Washington rechaza la Guardia Nacional un año después del despliegue de Trump

La presencia militar intimida a residentes de Washington y afecta desproporcionadamente a barrios de minorías, mientras que apenas interviene en zonas de mayor delincuencia como Anacostia.
No podemos permitir que el despliegue militar se normalice como parte de la vida cotidiana
Advertencia de Mónica Hopkins sobre el riesgo de acostumbrarse a la presencia militar en las calles estadounidenses.
Mark

¿Por qué Trump eligió Washington específicamente para este despliegue si la criminalidad ya estaba en su nivel más bajo en treinta años?

Mimi

Porque Washington nunca fue realmente sobre la criminalidad. Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025 con la intención de conquistar una ciudad donde nunca se sintió cómodo, donde el 90% de los votantes son demócratas. Utilizó el ataque a un funcionario como excusa perfecta para llevar a cabo su plan de venganza política.

Mark

¿Entonces la mejora en la seguridad que Trump reclama es solo coincidencia?

Mimi

No es coincidencia, pero tampoco es mérito del despliegue militar. La criminalidad bajó en todo el país durante este período. Los análisis muestran que la Guardia Nacional afectó principalmente delitos menores como hurtos, pero no violencia. Y curiosamente, solo patrullan barrios ricos y blancos, no lugares como Anacostia donde ocurren los crímenes más graves.

Mark

¿Qué hacen realmente estos 4.500 soldados si no intervienen en incidentes?

Mimi

Son principalmente disuasorios. Pasean en formación militar, saludan cortésmente, sonríen. Pero durante los primeros meses los vimos limpiando papeleras y recogiendo nieve. Un juez impidió que hicieran arrestos sin orden judicial, así que su capacidad de acción es limitada. No tienen entrenamiento en seguridad urbana, solo en conflictos militares.

Mark

¿Cuál es el costo real de mantener esta operación?

Mimi

Aproximadamente 3.000 millones de dólares hasta enero de 2029. Gastan 607 dólares diarios por soldado frente a 384 por un agente de policía. El Pentágono está construyendo apartamentos para alojarlos porque los hoteles resultan demasiado costosos. Todo esto para una ciudad que el 79% rechaza según encuestas.

Mark

¿Hay algún precedente histórico para esto en Estados Unidos?

Mimi

No. Esta es la operación militar doméstica más grande y prolongada desde la guerra de Irán. Eso debería preocupar a cualquiera que crea en la separación entre poder militar y civil. Los expertos advierten que estamos normalizando algo que es fundamentalmente incompatible con la democracia constitucional.

Mark

¿Qué alternativas proponen los críticos?

Mimi

El senador Coons sugiere invertir esos miles de millones en contratar agentes de policía competentes y capacitados. La alcaldesa Bowser ha demostrado que Washington no necesitaba una emergencia federal prolongada. Pero Trump ha ordenado mantener las tropas hasta 2029, así que por ahora la ciudad seguirá bajo ocupación militar.

  • 4.500 soldados patrullan Washington desde agosto de 2025, más que los 3.800 agentes de policía
  • El 79% de residentes rechaza el despliegue según encuesta del Washington Post
  • Costo estimado total: 3.000 millones de dólares hasta enero de 2029
  • La criminalidad descendió 35% en 2024, antes del despliegue militar
  • Tropas solo intervienen en barrios ricos; apenas presencia en zonas de mayor delincuencia como Anacostia

El 79% de residentes de Washington rechaza el despliegue de 4.500 soldados que patrullan la capital desde agosto de 2025, según encuesta del Washington Post. La criminalidad descendió 35% en 2024 antes del despliegue, y expertos advierten que la reducción actual ocurre en todo el país, no solo en Washington.

Un año después de que Trump desplegara tropas de la Guardia Nacional en Washington, la ciudad rechaza mayoritariamente la medida pese a reducción de delitos. Expertos cuestionan si la mejora de seguridad se debe realmente al despliegue militar.

Un año después de que Donald Trump ordenara el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en Washington, la capital estadounidense sigue rechazando mayoritariamente la medida. Hace poco más de doce meses, el presidente republicano anunció que enviaría soldados a las calles para "liberar la ciudad" de personas sin hogar y delincuencia, utilizando como pretexto el ataque a un funcionario del Departamento de Eficiencia Gubernamental a principios de agosto de 2025. La descripción que hizo Trump de una ciudad tomada por "bandas violentas y criminales" distaba mucho de la realidad: las estadísticas de criminalidad estaban en su nivel más bajo en tres décadas.

