Inversiones Global de Santander Asset Management, lo interpreta como una señal clara de que el ciclo de endurecimiento está llegando a su fin, aunque sin haber cerrado del todo. Esa visibilidad sobre el futuro próximo es lo que ha evitado que cunda el desánimo.

Aun así, la vigilancia no cesa. Los inversores siguen de cerca los precios de la energía, que pueden alterar tanto la inflación como los márgenes empresariales, y los movimientos de los bonos soberanos, termómetro de las expectativas sobre tipos y salud fiscal. Lo que sostiene la calma es que los datos macroeconómicos permanecen robustos y no hay indicios de que la inflación vaya a perpetuarse a través de espirales salariales o subidas de precios encadenadas.

En este entorno, los gestores encuentran oportunidades concretas: el crédito investment grade combina rendimientos atractivos con riesgo controlado, mientras que la renta variable sigue siendo la apuesta preferida para capitalizar el buen momento económico. La lección de fondo, según Mazoy, es de disciplina: cuando la volatilidad asusta, la tentación de reaccionar es grande, pero la estrategia ganadora pasa por mantener la flexibilidad y no dejar que el ruido del corto plazo reescriba los planes de largo plazo.

La Reserva Federal de Estados Unidos hizo lo que el mercado llevaba semanas esperando: subió los tipos de interés. El presidente Warsh fue claro sobre el propósito de la medida: retirar gradualmente parte del estímulo monetario que ha estado sosteniendo la economía. No fue una sorpresa, pero tampoco fue un movimiento menor. Los inversores habían estado preparándose para este momento, y cuando llegó, la reacción fue la de alguien que recibe una noticia desagradable pero previsible: una cierta calma, aunque con los nervios en punta.

Lo que importa ahora es lo que viene después. Según las proyecciones que la Fed ha hecho públicas, solo habrá una subida más de tipos antes de que termine el año. Luego, durante todo 2027, los tipos se mantendrán estables. José Mazoy, director de Inversiones Global de Santander Asset Management, resume así el mensaje que la Fed está enviando: el ciclo de endurecimiento monetario está llegando a su fin, pero no ha terminado del todo. Esa claridad sobre el futuro próximo es lo que ha permitido que los mercados no entren en pánico.

Sin embargo, la tranquilidad no significa despreocupación. Los inversores están vigilando dos factores con atención particular. El primero son los precios de la energía, que pueden moverse de forma impredecible y afectar tanto a la inflación como a los beneficios empresariales. El segundo son los movimientos de los bonos de gobiernos, que reflejan las expectativas sobre el futuro de los tipos de interés y la salud fiscal de las naciones. Desde Santander Asset Management monitorean ambos con precisión, pero sin permitir que estos movimientos de corto plazo dominen su estrategia de inversión.

Lo que sostiene esa calma es la fortaleza de los fundamentales económicos. Los datos macroeconómicos siguen siendo sólidos, y las estimaciones de beneficios empresariales para los próximos trimestres se mantienen positivas. Más importante aún: no hay señales de que la inflación esté volviendo a acelerarse de forma generalizada. No hay efectos de segunda ronda, en el lenguaje de los economistas, que es la forma en que la inflación se perpetúa a sí misma cuando los trabajadores exigen salarios más altos y las empresas suben precios para compensar. Eso no está ocurriendo, al menos no de forma significativa.

En este contexto, los gestores de inversión están identificando oportunidades específicas. El crédito de empresas con calificación investment grade ofrece rendimientos atractivos sin asumir riesgos excesivos, combinando lo que se conoce como carry, es decir, el rendimiento que se obtiene simplemente por mantener el activo, con una duración equilibrada y fundamentales empresariales que siguen siendo robustos. La renta variable, por su parte, sigue siendo la apuesta preferida para aprovechar el buen entorno macroeconómico y esas estimaciones positivas de beneficios.

Pero la lección que Mazoy extrae de todo esto es una sobre la disciplina. En momentos como estos, cuando hay movimientos de corto plazo que pueden asustar, la tentación es reaccionar rápidamente, cambiar de posición, vender lo que sube demasiado o comprar lo que baja. La recomendación es la opuesta: preservar la flexibilidad, mantener la gestión activa, pero no sobrerreaccionar. Los episodios de volatilidad van a seguir ocurriendo, porque así funciona el mercado. Lo que importa es no dejar que esos episodios dicten la estrategia de inversión a largo plazo.

Contemplan solo una subida más para este año y mantener los tipos estables durante todo 2027
— José Mazoy, director de Inversiones Global de Santander Asset Management
Preservar la flexibilidad en las inversiones y aplicar la gestión activa, sin sobrerreaccionar a los factores de corto plazo
— José Mazoy, Santander Asset Management
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