Los funerales del líder iraní Jamenei llegan a Irak con procesiones en ciudades santas

Aquel que humilló a Estados Unidos
Inscripción en una pancarta de Kerbala que resume cómo los iraquíes chiitas recordaban al líder iraní fallecido.

Con la solemnidad que acompaña a los grandes momentos de la historia, los restos del ayatolá Alí Jamenei recorrieron las ciudades santas iraquíes de Nayaf y Kerbala, escenarios de una devoción chiita que trasciende fronteras. El líder supremo iraní, quien gobernó más de tres décadas, fue despedido en suelo extranjero como si fuera propio, testimonio de una alianza forjada sobre ruinas de guerra y reconfigurada por la geopolítica del siglo XXI. Mientras millones se congregaban bajo pancartas que lo proclamaban desafiante del poder occidental, la pregunta sobre quién tomará su lugar permanecía sin respuesta visible.

  • Irak declaró feriado nacional y desplegó un vasto operativo de seguridad para recibir los restos de un líder extranjero, señal de cuán profundamente Teherán ha tejido su influencia en Bagdad.
  • Las calles de Nayaf y Kerbala se llenaron de retratos del ayatolá y pancartas que lo celebraban como símbolo de resistencia antioccidental, convirtiendo el duelo en una declaración política.
  • Mojtaba Jamenei, designado sucesor en marzo, brilló por su ausencia en las ceremonias iraquíes, alimentando la incertidumbre sobre la transición de poder en Teherán.
  • El cortejo fúnebre recorrió seis kilómetros hasta el santuario del imán Alí, uniendo en un solo gesto la devoción religiosa y la solidaridad estratégica entre dos naciones que hace cuatro décadas se desangraban en guerra.
  • El entierro final en Mashhad cerrará una semana de ceremonias de Estado, pero deja abierta la pregunta más urgente: quién y cómo gobernará la república islámica en adelante.

El féretro del ayatolá Alí Jamenei llegó a Irak en la noche del martes para una de las etapas más cargadas de simbolismo de sus funerales de Estado. En el aeropuerto de Nayaf lo esperaban el presidente iraní Masud Pezeshkian, el canciller Abás Araqchi, el primer ministro iraquí Ali al Zaidi y Mustafa, uno de los hijos del difunto líder. Su otro hijo, Mojtaba —designado sucesor en marzo—, no apareció en ningún momento de la ceremonia.

Iraq declaró feriado nacional y desplegó un amplio dispositivo de seguridad para las procesiones del miércoles. El cortejo partió de Nayaf, ciudad que alberga el principal centro de seminarios chiitas del mundo islámico, y recorrió seis kilómetros hasta el santuario del imán Alí, antes de continuar hacia Kerbala, donde se veneran los restos del imán Husein y su hermano Abás. Las calles de ambas ciudades lucían pancartas con grandes retratos del ayatolá; una de ellas lo describía como «aquel que humilló a Estados Unidos».

Entre la multitud, Mohamed al Bayati, de treinta años, expresó su emoción por participar en el adiós a quien consideraba un desafiante del poder occidental. Haidar Jaafar, llegado desde Basora tras dos horas de viaje, esperaba que millones se sumaran al cortejo.

La presencia iraní en suelo iraquí no es casual: los dos países, enemigos durante la devastadora guerra de los años ochenta, se convirtieron en aliados estrechos tras la caída de Sadam Husein en 2003. Hoy Irán respalda tanto a políticos influyentes en Bagdad como a grupos armados iraquíes que han atacado instalaciones estadounidenses en la región. El general Esmail Qaani, jefe de la rama internacional de los Guardianes de la Revolución, elogió la organización iraquí del evento como expresión del vínculo espiritual entre ambas naciones.

Las exequias concluirán con el entierro de Jamenei en Mashhad, su ciudad natal en el noreste de Irán, cerrando una semana de ceremonias que consolida su legado pero deja sin despejar la incógnita central: cómo y bajo quién se reorganizará el poder en la república islámica.

El féretro del ayatolá Alí Jamenei llegó a Irak la noche del martes para la penúltima etapa de sus funerales de estado. Los restos del líder supremo iraní, quien gobernó durante más de tres décadas antes de morir el 28 de febrero, fueron recibidos en el aeropuerto internacional de Nayaf por el presidente iraní Masud Pezeshkian, el ministro de Relaciones Exteriores Abás Araqchi, el primer ministro iraquí Ali al Zaidi, y uno de los hijos de Jamenei, Mustafa. Su otro hijo, Mojtaba, designado sucesor en marzo, no fue visto en la ceremonia.

