Los rendimientos de bonos a 10 y 30 años alcanzaron máximos desde 2002, con el 5,36% y 5,7% respectivamente, dividiendo a analistas sobre su trayectoria futura. Mientras Goldman Sachs y Deutsche Bank esperan caídas hacia el 4,75-4,8%, Barclays y Citigroup ven margen para nuevas subidas hasta el 5,25-6%.
Wall Street dividida sobre el futuro de los bonos del Tesoro estadounidense
El mercado está en una mini huelga de compradores
¿Por qué Wall Street está tan dividida en este momento? ¿No deberían los analistas estar más alineados?
Porque hay dos historias plausibles sobre lo que viene. Una dice que la inflación es transitoria, que los aranceles y la guerra de Irán se moderarán, y que los rendimientos caerán. La otra dice que la economía estadounidense es demasiado fuerte, que la productividad sorprenderá al alza, y que los rendimientos tienen espacio para subir más.
Pero ¿cuál de esas historias está respaldada por los datos actuales? Porque lo que veo es que Goldman Sachs y Deutsche Bank tienen pronósticos más bajos, pero Bank of America y Barclays reconocen que el equilibrio de riesgos apunta hacia arriba. Eso no es realmente una división de opinión; es que los bancos están hedgeando sus apuestas.
Es verdad. Incluso los que predicen caídas publican recomendaciones de inversión basadas en escenarios de subida. Lo que todos reconocen es que hay demasiada incertidumbre.
¿Qué factores son los más impredecibles en este momento?
La guerra de Irán y los precios de la energía, la política monetaria de la Fed en los próximos meses, y cómo la inteligencia artificial afecte realmente el crecimiento económico. Esos tres factores pueden mover los rendimientos en direcciones muy diferentes.
Pero aquí hay algo importante que no se está diciendo claramente: JPMorgan nota que los inversores tienen una sobreponderación neta en duración, lo que significa que si eso se revierte, los rendimientos podrían dispararse. Eso es un riesgo técnico real que no depende de la inflación o el crecimiento.
Exacto. Michael Chang de Citigroup lo llama una mini huelga de compradores. El mercado está en un estado técnico frágil, donde la desviación puede ser extrema.
Entonces, ¿cuál es el escenario más probable?
Honestamente, nadie lo sabe. Morgan Stanley dice que el mercado ya ha descontado el escenario pesimista, así que el riesgo está hacia rendimientos más bajos. Pero Barclays dice que mientras la economía sea resistente, no hay catalizador para caídas. Son dos lógicas que no pueden ser ambas correctas.
Lo que sí es claro es que los próximos meses serán volátiles. Las decisiones de la Fed en octubre y diciembre, y cómo se desarrolle la situación en Irán, determinarán mucho.
O Pulso
- Rendimientos a 10 y 30 años alcanzaron el 5,36% y 5,7% respectivamente, máximos desde 2002
- Goldman Sachs proyecta caída a 4,75% para finales de 2026; Barclays proyecta subida a 5,25% para Q3 2027
- Barclays sugiere que el rendimiento a 30 años podría alcanzar el 6% si la economía se mantiene resistente
- JPMorgan advierte sobre riesgo técnico: los inversores tienen sobreponderación neta en duración
Los rendimientos de bonos a 10 y 30 años alcanzaron máximos desde 2002, con el 5,36% y 5,7% respectivamente, dividiendo a analistas sobre su trayectoria futura. Mientras Goldman Sachs y Deutsche Bank esperan caídas hacia el 4,75-4,8%, Barclays y Citigroup ven margen para nuevas subidas hasta el 5,25-6%.
Los estrategas de grandes bancos están divididos sobre si los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. caerán a finales de 2026 o continuarán subiendo, con factores como inflación, endeudamiento público y la IA generando incertidumbre.
El miércoles pasado, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años tocaron el 5,36%, mientras que los de treinta años superaron el 5,7%. Eran niveles que no se veían desde 2002. En Wall Street, esa noticia no produjo consenso sino todo lo contrario: los estrategas de los grandes bancos de inversión se dividieron en dos campos irreconciliables sobre lo que vendría después.
