El 35,9% de españoles planea endeudarse en seis meses por dificultades económicas

Las economías familiares españolas sufren pérdida de poder adquisitivo por inflación, forzando a millones a endeudarse para cubrir necesidades básicas y gastos estacionales.
Casi cuatro de cada diez solicitudes de crédito responden a dificultades económicas inmediatas
El endeudamiento en España ha dejado de ser un acto de consumo para convertirse en una estrategia de supervivencia financiera.
Mark

¿Por qué es tan significativo que el 35,90% de los españoles planee endeudarse? Parece un número alto, pero ¿qué lo hace diferente de otros años?

Mimi

Es el más alto desde 2020. Pero lo verdaderamente importante no es solo el número, sino lo que representa. Antes, la gente se endeudaba para cosas: un viaje, un coche, una reforma. Ahora, más de un tercio de quienes piden préstamos lo hacen porque necesitan dinero para vivir. Eso es un cambio fundamental.

Mark

Mencionas que el 36,40% de las solicitudes responden a tensión financiera. ¿Qué significa eso en términos reales para una familia?

Mimi

Significa que una madre con dos hijos no puede pagar la matrícula escolar de septiembre sin pedir un préstamo. O que alguien que ya debe dinero necesita otro préstamo solo para cubrir los gastos del mes. Es financiación de emergencia, no de oportunidad.

Mark

El BCE está subiendo los tipos de interés. ¿Por qué hace eso si sabe que la gente ya está endeudada?

Mimi

Porque intenta controlar la inflación. Pero es un dilema: si suben los tipos, frenan la inflación pero hacen más caro el crédito. Y justo ahora, cuando más gente lo necesita, cuesta más dinero. Es como cerrar la puerta cuando la gente ya está dentro.

Mark

¿Qué pasa si esta tendencia continúa? ¿Hacia dónde va esto?

Mimi

Si los tipos siguen subiendo y la inflación no baja, las familias estarán atrapadas. Deberán más dinero, a tasas más altas, mientras sus ingresos no crecen al mismo ritmo. Es insostenible. Eventualmente, algo tiene que ceder.

Mark

¿Hay algo que sugiera que esto podría mejorar pronto?

Mimi

No en el corto plazo. El BCE ha señalado que espera más subidas. Los gastos estacionales no desaparecen. La inflación sigue erosionando el poder adquisitivo. Lo que vemos es una presión que se acumula, no que se alivia.

  • El 35,90% de los consumidores españoles planea endeudarse antes de que acabe el año, la cifra más alta desde que se mide este indicador en 2020.
  • Casi cuatro de cada diez solicitudes de préstamo responden a tensión financiera real: necesidad de liquidez inmediata o refinanciación de deudas ya existentes, no a gasto discrecional.
  • La 'cuesta de septiembre' y las compras navideñas llegan justo cuando muchos hogares aún arrastran deudas del verano, comprimiendo aún más una economía doméstica ya erosionada por la inflación.
  • El BCE ha invertido su política de tipos y los ha subido hasta el 2,25%, encareciendo los préstamos a corto y largo plazo en un momento en que más familias los necesitan.
  • Asufin advierte que ni la inflación ni el encarecimiento del crédito están disuadiendo a los españoles de endeudarse, lo que anticipa una carga financiera aún mayor en los meses venideros.

Al cierre del verano, más de un tercio de los españoles se prepara para solicitar un préstamo en los próximos seis meses, no por capricho sino por necesidad: cubrir gastos cotidianos, refinanciar deudas previas y afrontar los ciclos estacionales de gasto que el calendario impone sin piedad. Este dato, el más alto registrado desde 2020 según Asufin, no habla de consumo expansivo sino de familias que usan el crédito como muleta para sostener una vida que la inflación ha vuelto más cara que sus ingresos. Y lo hacen en un momento en que el Banco Central Europeo vuelve a encarecer ese mismo crédito, cerrando un círculo que aprieta con cada vuelta.

El fin del verano llega cargado de cuentas pendientes para millones de españoles. La 'cuesta de septiembre' —con sus matrículas, libros y uniformes escolares— se solapa con deudas de temporada aún sin saldar, y en el horizonte ya asoman las compras navideñas. En ese contexto, el último barómetro de Asufin revela que el 35,90% de los consumidores planea pedir un préstamo en los próximos seis meses, el dato más elevado desde que comenzó a medirse en 2020.

Lo más revelador no es la cifra en sí, sino su composición. Aunque los viajes siguen siendo una motivación (17%), las razones ligadas a dificultades económicas dominan: el 20,10% busca liquidez inmediata para gastos del día a día, y el 16,30% quiere refinanciar deudas ya existentes. Juntas, estas dos categorías representan el 36,40% de todas las solicitudes. No se trata de consumo aspiracional, sino de familias que usan el crédito para mantener a flote una economía doméstica que la inflación ha dejado por debajo del agua.

