Bolivia detecta variante 'Perro del infierno' con aumento de 53% en casos de COVID-19

El virus es más contagioso, pero no necesariamente más grave
Las nuevas subvariantes BQ.1 y BQ.1.1 muestran mayor transmisibilidad sin representar una amenaza contundente a la salud pública.
Mark

¿Por qué es importante que Bolivia haya detectado específicamente estas subvariantes BQ.1 y BQ.1.1?

Mimi

Porque son más transmisibles que lo que circulaba antes. El aumento del 53 por ciento en casos coincide con su presencia, así que entender dónde están y cómo se propagan ayuda a las autoridades a prepararse.

Luke

Pero el ministro dice que no hay una sexta ola. ¿Entonces cuál es el umbral para declarar una ola? ¿Cuántos casos se necesitan?

Mark

Buena pregunta. ¿Qué tan grave es que sean 10 a 30 por ciento más contagiosas?

Mimi

Es significativo, pero el ministro también dijo que las vacunas siguen protegiendo. No es como si el virus hubiera escapado completamente de la inmunidad.

Luke

Aunque tampoco sabemos cuánta gente en Bolivia está completamente vacunada. Ese número no está en el reporte.

Mark

¿Y ese síntoma del aceleramiento del ritmo cardíaco? ¿Es algo que debería preocupar a la gente?

Mimi

Es el síntoma más distintivo, según el ministro. Pero los otros síntomas son los típicos de COVID: congestión, diarrea, pérdida de olfato. No suena como algo completamente nuevo.

Luke

Exacto. El ministro dice que no hay una afectación contundente contra la salud pública. Eso es importante: el virus es más contagioso, pero no necesariamente más grave.

Mark

¿Entonces por qué el Gobierno está comunicando esto ahora?

Mimi

Transparencia, probablemente. Detectaron las subvariantes, hicieron secuenciación genómica, y lo reportaron. Es lo que deberían hacer.

Luke

Y también para que la gente se vacune. El ministro lo mencionó explícitamente. Es un recordatorio de que las vacunas siguen siendo la herramienta principal.

  • Bolivia registra un salto del 53% en casos de COVID-19 en una sola semana epidemiológica, la tercera semana consecutiva al alza.
  • Las subvariantes BQ.1 y BQ.1.1, apodadas 'Cerbero', ya circulan en las dos ciudades más grandes del país y son hasta un 30% más contagiosas que las cepas dominantes.
  • Un síntoma inusual —el aceleramiento del ritmo cardíaco— distingue a estas cepas y genera inquietud entre médicos y ciudadanos.
  • El Gobierno descarta una sexta ola por ahora, pero activa vigilancia genómica y refuerza el llamado a la vacunación como escudo principal.
  • Las autoridades buscan equilibrar la transparencia científica con la calma social, reconociendo la mayor transmisibilidad sin declarar alarma.

En el ciclo siempre renovado de la pandemia, Bolivia enfrenta una nueva encrucijada: tres semanas consecutivas de aumento en contagios de COVID-19 coinciden con la llegada de las subvariantes BQ.1 y BQ.1.1, bautizadas popularmente como 'Perro del infierno'. Lo que ocurre en La Paz y Santa Cruz es reflejo de un fenómeno global que recuerda, una vez más, que el virus no ha terminado de escribir su historia, aunque las herramientas para enfrentarlo —las vacunas— siguen siendo el ancla más firme de la esperanza colectiva.

Bolivia atraviesa su tercer ascenso semanal consecutivo de contagios de COVID-19, con 531 casos adicionales respecto a la semana anterior, lo que representa un incremento del 53 por ciento. El ministro de Salud, Jeyson Auza, confirmó que este repunte no es casualidad: la secuenciación genómica ha detectado la circulación de las subvariantes BQ.1 y BQ.1.1 —conocidas como 'Perro del infierno' o 'Cerbero'— en La Paz desde noviembre y en Santa Cruz desde octubre.