En una esquina vibrante de la capital, cerca de cincuenta personas se manifestaban bajo un calor húmedo y cielo amenazante, portando carteles que exigían "Tropas fuera de D.C." y reclamaban que Washington se convirtiera en Estado. Benjamin Zinevich Rodríguez, un joven de 29 años que actúa como portavoz del Partido por el Socialismo y la Liberación, explicaba que la protesta buscaba llamar la atención sobre la ocupación militar que los residentes rechazaban. Según una encuesta del Washington Post, el 79% de los habitantes de la capital se opone al despliegue.

Actualmente, alrededor de 4.500 soldados patrullan Washington, una cifra superior a los 3.800 agentes de la Policía Metropolitana. Estos militares, muchos de ellos jóvenes con apenas experiencia en seguridad urbana, recorren las principales avenidas, estaciones de metro y lugares turísticos como el National Mall. Visten uniforme militar, portan armas y esposas, pero intervienen poco en incidentes reales. Su función es principalmente disuasoria, aunque su presencia genera inquietud entre muchos vecinos que se sienten intimidados. El análisis de Reuters sobre 16.000 expedientes judiciales reveló que la Guardia Nacional solo atendió incidentes menores en barrios más ricos, de población mayoritariamente blanca y con menos delincuencia, mientras que apenas se ha visto su presencia en zonas como Anacostia, donde se encuentran algunos de los puntos más conflictivos de la ciudad.

Los costos de la operación son astronómicos. El Centro Niskanen, un think tank conservador, calculó que el Gobierno gasta 607 dólares diarios por soldado, frente a los 384 que cuesta un agente de policía. La Oficina Presupuestaria del Congreso estimó que el despliegue costó 225 millones de dólares durante 2025, con 55 millones adicionales cada mes. La Casa Blanca ha ordenado mantener las tropas hasta enero de 2029, lo que supondría un costo total cercano a los 3.000 millones de dólares. El Pentágono ha aprobado casi 300 millones para construir apartamentos donde alojar a los soldados en lugar de pagarles habitaciones de hotel, una medida que evidencia la intención de prolongar indefinidamente la misión.

Aunque la criminalidad ha descendido en Washington durante este año, los expertos cuestionan si el despliegue militar es realmente responsable de esa mejora. Los delitos violentos disminuyeron un 35% en 2024, antes de que Trump regresara a la Casa Blanca. El Centro Niskanen concluyó que la presencia de tropas pudo afectar delitos oportunistas como hurtos menores, pero no delitos más violentos. Además, la criminalidad ha descendido en todo el país, no solo en Washington. Trump, sin embargo, presume de haber reducido la delincuencia un 84% en la capital en un breve período, aunque sus cifras son cuestionadas por analistas independientes.

Mónica Hopkins, responsable de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles en Washington, advierte sobre el peligro de normalizar la presencia militar en las calles. "No podemos permitir que el despliegue militar en las calles de Estados Unidos se normalice o se acepte como parte de la vida cotidiana", señala. José Nunn, del Brennan Center for Justice, escribe que la idea de que las Fuerzas Armadas suplan a las autoridades civiles es "simplemente incompatible con nuestro sistema constitucional". El senador demócrata Chris Coons propone una alternativa: invertir 100 millones de dólares en contratar agentes de policía competentes y debidamente capacitados.

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, ha asegurado que "hemos demostrado práctica y políticamente que no había necesidad de una acción de emergencia federal prolongada". Los soldados tienen formación para conflictos en el exterior, no para seguridad urbana, y durante los primeros meses de la misión se los vio limpiando papeleras, haciendo tareas de jardinería y recogiendo nieve. Aunque la Administración Trump los habilitó como alguaciles, un juez impidió que practicaran arrestos sin orden judicial previa. La operación en Washington no tiene precedentes por su magnitud y duración, superando en importancia cualquier despliegue militar doméstico desde la guerra de Irán. Con las tropas destinadas a permanecer hasta el final del mandato presidencial en 2029, la pregunta que persiste es si una ciudad que rechaza mayoritariamente esta medida seguirá viviendo bajo ocupación militar durante años.

No podemos permitir que el despliegue militar en las calles de Estados Unidos se normalice o se acepte como parte de la vida cotidiana
— Mónica Hopkins, Unión Estadounidense por las Libertades Civiles de Washington
Hemos demostrado práctica y políticamente que no había necesidad de una acción de emergencia federal prolongada
— Muriel Bowser, alcaldesa de Washington
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