Descubren en Cantabria una nueva especie de avispa fósil de 105 millones de años

La resina fosilizada mantiene congelados en el tiempo los tejidos que desaparecen en otros yacimientos
El ámbar de El Soplao preserva detalles anatómicos microscópicos imposibles de observar en fósiles convencionales.
Mark

¿Por qué es tan importante que esta avispa esté preservada en ámbar y no simplemente fosilizada como otros insectos?

Mimi

El ámbar congela literalmente el tiempo. Mientras que otros fósiles te muestran solo los huesos o las partes duras, el ámbar preserva los tejidos blandos, las venas de las alas, incluso los pigmentos. Eso permite a los científicos ver detalles anatómicos que de otro modo serían invisibles.

Luke

Pero hay que ser precisos: el ámbar de El Soplao es excepcional, pero no es el único yacimiento con ámbar del Cretácico. Lo que lo hace especial es la cantidad y la calidad combinadas. Han documentado más de 1.500 inclusiones allí.

Mark

¿Qué hace que esta avispa sea una especie completamente nueva y no solo una variante de algo ya conocido?

Mimi

La combinación de características. Es más grande que sus parientes del género Cretevania que se conocen en China y Myanmar, y tiene rasgos anatómicos que no encajan en ninguna descripción anterior. Los investigadores usaron microscopía confocal para verlo con precisión milimétrica.

Luke

Eso es importante: la decisión de declararla nueva especie se basa en esos análisis de alta precisión. Sin esa tecnología, probablemente habría sido clasificada como una variante conocida.

Mark

¿Qué nos dice esta avispa sobre cómo era Europa hace 105 millones de años?

Mimi

Que la Península Ibérica era un archipiélago tropical sumergido en mares cálidos, con una vida insectil extraordinariamente diversa. Las avispas evánidas son especialmente útiles porque tienen variaciones morfológicas muy marcadas, así que pueden actuar como fósiles guía para datar sedimentos.

Luke

Eso es correcto, pero hay que notar que lo que sabemos del Cretácico medio europeo viene de múltiples fuentes. Esta avispa es una pieza más del rompecabezas, no la pieza que lo resuelve todo.

Mark

¿Cuántas especies nuevas han encontrado ya en El Soplao?

Mimi

Más de 30 especies han sido descritas formalmente, y hay más de 1.500 inclusiones documentadas en total. Insectos, plantas, hongos, incluso pequeñas partes de vertebrados.

Luke

Ese número de 1.500 es importante contextualizarlo: no todas esas inclusiones son especies nuevas. Muchas son organismos ya conocidos. Pero el yacimiento claramente sigue siendo productivo.

  • Una avispa fosilizada en ámbar hace 105 millones de años presenta rasgos anatómicos que no encajan en ninguna especie conocida de su género, forzando a los científicos a reescribir parte del árbol evolutivo de las avispas evánidas.
  • El ámbar de El Soplao, a diferencia de otros yacimientos, conserva tejidos blandos y microdetalles que normalmente desaparecen, convirtiendo cada inclusión en una ventana extraordinaria al pasado.
  • Un equipo internacional que une España, China y el Reino Unido empleó microscopía confocal y análisis tridimensional para descifrar la anatomía del insecto con precisión milimétrica.
  • El descubrimiento, publicado en la revista Palaeoentomology, consolida a El Soplao como uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de Europa y añade un nuevo fósil guía para datar sedimentos del Cretácico.

En las profundidades del tiempo y de la roca, una avispa atrapada en resina hace 105 millones de años ha vuelto a hablar. En El Soplao, Cantabria, investigadores de varios continentes han identificado una nueva especie —Cretevania orgonomecorum— cuya anatomía singular reescribe lo que se sabía sobre la evolución de las avispas evánidas durante el Cretácico medio. El hallazgo recuerda que la naturaleza guarda sus secretos con paciencia infinita, y que la ciencia, cuando colabora sin fronteras, sabe escucharlos.

En El Soplao, una caverna de Cantabria repartida entre tres municipios, una avispa quedó atrapada en resina hace 105 millones de años. Preservada con una claridad que desafía el tiempo, la criatura ha sido identificada como una especie completamente nueva: Cretevania orgonomecorum. Su descripción, publicada en la revista Palaeoentomology, amplía lo que se conoce sobre la evolución de las avispas evánidas durante el Cretácico medio.

El Soplao no es un yacimiento ordinario. Descubierto hacia 1908 durante trabajos mineros, su ámbar tiene la capacidad excepcional de conservar tejidos blandos, pigmentos y estructuras delicadas que otros fósiles no preservan. Hasta la fecha, los científicos han documentado más de 1.500 inclusiones y descrito formalmente más de 30 especies nuevas en su resina.

Para estudiar a Cretevania orgonomecorum, un equipo internacional que reunió al IGME-CSIC, la Universidad de Barcelona, la Universidad de Valencia, la Academia China de las Ciencias y el Museo de Historia Natural de Oxford recurrió a microscopía confocal y análisis tridimensional. Las imágenes revelaron antenas, tórax, patas y una venación alar compleja que, aunque emparentada con especies del Cretácico de China y Myanmar, no coincide con ninguna variante conocida del género Cretevania.

