Alphabet entra al Dow Jones, pero las tecnológicas siguen siendo marginales en un índice obsesionado con precios

Una acción que cuesta más dinero tiene más peso. El tamaño no importa.
La fórmula del Dow Jones desde 1896 pondera por precio de acción, no por capitalización, creando distorsiones que hacen invisibles los gigantes tecnológicos.
Mark

¿Por qué importa que Alphabet entre al Dow Jones si su peso en el índice es tan pequeño?

Mimi

Porque el Dow Jones sigue siendo el símbolo más reconocido de la salud económica estadounidense. Cuando la gente ve que la tecnología entra, siente que el índice finalmente la reconoce. Pero la realidad es que el índice no puede reconocerla adecuadamente.

Luke

Espera—¿cuánto de ese 13,8% es realmente Alphabet versus las otras tres? El artículo dice que Alphabet entra con 4%, pero no especifica si eso es suficiente para cambiar algo en la práctica.

Mark

Entonces, ¿el Dow Jones está roto?

Mimi

No está roto para lo que fue diseñado. Es un indicador histórico que mide el precio de 30 acciones. Funciona perfectamente para eso. El problema es que seguimos tratándolo como si fuera una brújula de la economía moderna.

Luke

Pero aquí hay algo que no está claro: si los gestores prefieren el S&P 500 y el Nasdaq, ¿cuántos fondos siguen indexados al Dow Jones? ¿Cuál es realmente su influencia hoy?

Mark

¿Cómo es posible que Sherwin-Williams tenga casi el mismo peso que Alphabet?

Mimi

Porque Sherwin-Williams vende acciones más caras. Una acción de Sherwin-Williams cuesta más dólares que una de Alphabet, así que mueve más el índice. Es absurdo cuando lo piensas, pero es la regla.

Luke

Aunque hay que decir que Sherwin-Williams vale 85.000 millones, que no es pequeño. El absurdo es que una empresa de 18,5 billones tenga menos influencia que una de 85.000 millones.

Mark

¿Esto va a cambiar?

Mimi

No, probablemente no. El Dow Jones es un símbolo histórico. Cambiar su fórmula sería como cambiar la Constitución. Los gestores simplemente usan otros índices.

Luke

Aunque vale la pena notar que el artículo no dice si hay presión real para cambiar la fórmula, o si simplemente es aceptado como una reliquia histórica que la gente ignora.

  • Alphabet entra al Dow Jones con apenas un 4% de ponderación, a pesar de ser una de las empresas más valiosas del planeta, lo que expone una tensión estructural entre el símbolo y la realidad.
  • Cuatro gigantes tecnológicos con casi 18,5 billones de dólares en capitalización mueven el índice menos que Caterpillar y Goldman Sachs, cuyas acciones simplemente cuestan más por unidad.
  • La fórmula de Charles Dow —sumar precios y dividir— tiene 130 años y no ha cambiado en lo esencial, mientras la economía que pretende medir se ha transformado radicalmente.
  • Un split de acciones puede alterar el peso de una empresa en el Dow Jones más que años de crecimiento real, como ocurrió cuando Walmart dividió sus títulos y abrió la puerta a Amazon.
  • Los gestores de fondos y los inversores profesionales ya han tomado su decisión: el S&P 500 y el Nasdaq 100, índices construidos por capitalización, son los verdaderos espejos de la economía actual.

Esta semana, Alphabet se unió al Dow Jones Industrial Average, el índice bursátil más antiguo de Estados Unidos, en un gesto simbólico que revela más de lo que celebra. Las cuatro grandes tecnológicas —Nvidia, Alphabet, Apple y Microsoft— representan cerca del 60% del valor total del índice, pero su influencia combinada en su movimiento apenas alcanza el 13,8%, una paradoja nacida de una fórmula aritmética diseñada en 1896. El Dow Jones, fiel a la simplicidad de Charles Dow, sigue midiendo el precio de las acciones en lugar del peso real de las empresas, convirtiendo al sector más dinámico de la economía global en una presencia casi invisible en el termómetro más emblemático de Wall Street.

El Dow Jones acaba de cumplir 130 años y esta semana recibió a Alphabet entre sus 30 integrantes. Pero la incorporación del gigante de Google no tarda en revelar una paradoja: el índice más emblemático de Wall Street está construido de una manera que hace casi invisible el verdadero peso de la tecnología moderna.

Nvidia, Alphabet, Apple y Microsoft controlan cerca de 18,5 billones de dólares en capitalización bursátil y representan aproximadamente el 60% del valor total del Dow Jones. Sin embargo, su influencia combinada en el movimiento del índice apenas llega al 13,8%. Alphabet entra con una ponderación de poco más del 4%. La razón está en los orígenes del indicador: el 26 de mayo de 1896, Charles Dow tomó los precios de 12 acciones industriales, los sumó y dividió el resultado. Esa aritmética de lápiz y papel, casi sin cambios, sigue siendo el corazón del Dow Jones hoy.