El escenario se complica por el giro en la política monetaria europea. Tras una etapa de bajadas que llevaron los tipos del BCE hasta el 2%, la crisis energética derivada del conflicto en Irán obligó a revertir el rumbo. Los tipos han vuelto a subir hasta el 2,25% y se esperan nuevos incrementos. Los préstamos a corto plazo han pasado del 9,88% al 10,06% en un año; los de largo plazo, del 9,86% al 10,05%. Justo cuando más españoles necesitan endeudarse, hacerlo les cuesta más.

Asufin subraya que esta tendencia alcista en la demanda de crédito no se ha detenido pese al encarecimiento de la financiación, y advierte que eso es motivo de preocupación. Para muchas familias, el préstamo que hoy cierra la brecha entre ingresos y gastos será mañana una carga más pesada, en un ciclo que se retroalimenta y que, de momento, no encuentra freno visible.

El verano toca a su fin y con él llega el recordatorio que muchos españoles preferirían evitar: la realidad de las cuentas por pagar. Septiembre traerá consigo la conocida 'cuesta de septiembre', ese gasto inevitable que se multiplica en hogares con hijos en edad escolar. Después vendrán las compras navideñas. Y mientras tanto, muchas personas descubrirán que los préstamos y las tarjetas de crédito que utilizaron para financiar gastos anteriores ahora exigen su cobro, sin que el bolsillo esté preparado para afrontarlo.

Esta presión financiera ha alcanzado un punto crítico. Según el último barómetro de préstamos al consumo de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), el 35,90% de los consumidores españoles planea solicitar un préstamo en los próximos seis meses. Es la cifra más alta desde que comenzó a medirse este indicador en 2020. Lo alarmante no es solo que una de cada tres personas busque endeudarse, sino por qué lo hace. Aunque los viajes y vacaciones siguen siendo una motivación importante (17%), las razones ligadas a dificultades económicas dominan el panorama: el 20,10% necesita liquidez inmediata para cubrir gastos cotidianos, y el 16,30% busca refinanciar deudas ya existentes. Sumadas, estas dos categorías representan el 36,40% de todas las solicitudes de préstamo.

Esta cifra revela algo más profundo que una simple falta de planificación. Refleja el impacto real de la inflación en el poder adquisitivo de las familias españolas. Cuando casi cuatro de cada diez solicitudes de crédito responden a la necesidad de sortear dificultades económicas inmediatas, no se trata de consumo discrecional sino de supervivencia financiera. Las personas están pidiendo dinero prestado no para mejorar su vida, sino para mantenerla funcionando.

Lo que hace este escenario aún más preocupante es el contexto de tipos de interés. Durante 2023 y buena parte de 2024, el Banco Central Europeo bajó progresivamente sus tipos de referencia, desde el 4,5% hasta el 2%, lo que hizo más accesible el endeudamiento. Esa bajada explica en parte por qué los españoles se han mostrado dispuestos a pedir préstamos. Pero ese alivio fue temporal. La crisis energética derivada de la guerra en Irán obligó al BCE a invertir el rumbo. Los tipos han subido nuevamente hasta el 2,25%, y se espera que continúen aumentando. Los préstamos a corto plazo (menos de cinco años) han pasado del 9,88% en 2025 al 10,06% en 2026. Los de largo plazo (más de cinco años) han subido del 9,86% al 10,05% en el mismo período.

Esta tendencia al alza de los tipos de interés crea una trampa perversa. Justo cuando más españoles necesitan endeudarse para afrontar sus gastos, el coste de ese endeudamiento se vuelve más caro. Asufin subraya que ni el encarecimiento de la financiación ni la inflación han frenado la disposición de los españoles a pedir préstamos, pero la organización también advierte que esto es preocupante. Desde 2020, la tendencia ha sido claramente alcista, con la única excepción de 2024, cuando muchos consumidores esperaron a que bajaran los tipos antes de endeudarse. Esa pausa fue breve.

Lo que se perfila es un escenario donde las economías familiares españolas están bajo una presión creciente. La inflación ha erosionado el poder adquisitivo. Los gastos estacionales (septiembre, Navidad) llegan sin remedio. Las deudas anteriores siguen pendientes. Y ahora, cuando las personas recurren al crédito para cerrar la brecha entre lo que ganan y lo que necesitan gastar, ese crédito es más caro que hace meses. Para muchas familias, esto significa que el endeudamiento de hoy será una carga aún más pesada mañana.

Resulta preocupante que los motivos asociados a sortear las dificultades económicas, como la necesidad de disponer de liquidez inmediata o refinanciar deudas, aglutine casi un tercio del total
— Asociación de Usuarios Financieros (Asufin)
Los motivos ligados directamente a la tensión financiera suman un 36,40% de las solicitudes, reflejando un importante impacto en las economías familiares en relación a la pérdida de poder adquisitivo que supone la inflación
— Asufin
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