En el marco de una diplomacia que se extiende desde 1960, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel felicitó a Kim Jong Un por el 81 aniversario del Partido del Trabajo de Corea, reafirmando una alianza ideológica que trasciende generaciones de líderes. El gesto, sin embargo, encontró un eco amargo en la ciudadanía cubana: mientras el poder celebra fraternidades lejanas, la isla padece apagones de más de veinte horas y escasez de agua. En ese contraste entre la retórica de solidaridad internacional y el sufrimiento cotidiano, muchos cubanos ven no solo una ironía, sino una señal de cuánto se ha d
Díaz-Canel felicita a Kim Jong Un y cubanos responden con críticas en redes
No hay mal que dure cien años ni país que lo resista
¿Por qué un aniversario del partido norcoreano genera tanta reacción en Cuba? Parece un gesto diplomático de rutina.
Porque no es solo diplomacia. Es que Díaz-Canel está felicitando a Kim Jong Un mientras los cubanos llevan más de veinte horas sin electricidad y sin agua. La gente ve una contradicción que duele.
Pero hay que ser precisos: ¿sabemos cuántos cubanos realmente vieron el mensaje? ¿Cuántos comentarios hubo en total? El artículo cita a cinco o seis usuarios específicos, pero no dice si fue viral o si fue un puñado de voces.
Eso es justo. Pero lo que sí sabemos es que la reacción fue lo suficientemente notable como para que se reportara. Y el patrón es claro: esto pasó en abril también, y en octubre con Putin.
¿Entonces es una estrategia deliberada del gobierno? ¿Está Díaz-Canel buscando estas alianzas?
Las relaciones con Corea del Norte vienen desde 1960. No es nuevo. Pero sí, parece que el gobierno está siendo muy visible con estos gestos ahora, justo cuando la crisis doméstica es más grave.
Aquí hay que separar dos cosas: que Cuba y Corea del Norte tengan relaciones diplomáticas es un hecho. Que Díaz-Canel las esté publicando en redes con fotos es una decisión de comunicación. El artículo no explica por qué eligió hacerlo así, en este momento.
¿Y qué dicen los funcionarios cubanos sobre las críticas? ¿Responden?
El artículo no menciona ninguna respuesta oficial a los comentarios. Solo reporta lo que Díaz-Canel y Rodríguez Parrilla dijeron en apoyo.
Eso es importante notar. Sabemos lo que dijo el gobierno y sabemos lo que dijeron algunos usuarios. Pero no sabemos si el gobierno considera esto un problema, si lo ignora, o si tiene una estrategia para responder.
Il Polso
- Díaz-Canel publicó una felicitación oficial a Kim Jong Un acompañada de una fotografía de ambos líderes, reavivando la tensión entre la diplomacia del régimen y la crisis que vive el pueblo cubano.
- Solo tres días antes había saludado a Vladimir Putin por su cumpleaños, acumulando gestos que los cubanos en redes perciben como un patrón de complicidad entre autoritarismos.
- Las respuestas en redes fueron inmediatas y cortantes: burlas, ironías y frases como 'Hasta ellos están mejor que en Cuba' reflejaron una indignación que no encuentra otro canal de expresión.
- El comentario 'No hay mal que dure cien años ni país que lo resista' circuló ampliamente, funcionando como advertencia colectiva de que la paciencia ciudadana tiene un límite.
- La diplomacia cubana hacia Pyongyang se mantiene consistente desde 1960, pero cada nuevo gesto agudiza la percepción de una dirigencia más comprometida con sus aliados ideológicos que con su propia población.
En el marco de una diplomacia que se extiende desde 1960, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel felicitó a Kim Jong Un por el 81 aniversario del Partido del Trabajo de Corea, reafirmando una alianza ideológica que trasciende generaciones de líderes. El gesto, sin embargo, encontró un eco amargo en la ciudadanía cubana: mientras el poder celebra fraternidades lejanas, la isla padece apagones de más de veinte horas y escasez de agua. En ese contraste entre la retórica de solidaridad internacional y el sufrimiento cotidiano, muchos cubanos ven no solo una ironía, sino una señal de cuánto se ha distanciado el Estado de quienes dice representar.
El sábado por la mañana, Miguel Díaz-Canel publicó en redes sociales una felicitación a Kim Jong Un con motivo del 81 aniversario del Partido del Trabajo de Corea. La imagen que acompañaba el mensaje mostraba a ambos gobernantes estrechándose la mano frente a las banderas de sus países. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla también se sumó a los saludos, reiterando la voluntad de fortalecer los vínculos de hermandad y cooperación entre ambas naciones.
La reacción ciudadana fue inmediata. Decenas de cubanos respondieron con críticas que calificaban el gesto como una muestra de complicidad entre regímenes autoritarios. «Cooperación en cámaras de tortura», escribió un usuario. Otro fue más directo: «No hay ni una gota de vergüenza. No hay mal que dure cien años ni país que lo resista. Tic tac, tic tac». Una tercera voz resumió el estado de ánimo con una frase que capturaba la paradoja: «Hasta ellos están mejor que en Cuba».