De un lado están quienes creen que esos máximos representan un punto de inflexión. Goldman Sachs, con William Marshall a la cabeza de su estrategia de tasas de interés, mantiene su pronóstico de que el rendimiento a diez años caerá hasta el 4,75% para finales de 2026, una caída de casi sesenta puntos básicos desde el pico de esta semana. Marshall argumenta que las presiones inflacionarias subyacentes están controladas y que los factores que han empujado la inflación al alza—los aranceles, el conflicto en Irán—son en su mayoría transitorios. Deutsche Bank también apuesta por una baja, proyectando el 4,8% para fin de año, aunque reconoce que la volatilidad actual justifica un análisis de escenarios. Morgan Stanley se alinea con esta visión, esperando el 4,8%, y sostiene que el mercado ya ha descontado prácticamente el escenario pesimista.
Del otro lado están los que ven espacio para nuevas subidas. Anshul Pradhan, jefe de investigación de tasas de interés en Barclays Capital, revisó al alza su previsión para el tercer trimestre de 2027, del 5% al 5,25%, y considera que mientras la economía estadounidense se mantenga resistente, no hay catalizador claro para que los rendimientos caigan por debajo del 5%. Pradhan incluso sugiere que el rendimiento a treinta años podría alcanzar el 6% si la economía sigue mostrando fortaleza, argumentando que los mercados aún descuentan una tasa neutra a largo plazo del 3,5%, cuando la productividad podría sorprender al alza. Michael Chang, estratega de derivados de tasas de interés en Citigroup, se siente bastante optimista con la previsión del 5% para finales de 2026 en el bono a diez años, y considera que ver el rendimiento a treinta años en el 5,3% a fin de año es definitivamente muy factible.
Lo que complica el panorama es que ambos bandos reconocen que el mercado está impulsado por múltiples fuerzas que enturbian las perspectivas. La crisis de precios de la energía como consecuencia de la guerra de Irán, el giro de la Reserva Federal hacia el alza de las tasas de interés, y el auge sin precedentes de la inteligencia artificial, que está dando un gran impulso económico, crean un entorno donde la predicción es particularmente difícil. Bank of America, a través de Mark Cabana, mantiene su previsión oficial de que el rendimiento a diez años se sitúe en el 5% a finales de 2026, en línea con la expectativa de que la Fed subirá las tasas en octubre y diciembre. Sin embargo, el equipo de Cabana ha publicado recomendaciones de inversión basadas en la hipótesis de que los rendimientos podrían seguir subiendo, reconociendo que el equilibrio de riesgos apunta a que es más probable que las tasas suban en lugar de bajar.
Matthew Raskin, de Deutsche Bank, captura bien esta incertidumbre al señalar que, basándose en los fundamentos del mercado, existe la posibilidad de que los bonos a diez años sigan subiendo y es plausible que se estabilicen en un rango entre el 5% y el 5,5%, o incluso por encima. Jay Barry, de JPMorgan, añade una preocupación técnica: aunque afirma que la rentabilidad ha vuelto a su valor razonable por primera vez en seis meses, le sigue inquietando que los factores técnicos continúen impulsando al alza los rendimientos. Su encuesta semanal a clientes muestra que los inversores mantienen una sobreponderación neta en duración, lo que aumenta el riesgo de que los rendimientos se disparen al alza a medida que se liquiden las posiciones largas.
Michael Chang de Citigroup ofrece una perspectiva que resume la tensión actual: el mercado se encuentra en lo que él llama una mini huelga de compradores, lo que dificulta que las tasas se mantengan cerca de su nivel habitual. La desviación puede ser extrema y prolongarse más de lo normal. A medio plazo, sin embargo, espera que el mercado cotice más cerca de su valor justo, que prevé será inferior al actual. Lo que está claro es que los próximos meses serán decisivos. La fortaleza económica estadounidense, las decisiones de política monetaria de la Fed, y cómo se resuelvan las tensiones geopolíticas y energéticas determinarán si los rendimientos se estabilizan en los niveles actuales, bajan hacia los 4,75-4,8% que algunos pronostican, o continúan su ascenso hacia el 5,5-6% que otros consideran plausible.
Citações Notáveis
Creemos que las presiones inflacionarias subyacentes están bastante controladas. Y las razones por las que la inflación es alta actualmente son, en su mayoría, factores que ya son cosa del pasado— William Marshall, Goldman Sachs
Mientras la economía de EE.UU. se mantenga resistente, no se vislumbra ningún catalizador concreto que justifique que los rendimientos caigan por debajo del 5%— Anshul Pradhan, Barclays Capital