En los pasillos de Naciones Unidas, donde Venezuela alguna vez denunció el 'terrorismo de Estado' de Washington, Delcy Rodríguez se prepara para estrechar la mano de Donald Trump. Este encuentro, breve en duración pero enorme en significado, encarna el giro más radical de la diplomacia hemisférica en décadas: dos naciones que se definían mutuamente por su hostilidad ahora negocian petróleo, narcotráfico y soberanía bajo una misma lógica de conveniencia. La historia rara vez avanza en línea recta, y este momento lo recuerda con elocuencia.
Delcy Rodríguez se reunirá con Trump en Nueva York en gesto inédito de acercamiento
Un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos
¿Por qué es tan significativo que Rodríguez viaje a Nueva York ahora, después de tanto tiempo sin que un jefe de Estado venezolano asista a la Asamblea General?
Porque representa un quiebre total con la postura que Venezuela ha mantenido durante años. La última vez que Maduro habló en la ONU fue en 2018, y desde entonces el país ha estado ausente de esa tribuna. Ahora Rodríguez regresa, pero no para denunciar a Estados Unidos, sino para reunirse con Trump.
Espera, ¿técnicamente sigue siendo una ausencia? Maduro fue en 2018, pero ¿hubo intentos de asistencia entre 2018 y ahora que fueron bloqueados o rechazados?
La fuente no lo especifica. Lo que sabemos es que la diplomacia chavista convirtió esa tribuna en un escaparate para denunciar sanciones estadounidenses, y luego dejó de hacerlo. Ahora regresa bajo circunstancias completamente diferentes.
¿Qué tan vinculante es este acuerdo sobre el petróleo? ¿Rodríguez tiene poder real para negociar algo así, o es Trump quien está tomando todas las decisiones?
El acuerdo ya fue anunciado por Trump el 28 de agosto. Otorga acceso privilegiado a más de 65.000 millones de barriles. Trump dice que no cuesta nada a Estados Unidos y que solo trae beneficios.
Pero la pregunta de Mark sigue en pie: ¿quién negoció esto realmente? ¿Rodríguez participó en las negociaciones o simplemente está legitimando algo que ya fue decidido? La fuente no lo aclara.
Y esa intervención de 2019 donde Rodríguez llamó "terrorismo de Estado" a las sanciones estadounidenses... ¿eso sigue siendo la posición oficial de Venezuela, o ha cambiado?
La fuente señala que esas frases "contienen cierta ironía" ahora. Pero no dice explícitamente que Venezuela haya renunciado a esa posición. Es más bien una observación sobre cómo el contexto ha cambiado.
Exacto. No sabemos si Venezuela ha abandonado formalmente esa crítica o si simplemente está siendo pragmática en este momento. Son dos cosas muy distintas.
¿Y qué pasa con las sanciones que Trump mencionó? ¿Siguen vigentes?
Según la fuente, las sanciones estadounidenses "aún se mantienen", aunque Trump retiró a Venezuela de la lista de países incumplidores en lucha contra narcotráfico.
Eso es importante: retirar de una lista no es lo mismo que levantar sanciones. Son gestos simbólicos de aproximación, pero el régimen de sanciones formal sigue intacto.
Der Puls
- Lo que hace meses parecía imposible ocurrirá el martes: la presidenta encargada de Venezuela y el presidente de Estados Unidos se reunirán cara a cara en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU.
- Trump ya anunció un acuerdo que otorga a Washington acceso privilegiado a 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano, defendiéndolo como 'un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos' sin costo alguno para el país.
- Esta semana, Trump retiró a Venezuela de la lista de países incumplidores en lucha contra el narcotráfico, citando 'avances positivos' bajo la gestión de Rodríguez y una operación conjunta que neutralizó al líder del Tren de Aragua.
- La tensión simbólica es profunda: Rodríguez regresa a la misma sala donde en 2019 acusó a Trump de 'estirar sus garras imperiales', ahora como aliada de facto del mismo gobierno que entonces denunciaba.
- La relación bilateral se asienta sobre una transformación estructural iniciada cuando Trump ordenó la operación militar que resultó en la detención de Maduro, convirtiendo a Venezuela en algo cercano a un protectorado estadounidense.
- El discurso de Rodríguez ante la ONU y su reunión con Trump marcarán el primer regreso de un jefe de Estado venezolano a ese escenario desde que Maduro habló allí en 2018, cerrando un ciclo de aislamiento diplomático.
En los pasillos de Naciones Unidas, donde Venezuela alguna vez denunció el 'terrorismo de Estado' de Washington, Delcy Rodríguez se prepara para estrechar la mano de Donald Trump. Este encuentro, breve en duración pero enorme en significado, encarna el giro más radical de la diplomacia hemisférica en décadas: dos naciones que se definían mutuamente por su hostilidad ahora negocian petróleo, narcotráfico y soberanía bajo una misma lógica de conveniencia. La historia rara vez avanza en línea recta, y este momento lo recuerda con elocuencia.
Delcy Rodríguez viajará a Nueva York la próxima semana para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde el martes mantendrá un breve encuentro con Donald Trump. La noticia, confirmada por el embajador estadounidense Mike Walsh y adelantada por Bloomberg y Axios, representa la primera visita de un jefe de Estado venezolano a la sede de la ONU desde que Maduro pronunció su discurso allí en 2018.
