Científicos argentinos descubren mecanismo clave que regula la latencia del VIH

El virus permanece dormido como un invasor que espera el momento de despertar
Describe cómo el VIH persiste en reservorios celulares incluso bajo tratamiento antirretroviral.
Mark

¿Por qué es tan importante entender cómo el virus permanece latente si ya tenemos medicamentos que controlan la infección?

Mimi

Porque controlar no es lo mismo que curar. Una persona puede tomar medicamentos de por vida, pero si deja de tomarlos, el virus despierta. Los reservorios son como una bomba de tiempo que nunca se desactiva realmente.

Mark

Y este descubrimiento de la galectina 1, ¿qué cambia exactamente?

Mimi

Cambió que ahora sabemos cómo el virus logra mantenerse dormido. Es como si hubiéramos encontrado la llave que cierra la puerta. Antes no sabíamos ni que existía esa llave.

Mark

Pero Losso dijo que hay decenas de hipótesis sobre esto. ¿No es solo una más?

Mimi

Es una más, pero con evidencia sólida. Lo importante es que describe un circuito completo: vesículas extracelulares, macrófagos, galectina 1, latencia viral. Es un mecanismo que otros pueden probar y refutar o confirmar.

Mark

¿Cuánto tiempo hasta que esto se convierta en un tratamiento real?

Mimi

Eso es lo honesto: no sabemos. Primero vienen los estudios preclínicos, luego los clínicos. Podrían ser años. Pero sin entender el mecanismo, ni siquiera podríamos empezar.

Mark

¿Y si bloquean la galectina 1? ¿Qué pasa?

Mimi

Esa es la pregunta que necesita respuesta. Podría reactivar el virus para que el sistema inmune lo ataque. O podría hacer que el virus entre en una latencia tan profunda que nunca despierte. O podría no funcionar en absoluto.

Mark

Entonces esto es más una puerta que se abre que una solución.

Mimi

Exactamente. Es una puerta que se abre en una habitación que llevábamos años intentando encontrar.

  • A pesar de décadas de tratamiento antirretroviral eficaz, el VIH sobrevive oculto en reservorios celulares que ningún medicamento actual puede eliminar, manteniendo a millones de personas en una dependencia terapéutica de por vida.
  • La proteína galectina 1 aparecía elevada en todos los pacientes con VIH sin excepción, desafiando las hipótesis iniciales del equipo y forzando una investigación más profunda sobre su papel en la infección.
  • Los investigadores identificaron un circuito de retroalimentación preciso: vesículas extracelulares de células infectadas activan macrófagos, que producen galectina 1, que a su vez mantiene el virus en estado latente dentro del organismo.
  • El descubrimiento abre dos estrategias terapéuticas opuestas —despertar el virus para destruirlo o profundizar su silencio para neutralizarlo— aunque aún se requieren estudios preclínicos para saber cuál es viable.
  • La comunidad científica celebra el avance con cautela: existen decenas de teorías competidoras sobre los reservorios virales, y el camino desde un mecanismo identificado hasta una terapia aplicable sigue siendo largo y complejo.

En los laboratorios del Conicet y la Universidad de Buenos Aires, un equipo de investigadores liderado por Julia Rubione encontró respuesta a una pregunta que los datos mismos le impusieron: por qué cierta proteína permanecía elevada en todas las personas con VIH, sin importar su estado de tratamiento. Lo que emergió de esa búsqueda es un circuito regulatorio que explica cómo el virus se mantiene dormido en el cuerpo humano, resistiendo décadas de terapia antirretroviral. El hallazgo, publicado en mBio y construido con colaboradores de Chile y Australia, no es una cura, pero traza con mayor precisión el mapa de uno de los enigmas más persistentes de la medicina moderna.

Julia Rubione no encontró lo que esperaba. Como investigadora del Conicet, comparó muestras de sangre de personas con VIH en distintos estadios de la infección, anticipando variaciones claras en los niveles de una proteína específica. Los datos la contradijeron: la galectina 1 permanecía elevada en todos los grupos, con o sin tratamiento antirretroviral. Esa anomalía se convirtió en el punto de partida de un descubrimiento publicado en la revista mBio de la Sociedad Estadounidense de Microbiología.

El hallazgo describe un circuito regulatorio que explica por qué el VIH logra permanecer dormido en reservorios del sistema inmunológico incluso cuando los medicamentos mantienen la infección bajo control. Desde 1996, la terapia antirretroviral transformó el VIH en una enfermedad crónica manejable, pero nunca pudo erradicarlo: el virus persiste en células T CD4 en estado latente, como un invasor que espera el momento de despertar. Esos reservorios son la principal barrera para una cura definitiva.

El equipo de Rubione, coordinado junto a Matías Ostrowski y Gabriel Rabinovich del Conicet y la UBA, con colaboradores de Chile y Australia, analizó 69 muestras de 51 personas con VIH y 13 sin el virus. Descubrieron que las vesículas extracelulares secretadas por células infectadas estimulan a los macrófagos para producir galectina 1, y que esta proteína reprograma el virus para mantenerse en latencia. Un sistema de retroalimentación que mantiene al virus dormido.

