EE.UU. bombardea nuevas posiciones iraníes tras detectar amenazas en el Ormuz

El frágil alto el fuego continúa vigente pese al nuevo intercambio militar
La Casa Blanca mantiene que las negociaciones siguen en pie a pesar de los bombardeos recientes.

En las aguas que separan el petróleo del mundo de sus destinos, Estados Unidos y la República Islámica de Irán continúan librando una guerra de umbrales: lo suficientemente intensa para demostrar voluntad, lo suficientemente contenida para no cerrar la puerta a la diplomacia. En la madrugada del jueves, bombarderos y sistemas antimisiles estadounidenses actuaron cerca del estrecho de Ormuz, destruyendo drones iraníes en vuelo e instalaciones de lanzamiento en tierra, mientras Bandar Abbas temblaba con explosiones y ambas capitales insistían, cada una a su manera, en que el alto el fuego todavía existe. Es la paradoja de nuestro tiempo: negociar la paz mientras se intercambian golpes, y llamar a eso contención.

  • Estados Unidos derribó cuatro drones suicidas iraníes lanzados contra un buque de guerra y una embarcación comercial, y luego destruyó la unidad de lanzamiento antes de que pudiera volver a disparar.
  • Explosiones sacudieron Bandar Abbas, el principal puerto iraní en el Golfo Pérsico, activando los sistemas de defensa aérea del régimen en plena madrugada.
  • La Casa Blanca sostiene que el alto el fuego sigue vigente, pero Teherán acusa a Washington de actuar de mala fe justo cuando ambas partes negocian un acuerdo de paz.
  • El acuerdo en discusión incluiría la reapertura total del estrecho de Ormuz y alivio de sanciones, pero la desconfianza mutua y las críticas republicanas complican cada avance.
  • Trump descartó un supuesto pacto iraní-omaní sobre el estrecho y reiteró que Irán nunca tendrá arma nuclear, exigiendo la entrega del uranio enriquecido a Estados Unidos.

En la madrugada del jueves, fuerzas estadounidenses lanzaron una nueva serie de ataques contra posiciones militares iraníes cerca del estrecho de Ormuz. La operación incluyó el derribo en vuelo de cuatro drones suicidas que Irán había dirigido contra un buque de la Marina estadounidense y una embarcación comercial, seguido de un ataque directo contra la unidad de lanzamiento iraní para neutralizar futuras amenazas. La Casa Blanca describió la acción como estrictamente defensiva.

Mientras se desarrollaban los bombardeos, medios estatales iraníes reportaron explosiones cerca de Bandar Abbas, el principal puerto del país sobre el Golfo Pérsico. El régimen activó sus sistemas de defensa aérea y cuestionó la continuidad del alto el fuego, acusando a Washington de actuar de mala fe. Pese a ello, funcionarios estadounidenses insistieron en que el cese del fuego permanece formalmente en pie.

No es la primera vez en la semana. El lunes anterior, el Comando Central ya había confirmado ataques en defensa propia contra lanzadores de misiles y embarcaciones iraníes que, según Washington, intentaban colocar minas en aguas cercanas al estrecho. El portavoz del CENTCOM, Timothy Hawkins, justificó esas operaciones como legítima defensa para proteger a tropas desplegadas en la región.

El trasfondo es una negociación en curso para poner fin a casi tres meses de conflicto. El eventual acuerdo contempla la reapertura total del estrecho de Ormuz y un alivio parcial de sanciones económicas contra Teherán. Sin embargo, la desconfianza es mutua: Irán denuncia los ataques como señal de mala fe, mientras sectores republicanos en Estados Unidos advierten contra cualquier concesión y exigen garantías sobre el programa nuclear iraní.

El presidente Trump rechazó esta semana versiones sobre un supuesto acuerdo entre Irán y Omán para administrar conjuntamente el tránsito marítimo en el estrecho, y reiteró que el uranio enriquecido iraní deberá ser entregado a Estados Unidos como condición de cualquier entendimiento. Washington afirma que sus operaciones militares buscan contener, no escalar, mientras la diplomacia avanza a trompicones entre explosiones y declaraciones contradictorias.

En la madrugada del jueves, Estados Unidos lanzó una nueva serie de ataques contra posiciones militares iraníes ubicadas cerca del estrecho de Ormuz, según confirmaron funcionarios estadounidenses a través de agencias de noticias internacionales. Los bombardeos incluyeron la destrucción de múltiples drones que habían sido lanzados desde territorio iraní hacia buques comerciales y navales en la región, así como ataques directos contra instalaciones militares que Washington consideraba una amenaza para las operaciones navales estadounidenses y el tráfico marítimo internacional en el Golfo Pérsico.