Este viaje es la expresión más visible del giro radical que ha experimentado la relación bilateral desde que Trump ordenó a principios de año una operación militar que resultó en la detención de Maduro, transformando a Venezuela en algo cercano a un protectorado estadounidense. El momento más concreto de esa nueva sintonía llegó el 28 de agosto, cuando Trump anunció un acuerdo que otorga a Estados Unidos acceso privilegiado a más de 65.000 millones de barriles de reservas petroleras venezolanas. Ante las críticas, Trump lo defendió como 'un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos', asegurando que no costaría un dólar y que permitiría reponer las reservas estratégicas estadounidenses, en su nivel más bajo en cuatro décadas.
Esta semana, Trump añadió otro gesto: retiró a Venezuela de la lista de países incumplidores en lucha contra el narcotráfico, citando los 'avances positivos' bajo la gestión de Rodríguez y la cooperación bilateral que permitió neutralizar a Niño Guerrero, líder del Tren de Aragua. En el mismo decreto, Trump calificó a Maduro de 'exdictador ilegítimo y narcotraficante'.
La ironía del momento es considerable. Rodríguez conoce bien esa sala. En 2019, desde ese mismo atril, calificó las sanciones estadounidenses como 'terrorismo de Estado', acusó a Trump de haber 'estirado sus garras imperiales' y pidió a Washington menos arrogancia frente a las naciones libres. Varias delegaciones abandonaron el recinto en protesta. Ahora regresa como jefa de Estado, en un contexto radicalmente distinto, para reunirse con el mismo hombre que entonces era el blanco de sus más encendidas denuncias.
Delcy Rodríguez viajará a Nueva York la próxima semana para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, confirmó el viernes el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Walsh. El martes, el presidente Donald Trump se reunirá brevemente con la presidenta encargada de Venezuela en lo que se conoce diplomáticamente como un "aparte". La noticia, adelantada por medios como Bloomberg y Axios, marca un momento sin precedentes en las relaciones entre ambos países: la primera visita de un jefe de Estado venezolano a la sede de Naciones Unidas desde que Nicolás Maduro pronunció su discurso ante la asamblea en 2018.
Este viaje encarna el giro radical en la política exterior que ha ocurrido desde que Trump ordenó a principios de año una operación militar que resultó en la detención de Maduro y transformó a Venezuela en algo cercano a un protectorado estadounidense. Hasta hace poco, el régimen chavista se había definido por su confrontación abierta con Washington. Ahora, los dos gobiernos exhiben una sintonía creciente que se refleja en acuerdos concretos y gestos simbólicos de alcance considerable.
El más significativo llegó el 28 de agosto, cuando Trump anunció un acuerdo que otorga a Estados Unidos acceso privilegiado a más de 65.000 millones de barriles de las reservas petroleras venezolanas, equivalente a casi una cuarta parte del total del país. Ante las críticas que desató el anuncio, Trump defendió el pacto días después, describiéndolo como "un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos". Insistió en que no costaría un dólar al país norteamericano y que traería únicamente beneficios, incluyendo la reposición de las reservas estratégicas estadounidenses, que se encuentran en su nivel más bajo en cuatro décadas.
Esta semana, Trump añadió otro gesto de aproximación: retiró a Venezuela de la lista de países que incumplen sus compromisos en materia de lucha contra el narcotráfico. En un decreto difundido por el Departamento de Estado, el presidente justificó la decisión citando los "avances positivos" logrados bajo la gestión de Rodríguez. El decreto también elogió la "creciente cooperación" bilateral para combatir a los carteles, haciendo referencia a una operación militar conjunta que permitió neutralizar a Niño Guerrero, líder del Tren de Aragua. Trump se refirió a Maduro como "exdictador ilegítimo y narcotraficante".
La ironía de este momento no es sutil. Rodríguez conoce bien la sala de la Asamblea General. En 2016 estuvo allí como canciller y regresó en 2019 como vicepresidenta. En esa intervención de 2019, calificó las sanciones estadounidenses como una forma de "terrorismo de Estado" que ya no usa bombas, sino bancos y aseguradoras. Acusó a Trump de haber "estirado sus garras imperiales" contra Cuba, denunció que pueblos como el venezolano no tenían acceso a una maquinaria mediática al servicio del "hegemón" mundial, y pidió a Washington menos arrogancia y más tolerancia hacia las naciones libres. Varias delegaciones abandonaron el recinto en protesta durante esa intervención, que fue su última aparición formal en el organismo hasta ahora.
La última vez que un jefe de Gobierno venezolano subió al atril de la Asamblea General fue Maduro en septiembre de 2018, durante el primer mandato de Trump. Antes y después de eso, la diplomacia chavista convirtió esa tribuna en un escaparate para denunciar el cerco de sanciones estadounidenses —que técnicamente aún se mantienen— y reivindicar la soberanía nacional, siempre con un tono combativo hacia Washington.
Ahora, Rodríguez regresa a esa misma sala como jefa de Estado, pero en un contexto radicalmente distinto. El mismo día en que pronuncie su discurso, Trump también hablará ante Naciones Unidas y mantendrá bilaterales con el primer ministro británico Andy Burnham y la primera ministra japonesa. También presidirá un encuentro con los líderes de los países del golfo Pérsico. La reunión entre Trump y Rodríguez, aunque breve, ocurre en el marco de una transformación diplomática que apenas hace meses habría parecido imposible.
Bemerkenswerte Zitate
Es un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos— Donald Trump, defendiendo el acuerdo petrolero
Dados los avances positivos logrados bajo la gestión de la presidenta interina Delcy Rodríguez, he decidido que Venezuela ya no debe ser señalada por haber incumplido de manera demostrable sus compromisos de control de drogas— Donald Trump, en decreto del Departamento de Estado