El circuito identificado sugiere dos caminos farmacológicos: reactivar el virus latente para destruir las células infectadas antes de que se propaguen, o profundizar la latencia para que nunca despierte. Rabinovich advirtió que se necesitan estudios preclínicos para determinar cuál estrategia es viable. Marcelo Losso, del Hospital Ramos Mejía, valoró el trabajo pero recordó que existen decenas de hipótesis competidoras sobre cómo abordar los reservorios virales.

En Argentina, unas 140 mil personas viven con VIH. El trabajo de Rubione y su equipo no ofrece una cura, pero sí un mapa más detallado del territorio que la ciencia necesita conquistar para alcanzar lo que ha perseguido durante décadas: la erradicación completa del virus.

Julia Rubione estaba buscando diferencias. Como investigadora del Conicet, esperaba encontrar variaciones claras en los niveles de una proteína específica cuando comparara muestras de sangre de personas con VIH en diferentes estadios de la infección: algunos recién diagnosticados, otros en tratamiento, algunos sin medicación. La lógica parecía sólida. Pero los datos no cooperaron. Los niveles de la proteína se mantenían elevados en todos los grupos, sin importar si la persona estaba bajo terapia antirretroviral o no. Fue entonces cuando Rubione y su equipo decidieron investigar por qué.

Esa pregunta sin respuesta llevó a un descubrimiento que podría cambiar la forma en que los científicos abordan uno de los mayores desafíos de la medicina moderna: cómo eliminar completamente el VIH del cuerpo humano. El hallazgo, publicado en la revista mBio de la Sociedad Estadounidense de Microbiología, describe un circuito regulatorio que explica cómo el virus logra permanecer dormido en reservorios dentro del organismo, incluso cuando los medicamentos antirretrovirales mantienen la infección bajo control. Rubione coordinó el trabajo junto con Matías Ostrowski y Gabriel Rabinovich, ambos del Instituto de Investigaciones Biomédicas y Retrovirus de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, con colaboradores de Chile y Australia.

Desde 1996, la terapia antirretroviral transformó el VIH de una sentencia de muerte en una enfermedad crónica manejable. Las personas con acceso a estos medicamentos pueden vivir décadas sin que el virus cause daño significativo. Pero el tratamiento tiene un límite fundamental: no erradica el virus. El VIH persiste en células del sistema inmunológico, particularmente en las células T CD4, donde permanece en un estado latente, como un invasor dormido que espera el momento de despertar. Estos reservorios virales representan la principal barrera para lograr una cura definitiva.

El equipo de Rubione analizó 69 muestras de sangre de 51 personas viviendo con VIH y 13 personas sin el virus. Descubrieron que una proteína llamada galectina 1 estaba presente en cantidades considerablemente mayores en las personas infectadas. Lo sorprendente fue que estos niveles elevados se mantenían constantes independientemente del estado de la infección o del tratamiento. A través de análisis posteriores, detectaron que la galectina 1 estaba asociada con la inflamación y la actividad transcripcional de los reservorios virales.

Pero el verdadero mecanismo permaneció oculto hasta que el equipo conectó varios hallazgos previos. Sabían que estructuras microscópicas llamadas vesículas extracelulares, secretadas por las células infectadas, podían aumentar la inflamación cuando se encuentran con macrófagos, un tipo de glóbulo blanco. Al comparar muestras de personas con y sin VIH, identificaron el circuito completo: las vesículas extracelulares de personas infectadas estimulan a los macrófagos para producir más galectina 1, y esta proteína, a su vez, reprograma el virus para mantenerse en latencia. Es un sistema de retroalimentación que mantiene el virus dormido.

El descubrimiento abre dos caminos farmacológicos potenciales. Una estrategia sería reactivar el virus latente y luego destruir las células infectadas antes de que puedan propagarse. La otra sería profundizar la latencia viral para que el virus nunca despierte. "Se necesitan hacer estudios preclínicos para saber si conviene aumentar o bloquear la proteína galectina 1 para modular el circuito y eliminar el reservorio latente", explicó Rabinovich. Pero la comunidad científica mantiene la cautela. Marcelo Losso, director del Servicio de Inmunocomprometidos del Hospital Ramos Mejía de Buenos Aires, señaló que aunque el trabajo es interesante, se requerirán más investigaciones para confirmar la hipótesis, y que actualmente existen decenas de teorías compitiendo sobre cómo abordar los reservorios virales.

En Argentina, aproximadamente 140 mil personas viven con VIH. El trabajo de Rubione y sus colaboradores representa un paso más en la larga búsqueda por entender cómo el virus se esconde y persiste. No es una cura, pero es un mapa más detallado del territorio que los investigadores necesitan conquistar. Los próximos pasos serán determinar si manipular la galectina 1 puede efectivamente desmantelar los reservorios virales y, finalmente, permitir que la humanidad logre lo que ha perseguido durante décadas: la erradicación completa del VIH.

Fue una investigación circular por las idas y las vueltas de los sorprendentes resultados
— Julia Rubione, investigadora del Conicet
Se necesitan hacer estudios preclínicos para saber si conviene aumentar o bloquear la proteína galectina 1 para modular el circuito y eliminar el reservorio latente
— Gabriel Rabinovich, Instituto de Biología y Medicina Experimental del Conicet
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