Ante una crisis que ha hecho insostenibles los grandes encuentros presenciales, Cuba está transformando sus ferias, congresos y festivales en experiencias digitales. La Feria Internacional de La Habana 2026 encabeza este giro, convirtiéndose en el símbolo más visible de una adaptación que ya atraviesa el comercio, el turismo, la política y la cultura. No es una respuesta temporal como la pandemia, sino una reconfiguración estructural de cómo una nación se reúne consigo misma y con el mundo. La pregunta que persiste es si la infraestructura digital del país puede sostener lo que la economía ya
Cuba apuesta por eventos virtuales ante crisis económica y energética
La necesidad se convierte en oportunidad, pero solo para quienes pueden conectarse
¿Por qué Cuba está haciendo esto ahora? ¿Es solo por dinero, o hay algo más?
Es por todo junto. La crisis energética es real—hay apagones constantes. Los costos de combustible, de transportación, de mantener edificios abiertos, todo eso se volvió insostenible. Pero la virtualidad también abre algo que antes no era posible: cubanos en el exterior pueden participar sin viajar, empresas extranjeras pueden mirar sin gastar en vuelos.
Pero espera. ¿Cuántas personas en Cuba realmente pueden conectarse de forma estable? El artículo dice que hay "serias dificultades para acceder a internet de manera estable y asequible". Eso significa que para la mayoría, estos eventos virtuales simplemente no existen.
Es verdad. La virtualidad funciona para los que ya tienen acceso. Para los demás, es como si el evento no existiera.
¿Entonces esto es una solución que solo funciona para una parte de la población?
Exactamente. Reduce costos para el Estado, permite que ciertos sectores sigan operando, pero deja afuera a la mayoría. Es pragmático, pero también profundiza desigualdades.
Y hay otro problema: Zoom tiene restricciones en Cuba. Entonces ni siquiera todas las plataformas funcionan igual. ¿Cuántas personas realmente pueden participar en estas cosas?
¿Qué pasa con los eventos que no se pueden hacer virtuales? ¿Simplemente desaparecen?
Algunos sí. El Festival del Habano no se hace en 2026. Otros se transforman, cambian de sede, reducen alcance. La Feria del Libro se volvió más dependiente de tiendas virtuales. Es adaptación, pero con pérdidas.
Y eso es importante: no sabemos cuántas personas participaron realmente en FitCuba, por ejemplo. Sabemos que hubo 13.356 visitas a stands, pero ¿cuántas fueron personas únicas? ¿Cuántas fueron clics sin intención? Los números no dicen eso.
Entonces la virtualidad es una solución que funciona en el papel, pero en la práctica tiene límites muy claros.
Sí. Funciona para mantener vivo el sistema, para que algunos negocios sigan adelante. Pero no es una solución para todos.
Le Pouls
- La crisis energética y de divisas ha vuelto económicamente inviables los grandes eventos presenciales en Cuba, forzando una transición acelerada hacia lo virtual.
- La Fihav 2026 será la primera feria internacional post-pandemia con formato predominantemente digital, abriendo la puerta a cubanos en el exterior y a empresas extranjeras sin costos de desplazamiento.
- FitCuba, el Congreso de la CTC y el Pleno del Comité Central del Partido ya ensayaron este modelo, con resultados mixtos pero funcionales bajo el principio de 'máxima austeridad'.
- La plataforma Fevexpo, desarrollada por la empresa estatal Desoft, acumuló más de 13.000 visitas en FitCuba, mostrando que la demanda existe cuando la tecnología responde.
- El talón de Aquiles es la conectividad: interrupciones eléctricas frecuentes, acceso inestable a internet y restricciones en plataformas como Zoom amenazan con convertir la solución en un nuevo privilegio para pocos.
Ante una crisis que ha hecho insostenibles los grandes encuentros presenciales, Cuba está transformando sus ferias, congresos y festivales en experiencias digitales. La Feria Internacional de La Habana 2026 encabeza este giro, convirtiéndose en el símbolo más visible de una adaptación que ya atraviesa el comercio, el turismo, la política y la cultura. No es una respuesta temporal como la pandemia, sino una reconfiguración estructural de cómo una nación se reúne consigo misma y con el mundo. La pregunta que persiste es si la infraestructura digital del país puede sostener lo que la economía ya no puede costear.
Cuba está reinventando la forma en que sus instituciones, empresas y ciudadanos se encuentran. Las ferias multisectoriales, los congresos sindicales y hasta las sesiones del Partido Comunista han migrado, en distintos grados, hacia plataformas digitales. La causa es la misma en todos los casos: una crisis multidimensional que ha hecho insostenibles los costos tradicionales de reunirse en persona.
El caso más emblemático es la Feria Internacional de La Habana en su edición 42, programada para el 24 al 26 de noviembre de 2026. Por primera vez tras la pandemia, la Fihav operará con la virtualidad como formato dominante a través de una plataforma creada específicamente para el evento. El Ministerio de Comercio Exterior calificó la edición de 'especial' y destacó que el nuevo esquema permite la participación de cubanos residentes en el exterior y reduce la barrera de entrada para empresas extranjeras. Solo el Foro de Inversiones mantendrá presencialidad el 26 de noviembre.
Este camino ya lo habían recorrido otros. FitCuba, celebrada en mayo, funcionó con stands digitales y sesiones de negociación en línea mediante Fevexpo, plataforma de la empresa estatal Desoft: más de 13.000 visitas en dos días y miles de visualizaciones en salas de presentación. Pavel Pavón, del Ministerio del Turismo, resumió la filosofía detrás del experimento: 'la necesidad se convierte en oportunidad de modernización'. El Congreso de la CTC sesionó por videoconferencia desde todas las provincias bajo un principio de austeridad máxima. El Pleno del Comité Central del Partido hizo lo mismo en diciembre de 2025. La Feria del Libro redujo su alcance y potenció tiendas virtuales. El Festival del Habano, en cambio, simplemente no ocurrirá en 2026.
