Desde las instalaciones de la Armada Nacional en Barranquilla, el presidente Abelardo De La Espriella presidió un Consejo de Seguridad en el que reafirmó, con un tono inusualmente firme, que el Estado no negociará con el crimen y que la Fuerza Pública contará con respaldo absoluto para ejercer su autoridad. El mensaje, repetido casi en unísono por el ministro de Defensa Jorge Mora, revela una apuesta deliberada por recuperar la percepción de fortaleza institucional en una ciudad donde la violencia ha erosionado la confianza ciudadana. Como tantas veces en la historia, la pregunta que queda sus
De La Espriella endurece discurso de seguridad: "Nunca más arrodillados ante el crimen"
Nunca más serán maltratados ni arrodillados ante el crimen
¿Por qué el presidente eligió Barranquilla específicamente para hacer este anuncio?
Barranquilla es un puerto estratégico donde la violencia criminal ha dejado huella. Es un lugar donde el mensaje de recuperación de autoridad resuena con la experiencia cotidiana de la gente.
La frase "nunca más arrodillados" aparece dos veces en el comunicado. ¿Eso es coincidencia?
No. Cuando dos funcionarios de alto nivel usan exactamente la misma expresión, es porque está coordinado. Es parte de cómo quieren que se recuerde este momento.
¿Qué significa "ejercicio pleno de su autoridad" dentro del marco constitucional? ¿No es una contradicción?
Es una tensión deliberada. El Gobierno quiere que la Fuerza Pública actúe con más libertad, pero sin cruzar líneas legales. En la práctica, eso depende de cómo se interprete.
¿Hay algo sobre qué van a hacer realmente, o es solo discurso?
El comunicado no menciona operaciones específicas, presupuestos o cambios de política. Es principalmente un cambio de tono y posicionamiento. Los resultados vendrán después, si es que vienen.
¿Qué espera el Gobierno que suceda después de este discurso?
Que la Fuerza Pública se sienta respaldada para actuar con mayor decisión, que los criminales entiendan que hay una nueva postura, y que la ciudadanía perciba que el Estado está recuperando control.
Il Polso
- Barranquilla acumula años de presión criminal que han generado un sentimiento extendido de que el Estado ha cedido terreno frente a bandas y grupos ilegales.
- El presidente De La Espriella y el ministro Mora repitieron casi en coro la frase 'nunca más arrodillados ante el crimen', señal de que se trata de una estrategia comunicacional coordinada y no de una declaración espontánea.
- El Gobierno convocó a alcaldes del área metropolitana al Consejo de Seguridad, buscando articular una respuesta coordinada entre niveles de gobierno frente a la violencia.
- Sin embargo, el comunicado oficial no especificó medidas concretas, recursos asignados ni cronogramas, dejando el anuncio en el terreno de la intención política más que de la acción verificable.
- La estrategia se posiciona como de confrontación directa —no de diálogo ni de prevención social—, lo que define el perfil del Gobierno pero también concentra en él la expectativa de resultados tangibles.
Desde las instalaciones de la Armada Nacional en Barranquilla, el presidente Abelardo De La Espriella presidió un Consejo de Seguridad en el que reafirmó, con un tono inusualmente firme, que el Estado no negociará con el crimen y que la Fuerza Pública contará con respaldo absoluto para ejercer su autoridad. El mensaje, repetido casi en unísono por el ministro de Defensa Jorge Mora, revela una apuesta deliberada por recuperar la percepción de fortaleza institucional en una ciudad donde la violencia ha erosionado la confianza ciudadana. Como tantas veces en la historia, la pregunta que queda suspendida es si la firmeza del discurso encontrará su equivalente en hechos concretos.
El presidente Abelardo De La Espriella llegó a las instalaciones de la Armada Nacional en Barranquilla no con anuncios de programas ni cifras de inversión, sino con un mensaje político de fondo: la seguridad es el eje de su gobierno y no habrá negociación con el crimen. Ante ciudadanos y fuerzas de seguridad, prometió devolver la tranquilidad a Barranquilla, su área metropolitana y al país.
El núcleo más contundente de su discurso estuvo dirigido a soldados y policías. Les garantizó respaldo 'estricto y absoluto', les aseguró que nunca más serán maltratados ni 'arrodillados ante el crimen', y al mismo tiempo les exigió actuar dentro del marco constitucional pero con 'ejercicio pleno de su autoridad'. Una fórmula que busca equilibrar legalidad y firmeza, aunque el acento recae claramente en la segunda.