La operación se desarrolló durante la noche y fue descrita por la Casa Blanca como una acción defensiva. Según reportes de Axios, Irán había lanzado cuatro drones suicidas contra un buque de la Marina estadounidense y una embarcación comercial. Un alto funcionario estadounidense indicó que las fuerzas norteamericanas destruyeron estos drones en vuelo y posteriormente atacaron la unidad iraní de lanzamiento antes de que pudiera realizar nuevas operaciones. Funcionarios anónimos confirmaron que también fueron interceptados múltiples drones antes de alcanzar sus objetivos.

Mientras se desarrollaban los ataques, medios estatales iraníes reportaron explosiones en las cercanías de Bandar Abbas, el principal puerto iraní sobre el Golfo Pérsico y uno de los puntos estratégicos más críticos para el comercio marítimo regional. El régimen iraní informó que sus sistemas de defensa aérea fueron activados durante la madrugada mientras investigaban el origen de las detonaciones. La Casa Blanca, por su parte, sostuvo que el frágil alto el fuego entre Washington y Teherán continúa vigente a pesar del nuevo intercambio militar.

Estos bombardeos ocurren apenas días después de otra ofensiva estadounidense en el sur de Irán. El lunes anterior, el Comando Central de Estados Unidos confirmó ataques en defensa propia contra posiciones iraníes vinculadas a lanzadores de misiles y embarcaciones que, según Washington, intentaban colocar minas en las aguas cercanas al estrecho. Timothy Hawkins, portavoz del CENTCOM, declaró entonces que las operaciones fueron ejecutadas en legítima defensa para proteger a tropas estadounidenses desplegadas en la región.

Las acciones militares ocurren en un contexto de negociaciones entre ambas potencias para intentar cerrar un acuerdo que permita poner fin a casi tres meses de conflicto. Según información que trascendió en Washington, uno de los puntos centrales del eventual pacto sería la reapertura total del estrecho de Ormuz y el alivio parcial de sanciones económicas contra Teherán. Sin embargo, las conversaciones siguen rodeadas de desconfianza mutua. Irán ha denunciado que los ataques estadounidenses representan una señal de mala fe y ha cuestionado la continuidad del cese del fuego, mientras que sectores republicanos en Estados Unidos critican posibles concesiones a Teherán y advierten sobre el futuro del programa nuclear iraní.

Esta semana, el presidente Donald Trump rechazó informaciones difundidas por medios iraníes sobre un supuesto acuerdo entre Irán y Omán para administrar conjuntamente el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz. Trump insistió en que Irán nunca obtendrá un arma nuclear y aseguró que el uranio enriquecido iraní será entregado a Estados Unidos para su destrucción como parte de un eventual entendimiento. Washington sostiene además que mantiene sus operaciones bajo un criterio de contención mientras avanzan las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo con Teherán. Funcionarios estadounidenses consideran que Irán continúa representando una amenaza para la navegación internacional mediante drones, minas marítimas y sistemas de misiles desplegados cerca de la costa sur iraní.

La vía marítima permanecerá abierta
— Presidente Donald Trump
Las operaciones fueron ejecutadas en legítima defensa para proteger a tropas estadounidenses desplegadas en la región
— Timothy Hawkins, portavoz del CENTCOM
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Estados Unidos sigue atacando si supuestamente hay un alto el fuego?

Model

Porque ambos lados dicen que están actuando en defensa propia. Washington detectó drones iraníes dirigidos hacia buques, así que respondió. Irán dice que eso viola el acuerdo.

Inventor

¿Qué es lo que realmente está en juego aquí?

Model

El estrecho de Ormuz. Por ahí pasa una parte enorme del comercio marítimo mundial. Si se cierra o se vuelve inestable, afecta la economía global. Por eso ambas potencias quieren controlarlo.

Inventor

¿Las negociaciones tienen posibilidades reales de éxito?

Model

Es difícil saberlo. Hay desconfianza profunda. Cada ataque que ocurre hace que la otra parte sospeche que el otro no está negociando de buena fe.

Inventor

¿Qué quiere Trump específicamente?

Model

Que Irán no tenga armas nucleares y que entregue su uranio enriquecido a Estados Unidos. También quiere que el estrecho permanezca abierto para el comercio.

Inventor

¿Y qué quiere Irán?

Model

Que se levanten las sanciones económicas y que tenga voz en la administración del estrecho. Pero mientras haya ataques, es difícil que confíe en cualquier acuerdo.

Inventor

¿Esto puede escalar nuevamente?

Model

Sí. Si uno de estos ataques causa bajas civiles o daño significativo, la otra parte podría sentirse obligada a responder de manera más contundente. El equilibrio es muy frágil.

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