Corte aprueba venta de casa en Waterbury vinculada a caso de cautiverio de décadas

Un hombre fue mantenido cautivo durante más de veinte años en la vivienda según su relato; incendió la casa para escapar de su madrastra.
Ha estado muy tranquilo, pero la policía viene de vez en cuando
Un vecino describe la calle después de que la casa fue sellada, esperando que los nuevos propietarios traigan normalidad.
Mark

¿Por qué una corte necesitaba aprobar esta venta en particular? ¿No es simplemente una transacción inmobiliaria?

Mimi

Porque la propiedad está atrapada en una herencia complicada. El difunto esposo de Sullivan dejó la casa, pero "S" no estaba en los documentos originales como heredero, aunque vivía allí. Eso crea un conflicto legal sobre quién realmente tiene derecho a qué.

Mark

Entonces la casa estuvo vacía durante más de un año. ¿Qué pasó con ella durante todo ese tiempo?

Mimi

Se deterioró. Jóvenes entraban, arrancaban el contrachapado, rompían cosas. El administrador de la herencia tuvo que cambiar las cerraduras dos veces. Es una casa que nadie quería tocar, que nadie quería ocupar.

Mark

¿Y el precio? $165,000 parece bastante específico.

Mimi

Un tasador dijo que valía $129,000. Pero el comprador pagó más. Tal vez vio potencial, o tal vez simplemente quería que la venta se cerrara. A veces el precio refleja lo que alguien está dispuesto a pagar, no lo que algo realmente vale.

Mark

¿Qué sucede con el dinero ahora?

Mimi

Está en una cuenta restringida. La herencia recibe la mitad, Sullivan recibe la mitad, pero primero se pagan deudas y gastos. El juez dijo que probablemente habrá más batallas legales sobre quién merece más. Eso aún no está resuelto.

Mark

Los vecinos parecen aliviados.

Mimi

Claro. Vivieron junto a una casa sellada, una casa donde sucedió algo terrible, durante dieciocho meses. Ahora alguien va a vivir allí, va a arreglarla, va a convertirla en algo normal de nuevo. Para ellos, eso es suficiente.

  • Un hombre conocido como 'S' afirma haber vivido décadas de cautiverio en una casa de Waterbury; incendió la vivienda para escapar, y ese acto desesperado fue el que finalmente atrajo la atención pública.
  • La propiedad cayó en proceso de ejecución hipotecaria y se deterioró rápidamente: jóvenes irrumpieron repetidamente, arrancando tablones y rompiendo puertas, obligando al administrador judicial a cambiar las cerraduras dos veces.
  • Un primer intento de venta fue rechazado por el tribunal en mayo porque 'S' no figuraba como heredero en los documentos originales, revelando una disputa legal sobre quién tiene derechos sobre la herencia.
  • Finalmente, la corte aprobó la venta por $165,000 —por encima de la valoración de mercado de $129,000— y los fondos quedaron depositados en una cuenta restringida mientras se resuelve la distribución entre herederos.
  • El caso penal contra Sullivan sigue activo, y el juez anticipó nuevas presentaciones legales para determinar quién tiene mayor derecho a los ingresos de la venta, dejando la resolución definitiva aún en el horizonte.

En Waterbury, Connecticut, un tribunal autorizó la venta de una casa por $165,000 —la misma propiedad donde un hombre asegura haber sido retenido en cautiverio durante más de veinte años por su madrastra, Kimberly Sullivan. La transacción cierra un capítulo administrativo, pero deja intactas las preguntas más profundas: las del proceso penal, la distribución de una herencia disputada y la posibilidad de justicia para quien vivió encerrado entre esas paredes. Los lugares que guardan sufrimiento no se redimen con una firma notarial; la historia de 2 Blake Street continúa desplegándose en los juzgados y en la memoria del vecindario.

Un tribunal de Connecticut autorizó la venta de la casa en 2 Blake Street, Waterbury, por $165,000 a un contratista. La propiedad es el escenario central de uno de los casos más perturbadores de la región: un hombre que se identifica como 'S' afirma haber sido retenido en cautiverio durante más de veinte años por su madrastra, Kimberly Sullivan. Un mes antes de su arresto en marzo de 2025, 'S' incendió la vivienda para escapar. Sullivan niega todas las acusaciones y el proceso penal continúa.

La venta no fue sencilla. La casa formaba parte de la herencia del difunto esposo de Sullivan y enfrentó ejecución hipotecaria. Cuando Sullivan intentó venderla en mayo, el tribunal rechazó la operación al descubrir que 'S' no figuraba como heredero en la documentación original. Edward Duffy, el administrador judicial designado, describió el deterioro del inmueble: intrusos habían arrancado tablones de las ventanas y roto puertas en repetidas ocasiones, obligándolo a cambiar las cerraduras dos veces. El interior estaba prácticamente vacío, salvo por piezas de madera que dividían las habitaciones.