Irán inició el sábado seis días de ceremonias para despedir a su líder. El miércoles, las autoridades iraquíes declararon feriado nacional y desplegaron un amplio dispositivo de seguridad para las procesiones que comenzarían a las 06H00 en Nayaf, la ciudad santa que alberga el principal centro de seminarios chiitas del mundo islámico. El cortejo fúnebre recorrería seis kilómetros hasta el santuario del imán Alí, yerno del profeta Mahoma, antes de trasladarse a Kerbala, más al norte, donde se veneran los restos del imán Husein y su hermano Abás.

Las calles de ambas ciudades fueron adornadas con pancartas, grandes retratos del ayatolá y banderas iraquíes. Una pancarta en Kerbala proclamaba «Nos despedimos de ti», mientras otra mostraba una foto de Jamenei con la inscripción «Aquel que humilló a Estados Unidos». Mohamed al Bayati, un hombre de treinta años de Nayaf, expresó su emoción ante la oportunidad de participar en los funerales de quien, a su juicio, había desafiado el poder de Estados Unidos e Israel. Haidar Jaafar, quien viajó dos horas desde Basora, esperaba que millones de personas participaran en el cortejo, argumentando que Jamenei había muerto a manos de israeloestadounidenses.

La presencia de Jamenei en Irak reflejaba la profunda alianza religiosa y política entre ambas naciones. El general Esmail Qaani, líder de la rama internacional de los Guardianes de la Revolución, elogió la planificación meticulosa del evento por parte de Irak, describiéndola como reveladora del vínculo espiritual que une a los dos países. Sin embargo, esta relación no siempre fue así. Durante los años ochenta, Irán e Irak libraron una guerra devastadora. Los dos países se convirtieron en aliados cercanos tras la caída de Sadam Husein en 2003 y el ascenso de un gobierno dominado por los chiitas en Bagdad.

En la actualidad, Irán no solo respalda a políticos influyentes en Irak, sino también a grupos armados iraquíes que participaron en la guerra de Oriente Medio en apoyo a la república islámica, realizando ataques contra instalaciones estadounidenses en territorio iraquí. Este apoyo militar y político subraya la interdependencia de ambas naciones más allá de las consideraciones religiosas. Las exequias nacionales de Jamenei concluirían con su entierro en Mashhad, su ciudad natal en el noreste de Irán, cerrando así una semana de ceremonias que consolidaba su legado mientras dejaba sin resolver las preguntas sobre la transición de poder bajo el liderazgo de su hijo Mojtaba.

Es una ocasión que no debemos desaprovechar, de participar en los funerales de quien desafió el poder de Estados Unidos e Israel
— Mohamed al Bayati, residente de Nayaf de 30 años
La minuciosa planificación de este evento histórico revela el profundo vínculo espiritual que une a las dos naciones
— General Esmail Qaani, líder de la rama internacional de los Guardianes de la Revolución
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué Irak fue elegido como parte de los funerales de Jamenei si históricamente fueron enemigos?

Model

Porque Irak es mayoritariamente chiita y alberga los santuarios más sagrados del islam chiita. Después de 2003, cuando cayó Sadam Husein, Irak se convirtió en un aliado cercano de Irán. Los funerales en Nayaf y Kerbala no son solo ceremonias políticas, son actos religiosos profundos.

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¿Qué significa que el sucesor designado, Mojtaba, no haya sido visto desde su nombramiento en marzo?

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Es una ausencia notable. Mientras el padre es honrado públicamente en dos países, el hijo que ahora lidera Irán permanece invisible. Genera incertidumbre sobre si la transición de poder es tan sólida como el gobierno afirma.

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¿Cuál es el verdadero significado de que Irán apoye grupos armados iraquíes?

Model

Significa que la alianza va más allá de la retórica religiosa. Irán ha invertido en poder militar dentro de Irak, usando a estos grupos para proyectar influencia y atacar objetivos estadounidenses. Los funerales celebran a Jamenei como quien desafió a Estados Unidos, pero esa desafío se materializa en armas y combatientes en Irak.

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¿Esperaban realmente millones de personas en las procesiones?

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Los organizadores esperaban grandes multitudes. Haidar Jaafar viajó dos horas desde Basora solo para estar allí. Para muchos iraquíes chiitas, Jamenei no era solo un líder extranjero, sino una figura que representaba resistencia contra potencias occidentales.

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