Desde julio, hutíes y Arabia Saudí intercambian ataques aéreos, drones y misiles en la mayor escalada desde 2022, incluyendo bombardeos a infraestructuras petroleras saudíes. Paralelamente, hutíes y fuerzas gubernamentales yemeníes respaldadas por Riad protagonizan intensos enfrentamientos en Hadhramaut, Marib y otras provincias del país.
Yemen vive su mayor escalada militar desde 2022 entre hutíes y Arabia Saudí
Cada vez va a ser más difícil detener la espiral de violencia
¿Por qué Arabia Saudí bombardeó el aeropuerto de Saná precisamente en julio? ¿Fue solo por el funeral de Jameneí?
No fue solo eso. El funeral fue el detonante visible, pero la tensión llevaba tiempo acumulándose. Lo que Riad hizo fue usar ese momento para romper la tregua de 2022 de manera deliberada.
¿Y los hutíes respondieron de inmediato?
No exactamente. Esperaron una semana. Pero cuando respondieron, lo hicieron con una estrategia clara: atacar la infraestructura energética saudí. Era una forma de decir que si Riad bloqueaba a Yemen, ellos bloquearían a Riad.
¿Funciona ese bloqueo? ¿Ha afectado realmente al comercio saudí?
Ha afectado, pero no tanto como podría parecer. Los petroleros han tenido que cambiar rutas, desactivar localizadores. Pero el tráfico comercial general por el mar Rojo sigue siendo muy superior al de otros estrechos. Es más una guerra de desgaste que un bloqueo efectivo.
¿Qué es lo que más preocupa a los analistas ahora?
Una ofensiva terrestre a gran escala. Mientras los combates se limiten a drones y misiles, hay espacio para negociar. Pero si alguien decide avanzar por tierra, eso sería el punto de no retorno hacia una guerra civil completa.
¿Arabia Saudí está en posición de elegir?
Eso es lo irónico. Riad está atrapada. Puede negociar y perder credibilidad, o intensificar y volver a meterse en una guerra que ya le costó años y recursos enormes. No hay salida fácil.
O Pulso
- Primer bombardeo saudí directo contra hutíes desde marzo de 2022, el 13 de julio
- 16 ataques hutíes contra objetivos saudíes entre julio y agosto, incluyendo 7 instalaciones petroleras
- Enfrentamientos entre hutíes y fuerzas gubernamentales en Hadhramaut, Marib, Hudayda y Taiz
- Al menos una decena de muertos en Moca
- Enviado de la ONU advierte del riesgo más grave de guerra civil desde la tregua de 2022
Desde julio, hutíes y Arabia Saudí intercambian ataques aéreos, drones y misiles en la mayor escalada desde 2022, incluyendo bombardeos a infraestructuras petroleras saudíes. Paralelamente, hutíes y fuerzas gubernamentales yemeníes respaldadas por Riad protagonizan intensos enfrentamientos en Hadhramaut, Marib y otras provincias del país.
Yemen experimenta la peor escalada militar en años con enfrentamientos entre hutíes respaldados por Irán y Arabia Saudí, amenazando con devolver el país a la guerra civil tras la tregua de 2022.
A mediados de julio, cuando un avión de la aerolínea iraní se disponía a aterrizar en Saná, Arabia Saudí lanzó un bombardeo contra el aeropuerto de la capital yemení controlada por los hutíes. En el vuelo viajaba una delegación de los rebeldes que regresaba del funeral del ex líder supremo de Irán, Ali Jameneí. Fue el primer ataque directo atribuido a Riad contra los hutíes desde marzo de 2022, y marcó el inicio de la mayor escalada militar que Yemen ha experimentado en años.