A diferencia de los índices modernos, que ponderan por capitalización bursátil, el Dow Jones solo mira el precio de cada acción. Esto produce distorsiones llamativas: Caterpillar y Goldman Sachs, con acciones que superan los 1.000 dólares, representan el 23,7% del índice. Sherwin-Williams, una fabricante de pinturas valorada en menos de 85.000 millones, tiene un peso similar al de Alphabet. Incluso los splits de acciones distorsionan el índice: cuando Walmart dividió sus títulos en tres, su peso cayó y abrió espacio para Amazon.

Por eso los gestores profesionales prefieren el S&P 500 y el Nasdaq 100, índices más modernos que reflejan mejor la economía real. El Dow Jones nació midiendo algodón, azúcar y acero; hoy intenta abarcar la era digital con la misma fórmula de siempre. Alphabet entra, pero la tecnología sigue siendo, en buena medida, invisible en el indicador más antiguo de Wall Street.

El Dow Jones acaba de cumplir 130 años como uno de los termómetros más antiguos de Wall Street, y esta semana Alphabet se sumó a sus filas. Pero la incorporación del gigante de Google revela una paradoja incómoda: el índice más emblemático de la economía estadounidense está construido de una manera que hace invisible el verdadero peso de la tecnología moderna.

Las cuatro mayores empresas tecnológicas del mundo—Nvidia, Alphabet, Apple y Microsoft—controlan casi 18,5 billones de dólares en capitalización bursátil. Representan aproximadamente el 60% del valor total del Dow Jones. Y sin embargo, su influencia combinada en el movimiento del índice es apenas del 13,8%. Alphabet entra con una ponderación de poco más del 4%. Antes de su llegada, las otras tres tecnológicas sumaban menos del 10% del comportamiento del indicador. Incluso si se incluyen IBM, Cisco y Salesforce—otras empresas del sector—la cifra apenas alcanza el 20%.

La razón está en los orígenes del índice. El 26 de mayo de 1896, Charles Dow hizo algo extraordinariamente simple: tomó los precios de las acciones de 12 empresas industriales, los sumó, dividió el resultado entre 12 y publicó la cifra—40,94—en The Wall Street Journal. Eso fue todo. Lápiz, papel, aritmética. Esa fórmula, casi sin cambios, sigue siendo el corazón del Dow Jones hoy. A diferencia de índices modernos que ponderan por capitalización bursátil—es decir, por el valor total de una empresa—el Dow Jones simplemente mira el precio de cada acción. Una acción que cuesta más dinero tiene más peso. El tamaño de la empresa no importa.

Esto produce distorsiones sorprendentes. Caterpillar y Goldman Sachs, dos empresas cuyas acciones cotizan por encima de los 1.000 dólares, representan actualmente el 23,7% del índice. Sherwin-Williams, una fabricante de pinturas y recubrimientos, tiene una ponderación similar a la de Alphabet a pesar de valer menos de 85.000 millones de dólares. El índice está obsesionado con los precios, no con la realidad económica.

Esta peculiaridad tiene consecuencias que van más allá de lo académico. Cuando una empresa divide sus acciones—un split—normalmente no debería afectar a los índices. Pero en el Dow Jones, puede provocar un cambio radical. Hace dos años, Walmart dividió sus acciones en tres, reduciendo el precio proporcionalmente. Eso bajó su peso en el índice y permitió la entrada de Amazon, que se clasifica como minorista en lugar de tecnológica en la mayoría de los índices.

Por eso los gestores de fondos y los inversores profesionales prefieren mirar hacia otros lados. El S&P 500 y el Nasdaq 100 son índices más modernos, construidos de formas que reflejan mejor la economía actual. La mayoría de los productos financieros se indexan a ellos, no al Dow Jones. El Dow Jones comenzó en 1896 con empresas de sectores como el algodón, el azúcar, el tabaco, el cuero, el caucho, el gas, el acero y la electricidad. Se expandió a 20 acciones en 1916 y a las 30 actuales en 1928. Es uno de los pocos índices vinculados directamente a un medio de comunicación—el Wall Street Journal—así como el Footsie 100 británico y el Nikkei 225 japonés están ligados a sus respectivos periódicos económicos.

Alphabet entra al Dow Jones esta semana, fortaleciendo la presencia de la tecnología en el índice. Pero la fórmula que lo define sigue siendo la de Charles Dow de hace 130 años. Mientras el mundo ha cambiado, el Dow Jones ha permanecido fiel a su simplicidad original—una simplicidad que ahora hace que uno de los sectores más importantes de la economía global sea casi invisible en el indicador más antiguo de Wall Street.

El 26 de mayo de 1896, Charles Dow sumó los precios de las acciones de 12 empresas industriales, dividió el resultado entre 12 y lo publicó en The Wall Street Journal. La cifra fue de 40,94.
— Algreen Bakasa, director de Índices de Renta Variable de EEUU de S&P Dow Jones Índices
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