El contexto geológico subraya la importancia del hallazgo: durante el Cretácico medio, la Península Ibérica era un mosaico de islas tropicales donde convivían reptiles primitivos, plantas con flor y una gran diversidad de insectos. Las avispas evánidas, con su amplia distribución y sus marcadas variaciones morfológicas, funcionan como fósiles guía que ayudan a datar sedimentos. Con este descubrimiento, El Soplao reafirma su lugar como pieza clave para reconstruir los ecosistemas europeos de hace más de cien millones de años.

En las entrañas de El Soplao, una caverna de Cantabria que se abre entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, descansa una avispa atrapada en resina hace 105 millones de años. El insecto, preservado en ámbar con una claridad que parece desafiar el tiempo, ha revelado características anatómicas que ningún científico había visto antes en su género. Los investigadores la han nombrado Cretevania orgonomecorum, y su hallazgo, publicado en la revista Palaeoentomology, redefine lo que sabemos sobre la evolución de las avispas evánidas durante el Cretácico medio.

El Soplao no es un yacimiento cualquiera. Descubierto alrededor de 1908 cuando los mineros perforaban galerías en busca de minerales, la caverna se convirtió gradualmente en uno de los territorios más valiosos de la paleontología europea. Su ámbar posee una cualidad excepcional: mientras que otros fósiles conservan únicamente los restos duros de los organismos, la resina fosilizada de El Soplao mantiene congelados en el tiempo los tejidos blandos, las estructuras delicadas, los pigmentos, las venas alares e incluso los microdetalles anatómicos que desaparecen en otros yacimientos. Hasta ahora, los científicos han documentado más de 1.500 inclusiones fósiles en su resina, de las cuales han descrito formalmente más de 30 especies nuevas.

Para examinar a Cretevania orgonomecorum, un equipo internacional de investigadores empleó técnicas de alta precisión: microscopía confocal y análisis tridimensional que permitieron obtener imágenes milimétricas del insecto. Estas herramientas revelaron detalles clave de su anatomía: la forma de sus antenas, la estructura del tórax, la disposición de las patas y la compleja venación de sus alas, un rasgo fundamental para distinguir especies dentro de este grupo. Aunque la avispa pertenece al género Cretevania, ampliamente distribuido en yacimientos del Cretácico de China y Myanmar, es más grande que sus parientes conocidas y presenta una combinación de características que no encaja en ninguna de las variantes descritas hasta ahora.

La investigación fue posible gracias a una colaboración que atravesó continentes. Participaron el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), la Universidad de Barcelona, la Universidad de Valencia, la Academia China de las Ciencias y el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. El financiamiento provino del Gobierno de Cantabria, el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat Valenciana. El consejero cántabro de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, celebró el descubrimiento, destacando que El Soplao sigue siendo «una gran fuente de información científica». Enrique Peñalver, investigador del IGME-CSIC, señaló que el hallazgo «amplía nuestro conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y confirma la extraordinaria riqueza paleontológica del ámbar español».

El contexto geológico de este hallazgo es crucial para entender su importancia. Durante el Cretácico medio, cuando vivió Cretevania orgonomecorum, gran parte de Europa estaba sumergida bajo mares tropicales. La Península Ibérica formaba un mosaico de islas donde convivían reptiles primitivos, plantas con flor recién desarrolladas, insectos de gran diversidad y los primeros organismos que comenzarían a dar forma a los ecosistemas modernos. El Soplao se formó en una antigua zona costera donde confluían ambientes continentales y marinos. La vegetación resinosa, sometida a cambios de humedad, temperaturas tropicales e intensa actividad biológica, generó grandes cantidades de resina que quedaron atrapadas bajo sedimentos durante millones de años.

Las avispas evánidas son especialmente valiosas para los paleontólogos porque tienen un patrón de distribución muy amplio y presentan variaciones morfológicas muy marcadas. Esto significa que pueden actuar como fósiles guía, organismos cuya presencia ayuda a determinar la edad aproximada de los sedimentos. Con el descubrimiento de Cretevania orgonomecorum, los científicos han ampliado el catálogo fósil del Cretácico español y han revisado los límites diagnósticos del árbol evolutivo de su género. Cada insecto preservado en el ámbar de El Soplao es una pieza del rompecabezas que permite reconstruir cómo eran los ecosistemas europeos hace más de cien millones de años.

El Soplao sigue siendo una gran fuente de información científica
— Luis Martínez Abad, consejero cántabro de Cultura, Turismo y Deporte
El hallazgo amplía nuestro conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y confirma la extraordinaria riqueza paleontológica del ámbar español
— Enrique Peñalver, investigador del IGME-CSIC
Envie de l'histoire complète ? Lire l'original sur OK Diario ↗
Nous contacter FAQ