Desde ese momento, el país ha quedado atrapado en una espiral de violencia que amenaza con deshacer cuatro años de relativa calma. Los hutíes, respaldados por Irán, respondieron una semana después con drones y misiles balísticos contra un aeropuerto en el sur de Arabia Saudí. Luego vinieron los ataques a petroleros saudíes en el mar Rojo. Entre el 13 de julio y el 14 de agosto, el grupo realizó dieciséis operaciones contra objetivos saudíes, incluyendo siete instalaciones petroleras y seis buques tanque. Riad ha replicado atacando infraestructuras portuarias y de telecomunicaciones en territorio yemení.
Detrás de estos intercambios de fuego hay una lógica de bloqueo mutuo. Cuando los hutíes atacaron el aeropuerto saudí, su portavoz militar, Yahya Sarea, describió la acción como un "bloqueo por bloqueo", en respuesta a las restricciones que Arabia Saudí ha impuesto al movimiento aéreo y marítimo hacia zonas controladas por el grupo. Los ataques a los petroleros han obligado al reino a desviar parte de sus exportaciones hacia Egipto y a desactivar la localización de sus buques para evitar ser detectados. Sin embargo, el tráfico comercial por el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb ha continuado fluyendo sin interrupciones significativas.
Paralelamente a esta confrontación con Arabia Saudí, los hutíes se han enfrentado en las últimas semanas a fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente y respaldado por Riad. Desde principios de agosto, los combates se han concentrado en las gobernaciones de Hadhramaut, en el este, y Marib, en el centro, aunque también han llegado a Hudayda y Taiz, en la costa del mar Rojo. La ciudad de Moca ha sido especialmente castigada, con al menos una decena de muertos registrados. Hasta ahora, ambos bandos han evitado lanzar una ofensiva terrestre a gran escala, optando en su lugar por ataques con drones, misiles y artillería.
Los hutíes se enfrentan hoy a fuerzas gubernamentales muy diferentes a las de hace cuatro años. El Gobierno yemení cuenta ahora con mayor acceso a drones y está en pleno proceso de reestructuración, patrocinado por Arabia Saudí desde que Riad forzó la salida de los Emiratos Árabes Unidos de Yemen a principios de año. Algunos analistas sugieren que reactivar las hostilidades contra los hutíes podría ayudar a cohesionar esta alianza gubernamental fragmentada, aunque con el riesgo de descarrilar su reorganización.
La comunidad internacional observa con alarma creciente. Hans Grundberg, enviado especial de la ONU para Yemen, declaró ante el Consejo de Seguridad a mediados de agosto que el país "enfrenta hoy un riesgo más grave de retorno a un conflicto a gran escala que en cualquier otro punto desde la tregua" de 2022. Tom Fletcher, jefe humanitario de la ONU, subrayó que esta escalada ocurre mientras millones de yemeníes se ven obligados a tomar decisiones casi imposibles cada día: alimentos o medicinas, educación o trabajo, supervivencia o desplazamiento.
Los analistas coinciden en que una ofensiva terrestre a gran escala aceleraría dramáticamente el retorno a la guerra civil. Pero también advierten de que la espiral de violencia actual es cada vez más difícil de detener, y que existe el riesgo de que se abra una nueva fase de conflicto centrada en los ataques aéreos y la batalla por controlar el cielo, en lugar de avances por tierra. Arabia Saudí, mientras tanto, enfrenta un dilema creciente: negociar con los hutíes y hacer concesiones para reducir los ataques contra su infraestructura energética y sus exportaciones de petróleo, o intensificar su ofensiva militar y volver a enzarzarse en una guerra devastadora, larga y costosa como la que lanzó en 2015 y de la que intentó escapar con la tregua de 2022.
Citações Notáveis
El país enfrenta hoy un riesgo más grave de retorno a un conflicto a gran escala que en cualquier otro punto desde la tregua— Hans Grundberg, enviado especial de la ONU para Yemen
Millones de yemeníes se ven obligados a tomar decisiones casi imposibles cada día entre alimentos o medicinas, educación o trabajo, supervivencia o desplazamiento— Tom Fletcher, jefe humanitario de la ONU