El ministro de Defensa, general Jorge Mora, reforzó el tono con un lenguaje casi idéntico: seguridad garantizada con 'autoridad, decisión y resultados', e institucionalidad dispuesta a combatir a grupos ilegales y bandas criminales. La repetición de la frase 'nunca más arrodillados ante el crimen' en boca de ambos funcionarios revela una estrategia comunicacional deliberada, no una coincidencia.
El Consejo incluyó a alcaldes del área metropolitana, apuntando a una coordinación entre niveles de gobierno. Pero el comunicado no detalló medidas específicas, recursos ni cronogramas. Lo que quedó claro fue la intención: posicionar a la Fuerza Pública como instrumento central de la política de Estado, con mayor margen de acción y respaldo presidencial explícito. Si ese respaldo se traduce en resultados concretos o permanece como un cambio principalmente retórico es la pregunta que Barranquilla —y el país— aún espera responder.
El presidente Abelardo De La Espriella se presentó en las instalaciones de la Armada Nacional en Barranquilla para presidir un Consejo de Seguridad, donde pronunció un discurso que marca un giro notable en el tono del Gobierno frente a la criminalidad. El mandatario no vino a anunciar programas específicos ni cifras de inversión, sino a reafirmar una postura: que la seguridad es el eje central de su administración y que no habrá negociación con el crimen.
Desde el Atlántico, De La Espriella dirigió sus palabras tanto a la ciudadanía como a las fuerzas de seguridad. Prometió devolver la tranquilidad a Barranquilla, su área metropolitana y al país en general. Pero el mensaje más contundente fue el que dirigió a soldados y policías. El presidente les dijo que contarán con el respaldo "estricto y absoluto" de su Gobierno, que nunca más serán maltratados ni "arrodillados ante el crimen". Al mismo tiempo, les ordenó que cumplan su labor dentro del marco constitucional y legal, pero con el "ejercicio pleno de su autoridad" para proteger a los ciudadanos. Es una fórmula que busca equilibrar autoridad con legalidad, aunque el énfasis recae claramente en la primera.
El general Jorge Mora, ministro de Defensa, reforzó el mensaje con un lenguaje similar. Mora habló de que la seguridad y la construcción de la nación se garantizan con "autoridad, decisión y resultados". Anunció que toda la institucionalidad estará dispuesta a combatir a los grupos ilegales y las bandas criminales que operan en la región. Mora también utilizó la frase que se ha convertido en el lema de este enfoque: "Nunca más arrodillados ante el crimen". La repetición de esta expresión en boca de dos funcionarios de alto nivel sugiere que no es una declaración casual, sino parte de una estrategia comunicacional deliberada.
Lo que está en juego es la percepción de debilidad institucional. En ciudades como Barranquilla, donde la violencia criminal ha sido un problema persistente, hay un sentimiento de que el Estado ha cedido terreno. El Gobierno de De La Espriella parece estar respondiendo a esa percepción con un discurso de recuperación de autoridad. No es un mensaje de diálogo o de políticas sociales preventivas, sino de confrontación directa con el crimen organizado.
El Consejo de Seguridad en Barranquilla también incluyó a alcaldes del área metropolitana, lo que sugiere que la estrategia busca coordinación entre niveles de gobierno. Sin embargo, el comunicado no detalla qué medidas específicas se tomarán, qué recursos se asignarán o cuál es el cronograma de implementación. Lo que queda claro es la intención política: posicionar a la Fuerza Pública como el instrumento central de la política de seguridad del Estado, con mayor margen de acción y respaldo presidencial explícito.
Este endurecimiento del discurso llega en un momento en que varias ciudades colombianas enfrentan presiones de grupos criminales. Barranquilla, como puerto estratégico y centro económico importante, es particularmente vulnerable a la actividad de bandas dedicadas al tráfico de drogas y otras actividades ilícitas. El Gobierno está señalando que su respuesta será de fuerza, no de negociación. Queda por verse si esta postura se traduce en resultados tangibles en seguridad o si permanece como un cambio principalmente retórico.
Citazioni salienti
La seguridad es el eje fundamental de nuestro Gobierno y la política de Estado más contundente— Presidente Abelardo De La Espriella
La seguridad y la construcción de la Patria se garantizan con autoridad, decisión y resultados— General Jorge Mora, ministro de Defensa