Bogotá mantiene pico y cédula tras finalizar cuarentena de fin de semana

La pandemia ha generado agotamiento en la población bogotana, con restricciones que afectan la movilidad y actividades comerciales mientras se registra el pico más fuerte de contagios desde el inicio de la crisis sanitaria.
Estamos atravesando el pico más fuerte de contagios desde que inició la pandemia
El secretario de Gobierno distrital justifica las restricciones ante el agotamiento de la población bogotana.
Mark

¿Por qué el pico y cédula divide a la ciudad en dos grupos? ¿No hay una forma más equitativa?

Mimi

Es una pregunta que muchos se hacen. La idea es que si todos pudieran salir cualquier día, los espacios públicos y comerciales colapsarían. Al dividir por números de cédula, teóricamente se reduce la densidad. Pero tienes razón: algunos días tú puedes comprar y otros no. Es arbitrario, y eso genera resentimiento.

Mark

Los comerciantes están manifestándose. ¿Realmente pierden tanto dinero con esta medida?

Mimi

Pierden clientes. Si la mitad de la población no puede entrar a tu tienda en un día dado, tus ventas caen drásticamente. Para un pequeño negocio, eso puede significar la diferencia entre sobrevivir y cerrar. Los gremios ven esto como un castigo al comercio mientras el virus sigue circulando.

Mark

Pero los números de ocupación en UCI son alarmantes. ¿Entienden los comerciantes la gravedad?

Mimi

Probablemente sí. Pero el agotamiento es real también. Llevan más de un año con restricciones. Hay un punto en el que la gente dice: no puedo más. Y eso es lo que ves en las manifestaciones. No es que nieguen el virus. Es que sienten que el costo humano de las medidas es insostenible.

Mark

¿Qué pasará cuando López presente su propuesta al Comité Epidemiológico?

Mimi

Eso es lo incierto. Ella quiere levantar el pico y cédula durante el 4x3 para que el comercio funcione. Pero los expertos podrían decir que es demasiado riesgo en el pico más fuerte de contagios. Todo depende de cómo lean los datos y qué peso le den a la economía versus la salud pública.

  • Pico y cédula: cédulas terminadas en 1, 3, 5, 7, 9 excluidas de comercios, bancos y servicios públicos
  • 33.823 casos activos de COVID-19 en Bogotá con ocupación de UCI al 79,8 por ciento
  • 2.154 comparendos por incumplimiento de cuarentena durante el fin de semana
  • Cinco fiestas clandestinas descubiertas, incluyendo una con aproximadamente 100 personas y 5 menores de edad

El pico y cédula sigue vigente en Bogotá: cédulas terminadas en 1, 3, 5, 7, 9 no pueden acceder a establecimientos comerciales, bancarios y de servicios. La ciudad registra 33.823 casos activos de COVID-19 con ocupación de UCI al 79.8%, manteniéndose en alerta roja hospitalaria durante el pico más fuerte de contagios.

Bogotá levanta cuarentena general del fin de semana pero mantiene pico y cédula como medida restrictiva. La alcaldesa Claudia López evaluará con expertos si continúan o se levantan las restricciones ante el pico más fuerte de contagios de la pandemia.

El lunes 19 de abril amaneció en Bogotá con un respiro relativo. La cuarentena general que la Alcaldía había impuesto para el fin de semana terminó a las cuatro de la mañana, y durante los siguientes cuatro días los bogotanos podrían moverse libremente por la ciudad. Pero la libertad tenía límites claros: el pico y cédula seguía en pie, la medida que ha definido la vida cotidiana en la capital durante semanas.

Bajo este sistema, cualquier persona cuya cédula terminara en 1, 3, 5, 7 o 9 quedaba excluida de entrar a tiendas, bancos, notarías y oficinas públicas. No podían comprar al detal ni al por mayor. No podían hacer trámites. La restricción era simple en su enunciado pero profunda en sus consecuencias: dividía a la ciudad en dos grupos de ciudadanos con derechos desiguales cada día.

La alcaldesa Claudia López tenía previsto reunirse con el Comité Epidemiológico, junto con el Ministerio de Salud y expertos sanitarios, para decidir si estas medidas continuarían o si serían levantadas. López había señalado la semana anterior que le gustaría eliminar el pico y cédula durante los días del esquema 4x3 —cuatro días de trabajo, tres de descanso— para permitir que el comercio respirara. Pero cualquier cambio requeriría el visto bueno de los expertos y del Gobierno nacional. Nada podía decidirse en solitario.

Mientras tanto, los comerciantes estaban furiosos. Habían convocado plantones y manifestaciones en toda la ciudad, argumentando que la medida ahuyentaba clientes y sofocaba sus negocios. Los gremios también se oponían a las cuarentenas generales de fin de semana, que volvería a implementarse a partir de las 11:59 de la noche del jueves 22 de abril, extendiéndose hasta el lunes 26.

El balance del fin de semana que acababa de terminar mostraba una ciudad bajo vigilancia intensiva. La Alcaldía había desplegado 1.500 funcionarios civiles, 5.000 policías y 600 uniformados del Ejército para hacer cumplir las restricciones durante los tres días. Los números eran contundentes: 2.772 operativos de inspección, 2.154 comparendos por violar la cuarentena, 421 multas por consumo de alcohol en espacios públicos, 336 por no usar tapabocas. Cinco fiestas clandestinas fueron descubiertas, incluyendo una en Los Mártires donde la Policía encontró alrededor de cien personas celebrando junto a cinco menores de edad. Treinta y cuatro establecimientos tuvieron que cerrar temporalmente, mientras que 387 cerraron de manera voluntaria.

Hubo también doce movilizaciones de comerciantes, principalmente en Suba, Engativá, Kennedy y Antonio Nariño. Con los manifestantes se abrieron mesas de diálogo para buscar acuerdos, según explicó Luis Ernesto Gómez, secretario de Gobierno distrital.

La realidad epidemiológica justificaba, desde la perspectiva oficial, toda esta presión. Bogotá registraba 33.823 casos activos de COVID-19. Las unidades de cuidado intensivo estaban ocupadas al 79,8 por ciento para pacientes positivos, y la ocupación general alcanzaba el 81,4 por ciento. La ciudad seguía en alerta roja hospitalaria. "Estamos atravesando el pico más fuerte de contagios desde que inició la pandemia", dijo Gómez. "Si en este momento nuestras acciones no contribuyen al cuidado colectivo, no tendremos que encerrarnos sólo tres días, sino un periodo más prolongado." Era una advertencia velada: el sacrificio presente podría evitar un confinamiento más severo después.

La ciudad iniciaba la semana atrapada entre dos fuerzas irreconciliables: la necesidad de contener un virus que se propagaba con velocidad, y la necesidad de que la gente pudiera vivir, trabajar y respirar. El pico y placa también se reactivaba ese lunes, restringiendo los vehículos con placas impares entre las 6:00 y las 8:30 de la mañana, y entre las 3:00 y las 7:30 de la tarde. Cada medida se superponía sobre la anterior, creando un laberinto de restricciones que los bogotanos debían navegar cada día.

Somos conscientes de que hay un agotamiento enorme, pero estamos atravesando el pico más fuerte de contagios desde que inició la pandemia. Si en este momento nuestras acciones no contribuyen al cuidado colectivo, no tendremos que encerrarnos sólo tres días, sino un periodo más prolongado.
— Luis Ernesto Gómez, secretario de Gobierno distrital
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