Los fondos de la venta fueron depositados en una cuenta restringida. El juez Matthew Vaccarelli indicó que la herencia y Sullivan recibirán cada uno la mitad de los ingresos, una vez pagadas deudas y gastos, aunque anticipó futuras presentaciones para determinar los derechos definitivos de cada parte.

Para los vecinos de Blake Street, la situación sigue siendo difícil de asimilar. Francesco Iovino, residente de la calle, confesó que nunca vio a 'S' hasta que el incendio atrajo a los bomberos, a pesar de haber observado personas en el porche ocasionalmente. Expresó esperanza en que los nuevos propietarios mejoren el área. La transacción aún no se ha cerrado formalmente, pero la casa que fue testigo de décadas de cautiverio está a punto de pasar a nuevas manos, mientras las preguntas sobre justicia permanecen sin respuesta.

Un tribunal de Connecticut ha autorizado la venta de una casa en Waterbury que se ha convertido en el centro de uno de los casos más perturbadores de la región: el de un hombre que dice haber sido mantenido cautivo durante más de veinte años por su madrastra. La propiedad en 2 Blake Street se vendió por $165,000 a un contratista, cerrando un capítulo administrativo en una historia que aún se despliega en los juzgados penales.

La casa ha permanecido vacía y sellada desde marzo de 2025, cuando Kimberly Sullivan fue arrestada. Según el relato del hombre que se identifica como "S", Sullivan lo retuvo en cautiverio durante décadas dentro de esas paredes. Un mes antes del arresto, "S" incendió la vivienda, diciéndole a la policía que lo hizo para escapar. Sullivan niega todas las acusaciones y sostiene su inocencia, aunque el proceso penal continúa en marcha.

La venta no fue simple. La propiedad formaba parte de la herencia del difunto esposo de Sullivan, Kregg, y enfrentó un proceso de ejecución hipotecaria a partir de marzo. Cuando Sullivan intentó venderla en mayo, el tribunal rechazó la operación. El juez encontró una discrepancia importante: "S" no figuraba como heredero en la documentación original de la herencia, lo que complicó los derechos sobre la propiedad.

Edward Duffy, administrador judicial designado para gestionar la venta, describió el estado de deterioro de la casa. Jóvenes han entrado repetidamente al inmueble, arrancando el contrachapado de las ventanas y rompiendo puertas. Duffy ha tenido que cambiar las cerraduras dos veces. El interior está prácticamente vacío, excepto por piezas de madera de 2x4 que separan cada habitación de las demás. Un análisis comparativo de mercado valoró la propiedad en $129,000, aunque finalmente se vendió por $165,000.

Los fondos de la venta fueron depositados en una cuenta bancaria restringida hasta que se requiera acción adicional, un procedimiento estándar cuando no existe testamento. El juez Matthew Vaccarelli del Tribunal Testamentario de Waterbury indicó que la herencia recibirá la mitad de los ingresos y Sullivan la otra mitad, aunque primero deben pagarse deudas y gastos. El juez anticipó que habrá nuevas presentaciones para determinar quién tiene derecho a mayor recuperación, pero eso se abordará cuando se presente.

Los vecinos de Blake Street han vivido con esta realidad durante más de un año y medio. Francesco Iovino, residente de la calle, dijo que vio a personas viviendo en el porche ocasionalmente, pero nunca vio a "S" hasta que el incendio atrajo la atención de los bomberos. Para Iovino y otros vecinos, la situación sigue siendo difícil de procesar. Expresó esperanza de que los nuevos propietarios sean buenos vecinos y que puedan mejorar el área eliminando lo que no pertenece allí.

La operación aún no se ha cerrado formalmente, pero el agente inmobiliario del comprador está preparado para completarla muy pronto. Mientras tanto, el caso penal contra Sullivan continúa su curso, y las cuestiones legales sobre la distribución de la herencia permanecen sin resolver. La casa que fue testigo de décadas de cautiverio está a punto de pasar a nuevas manos, aunque las preguntas sobre justicia y responsabilidad siguen sin respuesta.

Los jóvenes entraban a la casa, arrancaban el contrachapado que cubría las ventanas, rompieron la puerta, y he tenido que cambiar las cerraduras dos veces
— Edward Duffy, administrador judicial de la herencia
Sospecho que habrá nuevas presentaciones en este asunto para determinar quién tiene derecho al mayor nivel de recuperación
— Juez Matthew Vaccarelli, Tribunal Testamentario de Waterbury
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