Estas subvariantes, derivadas de ómicron y ya presentes en Europa y otros países de la región, serían entre un 10 y un 30 por ciento más contagiosas que las variantes BA.4 y BA.5 que hasta ahora dominaban el panorama epidemiológico boliviano. Sus síntomas son en gran medida conocidos —secreción nasal, congestión, diarrea, pérdida del olfato o del gusto—, pero Auza subrayó que el aceleramiento del ritmo cardíaco es el rasgo más distintivo de estas nuevas cepas.

A pesar de la mayor transmisibilidad, las autoridades sanitarias descartaron el inicio de una sexta ola y aseguraron que el impacto sobre la salud pública sigue siendo manejable. El ministro insistió en que las vacunas mantienen su eficacia protectora frente a estas subvariantes, e instó a la población a completar o reforzar su inmunización. El tono oficial es de vigilancia activa y cautela, no de alarma: el Gobierno monitorea la situación semana a semana y recomienda sostener las medidas de bioseguridad.

Bolivia ha registrado un aumento sostenido de contagios de COVID-19 en las últimas semanas. La semana epidemiológica más reciente mostró 531 casos adicionales respecto al período anterior, lo que representa un incremento del 53 por ciento. Es la tercera semana consecutiva en la que los números suben, según informó el Gobierno boliviano a través de su ministro de Salud.

Este repunte coincide con la detección de nuevas subvariantes del virus en el país. Los estudios de secuenciación genómica confirmaron la circulación de las subvariantes BQ.1 y BQ.1.1, conocidas coloquialmente como "Perro del infierno" o "Cerbero". Se trata de derivaciones de la variante ómicron que ya están presentes en varios países europeos y en la región. En Bolivia, estas subvariantes fueron identificadas en La Paz desde los primeros días de noviembre, mientras que en Santa Cruz su presencia se remonta a octubre.

El ministro de Salud, Jeyson Auza, explicó a los medios que estas subvariantes poseen un nivel de transmisión significativamente mayor que las variantes dominantes actuales, la BA.4 y la BA.5. Las investigaciones sugieren que podrían ser entre 10 y 30 por ciento más contagiosas. Auza señaló que la presencia de estas subvariantes puede contribuir directamente al crecimiento de los casos que se está observando en el país.

Los síntomas que producen estas nuevas subvariantes son en general similares a los de otras variantes de COVID-19: secreción nasal, congestión, diarrea, malestar general, pérdida del olfato o del gusto. Sin embargo, Auza destacó que el síntoma más característico es el aceleramiento del ritmo cardíaco, lo que las diferencia de otras cepas circulantes. A pesar de esta mayor transmisibilidad, el ministro aclaró que por el momento estas subvariantes no han representado una afectación contundente contra la salud pública del país.

Desde el Gobierno se enfatizó que las vacunas contra la COVID-19 continúan ofreciendo un nivel de protección efectivo contra estas nuevas subvariantes. Auza instó a la población a acudir a los puntos de vacunación para completar o reforzar su inmunización. Al mismo tiempo, pidió tranquilidad a los ciudadanos, aunque reconoció que los estudios científicos atribuyen una mayor transmisibilidad a estas cepas y que no se puede negar esta realidad.

Las autoridades sanitarias descartaron por ahora el inicio de una sexta ola de contagios en Bolivia. Sin embargo, mantienen la vigilancia activa y aseguran estar preparados para realizar diagnósticos de esta nueva subvariante. El Gobierno recomendó a la población mantener las medidas de bioseguridad para evitar contagios, aunque el tono de las comunicaciones oficiales ha sido de cautela más que de alarma. La situación continúa siendo monitoreada semana a semana.

La presencia de estas subvariantes pueden contribuir al crecimiento de los casos
— Jeyson Auza, ministro de Salud de Bolivia
Por el momento esta variante no ha representado una afectación contundente contra la salud pública como tal, debemos tomar con calma esta noticia
— Jeyson Auza, ministro de Salud de Bolivia
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