El timing amplificó la indignación. Apenas tres días antes, Díaz-Canel había felicitado a Vladimir Putin por su cumpleaños, acumulando gestos que los cubanos leen como un patrón mientras la isla sufre apagones superiores a veinte horas diarias y una grave crisis de abastecimiento de agua. No era tampoco la primera vez con Kim Jong Un: en abril de 2026, Díaz-Canel ya lo había felicitado por su reelección, prometiendo apoyo frente a lo que el régimen cubano llama fuerzas hostiles.
Las relaciones entre Cuba y Corea del Norte se remontan a 1960, y Díaz-Canel visitó Pyongyang en 2018 para reunirse personalmente con Kim. Esa continuidad diplomática, sin embargo, choca cada vez más con la percepción de una ciudadanía que ve en estos gestos no solidaridad, sino el retrato de un Estado más leal a sus aliados ideológicos que a quienes viven sin luz ni agua.
El sábado por la mañana, Miguel Díaz-Canel publicó en sus redes sociales una felicitación dirigida a Kim Jong Un y a los militantes del Partido del Trabajo de Corea con motivo del 81 aniversario de la fundación de esa organización política. La publicación incluía una fotografía de ambos gobernantes estrechándose la mano frente a las banderas de Cuba y Corea del Norte. En el mensaje, Díaz-Canel escribió que reiteraba el compromiso de desarrollar los lazos históricos de amistad entre ambos partidos y pueblos. El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla también se sumó a los saludos, expresando según reportes de la agencia estatal Prensa Latina la voluntad de fortalecer los vínculos de hermandad, solidaridad y cooperación entre ambas naciones.
La reacción en las redes sociales fue inmediata y cortante. Decenas de cubanos respondieron con críticas y burlas que calificaban el gesto como una muestra de complicidad entre regímenes autoritarios. Un usuario identificado como Ore Esco escribió: «Cooperación en cámaras de tortura». Frank Michel Velazquez Santiesteban fue más directo en su comentario: «¡No hay ni una gota de vergüenza! En la vida todo llega, y creo pronto. No hay mal que dure cien años ni país que lo resista. Tic tac, tic tac». Melissa Frontela Vázquez resumió el sentimiento con una frase que capturaba la tensión: «Esto es aterradoramente divertido». Flor Alelis añadió una ironía que reflejaba el estado de ánimo en la isla: «Hasta ellos están mejor que en Cuba».
El timing de la felicitación amplificó la indignación. Apenas tres días antes, Díaz-Canel había saludado a Vladimir Putin por su cumpleaños número 74, un gesto que también había generado rechazo entre cubanos que señalaban la contradicción de elogiar a líderes autoritarios extranjeros mientras la isla sufría apagones que superaban las veinte horas diarias y enfrentaba una grave crisis de abastecimiento de agua. Los comentaristas en redes destacaban esta brecha entre la retórica oficial de solidaridad internacional y las condiciones de vida que enfrentaba la población cubana.
Esta no era la primera vez que Díaz-Canel expresaba apoyo público a Kim Jong Un. En abril de 2026, apenas meses antes, había felicitado al líder norcoreano por su reelección como presidente de la Comisión de Asuntos Estatales, prometiendo que Cuba haría todos los esfuerzos posibles para que Corea del Norte superara la presión de lo que denominó fuerzas hostiles. El patrón de estos gestos diplomáticos reflejaba una política de estado consistente.
Las relaciones entre Cuba y Corea del Norte se remontan a 1960, cuando se establecieron los vínculos diplomáticos formales. A lo largo de las décadas, la conexión entre el Partido Comunista de Cuba y el Partido del Trabajo de Corea se ha mantenido como un elemento central en la retórica oficial de ambos gobiernos, sustentada en la defensa compartida del socialismo y la oposición a lo que ambos califican como injerencia extranjera. Díaz-Canel visitó Pyongyang en noviembre de 2018, donde se reunió directamente con Kim Jong Un, consolidando así los lazos personales entre los líderes.
Sin embargo, cada gesto diplomático de este tipo ha generado una reacción consistente entre los cubanos que utilizan las redes sociales para expresar su descontento. Calificaban estos actos como solidaridad entre dictadores mientras la población enfrentaba una crisis sin precedentes en el acceso a servicios básicos. La frase de Velazquez Santiesteban —«No hay mal que dure cien años ni país que lo resista»— resonó entre quienes la compartieron, funcionando como un recordatorio de que la paciencia del pueblo cubano tiene límites y que, en la percepción de muchos, el cambio es inevitable.
Citazioni salienti
Felicitaciones al compañero Kim Jong Un y a todos los militantes del Partido del Trabajo de Corea, con motivo del 81 aniversario de su fundación. Reiteramos nuestro compromiso de desarrollar los históricos lazos de amistad entre ambos Partidos y pueblos— Miguel Díaz-Canel, en su publicación en redes sociales
¡No hay ni una gota de vergüenza! En la vida todo llega, y creo pronto. No hay mal que dure cien años ni país que lo resista— Frank Michel Velazquez Santiesteban, usuario en redes sociales