Una avispa fósil bautizada Cretevania orgonomecorum fue hallada en ámbar de El Soplao con características anatómicas únicas nunca antes descritas. El ámbar excepcional de El Soplao preserva tejidos blandos y detalles microscópicos imposibles de observar en otros yacimientos paleontológicos.
Descubren en Cantabria una nueva especie de avispa fósil de 105 millones de años
Un insecto congelado en el tiempo revela ecosistemas perdidos
¿Por qué es tan importante que esta avispa esté atrapada en ámbar y no simplemente fosilizada de otra manera?
Porque el ámbar preserva lo que otros fósiles no pueden: los tejidos blandos, las venas de las alas, hasta los pigmentos. Eso permite a los científicos ver detalles anatómicos que son cruciales para identificar una especie nueva.
Pero espera, ¿cuántas otras especies nuevas se han encontrado en El Soplao? Si ya han descrito más de 30, ¿qué hace que esta sea especialmente notable?
Lo notable es la combinación de características. Es más grande que sus parientes conocidos en China y Myanmar, y tiene rasgos que no encajan en ninguna variante descrita. Eso obligó a revisar todo el árbol evolutivo del género.
¿Y eso qué nos dice sobre cómo era Europa hace 105 millones de años?
Que era un mosaico de islas tropicales sumergidas en mares, con ecosistemas completamente diferentes a los que conocemos hoy. Esta avispa es una pieza de ese rompecabezas.
Pero tengo que preguntar: ¿quién exactamente determinó que es una especie nueva? ¿Hay consenso internacional o es la conclusión de este equipo?
El equipo es internacional: España, China, Reino Unido. Y la conclusión se publica en una revista científica revisada por pares, Palaeoentomology. Eso es el proceso estándar.
¿Qué viene después? ¿Hay más ámbar sin examinar en El Soplao?
Sí. Han documentado más de 1.500 inclusiones fósiles. Probablemente hay más especies esperando a ser descubiertas.
Der Puls
- Avispa fósil Cretevania orgonomecorum hallada en ámbar de El Soplao, Cantabria
- 105 millones de años de antigüedad, del período Cretácico medio
- Más de 1.500 inclusiones fósiles documentadas en El Soplao; más de 30 especies nuevas descritas oficialmente
- Colaboración internacional: IGME-CSIC, Universidad de Barcelona, Universidad de Valencia, Academia China de las Ciencias, Museo de Historia Natural de Oxford
Una avispa fósil bautizada Cretevania orgonomecorum fue hallada en ámbar de El Soplao con características anatómicas únicas nunca antes descritas. El ámbar excepcional de El Soplao preserva tejidos blandos y detalles microscópicos imposibles de observar en otros yacimientos paleontológicos.
Investigadores identifican una nueva especie de avispa fósil de 105 millones de años atrapada en ámbar en El Soplao, Cantabria, ampliando el conocimiento sobre la evolución de las avispas del Cretácico.
En las entrañas de El Soplao, una caverna cántabra descubierta hace más de un siglo durante trabajos mineros, yace una avispa atrapada en resina desde hace 105 millones de años. El insecto, bautizado Cretevania orgonomecorum, representa una especie nunca antes documentada, y su identificación acaba de publicarse en la revista Palaeoentomology tras un análisis exhaustivo realizado por un consorcio internacional de investigadores.
Lo que hace extraordinario este hallazgo no es solo la antigüedad del fósil, sino la calidad de su preservación. El ámbar de El Soplao posee una capacidad única: congela en el tiempo no solo los esqueletos de los organismos, sino también sus tejidos blandos, pigmentos, venas alares y detalles anatómicos microscópicos que otros yacimientos paleontológicos jamás podrían conservar. Cuando los científicos examinaron la pieza con microscopía confocal y análisis tridimensional de alta precisión, pudieron observar con claridad milimétrica las antenas del insecto, la forma de su tórax, la disposición de sus patas y la compleja venación de sus alas, características fundamentales para distinguir especies dentro de este grupo de avispas evánidas.
La nueva especie pertenece al género Cretevania, ampliamente distribuido en yacimientos del Cretácico en China y Myanmar. Sin embargo, el ejemplar cántabro es más grande que sus parientes conocidos y presenta una combinación de rasgos anatómicos que no encajaba en ninguna de las variantes descritas hasta ahora. Esta discrepancia llevó a los investigadores a declararla como especie nueva y a revisar los límites diagnósticos del árbol evolutivo del género completo.
El descubrimiento fue posible gracias a la colaboración entre el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), la Universidad de Barcelona, la Universidad de Valencia, la Academia China de las Ciencias y el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, con financiación del Gobierno de Cantabria, el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat Valenciana. Enrique Peñalver, investigador del IGME-CSIC, señaló que el hallazgo amplía el conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y confirma la extraordinaria riqueza paleontológica del ámbar español. El consejero cántabro de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, celebró el descubrimiento destacando que El Soplao sigue siendo una gran fuente de información científica con relevancia global.
El contexto geológico de Cretevania orgonomecorum es tan revelador como el insecto mismo. Durante el Cretácico medio, cuando esta avispa vivía, gran parte de Europa estaba sumergida bajo mares tropicales. La Península Ibérica formaba un mosaico de islas donde convivían reptiles primitivos, plantas con flores recién desarrolladas e insectos de gran diversidad, los primeros organismos que comenzarían a dar forma a los ecosistemas modernos. Las avispas evánidas son especialmente valiosas para los paleontólogos porque tienen un patrón de distribución muy amplio y presentan variaciones morfológicas marcadas, lo que las convierte en fósiles guía: organismos cuya presencia ayuda a determinar la edad aproximada de los sedimentos.
El Soplao, situado entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, fue descubierto alrededor de 1908 cuando los mineros perforaron la galería La Isidra. El nombre de la caverna alude al aire que se percibe al conectar una galería pobre en oxígeno con otra. Hasta la fecha, los científicos han documentado más de 1.500 inclusiones fósiles en su resina: insectos, plantas, hongos e incluso pequeñas partes de vertebrados. De ellas, han descrito oficialmente más de 30 especies nuevas. El ámbar se formó en un ambiente muy particular, una antigua zona costera donde convergían ambientes continentales y marinos. La vegetación resinosa, sometida a cambios de humedad, temperaturas tropicales e intensa actividad biológica, generó grandes cantidades de resina que quedaron atrapadas bajo sedimentos durante millones de años, preservando así un registro biológico sin igual del Cretácico europeo.
Bemerkenswerte Zitate
El hallazgo amplía nuestro conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y confirma la extraordinaria riqueza paleontológica del ámbar español— Enrique Peñalver, investigador del IGME-CSIC
El Soplao sigue siendo una gran fuente de información científica con relevancia global— Luis Martínez Abad, consejero cántabro de Cultura, Turismo y Deporte