Pero la virtualidad en Cuba carga con una contradicción de fondo: el país que más necesita reducir costos de conectividad es también el que menos condiciones tiene para garantizarla. Las interrupciones eléctricas son frecuentes, el acceso a internet sigue siendo inestable y costoso para la mayoría, y plataformas como Zoom presentan restricciones de acceso desde la isla. La solución que impone la crisis funciona para quienes pueden conectarse. Para quienes no, la brecha no desaparece: simplemente cambia de forma.
Cuba está reinventando cómo se reúnen sus instituciones, negocios y ciudadanía. Las grandes ferias, congresos y festivales que durante décadas dependieron de delegaciones viajando a salones físicos, pabellones llenos de expositores y encuentros cara a cara, ahora recurren a plataformas digitales para seguir funcionando. La crisis multidimensional del país—energética, económica, de divisas—ha hecho que los costos tradicionales de estos eventos se vuelvan insostenibles. La virtualidad ofrece una salida: reduce desplazamientos, ahorra energía, disminuye gastos. Es una solución que recuerda los tiempos de la pandemia de covid, pero esta vez no es temporal. Es la nueva forma de operar.
El ejemplo más visible será la Feria Internacional de La Habana en su edición 42, programada para el 24 al 26 de noviembre de 2026. Por primera vez después de la pandemia, la Fihav—una de las principales citas comerciales multisectoriales del Caribe—funcionará con la virtualidad como formato predominante. Los expositores mostrarán productos y servicios, presentarán ofertas comerciales y participarán en conferencias a través de una plataforma online creada específicamente: www.cuba.feriahabana.cu. El Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera llamó a esta edición "especial" y explicó que el nuevo formato permitirá mantenerla "en un contexto económico complejo". La virtualidad abre puertas que antes estaban cerradas: cubanos residentes en el exterior pueden participar sin viajar a la isla; empresas extranjeras pueden explorar oportunidades de inversión sin asumir inicialmente los costos de un desplazamiento; se espera abordar temas como inteligencia artificial para productos exportables. Pero hay una salvedad importante: el Foro de Inversiones, donde se presenta la actualización de la Cartera de Oportunidades de Negocios, se desarrollará de manera presencial el 26 de noviembre. No todo será pantalla.
Este patrón no es nuevo ni aislado. Meses antes, la Feria Internacional de Turismo (FitCuba), celebrada entre el 7 y el 9 de mayo, ya había adoptado una fórmula similar. Sus jornadas profesionales fueron virtuales, con stands digitales y sesiones de negociación en línea a través de Fevexpo, una plataforma de eventos híbridos desarrollada por la empresa estatal Desoft. El sistema funcionó: 13 stands virtuales agrupados en 13 pabellones registraron 13.356 visitas durante los dos días centrales del evento; dos salas de presentaciones tuvieron 6.382 visualizaciones. La plataforma permitió comunicación en cuatro idiomas mediante chat integrado, galerías para mostrar destinos turísticos, descarga de revistas y artículos. Pavel Pavón, director de Tecnologías y Sistemas del Ministerio del Turismo, señaló que "la necesidad se convierte así en oportunidad de modernización", alineada con iniciativas como la visa electrónica y energías renovables en polos turísticos.
El fenómeno se extiende más allá del comercio. El vigésimo segundo Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), realizado en junio pasado, llevó sus sesiones finales a videoconferencia, con delegados conectados desde todas las provincias. La organización sindical explicó que el formato respondía "al contexto energético" y se desarrollaría "bajo un principio de máxima austeridad". Incluso espacios políticos históricamente priorizados han adoptado este cambio: el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en su novena edición de diciembre de 2025, sesionó mediante videoconferencia entre el Palacio de la Revolución y el resto de los territorios. El parlamento también recurrió a un formato híbrido para su última sesión ordinaria de ese año. En cultura, la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana se vio obligada a transformarse, cambiar de sede, reducir su alcance y potenciar tiendas virtuales para comercialización y descarga de títulos. El Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (Infomed) registra numerosas jornadas y congresos virtuales en lo que va de 2026. Hay excepciones: el Festival del Habano, en su edición 26, simplemente no tendrá lugar en 2026.
Pero la virtualidad en Cuba enfrenta un obstáculo fundamental que la plataforma no puede resolver: la conectividad. En un país donde la mayoría de la población enfrenta serias dificultades para acceder a internet de manera estable y asequible, donde las interrupciones eléctricas son frecuentes y prolongadas, organizar un evento en línea no elimina las barreras logísticas, simplemente las desplaza. La participación a distancia depende de una red constante y segura, de dispositivos adecuados, de suficiente velocidad y cobertura de datos—precisamente lo que la isla caribeña no tiene de manera generalizada. No todas las plataformas electrónicas tienen las mismas condiciones de acceso desde Cuba. Organismos internacionales han reportado dificultades para participar en reuniones virtuales debido a restricciones en espacios como Zoom. La solución que la crisis impone, entonces, funciona solo para quienes pueden conectarse. Para el resto, la brecha se profundiza.
Citations marquantes
La modalidad virtual favorece la participación de cubanos residentes en el exterior, reduce la necesidad de viajar a La Habana y puede facilitar el acceso de compañías que no puedan enviar representantes al país— Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera
La necesidad se convierte así en oportunidad de modernización, en línea con iniciativas como la visa electrónica y el uso de energías renovables en polos turísticos— Pavel Pavón, director de Tecnologías y Sistemas del Ministerio del Turismo